miércoles, 30 de agosto de 2017

Adán y Varona desde una perspectiva MGTOW






El cristianismo es la más perfecta de las religiones. Lo he dicho en más de una ocasión, no sé si os habéis fijado pero la Biblia comienza con Adán arrancado de la tierra y termina con Jesucristo elevado al cielo. El origen y el destino evolutivos de nuestra especie, si el pecado no tuerce ese destino celeste. No sólo Jesucristo culmina lo que empezó Adán. Jesucristo triunfa allí donde Adán fracasó. Por eso Adán regresó al polvo primigenio y Jesucristo ascendió a lo Alto, allí donde mora el Padre.

Aunque no seáis de Galicia, supongo que sabéis qué son los cruceiros, monumentos religiosos que constan de una plataforma, un estilo y una cruz en la parte superior, en la que suele representarse a Jesucristo padeciendo. Hay como unos 12000 en Galicia -son asimismo comunes en Irlanda y la Bretaña francesa-. También suelen aparecer la Virgen y una calavera a los pies, simbolizando el Gólgota. En algunos aparecen también Adán y Eva. También a veces a los pies aparece un rostro humano, que se puede interpretar que es Adán. Lo que hace Jesucristo es saldar la deuda de Adán con su pasión y muerte. Si Adán incumplió la ley divina, Jesucristo la cumple. Así, uno regresa al caos primigenio mientras que el otro resucita. 

Adán y Jesucristo son el mismo hombre, el hombre perfecto, primordial, que Dios imaginó y que hizo encarnar en la Tierra. Con el árbol del conocimiento del bien y el mal se abre un círculo que se cierra con otro árbol, no el de la vida sino el de la muerte, la Cruz. Adán es el hombre viejo; Jesucristo hace nuevas todas las cosas. El linaje de Eva, finalmente, aplastó la cabeza de la Serpiente.

La idea inicial del texto que estáis leyendo era la de analizar la relación Adán-Eva desde un prisma MGTOW. Una segunda idea surgió rápìdamente: releer a Jesucristo como MGTOW, lo que queda para otra entrada. Inesperadamente, surgió una tercera idea. Releí hace unos días Génesis 1-3 y me di cuenta de "algo" que estaba ahí pero que antes había pasado por alto. He reflexionado sobre el tema, sobre Adán, sobre Yahvé, sobre el jardín de Edén, sobre el fruto prohibido, sobre ese relato mítico que ha hecho devanarse los sesos a muchos durante mucho tiempo. Y creo que he encontrado algo que puede explicarlo, que puede hacer más comprensible ese relato tan enigmático y aparentemente contradictorio.

No sé si soy el primero en darse cuenta del sentido profundo del relato adánico, supongo que no, seguro que más gente ha llegado a una conclusión similar a la mía. Pero no por ello voy a dejar de dar mi punto de vista. Acompañadme. Creo que os gustará.


La sinapsis divina: la mano de Yahvé, enérgica y orientada, insufla vida a la mano inerte y átona de Adán con un misterioso centímetro de separación. Como gran artista, Miguel Ángel enfocó la creación en las manos.

EL RELATO DE LOS ORÍGENES

La base mítica de nuestra cultura es judeocristiana. No podemos volver atrás en el tiempo. Si eso es algo que os tortura, no os preocupéis, tras la liquidación del patriarcalismo en Europa volveremos a adorar a diosas obesas como hicieron nuestros antepasados. Pero si es cierto que la Palabra habita entre nosotros y así lo hará hasta el Fin, siempre existirá la esperanza de que el culto al Padre no desaparezca.

Vuestro deber es tener un ejemplar de la Biblia en casa. Si sois Neos, necesitáis beber en las fuentes sapienciales del patriarcado. Si sois identitarios europeos, necesitáis conocer la médula espinal de la espiritualidad que ha conformado Europa. Si os interesa la cultura, tan sólo por eso, tenéis que leer la Biblia.

Dicho esto, leed o releed los tres primeros capítulos de Génesis. Hacedlo con atención. Si no los tenéis frescos en la memoria, dejad de leer este texto y abrid la Biblia por el principio. O consultad una edición online. Y cuando tal, volved por aquí.

Veamos. Lo primero que destaca del relato de los orígenes es que en realidad se trata de dos relatos. El narrador va desgranando cómo Dios crea todo en seis días, descansando satisfecho el séptimo, para después presentar otra vez el proceso creador pero de un modo sustancialmente distinto. Eso no tendría mucho sentido si un único autor hubiese escrito el relato de un tirón. Pero sí adquiere su sentido a la luz de la llamada hipótesis documentaria clásica. La tradición nos ha dicho que los cinco primeros libros de la Biblia, llamados Torá o Pentateuco, fueron redactados por Moisés. Sin embargo, según la hipótesis documentaria -propuesta ya en el siglo XVIII- esos cinco libros provienen de al menos cuatro fuentes distintas: la elohísta, la yahvista, la sacerdotal y la deuteronomista. Con posterioridad a la redacción de esas cuatro fuentes -algunos autores indican que hubo otras más-, entre el 750 y el 400 a.C los escribas hebreos confeccionaron la Torá combinando las fuentes primigenias hasta conseguir un relato coherente. Sin embargo, tras esa labor de zurcido de textos en algunos pasajes se notan las "costuras". El doble relato de los orígenes es una de ellas.

