miércoles, 27 de septiembre de 2017

El césar Tiberio según Gregorio Marañón (I)






En 1938 el sabio Gregorio Marañón (1887-1960), uno de los más destacados intelectuales españoles del siglo XX, publicó un libro de ensayos llamado Crónica y gesto de la libertad (1938) entre los que se incluía una aproximación biográfica al emperador romano Tiberio. Ese trabajo fue ampliado a fondo en un libro de 1939, Tiberio. Historia de un resentimiento, que es el que nos trae aquí. Dedicado a su hermano José María, es uno de los varios ensayos que Marañón centra en figuras notables -como Enrique IV de Castilla, Antonio Pérez, el conde-duque de Olivares o Henri-Friedrich Amiel- caracterizadas por un rasgo psicológico preponderante. Si en el conde-duque se trataba de "la pasión de mandar" o en el de Amiel era una timidez patológica, en el caso de Tiberio el rasgo central es el resentimiento. Así queda palmariamente reflejado en el mismo título de la obra, una pequeña obra maestra del ensayo médico-humanista.

La edición que he leído incluye un prefacio del propio Marañón que, lo reconozco, contribuyó a que me enganchase a sumergirme en la obra. Está datado en París en 1941 -es decir, bajo la ocupación alemana- y en él aludía cálidamente Marañón a una revolución que estaba en marcha y que iba a cambiar el mundo. ¿Sentía el sabio simpatía por el Eje triunfante? ¿Le habían encandilado los paneuropeístas franceses progermanos? No puedo saberlo. Pero sí parece cierto que Marañón sentía que los europeos estaban en plena bisagra de un gran cambio histórico, lo que creo que él conectó -conscientemente o no- con los romanos del siglo I, cuando se produjo otro gran cambio histórico con la predicación, muerte y apoteosis del Ungido. El sabio no se equivocaba, si bien pienso que ese cambio fue un tanto distinto del que él a buen seguro imaginaría.

Traigo a colación este libro porque en sí mismo considerado es muy bueno. Porque demuestra que un hombre especializado en una rama del saber puede brillar si toca otros campos con perspectiva humanista y despierta. Porque la historia tiene que ser liberada del estatismo marmóreo de los grandes gestos y de los argumentos economicistas: la historia la hacen los hombres, de carne y sangre, con sus sueños y sus miedos, con sus grandezas y sus miserias. Porque necesitáis conocer a los clásicos, hermanos Neos. Porque necesitáis nutrir vuestra alma. Porque no podéis permitiros a vosotros mismos ser unos resentidos en vuestras vidas. Tenéis que formaros, tenéis que leer, tenéis que mantener limpia vuestra alma y flamantes vuestros objetivos. Y dicho esto, hablemos de Tiberio y del resentimiento.


Busto de Tiberio en el British Museum de Londres.

A la hora de abordar la vida y psique del segundo emperador de Roma, Marañón se sumergió en las fuentes primarias, como todo buen historiador por aficionado que sea. El apoyo fundamental para trazar la biografía fue cuádruple: Tácito, Suetonio, Dión Casio y Veleyo Patérculo. También recurrió a Flavio Josefo -a quien llama José-, a Séneca, a Filón, a Juvenal, a Ovidio y a los Plinios. Marañón busca la historia pero no descarta la leyenda. Cuando se trata de personajes importantes, la leyenda también lo es, pues tal vez no refleje la verdad pero sí refleja la reacción del entorno humano, del pueblo, ante una determinada personalidad de las que por un motivo u otro dejan huella. Las leyendas transmiten información, a su manera.

Durante mucho tiempo, Tiberio fue considerado un monstruo sin más. No en vano, fue durante su mandato cuando los romanos mataron a Jesús. Eso marca. Con posterioridad, fue reivindicado por algunos autores, siendo Voltaire el más célebre e influyente. Incluso Mommsen le juzgó el más capaz de todos los césares. Para Marañón no se puede dar un veredicto tajante, salvo en un aspecto concreto: Tiberio fue un ejemplar genuino de hombre resentido.


