miércoles, 7 de junio de 2017

Testosterona e invasión: la clave biológica tras el movimiento "Refugees Welcome" (en ampliación)





Desde mil enfoques se ha querido entender la así llamada "crisis de los refugiados". Como se sabe, Europa lleva varias décadas siendo punto de llegada de inmigración procedente de países más pobres, fundamentalmente de África (tanto la árabo-mora como la subsahariana), Próximo Oriente, el subcontinente indio e Iberoamérica. Ese proceso de trasvase poblacional se ha recrudecido en el presente siglo XXI y ha ido a más de manera acelerada en la presente década. Visto tal proceso desde la perspectiva más racional, objetiva y ecuánime posible, tengo que decir que hay muchas cosas que pueden parecer incomprensibles. 

-Se nos dice que las gentes que llegan en oleadas en los últimos años como refugiados están escapando de guerras, especialmente la guerra civil de Siria, cuando en realidad ése es un pequeño porcentaje de las oleadas.

-Asimismo, se esperaría que las masas de refugiados estuviesen compuestas abrumadoramente por mujeres, niños y ancianos, quedando los varones jóvenes luchando en el lejano frente. Sin embargo, un vistazo a las masas de refugees desmiente por completo esa expectativa, pues encontramos sobre todo a varones entre los 20 y los 40 años.

-Se nos enseña a estar siempre identificados. Se nos da un DNI. Se nos monitoriza desde las distintas administraciones públicas. Se sabe todo de nosotros. Pero a nadie parece resultarle contradictorio que los poderes públicos, la mayoría de los partidos políticos institucionales y casi todos los medios de comunicación preconicen la llegada de gente que no conocemos, de la que nada sabemos y de cuya historia personal lo ignoramos todo. 

-Se nos enseña a tratar a las mujeres como iguales a los hombres, y a no discriminar a los homosexuales. Sin embargo, todo ese conjunto de instituciones, partidos y formadores de opinión no parece preocuparse demasiado de que un porcentaje elevado de refugees provienen de culturas netamente misóginas y homófobas. 

-Se nos educa desde muy niños, llenándonos la cabeza de datos y conocimientos, insistiendo en la importancia que tienen para el futuro y para el sostenimiento de las sociedades la mano de obra cualificada, la cultura amplia y la carrera universitaria. Pero por otra parte el sistema se contradice alentando la llegada de gentes con escasa o nula preparación, que por no saber no saben ni el idioma del país de acogida. ¿Dónde está ese interés en la mano de obra cualificada?

-Se nos dice que los refugees son un factor de sostenibilidad del sistema. "Vienen a pagarnos las pensiones", se nos dice. Pero ese discurso -que de ser cierto sería profundamente egoísta por parte de quien lo dice- se contradice con el de la caridad, que son acogidos por humanidad. 

-Se nos dice que vienen a animar la alicaída natalidad europea y española. Eso sería creíble si también vinieran mujeres en números similares. Pero si uno ve las imágenes de riadas humanas de refugiados como las que hemos visto en los últimos tres o cuatro años le costará encontrar a una chica.

-Se nos dice que la diversidad es buena, que hay que mezclarse, que hay que dejar entrar. Pero ese fomento de la diversidad parece ser unidireccional. En países emisores de migrantes como los islámicos, un cristiano no tiene la libertad religiosa que sí tienen los musulmanes en los países postcristianos. Nadie parece estar insistiendo a Japón o a Israel a que dejen entrar a oleadas de "enriquecedores". Japón está lejos y es una isla; Israel está en el meollo geopolítico de este trasvase pero se ha hecho isla a sí mismo para sobrevivir. La presión es mayor hacia países europeos que no quieren entrar en ese juego, como Polonia o Hungría. Es significativo que se dé una mayor resistencia a la admisión de refugiados en los países europeos del Este en comparación con los occidentales. Son países más pobres que Alemania o Francia, por lo cual tienen menos margen para jugar a ser progres. Ser progre es un lujo bastante caro, que en Occidecadente se ha pagado con nuestros impuestos y ahora se paga con deuda soberana. Los países eslavos no pueden permitírselo y tampoco quieren.

-Se nos dice que todos somos iguales. Pero incluso en tema de inmigración para el sistema político, institucional y mediático no todos los inmigrantes son iguales. El sistema suele presentar como cara amable de la inmigración a un chico negro fibroso y sonriente o a una chica siria de ojos grandes y hiyab de seda colorida, pero nunca presenta como ejemplo de inmigración enriquecedora a un tendero chino. Es curioso, porque los chinos parecen un ejemplo perfecto de integración. Son pacíficos, no dicen una palabra más alta que otra, son extremadamente laboriosos, no hacen ruido por las noches, educan bien a sus hijos (que suelen ser buenos estudiantes), ahorran, no delinquen, son una cultura realmente exótica y lejana .... pero no entusiasman a los progres. Un malpensado diría que los chinos, acostumbrados a que el sistema de su país de origen les deje vendidos a su suerte, se afanan para conseguir ser independientes, gracias a sus negocios y a sus redes familiares de apoyo. Por tanto, no son carne fácil de pastoreo por parte del sistema. Sintomáticamente, el sistema permite los "chistes sobre chinos" mientras que censura, con el ceño fruncido, cualquier comentario crítico hacia el islam, por ejemplo.