El relato es doble porque tiene origen en dos fuentes distintas, la elohísta y la yahvista. En la fuente elohísta a Dios se le llama Elohim, Es un término plural de El o Eloha, traducible por "dioses". La partícula -el de muchos nombres judíos alude a la divinidad -así Manuel, Isabel, Rafael, Miguel y el propio Israel, "el que lucha contra Dios"-. Es de suponer que durante la redacción de esa fuente existía todavía un fuerte politeísmo en Próximo Oriente, del que los primeros judíos no lograron abstrarse. Elohim sería una asamblea de dioses. En la fuente yahvista a Dios se le llama Yahvé, el nombre que finalmente se impuso en la tradición judía hasta el dilema radical que formuló Jesucristo.  Analicemos qué relatan en el asunto concreto de los orígenes.

-Relato elohísta. En seis días Elohim lo crea(n) todo. En el primer día crea los cielos y la tierra, y se nos describe el Caos primordial, con patrones similares a otros Caos de otras mitologías, como el abismo y el medio acuoso. Elohim crea también la luz. En días sucesivos crea la tierra firme, la vegetación, el Sol y la Luna, las estrellas, los animales y finalmente crea al género humano. Elohim bendice a los animales, para que sean fecundos y llenen sus hábitats. También bendice de la misma manera a los humanos, pero añadiéndoles la potestad sobre la tierra y sobre los animales. Elohim, contento de su creación, se echa a descansar. Ha sido un trabajo duro, pero ha merecido la pena. La paz es absoluta y no hay agresión ni sufrimiento. El humano come grano y fruta; las bestias comen hierba. Todo parece ir bien.

-Relato yahvista. En un día determinado, Yahvé crea los cielos y la tierra. En la tierra no hay nada, salvo un manantial o una neblina que la humedece. Entonces Yahvé crea a un varón del polvo de la tierra. Después planta un jardín en Edén para que lo habite: aparece la vegetación. Posteriormente Yahvé crea a los animales y a la mujer.

Las diferencias son realmente notables entre ambos relatos. Primeramente, por el orden de ejecución de la creación divina, lo que salta a la vista si se lee con un mínimo de atención. Pero hay otras diferencias que resultan fascinantes. Una de ellas es la implicación de la deidad con el hombre.


Yahvé dando la vida a su hijo Adán, según William Blake.

Así, la creación de los humanos por Elohim es el punto final de la creación total, la guinda del pastel. Es un punto de vista convencional sobre la Naturaleza por parte de los redactores. Es decir, ven los cielos, el Sol, la Luna, los árboles, los animales, etc, y van efectuando una gradación, de lo más lejano a lo más cercano desde un punto de vista humano, y de lo más inconsciente a lo más autoconsciente. Por tanto, la línea de meta es el ser más cercano a nosotros y más consciente de sí: nosotros mismos, obviamente.

Tan estupenda es la creación de Elohim que, si se hubiese puesto a descansar el sexto día y no nos hubiese creado a los humanos, le habría quedado igual de autosuficiente y de bonita. Pero como el consejo de dioses estaba lanzado en su tarea genésica, se animó finalmente a crear a humanos a su imagen y semejanza.

La creación por parte de Yahvé es radicalmente distinta. Adán, el primer hombre, es prioridad absoluta para él. No hay nada más que cielos y tierra, una extensión pelada, una especie de paisaje post-nuclear algo suavizado por la presencia de agua en suspensión. Y antes de que Yahvé cree el primer matojo, se centra en crear al hombre. Imaginaos la escena. Es fascinante y terrible. Yahvé no tiene criaturas, como Elohim: tiene a un hijo. Hace calorazo, el polvo se levanta, no hay nada donde descansar la vista. Pero al estar el suelo humedecido por ese vapor de agua y formarse una especie de barro, seguramente la deidad hizo lo que otras deidades neolíticas, ejercer de alfarero y confeccionar un humano como si fuese un golem, al que infundió después aliento de vida en la nariz. Y sólo después, para ahorrarle a Adán la estancia en aquel desierto agobiante, creó para él un jardín en Edén. Yahvé crea todo lo demás para Adán.