ACERCA DEL RESENTIMIENTO

El resentimiento es una pasión, que nace de algo que el sujeto toma como agresión y que, en vez de generar una respuesta tajante, se queda dentro de uno y se va incubando. El resentimiento es de maduración lenta. Se infiltra en nuestro ser y, una vez está maduro, comienza a dictar nuestra conducta, nuestras reacciones. Parece que hay personas más propicias que otras. Según Marañón, son más proclives los asténicos altos y flacos, más dados a la gelidez afectiva, a la timidez, a la introspección -que de manera contraintuitiva no les hace mejores conocedores de ellos mismos: para Marañón la gente se conoce mejor a sí misma cuando se ve reflejada en los demás-, a la antipatía y a un humorismo severo.

El resentido es deficitario en generosidad. Eso sí, puede perdonar, pero no por generosidad sino por otros motivos. En el fondo el generoso es así porque tiene capacidad para comprender, y con ello también la tiene para amar; por contra, el resentido está poco dotado para el amor, lo que le define como alguien de calidad moral mediocre, aunque no le hace por ello monstruoso.

El resentido suele ser inteligente. Su inteligencia le permite calibrar bien la distancia y el contraste entre la plenitud que querría alcanzar y que cree merecer, y la prosaica realidad. Eso sí, su inteligencia parece flaquear cuando no se da cuenta de que la verdadera raíz de su frustración está en sus defectos personales, no en la animadversión de los demás.

El resentimiento es distinto del odio o de la envidia, pues es más impersonal, más generalizador, se nota en todos los aspectos de la vida y no sectorialmente, y su ciclo de desarrollo es más lento. Al ser tan general, se dispara con más facilidad, ante gestos y detalles que para una mentalidad sana carecerían de capacidad de ofensa.

El resentido es a menudo un tímido. La personalidad fuerte, ante un agravio, lo expulsa del alma, no permite que anide en ella, a lo que Marañón llama "elasticidad salvadora". En cambio una personalidad más tímida es campo abonado para que la agresión -real o supuesta- fructifique en resentimiento. Si el resentido llega a tener poder, a ser fuerte, buscará venganza; mientras eso no ocurre, aparentará mera resignación. Por eso, argumenta el autor, hay tantos resentidos metidos en procesos revolucionarios, y que acuden a la confusión en cuanto ésta aparece. Por eso también les gusta lanzar libelos anónimos, pero les angustia que otros anónimos les critiquen a su vez. Son ingratos, cautelosos e hipócritas. Si ofrecen la otra mejilla, no es por virtud sino por cobardía, dudan de sus fuerzas y por ello adoptan una pose que sugiera algo distinto, grandeza de ánimo.

Las causas del resentimiento son similares a las del fracaso social. Por eso, afirma Marañón, es una pasión propia de las grandes ciudades -donde suelen arrancar los procesos revolucionarios caóticos-. Nace habitualmente en la adolescencia, una época de gran fragilidad de la autoestima, y viene relacionado con actos que tienen valor social o que sugieren debilidad sexual. En general el fracaso sexual y las imperfecciones físicas de burla fácil son campo abonado para crear resentidos. Y además -atención, hermanos Neos- afecta más a los hombres que a las mujeres, en igualdad de condiciones. Según el autor, al menos las mujeres cuentan con una baza empoderadora, la de la maternidad.

Si el resentido observa una conducta virtuosa, ésta es debida no a la inclinación del ánimo a la virtud sino a sus graves limitaciones. Aunque se presenten como desinteresados y humildes, conviene no fiarse. Cuando triunfa un resentido, no por ello se cura, e incluso su mal de espíritu puede agravarse, porque desde su estrenado rol de triunfador creerá que su resentimiento tenía un motivo, que otros eran los responsables de sus anteriores fracasos.

Me llamó la atención que el sabio no se recrease más en la morfopsicología del resentido, indicando simplemente que solía darse esa pasión en hombres altos y flacos de aspecto átono, poco vigoroso y quizá con algún defecto estético ridiculizable por el vulgo, en contraste con el hombre generoso, más grueso, más dado al buen humor superficial y más aparentemente lleno de energía. Marañón prefirió centrarse en la vivencia interior del resentido, antes que en su aspecto exterior.


Plantilla para memes de Virgin vs. Chad vista en reddit.com. Virgin podría corresponderse grosso modo con el varón proclive al resentimiento: larguirucho y asténico, con rasgos que centrarían las burlas de los demás: mala visión, hombros estrechos, una extraña barriga de flaco, escasa masculinidad en general.