-Se nos dice que vienen los más pobres entre los pobres. Sin embargo para engrasar las verdaderas odiseas que esos chicos afrontan hace falta dinero. Solamente llegar a España escondido en los bajos de un coche cuesta 6000 euros, según EFE. Todo el trayecto desde un país subsahariano puede suponer una auténtica fortuna para el inmigrante. Los más pobres entre los pobres se tienen que quedar en su país natal, mientras que los que tienen algo de dinero (en vez de quedarse allí intentando mejorar su país con ese dinero y con su capacidad de trabajo) intentan el salto al paraíso europeo.

-Se nos dice que el paro es el problema por excelencia de nuestras sociedades. No obstante, el sistema no tiene empacho en inyectar más gente para competir con los autóctonos por los puestos.

-Se nos dice que países como Usa fueron erigidos gracias a la inmigración. Ahora bien, evitan aludir al terrible destino que sufrieron los autóctonos pieles rojas ante las oleadas migratorias europeas. 

Cuanto más reflexiono sobre el tema de los refugiados, más contradicciones encuentro, pero eso no parece preocupar mucho a los poderes públicos, empresariales y mediáticos de Occidecadente (que nunca se han opuesto a las riadas inmigratorias), ni a gran parte de la población europea que les recibe con carteles de bienvenida. A título personal, y dado que soy de Galicia, me sorprende bastante la postura del nacionalismo gallego sobre el tema. Los nacionalistas pivotan la identidad de Galicia obsesivamente sobre el idioma. Para ellos Galicia está siendo colonizada por el idioma castellano, mientras que el idioma gallego es el que conserva el alma del país. Y, a pesar de esa convicción, jamás han criticado la inmigración masiva de gentes que, o ya hablan el castellano y no necesitan aprender gallego, o no conocen ninguno de los dos pero se limitarán a aprender el castellano porque consideran que les llega y sobra. El arrinconamiento minoritario de la lengua gallega no parece importarles en ese caso a los hijos espirituales de Breogán.


Crédito: soshable.com. Abundante fuerza masculina, embalsada a duras penas por más fuerza masculina. ¿Dónde están las mujeres, combatiendo en el frente?


Supongamos que la mayoría de los inmigrantes de países más pobres no son realmente refugiados. Supongamos que no están huyendo de una guerra o de persecución política o religiosa. Supongamos que simplemente quieren optimizar sus expectativas económico-sociales viviendo en países más prósperos, más tranquilos, más asistenciales. 

Visto así, no tiene nada de chocante para el espectador ecuánime. Esas gentes se han enterado de que aquí se vive bien, y aquí se vienen. Habitualmente no se quedan en los países de acceso, como España o Italia (que es lo que haría un refugiado, solicitar asilo en cuanto le fuera posible), sino que siguen dirigiéndose más al norte. Hace unas décadas era la televisión occidental la que hacía de "efecto llamada". Sobre todo la publicidad. Qué bien se vivía en Occidecadente según la publicidad: las casas enormes, mujeres guapas sin una figura masculina vigilante cerca, abundante comida ¡incluso para perros! Últimamente el reclamo viene de Internet y de los smartphones. Gracias a tres o cuatro whatsapps, una pandilla de jóvenes de alguna barriada de una ciudad africana o próximo-oriental están al tanto, céntimo a céntimo, de toda la red de ayudas que el ciudadano occidental con sus impuestos pone a su disposición si se presentan allí y piden cobertura social. A eso hay que sumarle las ayudas de las ONG. Si el caso de Cáritas financiando el cambio de pantalla del móvil de una mujer marroquí (65 euros) no es "efecto llamada", no sé qué podría serlo. Eso por poner un caso como hay muchos.

Lo que ya entiendo menos es la política del otro lado, la de los países de acogida, por lo contradictoria que me resulta. Casi todos los poderes institucionales y parte de la población blanden el "Refugees Welcome". Y eso, aunque no se entienda, tiene necesariamente un porqué. Nada sucede porque sí. 


Luminosas palabras de César Vidal, hecho una "máquina de matar" últimamente.


Se pueden esgrimir una serie de explicaciones para entender por qué los poderes institucionales están llevando esa política pro-inmigracionista. Pero dado que quiero resumirlas en una sola idea-fuerza lo bastante potente e ilustrativa, lo diré así: el sistema actúa como un ser vivo.