Hay que tener en cuenta que Adán no es una copia de Yahvé, como los humanos creados por Elohim. Adán es una obra especial de Yahvé, algo distinto de él, su gran logro, su primer y único motivo de orgullo -mientras que Elohim se enorgullece de todo-, a quien supedita todo lo demás que crea. Supedita el resto de la creación para salvar su existencia física, plantando el exuberante jardín en el cual vivir lejos del horrible desierto exterior, así como para salvar su vida emocional. Adán está solo, lo que Yahvé quiere solventar dándole compañía. Entonces crea a los animales. Adán pone su sello en la creación divina dándole nombre a todos los animales. No quiere someterlos, como había sido el mandato de Elohim. Le son dados para su regocijo espiritual, a lo que contribuye con actos de creación: dando nombre a cada criatura. Adán no es criatura sino hijo de la divinidad -al igual que después Jesucristo-, y ejerce papel semidivino bautizando a los animales. Una vez Adán les nombra, son creaciones diferenciadas. Adán completa la tarea de Yahvé.

También la completa dando nombre a su compañera femenina: Varona. A Adán le falta algo, está incompleto, necesita a alguien de su misma naturaleza, que no sea animal ni sea Yahvé, para alcanzar la plenitud. Eso lo entiende Yahvé otorgándole a alguien que es una versión complementaria suya. Y les ofrece el Edén para que lo cultiven y coman de él. Aquí termina la creación yahvista. Pero, al contrario que la elohísta, aquí colean dos cabos sueltos. Uno, que Adán y Varona no son conscientes de su complementariedad sexual. Están desnudos pero no le dan la menor importancia. Otro, que hay un árbol peligroso, el del conocimiento del bien y del mal, y de cuyo fruto no se debe comer pues causa la muerte.


Ulla Bergryd y Michael Parks en "La Biblia" (1966, John Huston).

YAHVÉ PATRIARCAL

En la creación elohísta, hombres y mujeres son creados a imagen y semejanza de los dioses. No se nos dice nada más, no se indaga en una relación especial entre dioses y hombres, ni se sabe más de los hombres y mujeres salvo que son interfértiles y expansivos. Es de suponer que en la asamblea de dioses había diosas, dado que las mujeres tendrían que haber sido creadas a imagen y semejanza de ellas. Eso ha llevado a algunas sectas evangélicas -como los Shakers- a otorgarle una naturaleza dual a Dios y a esperar por una Mesías femenina para equilibrar que ya hubo uno masculino, Jesucristo.

En la creación yahvista, es el varón quien es creado primero por Yahvé. Es creado antes que ninguna otra forma de vida. También es creado antes que la mujer. Es un discurso genésico muy osado, porque le da la vuelta a cualquier cosmovisión matriarcal, en la que la Gran Madre es la generadora por antonomasia. Hoy sabemos que las primeras semanas del feto humano son básicamente femeninas, porque el cromosoma Y permanece inactivo en los varones. No es que seamos hembras, porque ya tenemos la dotación XY, pero sí que lo masculino se activa más tarde que el factor X -de ahí las rudimentarias mamas de los hombres-. El redactor yahvista le dio la vuelta completamente tanto a lo que se conocía intuitivamente, que el sexo femenino es el fuerte, como al discurso matriarcal anteponiendo a Adán. Esa cosmovisión patriarcal fue realmente revolucionaria, porque le otorgaba un gran valor al hombre. Éste no era un mero fecundador-proveedor desechable de entre muchos más, sino la creación primordial de la divinidad, alguien con un valor intrínseco extraordinario, un valor que el matriarcado le negaba pero que el nuevo y pujante patriarcado le otorga directamente. Ese hombre es creador como Yahvé. Crea nombrando a los animales y después a su compañera. Esa nominación es muy importante, el texto le da importancia, una vez se le ha dado nombre a algo o a alguien es como si se le diera completa validez en el mundo psíquico del varón. Las palabras tenían valor mágico para los pueblos antiguos, y no han perdido su utilidad para los actuales. Al nombrar algo, lo posees, de alguna manera. No es como someter físicamente a la creación, si seguimos el texto elohísta, sino penetrar mentalmente en ella como lo haría Dios, a través de las palabras, que son como el hálito de vida que Yahvé infundió en Adán.

La complementariedad de Varona respecto de Adán es total. Él mismo lo percibe en seguida, sin necesidad de que le den un discurso sobre estabilidad conyugal. Hombre y mujer se complementan perfectamente en el plan divino. Tengamos en cuenta que por aquel entonces el bueno de Yahvé no sabía nada de LGTBIQ, géneros fluidos, asexuales, pansexuales y otras denominaciones. El jardín de Edén era para un hombre acompañado de su mujer. El autor yahvista añade la moraleja para los lectores: el varón dejará a sus padres y se hará una sola carne con su mujer. Frente a la ginarquía de Alfas y veinteañeras, un juego destructivo, Yahvé promueve una alternativa patriarcal, un hombre y una mujer, unidos en plenitud, monogamia radical.