APARECE TIBERIO

Tiberio Claudio Nerón (42 a.C.-37 d.C.) fue el segundo emperador de Roma, tras Octavio Augusto, de quien era hijo adoptivo. Ambos formaron junto con Calígula, Claudio y Nerón la dinastía imperial Julia-Claudia, cuya permanencia en el poder duró hasta el año 68, con la muerte de Nerón. Esa dinastía se creó por la confluencia de dos gens, la Julia y la Claudia, linajes patricios -esto es, descendientes de los padres fundadores de Roma, o las treinta curias- que se entrelazaron a base de matrimonios y adopciones, desde Julio César, un "proto-emperador" que se puede considerar fundador de esa dinastía confluyente. La importancia del nombre, del nomen patricio y de su perdurabilidad en el tiempo, parece equiparada a la de la sangre, lo que explicaría una peculiaridad de Tiberio, que no estaba emparentado biológicamente con Julio César, al contrario que los otros cuatro emperadores.

Tiberio nace del matrimonio entre Tiberio Claudio Nerón y su prima Livia Drusila, miembros de la gens Claudia. Tiberio padre fue un estrecho colaborador de Julio César, y almirante de su armada, pero sus simpatías con el bando republicano le llevaron a ponerse del lado de los magnicidas que acabaron con la vida del gran estratega en los Idus de marzo del 44 a.C. Con posterioridad, se puso del lado de Marco Antonio en su primer enfrentamiento serio con Octavio. Estos dos habían formado el Segundo Triunvirato, junto con el débil Lépido, para terminar con el poder de republicanistas y senatoriales mediante una represión atroz, y poner orden en Roma. Pasada la primera crisis entre los dos Alfas, las aguas se calmaron, el triunvirato se rehízo y Antonio se casó con Octavia la Menor, hermana de Octavio y todo un ejemplo de recia romanidad para la gente de su época. Tiberio padre pudo regresar a Roma con la cabeza gacha y aceptó sin rechistar que Octavio se casase con su mujer Livia, embarazada de su segundo hijo -Druso el Mayor-, tras haberse enamorado fulminantemente de ella. Según parece acudió a la boda.

Si para Octavio -aparte de su enamoramiento- era buena política emparentar con los Claudios, para Livia ese matrimonio supuso todo un premio para su ambición. Marañón recalca lo ambiciosa que era Livia, quien además quería tener a toda costa hijos varones. Para ello recurrió, con ayuda de una matrona, a incubar un huevo de gallina en su seno: en caso de que llegase a eclosionar y naciese un polluelo, sería señal de que esperaba varón. Pero no contenta con eso, para que le predijera el sexo del feto acudió a un charlatán astrólogo llamado Escribonio, quien rastreramente le dijo lo que ella quería escuchar. Y, de acuerdo a un 53% de posibilidades a favor, nació un varón, Tiberio.

Marañón le dedica unos párrafos a argumentar que el hermano de Tiberio bien podría haber sido de Octavio en realidad. Lo primero, que se nos hace chocante que un hombre de su poder, con tanto acceso a mujeres como a buen seguro tenía y con lo mujeriego que al parecer era -como todos los de físico enclenque, añade Marañón-, se enamorase de tal manera de una mujer embarazada de seis meses, por guapa que fuera -para el sabio, es algo "contra natura" incluso-. Es posible que fueran amantes con anterioridad. Druso el Mayor tenía un carácter más alegre e impetuoso, distinto de la personalidad cautelosa y distante de Tiberio y muy similar a la forma de ser de otros Julios. La plebe le quería mucho y el propio Octavio Augusto sentía debilidad por él. Además Druso compartía un rasgo con Augusto, con Acia, madre de éste, y con Julio César: la tendencia a los sueños premonitorios y a las alucinaciones, que Marañón entiende como de posible origen epiléptico -Calígula, nieto de Druso, padeció a buen seguro de ese mal que tal vez padecía Druso-.