Es así. La administración estatal, la autonómica, la municipal, las demás administraciones territoriales, la administración institucional, la administración corporativa, los sindicatos afectos al régimen, el empresariado próximo a las concesiones y obras públicas, los emprendedores con el BOE en la mano, los voceros mediáticos dependientes de publicidad institucional, los chiringuitos, la Iglesia Católica, los distintos partidos políticos que reciben fondos, los bancos, las terminales formadoras de opinión pública .... todo ese sistema de vasos comunicantes que se refuerza a sí mismo se ha convertido en un gigante monstruoso, al que Octavio Paz llamaba "ogro filantrópico", y que vive de nuestros impuestos así como de endeudarnos a nosotros y nuestra descendencia mediante la emisión de deuda soberana. Ese ogro no va a empequeñecerse a sí mismo por las buenas. No va a renunciar a ninguno de sus innumerables tentáculos. Y como el sistema de seguridad social tiene un esquema de estafa piramidal que se está viniendo abajo antes de lo que el ogro calculaba porque las mujeres ya no tienen hijos para cubrirlo, el ogro importa millones de potenciales cotizantes. Da igual que el valor añadido de la mano de obra de esa gente sea ínfimo, o que en vez de cotizar perciban ayudas. En una mezcla de voluntarismo y ceguera, el ogro ha optado por la "huida hacia delante", imaginando que tras unos años sostenido por más deuda soberana las cosas cambiarán.

Asimismo, el sector más izquierdista del poder político preconiza la llegada de inmigración pensando en su potencial de voto para cuando puedan votar. Un buen ejemplo es el de Francia. Aunque las estadísticas étnicas están allí prohibidas, los sondeos de opinión parecen indicar que en 2012 el voto musulmán francés se dirigió en un 86% a la opción de François Hollande. ¿Votaron a una opción ideológica laicista, globalista, pro-abortista por convicción? Más bien lo harían porque, aunque les repugne la ideología socialista occidental, les conviene para sus intereses. Y conforme pase el tiempo y con él la demografía francesa cambie más de signo, las opciones de Marine LePen serán cada vez menores. La izquierda quiere pastorear al electorado. En eso recoge el testigo del catolicismo, cuyos papas lucen enjoyados báculos pastoriles de fantasía.

Ahora bien, si para el sistema el pro-inmigracionismo es un balón de oxígeno y por tanto se puede entender -aunque no se aplauda- por qué ha adoptado las políticas que ha adoptado, siempre queda la pregunta de por qué buena parte de la población no mira críticamente la riada migratoria masiva sino que le da una efusiva bienvenida.





Crédito de esta imagen: R4vi, en Flickr.


Las imágenes que acabo de insertar, alguna ya icónica, son sólo un botón de muestra que se ajusta apropiadamente a lo que es el grueso de las manifestaciones en favor de la llegada masiva de los así llamados refugiados. En esas manifestaciones la presencia de mujeres jóvenes básicamente veinteañeras y europeas autóctonas es hegemónica. En algunas imágenes es prácticamente total. Es fácil de comprobar empleando el motor de búsqueda de la preferencia de cada uno. Miles de imágenes de manifas con chicas blancas jóvenes a la cabeza ilustran el fenómeno. Se piense lo que se piense acerca de qué hacer con la inmigración masiva, una cosa está clara: eso no es casual. Que haya tanta chica en las manifas no es casual.

Búsquense en un motor de Internet imágenes de manifestaciones pro-refugiados, y búsquense imágenes de refugiados. Por una parte, veremos mayoritariamente mujeres en su plenitud biológica para ser madres. Por la otra, veremos casi exclusivamente varones igualmente en plenitud biológica. 

La plenitud biológica de la mujer es distinta de la del hombre, respecto de las opciones de tener descendencia. Un hombre puede fecundar a una mujer incluso siendo muy anciano, y su carga de semen es repuesta de manera relativamente rápida tras la última eyaculación. Por el contrario, las mujeres tienen un reloj biológico más restrictivo, alcanzando el fin de su edad fértil entre los cuarentaitantos y los cincuentaitantos en promedio, y su carga de óvulo es un proceso costoso e incluso penoso que dura cuatro semanas. La mejor edad para tener hijos en la mujer es en sus veintitantos (I), mientras que el hombre tiene más margen. Cuando digo que los refugiados están en plenitud biológica no me refiero sólo al poder para fecundar a una mujer, sino al hecho de que parecen estar en forma, no están gordos sino fibrosos, y su aspecto es masculino, rudo incluso.

En mi opinión, la clave está más allá del ogro filantrópico y más allá del humanitarismo -criticable o no, eso lo dejo al parecer de cada cual-. Hay una clave biológica. Y en esa clave el elemento fundamental es la testosterona

Tal vez me equivoque y la testosterona no cuente. Tal vez esas chicas habrían recibido con el mismo júbilo y las mismas pancartas multicolor a riadas de bellísimas refugiadas ucranianas .... aunque permitidme que lo dude mucho. Dedicaré el resto del ensayo a explicar por qué creo que no me equivoco.

Hablemos de la testosterona.



Imagen: Getty, vista en The Independent. El luchador Conor McGregor.