Pero el Edén patriarcal estaba amenazado. La serpiente, el más agudo de los animales del campo, no estaba contenta con ese estado de cosas. La serpiente fue identificada con posterioridad con Satán, dado que el ángel derribado quiere arruinar la creación divina y es aficionado a tentar a los humanos. Sin embargo, la redacción original que recoge Génesis 3 es más sencilla y naturalista, se trata de una serpiente de verdad. ¿Por qué una serpiente? En mi opinión, porque es un animal propio de cultos matriarcales. A veces la imposición de un culto patriarcal implicaba matar una serpiente. Así pasó con la serpiente Pitón, matada por Apolo porque quería hacer suyo el oráculo de Delfos, sede de un culto matriarcal previo en un lugar de poder asimismo matriarcal, el ombligo del mundo.


Vista en Pinterest. La diosa Shahmaran.
Visto en Wikimedia Commons, usuario Berig. Encantadora de serpientes escandinava.
Visto en Pinterest. Diosa minoica de las serpientes.

Qué mejor que el animal por excelencia de la sabiduría intuitiva matriarcal -en el caso de Shahmaran, la diosa transmitía su sabiduría a su hija- para dar al traste con la brillante creación patriarcal.

El castigo de Yahvé supone un contraataque patriarcal. En algunos cultos matriarcales era común que la sacerdotisa se ciñese una serpiente a los pechos sin sufrir daño. Yahvé, al establecer enemistad perpetua entre mujeres y serpientes, está haciendo radicalmente impracticables esos cultos matriarcales. Además, al condenar a la serpiente a reptar le resta antropomorfización, con lo cual las diosas-serpientes pasan a ser monstruos pegados al suelo, incapaces de una postura bípeda digna. Más aún, cuando Yahvé condena a la serpiente está implícitamente condenando asimismo al uróboros, la serpiente que se muerde su propia cola y que simboliza la historia cíclica: Yahvé inaugura la historia lineal, de índole patriarcal, caracterizada por la productividad masculina siendo ésta debida a la necesidad de proveer a su familia: el patriarcado garantiza a casi todos los hombres el acceso a una esposa, lo que les obliga a ser productivos.


VARONA, LA HIPÉRGAMA

La serpiente no tienta a Adán. Y no es que no sepa que él está ahí, en el jardín. Yahvé hizo desfilar ante Adán a todos los animales para que él les diese nombre. Por tanto, la serpiente sabe de su existencia. ¿Por qué ha de esperar a que aparezca Varona para tentarla? Pues porque sabe que ella será más fácil de convencer. En ello se aprecia la visión patriarcal del texto yahvista.

La serpiente inserta en Varona la curiosidad por mejorar su estatus. Ella está ahí en Edén, en un lugar delicioso, junto a su amado Adán, con todas sus necesidades cubiertas. Le basta con estirar el brazo para tomar una fruta de maravilloso sabor de cualquiera de los árboles, menos de uno. Tiene innumerables árboles al alcance. Sólo uno está prohibido. Y ella quiere de ese árbol.

A mi entender, como ya expliqué al hablar de testosterona e invasión, la hipergamia femenina no busca en última instancia los recursos, salvo casos concretos y extremos de gold-diggerismo. Busca experimentar sensaciones, unas sensaciones que la hagan receptiva para el acto sexual y con ello para la continuidad de la especie. Por eso argumenté entonces que el rastreo de recursos puede en el fondo entenderse como un rastreo de testosterona, dado que evolutivamente están unidos.

Puede que muchas mujeres quieran tener varios coches, un yate, muchas joyas, viajes a países exóticos, millones en el banco, un palacio .... Pero evolutivamente, durante cientos de miles de años, las mujeres ni tenían eso ni lo ambicionaban, básicamente porque no existía. Sólo pedían a los hombres tres cosas: protección, carne de caza y sexo satisfactorio. El resto ya lo podían conseguir ellas perfectamente: ellas recolectaban frutos, semillas, huevos, setas, tubérculos, moluscos, insectos, pequeños mamíferos, aves, anfibios. Ellas molían las semillas, vigilaban el fuego, acondicionaban las pieles, cuidaban a los niños, etc etc. Los hombres sólo eran necesarios para muy poco más, y ese poco más tenía relación directísima con la testosterona. El hombre fuerte que está firme en su puesto cuando algo va mal, el cazador hábil y recio que somete a la presa, y el amante empotrador eran los que hacían sentir a las mujeres un vendaval de sensaciones que las hacían receptivas a la posibilidad de fecundación. Si la hipergamia femenina hubiera significado tener dinero y coche, ya nos habríamos extinguido, porque esos bienes existen desde anteayer, como quien dice. La hipergamia estriba en último término en las sensaciones.

Por eso la serpiente atacó a Varona en ese frente. Incitó en ella la sensación de ser como son los dioses, le hizo sentir esa necesidad. Y Varona sucumbió. Lo tenía todo, todos los bienes del mundo existentes, pero optó por postularse como diosa. El resto ya lo sabéis.