Puede que durante la etapa de destierro previa al regreso a Roma y a la segunda boda de su madre, se filtrasen en el alma del Tiberio niño los sentimientos de melancolía que suelen aquejar a quienes sufren extrañamiento de su patria. Pastilla MGTOW: para Marañón ese sentimiento está atenuado en las mujeres, pues según él la mujer siente como patria la franja de tierra que pisan sus pies, lo que la hace más superviviente nata y más sexo fuerte que el hombre. Otro factor más probable a la hora de influir en el ánimo resentido del futuro césar sería el peculiar matrimonio de Livia con Octavio, a buen seguro rodeado de toda clase de maledicencias que turbarían a cualquiera. Pero el autor atribuye el grueso del resentimiento tiberiano a acontecimientos posteriores, como sus matrimonios.


Posible busto de Julia la Mayor. Visto en Wikimedia Commons, usuario Miguel Hermoso Cuesta.

LAS MUJERES DE TIBERIO

Su primera esposa fue Vipsania Agripina, hija de un plebeyo de gran categoría biológica, Marco Vipsanio Agripa. Él rondaría los veintitrés años cuando se casó con ella, y tardaron seis años en tener a su primer hijo, Druso el Joven. Marañón atribuye a la timidez sexual de Tiberio la tardanza en intimar de manera eficiente y plena. No obstante, ambos formaban un matrimonio razonablemente feliz entre un varón retraído y cauteloso y una mujer conformista y de perfil bajo. Y cuando estaban tan contentos esperando un segundo hijo -que no sobrevivió-, Augusto obliga a Tiberio a divorciarse de Vipsania y a casarse con Julia la Mayor, la única hija biológica del emperador. El impacto en su hijo adoptivo fue enorme. Tiberio nunca olvidó a Vipsania. Cuando ocasionalmente la veía a lo lejos en algún lugar de Roma, se echaba a llorar. Seguramente este lance fue de los que más alimentaron su carácter resentido, o el que más. Pero nada podía hacer ante la decisión imperial que dictaba divorcios y matrimonios de interés dinástico, lo que Marañón llama "prostitución por razones de Estado".

El conformismo de Vipsania quedó demostrado con su rápido nuevo matrimonio, fecundo en hijos, con Asinio Galo, rival político y personal de Tiberio. Se rumoreó insistentemente en que los embarazos anteriores de Vipsania habían tenido como responsable a Asinio, unos chismes que el propio implicado no tenía problema en airear como manera de herir a su enemigo. Tiberio y Asinio se pasaron años trolleándose mutuamente en el Senado o donde fuese, hasta que la llegada al poder del primero supuso la caída en desgracia del segundo, confinado en una horrible mazmorra donde le obligaban a comer para seguir vivo; con el tiempo Tiberio permitió a Asinio dejarse morir de inanición.

El matrimonio entre Tiberio y Julia no fue feliz, por lo enrevesado de la situación -Julia era viuda de Agripa, a la sazón suegro del mismo Tiberio-, por lo forzado del enlace y por la enorme diferencia de caracteres. Julia era una mujer superficial, amiga de  los fastos -siempre recordaba cómo la habían recibido en Jerusalén, como si fuese una diosa .... un retorcido modo romano de fastidiar a los judíos-, aficionada a la molicie -no quería acompañar al césar durante las campañas militares en incómodas acampadas- y muy promiscua. Sus andanzas nocturnas se hicieron tan célebres como inaguantables para el atribulado marido, quien pegó una espantá recluyéndose en Rodas. Se ha alegado algún otro motivo, como un posible distanciamiento con Augusto, quien había prohijado a dos nietos suyos hijos de la misma Julia y de Agripa, lo que suponía más rivales para Tiberio en la marcha por el poder supremo. El caso es que pasando el tiempo, viendo que sus nuevos hijos adoptivos eran aún demasiado jóvenes, Augusto se inclinó hacia Tiberio con una medida drástica: condenando al destierro a su propia hija, por carruselera y por indicios de conspiración contra él. Quedó recluida en  Pandataria, una minúscula isla del Tirreno, durante un interminable lustro hasta que su padre la permitió regresar a Italia, donde murió asimismo de inanición.