LA HORMONA DEL PODER

La testosterona es una hormona esteroidea de carácter andrógeno, cuya función principal es la manifestación de los caracteres sexuales masculinos. Las mujeres también sintetizan esa hormona, si bien en mucha menor cantidad (aunque son más sensibles a ella). Casi toda la testosterona masculina es sintetizada en los testículos, concretamente en las células de Leydig, Un pequeño porcentaje es secretado por las glándulas suprarrenales.

La testosterona en cantidades aceptables va haciendo del niño un hombre. Desarrollo de los genitales, masa muscular, densidad ósea, voz profunda, mayor pilosidad, proyección de la nuez, amplitud de tórax y hombros, olor corporal, rasgos faciales marcados, mandíbula fuerte, despojamiento de grasa subcutánea y multiplicación del recuento espermático. Asimismo, la testosterona en niveles sanos tiene efectos psicológicos y espirituales en el hombre. Es la hormona de la seguridad, de la confianza, de la serenidad relajada. Es también un potente antidepresivo pues varias áreas del cerebro dependen de ella para sintetizar dopamina. Mejora la memoria impulsando la síntesis del neurotransmisor acetilcolina y la neurogénesis en el hipocampo, generalmente relacionado esto último con el ejercicio físico. También mejora el rendimiento cognitivo, sobre todo la inteligencia espacial.

Si un hombre tiene un índice de grasa corporal muy reducido, rasgos faciales angulosos y marcados, voz grave, nuez, musculatura recia, vello corporal, pecho amplio y gestualidad confiada, puedes dar por casi seguro que sus niveles de  testosterona son los apropiados en un varón humano. La sensación de confianza que esos niveles dan al hombre se refleja en su postura, en sus gestos, en su actitud. Tiende a abarcar mucho espacio con su cuerpo, brazos y piernas (es el famoso "manspreading" que tanto odian las feministas y que quieren prohibir). Alza el mentón y descruza los brazos, a menudo apoyando las manos en la cadera. Ahí se demuestra la confianza del varón con testosterona alta, pues no tiene problema en mostrar despreocupadamente puntos débiles ante un posible ataque: barbilla, cuello, esternón, bajo vientre, genitales. Por contra, un varón con baja testosterona adoptará posiciones tímídas. Un tímido, etimológicamente, es alguien que teme. Por eso el tímido esconde la cabeza o cruza brazos y piernas ante sí, procurando ocupar el menor espacio posible. Su respiración es angustiosa, procura no dilatar el pecho al inhalar aire. Es una forma de decir "me someto", un mensaje al mundo de su poca hombría.

Los hombres con más testosterona tienden a preferir a mujeres con rostros muy simétricos y muy femeninos, más suaves, sin rasgos duros. También otro rasgo femenino fundamental es la ratio entre cintura y caderas, la silueta reloj de arena, un rasgo aún más determinante que el manido tamaño de los senos (II).


La notoria simetría facial de Scarlett Johansson y Natalie Portman es idónea para encandilar a hombres de altos niveles de testosterona. Esa armonía no es privativa de las dos hebreas sino que resulta bastante común entre las estrellas hollywoodienses.


Como se ha dicho, las mujeres también producen testosterona, en mucha menos cantidad pero con una mayor sensibilidad para su absorción. La testo femenina eleva el deseo sexual, la función erógena, la densidad ósea, la cognición y la psique optimista y confiada. Asimismo, las mujeres con niveles óptimos de testosterona saben reconocer a los hombres que la tienen igualmente elevada, tan sólo mirándoles el rostro.

Por tanto, para una sociedad sana es necesario un balance endocrino sano. A despecho de quienes nos consideran entes puros y angélicos que se han encarnado durante una temporada, lo cierto es que hombres y mujeres somos realidades biológicas, somos organismos, y esa señal de nuestra época que es el olvido de la biología tiene consecuencias. Las anteriores épocas carecían de la base teórica que tenemos nosotros ahora, de modo que procuraron organizar los temas de sexo, seducción, matrimonio y procreación teniendo en cuenta lo que habían visto y experimentado mediante ensayo y error. Poco a poco sus conclusiones iban cristalizando en formas de cultura que regulaban los patrones de comportamiento masculino y femenino bajo el prisma de lo que llamamos moral y familia tradicionales. Eso se ha disipado en Occidecadente, pero tal cosa no significa mucho dado que nuestra sociedad actual es una peculiar anomalía en la Historia, concentrada en unos pocos países de natalidad declinante, y con porvenir incierto.

Pero sí hay algo que no se puede negar: la biología masculina en nuestro mundo ya está declinando. Los niveles de testosterona de los varones occidentales han caído respecto de los que tenían sus padres y abuelos. Ese fenómeno es observable de manera generalizada en las sociedades blancas tecnológicas. 