NUESTRO PATÉTICO PADRE ADÁN

Yahvé quería realmente a Adán, confiaba en él, hizo todo para él. Entre ambos se daba una relación transparente, cordial, que no era ya entre creador y criatura sino entre padre e hijo, o de colegas. Yahvé confiaba tanto en Adán que no dudaba que él respetaría su admonición de no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. La prueba es que no aisló el árbol de la vida para evitar que comiese de él. 

La serpiente no quiso tentar a Adán, porque sabía que no le haría caso. La prohibición de Yahvé había sido tajante. Por eso le atacó indirectamente, a través de Varona.

Hasta que aparece Varona, a Adán ni se le ocurre tocar el árbol prohibido. Llega ella, prueba el fruto del árbol, se lo da a él y el tío mangina patético va y come, en el primer WTF de la historia. Se puede entender que la serpiente engañase a Varona, de acuerdo. Al menos el avieso animal se molestó en argumentar algo. Pero a Adán no hizo falta argumentarle nada. Llega la churri, le dice que coma y el muy gañán come del fruto prohibido.

Si Adán hubiese sido un Neo, un MGTOW, le habría dicho a Varona que no estaba dispuesto a desoír a Yahvé por ella. Y que si ella caía en desgracia ante Yahvé, sería ella quien se lo habría buscado. Adiós, ha sido un placer, mucha suerte ahí afuera. Y a ver si mi padre me brinda una compañera menos influenciable. Sin embargo, no fue así y al comer del fruto prohibido la pareja fue condenada a vivir fuera de Edén, a afanarse en la tierra árida de la que el propio Adán había sido moldeado, y a esperar la muerte para volver al polvo primigenio. Por no haber seguido la filosofía del patriarcado, por haber obedecido a la voz de la mujer, los humanos conocerán en sus carnes lo que significa un mundo de productividad ínfima -típica de matriarcados llenos de hombres ociosos, como ya comenté en el tema de testosterona e invasión-.

No menos patético es ver cómo se justifica. En vez de afirmar gallardamente que se ha equivocado por propia voluntad, le echa la culpa a la mujer y de paso al mismo Yahvé. "La mujer que me diste por compañera", dice. Como mangina débil, pretende echar balones fuera. No le sirve de nada para evitar el regreso al horrible desierto.

Es terrible, es estremecedor. Imaginad a Adán cavando de sol a sol para obtener algo de sustento, removiendo la misma tierra de la que ésta hecho, sabiendo que un día cerrará los ojos y volverá a ser parte de esa tierra removida por la azada. ¿Qué sentido tiene la vida, qué sentido tiene aguantar de pie soportando los elementos y las privaciones hasta que tu biología diga "hasta aquí hemos llegado", qué sentido tiene vivir desheredado por el Padre? La incomodidad, la penuria, el dolor habían hecho acto de presencia. Aparece la depredación. Un detalle: cuando Adán y Varona vieron que estaban desnudos, se hicieron unos delantales de hojas de higueras. Cuando Yahvé les expulsa, les hace unas túnicas de pieles. Para ello han tenido que sacrificarse animales para luego desollarlos. Tras el pecado, sangre de inocentes -los animales desollados- mancha la hierba de Edén. Desde entonces no dejarán de morir inocentes, hasta que el Inocente Supremo -Jesucristo- siga la ley de Dios donde Adán la vulneró.

Se hace obvio el aviso, netamente patriarcal, de que la mujer trae problemas, de que lleva dentro de sí un detonante para la destrucción del estado de cosas. Pero si la hipergamia es peligrosa para el equilibrio edénico, no lo es menos la debilidad masculina ante la mujer, la tendencia del hombre a ser manipulable con muy poco .... y eso que Varona no usó el factor sexo, porque no eran conscientes de esa dimensión de sus personas. Esto nos lleva al siguiente punto, quizá el más absolutamente personal de los que se tratarán en esta entrada.


Visto en Twitter. Saturno devorando a su hijo, según Rubens.

UNA INTERPRETACIÓN ESOTÉRICA DEL FRUTO PROHIBIDO

Vamos a ir un paso más allá, dejando el tema Neo y adentrándonos en la significación profunda de la prohibición de Yahvé de comer del árbol del conocimiento del bien y del mal. Todo lo anterior que he escrito me parece que puede entenderse como razonable por todo el mundo; sin embargo, en los siguientes párrafos voy a aventurar una hipótesis algo más loca pero que puede explicar el misterio del mito edénico. Veamos.

Una vez Adán ha pecado, Yahvé parece dirigirse a alguien, o pensar en voz alta, diciendo que el hombre ha llegado a ser "como uno de nosotros". Es decir, que hay más dioses además de Yahvé. En el caso de Elohim, se trataba de una congregación de dioses y diosas en la que no parece que existiera preeminencia de ninguno, ningún primus inter pares. En el caso de Yahvé, parece que éste es el dios más importante, el dios supremo, de un conjunto de otros dioses. Algo así como Zeus, por ejemplo. El mismo Yahvé, en Éxodo 20: 5, admite implícitamente que hay más dioses. No se presenta como único, sino como celoso. Así también, en II Reyes 22-23 se puede interpretar que Josías está llevando a la práctica una guerra de Yahvé contra otros dioses. No se nos dice que éstos sean inexistentes, sino que sus cultos son impíos. Todo ello es un resto de politeísmo, nada extraño en la región. Había más dioses, a los que Yahvé se impuso.