Marañón atribuye en buena medida el fracaso matrimonial de Tiberio y Julia, aparte de a sus disímiles formas de ser, a la poca talla viril de él, incapaz de satisfacer a mujer tan fogosa. También influirían, posiblemente, las cada vez más abundantes llagas y úlceras que comenzaban a salirle por el rostro y el resto del cuerpo, y que podrían haber causado el rechazo de ella. Tiberio era un tímido notable, y esa timidez -según el autor- no tiene cura. Otro punto interesante a destacar es que Tiberio era zurdo. Marañón -al igual que otro famoso autor citado en el libro, Magnus Hirschfeld, quien llegó a similares conclusiones- afirma la existencia de una relación estadística entre zurdera, timidez y tendencias homosexuales. ¿Era homosexual acaso?

Dión Casio afirmaba que Tiberio se mostraba ávido de encamarse con muchas mujeres y muchos hombres de alta alcurnia. Esa afirmación choca en buena medida con el discurso de Marañón, quien le considera meramente un tímido quizá impotente desde la juventud. Según el autor, alrededor de los personajes importantes se teje a menudo una leyenda negra en que la crueldad real e histórica o, por lo menos, la animadversión popular tienen un correlato legendario centrado en la abominación sexual. Eso se cumple a lo largo de los siglos, hasta hoy. El punto más alto de la leyenda negra que toca a Tiberio es el de su retiro en Capri, en la Villa Jovis y en las grutas aledañas, donde ya anciano -67 años, mucha edad para la época- se entregaría a toda clase de prácticas pederastas asquerosas con menores reclutados e instruidos a tal efecto, en un marco escénico lleno de perversiones y de mosaicos pornográficos. Este relato, vehiculado por Suetonio, ha sido recibido por muchos autores con bastante escepticismo. Hay quien argumenta, como Voltaire, que Tiberio estaba ya mayor para esos trotes. Marañón lo ve de otra manera, según él no fue cuestión de edad, sino de su personalidad resentida, cautelosa y retraída, tan solidificada en el tiempo que haría casi impensable un giro tan radical en su conducta.


El Tiberio pervertido encarnado por Peter O'Toole.

Hoy en día el relato de las perversiones de Capri se toma "con pinzas" porque, si bien posible, no resulta convincente, máxime teniendo en cuenta la inclinación de Suetonio por incluir cualquier chismorreo que dé color al relato y que, de paso, ponga a caer de un burro a la dinastía Julia-Claudia. Imposible saber la verdad. Personalmente me inclino a pensar que es una leyenda negra.



(próximamente segunda parte)


16 comentarios:

  1. Editando: por puro patinaje neuronal llamé Cestio a Asinio Galo. Acabo de darme cuenta ahora, cosas de redactar de memoria. Ya está corregido.

    Off-topic, no sé dónde ponerlo, estoy muy contento con la nueva línea del blog. Los temas nuevos están copando el mayor número de visitas, todo lo que he escrito desde que retomé el hilo son siempre los temas más visitados, semana a semana, mes a mes. Eso no ocurría antes. Los temas se leían y se olvidaban.

    De no haber sido por este cambio de rumbo, el blog a efectos prácticos no existiría, no tendría visitas. Sólo unas pocas entradas de las antiguas son visitadas con asiduidad, la de la calistenia, la de los quinquis, las de californismo, las del tema judío, y casi nada más. Es decir, temas que a su modo tienen su actualidad: la salud, la musculación, la crisis política tras la Santísima Transición, el identitarismo pro o antijudío, pro o anti-Israel ....

    Me he dado cuenta de que he escrito mucho, muchísimo. La bodega del blog está a rebosar de material. He escrito -feo que lo diga yo, pero lo diré de todas maneras- artículos que me parecen estupendos sobre la civilización petrolera, los procesos inflacionarios, las andanzas de los vikingos, geopolítica, pensamiento, esoterismo, etc. Y están olvidados.

    He aprendido que un blog sin especialización no sirve. Al especializarte, estás sintonizando con alguien. Mi dirección actual, centrarme en los tópicos de la postmodernidad y en el empoderamiento masculino, es como una llamada, intento llegar a alguien. Antes el blog era una miscelánea de temas, todo lo bien tratados que se quiera, que no pasaba de ser una llamada para mí mismo. Quien me leyese podría pensar que el autor era un personaje más o menos culto, más o menos discursivo. Ahora mi objetivo es proponer algo, una alternativa.

    Incluso este artículo, con los que le sigan, sobre Tiberio, que es más parecido a lo que hacía antes, lo estoy abordando con otro enfoque. Es inevitable, me he zampado todas las pastillas rojas del mundo, ya nada será igual.