Se suele decir que "ya no hay hombres como antes". Es un tópico cultural como muchos otros, pero en este caso sí parece ser cierto, ya no hay hombres como antes y la clave es sobre todo biológica. Occidecadente pierde masculinidad. Por tanto, la primera conclusión que salta a la vista es que en cierto modo mediante el movimiento "Refugees Welcome" Occidecadente está queriendo importar masculinidad en su regazo feminizado. Ésa es la primera idea-fuerza del presente ensayo. 

Los motivos que han llevado a esa decadencia de la masculinidad occidental, y especialmente de la europea, son varios y están casi todos relacionados entre sí. Veámoslos:

-Una intensa estrogenización ambiental. La economía productiva-consumista nos ha rodeado de una serie de productos químicos que al entrar en nosotros funcionan como disruptores endocrinos, siendo adoptados por nuestro organismo como si fuesen hormonas femeninas. Es un caso de contaminación discreta, que ha llamado menos la atención que la contaminación más visible pero cuyos efectos son como mínimo igual de peligrosos para nuestro presente y, desde luego, para nuestro futuro.

-Alta alcoholización de la sociedad. Tasas elevadas de consumo de alcohol derivan, entre otros muchos problemas, en descenso de los niveles de testosterona. Nuestra permisiva forma de vida, la tolerancia social, la costumbre de celebrar cualquier nimiedad con una embriaguez, la huida del aburrimiento y del tedio, o la compensación psicológica tras una jornada laboral antipática, la burbuja del "finde", hacer soportables las fases de seducción en la barra de los bares y pubs, lo que sea, todo ello hace que Occidecadente esté alcoholizado.

A ello se debe sumar la presencia de estrogenizantes que acompañan al alcohol, como los refrescos y el lúpulo de la cerveza. El lúpulo brinda aroma y amargor a la birra, así como estabilidad a la espuma, pero es una bomba estrogénica. Los grandes cerveceros rara vez tienen el pecho plano.

-Ropa interior masculina demasiado ceñida. La Naturaleza diseñó la bolsa escrotal separada del perineo para que estuviera a dos grados centígrados más fría que la temperatura corporal media; sin embargo, los diseñadores (y compradores) de slips y bóxers llegaron a la conclusión de que eso es un error de la Naturaleza y que hay que comprimir los testículos contra el cuerpo, con consecuencias nefastas.

-Malos hábitos alimentarios, con olvido de la cocina tradicional. Así, las verduras crucíferas (nabo, col de Bruselas, brécol, espinacas, berzas ....) son rechazadas por muchos occidentales porque no les saben "ricas", a pesar de que esos alimentos ayudan a tener alta testosterona, pues impiden la conversión de testo libre en estrógeno. Así también, las grasas saturadas y alimentos como el huevo de ave son mal vistos, pues han sido demonizados por la lipofobia imperante en Occidecadente desde hace medio siglo, lipofobia que sólo nos ha traído obesidad, diabetes, enfermedades coronarias y grandes dividendos para la industria de lo light.

No hay que comer solamente lo que "nos gusta", sino lo que nos viene bien. El paladar occidental está distorsionado por los aditivos (sacarosa, fructosa de maíz, glutamato monosódico, etc), y nuestra dieta se ha extraviado precisamente en una época en la que hay abundancia.

-Estilo de vida generador de estrés, lo que lleva a la secreción de hormona cortisol, que inhibe la de la testosterona. Los trabajos de oficina, sedentarios y sin expansión física, en los que uno no puede desahogarse y está todo el tiempo separado de la Naturaleza, generan altos niveles de cortisol. Y curiosamente la forma que tiene nuestra clase media de sacudirse el sedentarismo es hacer ejercicios aeróbicos, que tienden a generar más cortisol.

-Plaga de obesidad, como corolario de todo lo anterior. Llevamos décadas de vida en un entorno de abundancia que nos es extraño en términos evolutivos, lo que pagamos con sobrepeso. Éste, que no ha dejado de crecer (la tasa de obesos en Occidecadente se ha doblado desde 1980), hunde los niveles de testosterona. Un varón bien hormonado luce vientre liso, pecho plano o cuadrado pero no con mamas, y nuez de Adán en vez de papada. Además la grasa abdominal está en relación inversa con la masa muscular, lo que ayuda a tirar a la baja más aún los niveles de hormona masculina.

-Exceso de masturbación. Los períodos de abstinencia aumentan la tasa de testo en los varones, Téngase en cuenta que el semen, aunque relativamente sencillo de sintetizar por nosotros en comparación con la penosa ovulación femenina (de hecho las mujeres nacen ya con toda la dotación de óvulos para su vida fértil: desde la novena semana de gestación el feto femenino sintetiza sus primeros ovocitos y para el quinto mes de gestación contiene ya unos siete millones de ovocitos: una mujer no puede fabricar más óvulos en su vida adulta mientras que el varón fabrica espermatozoides en números de vértigo), tiene un coste para el organismo.

La soledad producto del desparejamiento en Occidente es paliada mediante la masturbación compulsiva contemplando porno, antes en revistas y películas, ahora de manera masiva y siempre renovada mediante Internet, manteniendo sedado y con bajos niveles hormonales al varón que no liga y que para ligar necesitaría irradiar niveles hormonales altos. El porno y la masturbación es una doble trampa.