Yahvé es un dios antropomorfo, que se pasea por el jardín de Edén. Al tener características antropomorfas, se puede entender que en un principio, antes de convertirse en un dios solitario y totalizador, antes de parecerse al dios de los filósofos, antes de ser el dios que nosotros tenemos en mente, fue un dios similar a Ea, o a Zeus.

Pensemos en los dioses primordiales Apsu y Tiamat, mesopotámicos. Eran el principio activo de las aguas dulces y saladas, respectivamente. Ellos crearon a otros dioses, pero al resultarles fastidiosos quisieron deshacerse de ellos, sin éxito. Ea, su nieto, mató a Apsu. Tiamat contraatacó pero fue muerta por Marduk, hijo de Ea.

Pensemos en los dioses griegos. Urano temía a sus hijos, por lo que evitaba su nacimiento. Sin embargo uno de ellos, Cronos, le derrocó. A su vez éste fue derrocado por su hijo Zeus. Aquí hay un patrón mitológico que se repite.

Las teomaquias eran bastante comunes en la mitología. Al dios le salía un hijo rebelde, o un nieto, que daba al traste con su poder y usurpaba su lugar. Pasaba igual con las leyendas del rey a quien le nacía un hijo o nieto no deseado que, a pesar de que el monarca intenta eliminarle, llegaba a la mayoría de edad y le destronaba.

La clave esotérica de la prohibición divina de comer del árbol es ésta: Yahvé no quiere ser destronado por Adán. No quiere caer en desgracia como dios ante el empuje de su hijo. Por eso, una vez comido el fruto del árbol prohibido, apuesta una guardia de querubines y de una espada llameante cortando el acceso al árbol de la vida, para evitar la inmortalidad de Adán.

El conocimiento del bien y del mal ha sido malinterpretado a menudo. Según los ateos, por ejemplo, significa que a Dios no le interesa que el hombre sea sabio, porque quiere tenerle en un estado de aculturación permanente, y encima la Biblia tiene la desfachatez de admitir que es así. No se trata de eso en realidad, queridos ateos. Basta con leer el texto. Cuando Adán y Varona  comen el fruto prohibido, no descubren ni la teoría atómica ni las leyes de gravitación ni los principios de la termodinámica. No es ése el conocimiento que veta Yahvé.

Lo que descubren Adán y Varona no es ninguna ley de la física ni nada por el estilo. Descubren que están desnudos. Es decir, descubren que son sexualmente complementarios. Eso es lo que no quería Yahvé que supieran. Yahvé no quiere que tengan hijos en el Edén. Porque puede que un día Adán se rebele y que Yahvé tenga los reflejos suficientes para impedir que coma del árbol de la vida antes de neutralizarle, pero si Adán hace hijos en Varona y ésta les da de comer del árbol de la vida, eso les invulnerabilizaría para que en un día futuro pudieran vengarse de su abuelo por la caída en desgracia de su padre, acechándole escondidos en la exuberante vegetación de Edén para derrocarle. Donde las dan las toman: quizá Yahvé derrocó a su padre o abuelo antes de convertirse en el dios supremo.


Sic vidi res.




15 comentarios:

  1. Aunque no comparto su opinión en bastantes de sus textos (o al menos en parte de ellos), debo decir que su labor es muy buena. Se podrá estar de acuerdo o no con lo que expone, pero es obvio que aquí hay esfuerzo y conocimiento. Esta entrada en concreto me parece excelente. Saludos cordiales.

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    1. Mil gracias, me alegra que le haya gustado. Bienvenido :-)

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  2. Entonces a un tenemos que derrocar a nuestro padre.
    Se demuestra la decadencia de generaciones hasta hoy.