    Seguid honrándome con vuestra lectura y seguid disfrutando del blog, como mínimo tanto como lo hago yo. ¡Salud! Y virtud.

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    1. Como buen aristocrata natural q eres, tienes multiples intereses intelectuales, ademas de espirituales y fisicos.
      Desde q encontre tu blog hace 2 años, se convirtio en mi favorito (y siempre q tube una duda, me la sacaste). Ahora bien, como otras veces dije, nada de malo hay en de vez en cuando te fijes en otra tema, todo ayuda a construir conocimiento...
      Respecto al tema en cuestion, e notado q la gente de izauierda grosso modo, o es ingenua pero bien intencionada, o es rencorosa y ambiciosa.
      En cuento a la forma fisica del recentido, admito q me siento reprecentado por ella, y comparto rasgos de personalidad (timides, depresion, falta de carisma con mujeres), aunque no soy rencoroso por suerte, pero si iracundo, aveces me pregunto si no sere bipolar jaja...
      PD: ampliaras con los otros personajes? El Duque de Olivares suena interesante.
      Salud y exitos!

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    2. Muchas gracias, tío. Puede que tu problema de forma física sea de baja testo sin más, por lo que has de pasar ya a la ofensiva. ¿Comes bien? ¿Descansas bien? ¿Entrenas, y entrenas bien? ¿Tienes la actitud adecuada?

      La ira me parece menos preocupante que el resentimiento. La ira se puede dominar. Hay que cultivar el autocontrol. Pero el resentimiento no se combate fácilmente. Además, la ira suele ir a menos con la edad, y el rencor al contrario.

      Hay otros personajes interesantes, sí, pero ya veremos ;-)

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    3. Cada vez que hablas del Ungido me acuerdo de mi primo Ugenio.

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  2. Me encanta la nueva línea del blog. No sólo porque, como ya he dicho otras veces, viene a rellenar un hueco necesario en la hispanosfera, sino porque es de acuciante actualidad; de vida o muerte, incluso. Con que se haya hecho plantearse las cosas a una sola persona, ya es una victoria. Así se empieza.

    Que no te desanime que los viejos artículos no reciban mucho amor; yo los leo, y a veces releo, con gusto. Creo que se debe a dos cosas:
    - El índice de artículos está ahí escondido a un lado, camuflado del mismo color, se pasa fácilmente por alto; pones "difícil" al lector de paso ver qué ofreces. Mucho te tiene que enganchar un autor para que espontáneamente decidas profundizar, más hoy día que sólo tienes unos minutos de atención para "venderte".
    - Está claro que muchos no tenemos tu bagaje cultural, lo que explica la baja participación porque, según qué temas, se escapan de los conocimientos y comentar por comentar sin aportar nada como que no; al menos en mi caso. Eso sí, encuentro fascinantes y muy nutritivas las entradas de esoterismo e Historia; te invito a que nos sigas regalando algunas de vez en cuando.


    WARNING: TOCHO INCOMING

    Ha sido un largo viaje de evolución intelectual y espiritual, y sin duda eres uno de los escritores que me ha influenciado:

    - Me has hecho apreciar más el cine que otrora, confieso, consideraba un arte inferior. Entendible con la insólita cantidad de diarrea audiovisual que se produce, pero inexcusable igualmente.

    - Me has desmitificado, en parte, el nazismo. No es tanto una cuestión doctrinal, sino más bien de caducidad. Tenía su sentido en su época y su contexto, pero España no es Alemania ni 1935 es 2017. Me alegro de haber dejado atrás la fase ciegamente antisemita en la que parece que está anclado el identitarismo. Toda ideología que no nos permita heredar el mañana es automáticamente falsa; debemos vivir en nuestro tiempo.

    - Me has redescubierto el cristianismo. Nunca fui pagano, menos ateo (otras falsas ideologías), sino más bien un cristiano "sentado en la valla". Ninguna congregación mainstream me seduce, y sigo pensando que sería mejor si el Vaticano desapareciera del mapa. La búsqueda de Cristo continúa, pero se abren nuevos horizontes (¿cómo aconsejas proceder en este sentido?). Tiene gracia, porque vivo justo en frente de una enorme iglesia, con sus misas semanales, a la que nunca había prestado atención.