-Presencia asfixiante del Estado-providencia rigiendo nuestras vidas. Es cómodo para la población disponer de un Estado del Bienestar velando por ella, al menos teóricamente, sin pararse a pensar en su pertinencia o en su sostenibilidad en el tiempo. En otras épocas la gente espabilaba antes, maduraba antes, porque si no lo hacían el mundo se los comía. Ahora no, ahora damos por descontado que llegaremos a los 90-100 años sin hacer mayores esfuerzos, sin conocer el hambre ni la violencia, y sin tener que madurar deprisa. Por eso la población occidental ha socializado la inmadurez como forma de vida.

Es cierto que hay casos de pobreza ciertamente severos en nuestras sociedades. Pero no tiene nada que ver con las hambrunas de los países del Cuerno de África o la que asoló Corea del Norte hace dos décadas. Damos por supuesto que tendremos comida, calefacción y seguridad a poco que nos esforcemos, y si no tenemos medios económicos el Estado-providencia igualmente nos sufragará todo ese confort. Ese providencialismo estatal tiene consecuencias.


Visto en Wikimedia Commons. El paraíso de los ratones.

Durante la segunda mitad del siglo pasado el etólogo John B. Calhoun (1917-1995), useño de Tennessee, adquirió renombre con sus experimentos acerca de superpoblaciones de roedores en entornos controlados. Su proyecto más ambicioso fue el llamado Universo 25 o paraíso de los ratones, acometido en 1972. Con anterioridad había recreado otros universos, pequeñas granjas para ratas en las que la abundancia de alimento y la ausencia de depredadores le permitieron estudiar los efectos de la superpoblación en esos animales. Animado por sus éxitos, Calhoun acometió Universo 25 como el más crucial de sus desafíos.

En situaciones normales los mamíferos y en general los animales encuentran un equilibrio con los recursos que su hábitat provee. Cuando los recursos se multiplican por algún motivo, las poblaciones tienden a crecer en número aprovechando la bonanza; cuando esos recursos se agotan por sobreexplotación, sobreviene una hambruna malthusiana que reduce los números de esa población a un rango más sostenible. Pero ¿qué pasaría si esos recursos extra nunca se agotasen? ¿Qué pasaría si el ajuste malthusiano por hambre no se cumpliera? De eso iba Universo 25.

Se introdujeron ocho ratones, cuatro machos y cuatro hembras de genética intachable, libres de enfermedades, en una granja aislada, sin depredadores y con una temperatura ambiente constante y agradable. Los ratones tenían siempre comida y agua disponibles. La primera consecuencia predecible sería que los animales se multiplicarían de manera muy rápida. Así fue: cuando se llevaban 560 días de experimento, la población de ratones alcanzó su pico, 2200 ejemplares. Sin embargo, a partir de entonces la población comenzó a decrecer. Los ratones comenzaron a adoptar conductas erráticas. Buena parte de los machos perdieron interés en las hembras. Un porcentaje significativo de ellos, los llamados "the beautiful ones" por Calhoun, se quedaban aparte sin relacionarse socialmente con sus congéneres, limitándose a desplazarse sólo para comer y dormir. Las hembras se volvían agresivas, adoptaban actitudes desafiantes de macho, se despreocupaban de su prole o incluso la devoraban en un banquete caníbal. Al llegar el día 600, Calhoun concluyó el experimento porque su propósito había concluido: no quedaban ratones jóvenes y ninguna hembra estaba preñada. La sociedad ratonil estaba técnicamente extinta.

El experimento de Universo 25 se realizó en una época en la cual existía una creciente preocupación por la superpoblación humana y por el hacinamiento urbano, preocupación reflejada en la literatura y el cine de entonces (como la famosa "Soylent Green"). El trabajo de Calhoun puede tomarse como una seria admonición ante los desafíos del crecimiento demográfico, en la línea de otro célebre trabajo de 1972, el informe Los límites del crecimiento del Club de Roma. En efecto, los humanos hemos vivido siempre en bajos números, de modo que el hacinamiento y la proliferación de rostros extraños en nuestro hábitat pueden influir no sólo en los recursos disponibles -como decía el Club de Roma- sino también en nuestra psique, destruyéndonos por dentro y llevándonos a la extinción -como decía Calhoun-.