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  3. En estos días estuve releyendo la cosmogonía griega y me di cuenta de algo curioso: Gea, la tierra, la Gran Madre, siempre conspira y se rebela en contra de los "padres celestiales" de su misma prole. Cuando Urano la hartó, conspiró con Cronos para derrocarlo; cuando Cronos (el rey de la Edad de Oro) se volvió tiránico, o tal vez demasiado patriarcal, Gea y Rea (ambas diosas telúricas) se las ingeniaron para ocultar a un Zeus, quien a pesar de ser tan querido fue quien acabó con la Edad de Oro, con el Edén; y finalmente Gea, en un capricho de venganza, engendró a los gigantes (Γιγάντες, ‘nacidos de la tierra’) para derrocar a Zeus sin éxito, ¡a quien ella misma había protegido y apoyado en un principio!, pero no, Zeus resultó ser otro machote quien la pondría en su sitio, a ella y a las demás diosas. Arrepentimiento, capricho, contradicción, esto sí que es femenino. Sin mencionar los conflictos posteriores que tuvo Zeus con Rea y su esposa Hera. Ya sean Gea, Rea, Hera (abuela, madre, hija), todas son la misma diosa en distintos niveles. Los aspectos más favorables y patriarcales de la misma los veo canalizados en las matronas Hestia y Deméter, por no hablar de las virginales Atenea y Artemisa que ya representan un nivel de feminidad bastante alejado de esa "Gea primordial".Veo la tendencia de nivelar, igualar, jalar hacia abajo, a todo aquello masculino que tenga la osadía de superarse, diferenciarse y ascender, que más que una tendencia es el reflejo mismo de la ley de gravedad.Y es que esta es la lucha definitiva de todo hombre (mucho más un Neo/MGTOW), ascender lo más posible al cielo a pesar de ese constante jalón hacia abajo de "nuestra madre". Somos los Hijos de Zeus buscando a nuestro padre, y Gea viene pisándonos los talones. Pero ya no con una hoz (la que dio a Cronos) para cortarnos las bolas, ni con sus gigantes, ahora tiene una nueva arma: el Sistema. Pero no se preocupen, sus armas siempre se vuelven cotra Ella.

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    1. Sí, es una buena observación. En las estructuras divinas patriarcales la cosa parece funcionar como en las dinastías romanas de césares, con una mujer -joven o veterana- moviendo hilos, conspirando, usando de su influencia para poner y quitar, moviendo las bajas pasiones de los hombres, con el objeto de dominar en la sombra. Es un poco el arquetipo que representa Marozia, otra romana, o las Bene Gesserit de la saga Dune.

      Para el feminismo esotérico la clave está en que el varón se olvide del Cielo, que clave la vista en la tierra y que no piense en que hay habitación para él en la Casa del Padre. Nos quieren miedosos y desesperados, con la autoestima en niveles ctónicos.

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  4. Hablando de la complementaridad hombre-mujer me acuerdo del mito del Andrógino. Muchos interpretan al andrógino literal y acusan a Platón de pro-gay por esto... yo me voy por la interpretación de que el andrógino representa ese estado perfecto masculino-femenino que solo conocieron los hombres de la Edad de Oro, los Adanes de un tiempo perdido. Yo personalmente sí creo en la existencia de esa época. Decía Platón que en el origen de la humanidad existió una raza primordial que contenía en sí misma las dos polaridades, masculina y femenina. Dicha raza era fuerte y temida por los dioses del Olimpo: “Eran extraordinarios por su fuerza y su audacia, y alimentaban en su corazón orgullosos propósitos, que llegaban incluso a pretender atacar a los propios dioses en su morada”. Debido a esto los dioses decidieron restar su poder dividiéndolos en ambos sexos, mejor dicho: quebrando la polaridad entre hombres y mujeres (uno de los temas centrales de la filosofía taoista, por cierto). Algo que veo bastante relacionado a la interpretación que propones del miedo de Dios a ser destronado por Adán, ya que esos "adanes" eran demasiado poderosos. Igual al tema de la revuelta de Lucifer, precisamente "el arcángel más querido de Dios". No me malentiendas, ojo, no creo en la existencia de una raza andrógina, sino en la referencia a una época en la que hubo perfecto equilibrio masculino-femenino, que fue quebrado cuando la humanidad quiso pasarse de lista.

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    1. Sí, divide y vencerás. Esos dioses son seguramente incapaces de amar. Nos envidian porque los varones podemos amar a una mujer y ser una carne con ella. Envidian nuestra vida aventurera, envidian nuestra mortalidad, porque para nosotros cada segundo cuenta, cada momento es precioso y tiene valor mientras que ellos están aburridos de sí mismos y no sienten pasión por nada -salvo por depredar ocasionalmente a mujeres humanas por motivos sexuales: su endogamia de casta les obliga a ello: de ahí surgen los héroes y "nefilim"-. Lo único por lo que aún manifiestan interés es por mantener su estatus, por no ser destronados por los hombres.

      Yo creo que el equilibrio masculino-femenino es bastante reciente, producto de la moral patriarcal, y que antes la humanidad vivió en "efecto harén" continuo. Al presentar como sagrado ese equilibrio, las religiones patriarcales sancionan un modo seguramente "antinatural" pero mucho más productivo de organizarse amorosamente. Por lo demás, muy de acuerdo.

      ¡Salud!