    (1/2)

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  3. (2/2)

    - Si hay algo que particularmente te agradezco, y por ello me detendré más aquí, es que tus textos han ayudado a forjar en mí una cosmovisión bastante distinta a la anterior en materia de responsabilidad individual.
    El mundo es la mierda que es no por un conciliábulo de narices aguileñas, sino por la suma de todas nuestras acciones individuales. Digo “narices aguileñas” porque es lo que en este blog nos pilla de cerca, pero va también por la progresía en general que lo achacan todo a una omnipresente y omnipotente “casta” –Paul Churches dixit-, patriarcado o raza blanca, según convenga (la polarización y la creación del “otro” son de 1º de manipulación de masas).
    Aún está por registrarse en la Historia el primer caso del tipo al que obligaron a punta de pistola llevarse el cigarrillo a la boca, comer el bollo, pajearse por quinta vez o comprarse el iPhone. Son nuestros propios vicios y miserias los que alimentan esas industrias y el estado de las cosas, cuyo cambio está al alcance de la mano, sin derramar una sola gota de sangre en protestas o revoluciones armadas.
    Ejemplo: resulta absolutamente mierdicular que en España, con un 30% de abstención en las elecciones (porcentaje con el potencial de cambiar drásticamente el resultado) se tengan los huevazos de quejarse de los políticos. En otras palabras: no sólo es que la gente es tan miserable de creer que ser ciudadano se limita a ir a votar (y no a hacer un uso responsable de los recursos públicos, cumplir la ley, cuidarse y ser útil, etc.) sino que un buen cacho es incapaz de perder unas horas de un puto domingo CADA CUATRO AÑOS e involucrarse en el destino de su país. Sin duda, lo que he ganado de fe en la democracia y en el poder colectivo, lo he perdido en la humanidad.

    La perspectiva intergeneracional, el romper la circularidad del tiempo, la convicción de que uno es dueño de su destino: signo inequívoco del hombre superior. Esto es en lo que ahora creo, y es liberador.

    En fin, sólo espero que estas palabras te den aliento, ejemplificar que sí importa, y que otros lectores que se identifiquen también te lo hagan saber. Y que siga así mucho más.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias, amigo 123. Es cierto que en nuestro idioma hay poco sobre filosofía MGTOW, y parece que lo poco que había está declinando. He leído que importantes canales MGTOW de YouTube en castellano han dicho adiós, o van a migrar a otro portal. El foro Misandria, que tengo entendido que era un poco la referencia del mundillo, no está online. En España, como parece habitual, llevamos retraso. La anglosfera nos lleva una ventaja descomunal. Necesitamos buenos comunicadores, gente con chispa, y buenas ideas. Y aportar todos nuestro granito de arena, tanto en la sociedad civil real donde vivimos como en esta sociedad virtual de la Red. Que cada uno aporte lo que pueda. Yo he aportado un Manifiesto, por ejemplo. Lo he hecho lo mejor que he podido, ofreciendo munición para el combate ideológico y líneas de actuación que nos ayuden a mentalizarnos y a ser perseverantes.

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    2. En cuanto al NS, es un lastre del que hay que deshacerse YA si Europa quiere volver a ser Europa. La Unión Soviética Europea es digna heredera del III Reich, siguen el mismo esquema, buscan lo mismo, una raza de señores en el centro y una masa de obreros aculturados yendo y viniendo, sin memoria, sin historia. El europeísmo actual calca el plan del Nuevo Orden de principios de los años cuarenta. Un día hablaremos del tema, y pondré también una entrada de citas de los propios nazis para que quien todavía siga en Babia despierte y les vea como la gentuza que eran.

      Algunos neonazis vergonzantes se han reconvertido ahora al filoeslavismo. Tienen la cara más dura que el pedernal. Ahora su Führer es Putin y su Rosenberg es Dugin. Y cuando las terminales del putinismo largan que España está ahogando la "primavera catalana", se callan y miran a otro sitio, a ver qué hace Trump.

      Faltan buenos oradores en las redes. El identitarismo español está ayuno de ellos. Necesitamos a tíos como Álvaro Ojeda, por ejemplo, algo de ese palo. Aquí se van a los extremos: o Pedro Varela soltando larguísimas homilías diciendo lo mismo de siempre, o anónimos haciendo memes chapuceras, burdas copias de lo que se cuece en la Anglosfera. Necesitamos un Watson o un Shapiro o un McInnes, que con su voz defienda nuestra voz. Necesitamos oratorias de diez minutos, no más, sobre temas importantes.