Desde ese punto de vista Universo 25 es sin duda interesante pero, a mi entender, eso no basta pues no agota sus posibilidades como alegoría del mundo humano actual. Para enriquecer su interpretación, ha de tenerse en cuenta que Universo 25 es un Estado-providencia a escala, un "Welfare State" para roedores. Si a un mamífero le das todo sin que tenga que esforzarse, si no tiene que preocuparse de sus depredadores, si no tiene que hacer su nido porque lo encuentra hecho y permanentemente renovado, si nunca pasa frío, si va a los comederos y bebederos encontrando siempre comida y bebida, vas minando su espíritu. Si lo haces con toda la sociedad, la aniquilas. Las especies han evolucionado en entornos de escasez, de exigencia, de cuello de botella, de desafíos. Si se les quita esa presión selectiva que es similar a la piedra que mantiene filoso el cuchillo, ratones y seguramente humanos pierden el espíritu, el impulso vital, ese empuje y ese propósito que nos habita. Hay también paralelismos entre Universo 25 y la sociedad occidental humana de las últimas décadas, con sus beautiful ones asociales -llamados en Japón "hikikomoris"- y las hembras adoptando patrones masculinos y controlando drásticamente su propia natalidad -entre las humanas sustituyendo el canibalismo post-parto por los anticonceptivos y los abortos-. La gran diferencia entre Occidecadente y Universo 25 -aparte de que, a riesgo de que me tilden de especista, nosotros somos humanos y tenemos otro rango ontológico- es que nuestro mundo no está herméticamente cerrado y desde dentro se pide que no haya frontera alguna con el exterior.


Cada vez más mujeres -entre ellas la brillante Iben Thranholm- están notando, y haciendo notar en voz alta, esa feminización social del varón europeo, la cual tiene raíces biológicas. Un ejército de varones en minifalda sólo puede vencer, y no siempre, en pelis como "Braveheart", no en la realidad. El hombre emasculado vive de espaldas a la realidad. 

Si observamos el perfil del "refugee" medio que llega a Europa, comprobaremos que la vida que ha llevado es muy distinta de la del occidental medio. Ha sufrido menos estrogenización química, no está alcoholizado -si es musulmán, presumiblemente será abstemio-, viene de países donde se lleva la ropa holgada, se ha alimentado según su tradición culinaria de origen, no ha tenido vida de oficinista, no ha sufrido estrés artificial, no se ha dedicado a ver porno diariamente durante horas, y está delgado. Y, por supuesto, no conoce un "Estado del Bienestar" ni en pintura. Es el opuesto absoluto del occidental. Sus niveles de testosterona son innegablemente mejores, lo que le hace más atractivo para muchas mujeres. Es el hombre-hombre, comparado con el cuck occidental (III).

Por tanto, si desde las altas instancias de la UE la política pro-inmigración de varones jóvenes del Tercer Mundo es deliberada, una decisión consciente o un conjunto de ellas, la asunción del lema "Refugees Welcome" por parte de un sector poblacional amplio y encabezado por mujeres jóvenes obedece a una serie de resortes inconscientes o subconscientes que se disparan en el seno de una sociedad emasculada, donde el varón es culpabilizado y a menudo ridiculizado (como los padres de familia de incontables series televisivas). Llegados a este punto, debemos decir algo sobre los sexos y géneros.


LA MASCULINIDAD, LUJO BIOLÓGICO

La mayoría de bajas en las guerras corresponden a hombres. La mayoría de accidentes de tráfico y de siniestros laborales afectan a hombres. Los hombres son más dados a las actividades de riesgo y mueren en más cantidad que las mujeres. Los hombres viven de media considerablemente menos que las mujeres. Los hombres realizan más actividades autodestructivas que las mujeres. Si una mujer llora, es una tragedia y todos acuden a consolarla; si es un hombre el que llora, a menudo recibe burlas. Si una mujer es golpeada por un hombre, rápidamente interviene alguien para detenerle; si una mujer golpea al hombre, posiblemente éste se verá ridiculizado y a nadie se le pasará por la cabeza que pueda responder a su vez golpeándola. Las mujeres y los niños primero. La violencia del hombre sobre la mujer acapara la atención mediática; la violencia de la mujer sobre el hombre tiene una cobertura anecdótica. Y el feminismo reivindica cuotas para las mujeres en empleos y cargos que no se caracterizan por su penosidad, como pueden ser la minería, la seguridad o la navegación.

En su momento Ashley Montagu llamó la atención con sus afirmaciones sobre la superioridad biológica de la mujer. En algunos aspectos parece ser así. La mujer es más resistente, más resiliente, más superviviente que el hombre. Desde siempre la mujer ha trabajado y se ha afanado tanto como el hombre, o incluso más, especialmente en la cría de la prole pero también en muchas otras tareas desde que existe la división del trabajo. El ensayista Luis Moure-Mariño, quien como notario visitaba muchas aldeas lucenses y conocía su realidad social, comentaba lo mismo: la base de la familia, su piedra angular, es la mujer fuerte y tenaz, la mujer eterna, a cuyo alrededor revolotean los hombres de la casa. De hecho cuando un hombre no trabaja en nuestra cultura se le llama zángano, como los machos de abeja cuya laboriosidad tiende a cero en comparación con las obreras.