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  5. El Sistema ideológico y controlador ha roto la complementariedad hombre-mujer y lo ha sustituido por la publicidad de arquetipos destructivos. Aunque no en todos los casos, la mayoría de los hombres solos de más de 40 años que conozco son un desastre y de mujeres solas más de lo mismo: maniáticos, egocentristas, ciclotímicos... Muchos hombres no saben ni freir un huevo y muchas mujeres no saben ni arreglar un sencillo enchufe convencional. Pero no os preocupeis: el sistema os proporciona os cubre todas esas necesidades y hace de ellos nichos de negocio. No pienso que todos/as sean así, pero generalmente se cumple el promedio. No entran aquí los que se han quedado solos por los avatares de la vida, sino aquellos que han seguido los cantos de sirena del Sistema: "no-kids, only cats", que la publicidad presenta como triunfadores y "bon-vivants", siempre blancos occidentales y jóvenes. Para resistir solo/a sin caer en ese remolino hay que tener la cabeza muy centrada, un ideal de vida y firmes convicciones sobre lo que está bien y lo que está mal. Eso es lo que quiere el Sistema: destruir las convicciones y sustituirlas por los mensajes de la televisión, cambiantes cada día. Cierto es que hay una antropología y una teología detrás de todo esto, que no viene de ayer, sino que arranca del origen de la humanidad, como expresa Hombre-Lupa. Posiblemente el mito antiguo lo plasma mucho mejor que las teorías científicas. El mito se queda como relato literario, mientras que las teorías científicas modernas pueden ser tachadas de machistas, heteropatriarcales, fascistas y tal. El mito es incuestionable y politicamente incorrecto, hasta que el Sistema empiece también a meterle mano y cambiar lo que no le gusta a todo trapo. Realmente ya han empezado con Dios Padre y Madre, pues leí en algún sitio que estaban haciendo una Biblia políticamente correcta, invento nuevamente "made in USA").

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    1. Ya hay Biblias no sólo políticamente correctas, sino también Biblias gay-friendly. Hay una "Queer Bible" incluso, una traducción libre de un tal Robert Whitehead -ateo y gay- en la que Dios no crea al hombre sino que se lo encuentra y le besa. No empieza mal la traducción de Whitehead.

      ¡Salud!

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  6. Conosco otras 2 interpretaciones paralelas:
    La primera, cuando Dios a ambos crea "macho y hembra los creo" podria referirse a Adan y Lilith, q tras todos los problemas habidos es reemplazada por Eva.
    La otra es una interpretacion trinitaria: cuando dice "hagamos al hombre", " y el espiritu se movia sobre las aguas" o "ahora el hombre es como nosotros" se estaria refiriendo a al Creador hablando con sus alter-egos Cristo y el Espiritu Santo.
    Algunas interpretaciones hablan del Elohim como el Espiritu Santo y al "Angel de Dios" como Cristo.
    Muy buen ensayo, una interpretacion original.

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    1. La explicación trinitaria es buen ejemplo de la sutileza católica, casi diabólica a veces.

      El tema de Lilith es muy interesante. Al final no la incluí porque quise ceñirme al texto de Génesis y mirarlo con ojos limpios, pero da mucho de sí, especialmente tras milenios de Midrash y de rabinos de la diáspora sacándole punta a cada versículo y proponiendo las exégesis más enrevesadas.

      Según la fértil imaginación de algunos rabinos, Yahvé presentó a Adán a todas las hembras de animales, y Adán se las calzó a todas (¡!) pero ninguna le parecía adecuada, así que Yahvé hizo a Lilith del mismo polvo que a Adán. Éste, por descontado, también quiso cepillarse a Lilith por la vía rápida pero ella no admitía estar debajo, porque a fin de cuentas ambos eran iguales, creados del barro, y se fue de Edén. Lilith, la primera feminista de la historia, fue al menos consecuente y se largó a hacer su vida sin explotar económicamente a Adán.

      Y luego Yahvé hizo a Varona no del barro sino del propio Adán, para evitar arrebatos feministas.

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    2. El mito de Lilith, muy usado por feministas, tiene sin embargo trampa: no siempre se recuerda cómo sigue la historia cuando Lilith se marcha del Edén. La primera feminista de la historia terminó trajinándose a todos los monstruos, alimañas y demonios que se encontró por el camino, y terminó siendo la consorte de Satán, y en este caso no le importó estar por debajo de él. Esta parte de la historia suele ser omitida en el relato feminista por motivos obvios.

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    3. ES normal que omitan lo que no les interesa porque las ideologías progresistas son postmodernas, no tienen un hilo conductor basado en ideas-fuerza sólidas y estructuradas, sino que son más bien patchwork y muy subjetivas, toman lo que les mola -o lo que pueden usar en su medro- pasándose el contexto por el forro, y lo que no cuadra con su subjetividad lo silencian piadosamente. Lo hacen continuamente, yo ya estoy acostumbrado.

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  7. Interesante artículo en ROK, donde definen a Adán como el primer "red-pille man".

    http://www.returnofkings.com/149690/who-was-the-first-man-to-be-red-pilled

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    1. Gracias, Vicente. Quitando algunas paridillas PUA, esa web es siempre refrescante.

      Adán fue también el primer "purple-pilled": conoció la naturaleza femenina, y aun así por el bien de la posteridad se quedó con Eva y tuvieron churumbeles.

      Tampoco tenía muchas alternativas.

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