      La izqda ha sido hegemónica en la voz social desde los años setenta. Si para ellos la opinión pública es importante, también debe serlo para nosotros. Y el trabajo de calle. Pero aquí hay gente que en el mundo real no hace nada y cuando está ante el teclado arremete contra todo, incluidos nosotros los pobres Neos, según parece culpables de la baja natalidad occidental.

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  4. me sorprende que el blog tenga temas tan diversos y al mismo tiempo sea tan centrado, felicidades
    y en otro orden de cosas ¿soy el único al que le molesta ese fondo blanco al leer?
    prefiero el color azul transparente que está al lado, me vas a dejar ciego, hombre lupa

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    1. Pues a mí me relaja mucho, oye :-)

      De todas las plantillas estándar era la única que no me fatigaba. Además este azul y verde es muy de mi tierra ;-)

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  5. Hay que entender que mirar una pantalla blanca es como tener una lámpara en la cara. Es molesto. Por eso aunque no todos los artículos online se han actualizado la tendencia es sustituir ese blanco molesto por una textura clara, tipo papel por ejemplo.
    Me pareció útil que tuvieras una retroalimentación de cómo el blog es percibido. En cuanto a contenido tienes bastante, pero la forma también importa.
    Lo mencioné y lo hubiera dejado ahí pero como respondiste que el fondo azul y verde te parecía bien, lo normal es que aclare que no es ese fondo el del problema, sino el blanco.
    ¿No quieres que opinemos si se trata de algo negativo?
    Además, ¿a qué viene eso de que "a quien no le guste el fondo de los artículos que no los lea"? Siempre puedo leer el artículo sin que me guste el fondo, como he hecho hasta ahora.

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  6. Muy interesante trabajo hermano, a menudo he imaginado la posibilidad de acceder al informe que a buen seguro envió Pilato a Tiberio sobre Jesús. ¿Existirá en algún lado? Quien sabe... Muy recomendable el ensayo de Papini sobre Tiberio. Enhorabuena por tu obra y un abrazo

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    1. Muchas gracias ;-) Existió, creo recordar que Tertuliano alude a él, pero posiblemente se haya perdido.

      Son interesantes las cartas entre Herodes y Pilato, aunque las referencias a Jesús resultan dudosas, pueden ser casi todo interpolaciones.

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  7. Y totalmente de acuerdo con tu último párrafo, uno de los grandes males de occidente es la supina incultura clásica, a la que ha contribuido la in-cultura audiovisual, así nos va... reducida a series de gladiadores, hemoglobina y morbo barato. Y Suetonio sí que era un resentido, nada fiable pero interesante por supuesto

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  8. El beta de la plantilla me recuerda el shoegaze. Esa música atrae a las mujeres mas interesantes, yo creía que la actitud melancólica era atractiva para ese tipo de mujeres. La televisión reforzó mi creencia, parece ser que solo funciona cuando se es guapo.
    https://www.youtube.com/watch?v=DXmh0nxFF1A

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  9. Al indie acudían chicas monas e interesantes, un escalón por debajo de las pibonazos -que básicamente lo que hacían era bailar cosas de Chayanne y Ricky Martin-, y otro escalón por encima de las fans de La Oreja. Algunas incluso formaban grupos. Su icono sexual era Damon Albarn y muchas descubrían el amor en Benicassim. Ahora tienen estables trabajos de oficina y escuchan de vez en cuando a León Benavente. Puede que esto sea una caricatura, pero creo que no me equivoco gran cosa.

    En general la música shoegaze unía baja autoestima con una seria convicción en el propio trabajo. Gente que tocaba mirando al suelo o de espaldas al público, pero con ganas de gustar. Tuvo su momento y se fue, como todos los subgéneros musicales. Nacen, florecen, tocan techo, se repiten una temporada y se convierten en pasto de nostálgicos. La pega es que a ver qué nostalgia se puede tener por una época en que no se follaba, no se tenía pasta en el bolsillo, ni se hacía nada salvo ver la tele y tomar birras.

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