Otro interesante autor, el neurobiólogo Gerald Hüther, hizo notar que en tiempos de escasez las mujeres tienden a tener más niñas que niños. Es una manera que tiene la Naturaleza de garantizar más úteros fértiles para el futuro. En contrapartida, los clanes acomodados tienen una ratio de niños algo superior a la de niñas. Eso se debe a que la masculinidad es un lujo biológico. Lo que acabo de escribir fue en su momento una pastilla roja para mí, porque me permitió contemplar la realidad de las cosas y de nuestro mundo con otros ojos. Cualquiera puede darse cuenta. La mayoría de los varones sobramos, a efectos de supervivencia de la especie. Un varón puede fecundar a decenas de miles de mujeres distintas, durante la mayor parte de su existencia (mediante técnicas actuales de fecundación, podría embarazar a la totalidad de la población femenina fértil mundial). En contrapartida, una mujer sólo podrá ser fecundada como muchísimo por una treintena de varones distintos hasta la llegada de la menopausia, y si amamanta a su prole tendrá menos embarazos posibles -por la secreción de la hormona prolactina, que favorece la lactancia y estorba la ovulación-. Por tanto, los varones somos prescindibles, somos desechables, en gran medida.

Esa pastilla roja explica muchas cosas. Explica la preeminencia de la mujer a la hora de elegir. Desde los 18 años hasta los 35, digamos esas edades para establecer una horquilla razonable, las mujeres en plenitud biológica tienen una gran cantidad de pretendientes. Incluso si tienen pareja, no es extraño que tengan "en la recámara" a varios esperando turno y recordándole a la chica, mediante whatsapps estratégicamente enviados, que están ahí y que están disponibles. Si una chica medianamente guapa va un día a la semana a bares nocturnos, pubs y discotecas, tendrá una media de pretendientes de pongamos unos cinco cada vez, entre los que se acercan a hablarle y los que se limitan a mirarla fijamente a ver si ella hace un gesto favorable. Si lo multiplicamos por diecisiete años de salidas nocturnas, estamos hablando de miles y miles de proposiciones. Y, claro está, ella se quedará con el que le parece mejor. Ahí empieza una carrera frenética de los varones para ser ese Alfa que la conquiste: ropa chula, conversación banal, invitar a copas y chupitos, presumir de coche ofreciéndose para hacer de taxista gratuito, aguantar rollos, bailar música que se aborrece, encajar deportivamente los rechazos, salir y salir y salir todos los findes a ver si esta vez suena la flauta, y cansarse. El varón se cansa y recurre a las páginas de contactos, donde se reproducirá la misma historia, a un coste algo menor pero con un grado de desquiciamiento aún mayor: en esas páginas una chica fea y gorda puede permitirse el gusto de rechazar a chavales guapos y deportistas, o de hacerles un "shit test" tras otro.


Esa masculinidad como lujo biológico explica muchas otras cosas, como el escaso eco que recibe la violencia contra el varón e incluso la poca importancia que el varón le da a esa violencia que recibe. He visto muchas veces que una pelea entre hombres termina al poco rato en camaradería tomando birras, mientras que la enemistad entre dos mujeres se hereda, sobre todo en los pueblos pequeños.


Todo ello tiende a derivar, de manera natural, en una ginarquía de facto. La mujer tiene el poder, la decisión, mientras que los varones se convierten en satélites suyos que intentan impresionarla. Más que de matriarcado, habría que hablar de ginarquía pues la capacidad de decidir y de influir no corresponde a la mujer en tanto madre, en tanto dadora de vida y por tanto controladora de la continuidad de los linajes, sino en cuanto hembra deseable (IV). Además, los hombres no sólo ponen a las mujeres como prioridad -no conquistar, no copular, no fecundar se convierte en algo muy frustrante para la mente masculina- y las colocan en un pedestal -en chocante divergencia con ellas: cuando comienzas a salir con una chica no eres su prioridad, pues antes está siempre su carrera, su trabajo o su prole si es madre soltera o divorciada, y si se da el caso de que no es así y tú eres su prioridad absoluta entonces socialmente se piensa que hay un fondo patológico en la conducta de ella (V): sabiendo que el hombre es biológicamente desechable todo esto se entiende mejor- sino que están dispuestos a defenderlas con su vida. Es una de esas paradojas de nuestra especie: cuanto menos trato sentimental o carnal tienes con mujeres, más las idealizas y eres proclive a partirte la cara por ellas, mientras que el Alfa triunfador se caracteriza por su despreocupación y ausencia de compromiso, lo que no le impide seguir conquistando.

Admitiendo que las mujeres tienen la última palabra, que deciden ellas, eso no importaría demasiado si sus decisiones tendiesen a ser igualitarias, "democráticas", en el sentido de que podrían elegir a cualquiera porque todos los varones somos más o menos el mismo percal. Pero no es así. Las mujeres eligen, sí, pero suelen elegir al mismo tipo de hombres. Según dice el principio de Pareto o regla 80-20, se puede pronosticar que el 80% de las mujeres sienten un interés prioritario por el 20% de los hombres, los cuales tienen una serie de características que les hacen irresistibles. Son los Alfas de nuestra especie. Luego habría un 20% de mujeres dispuestas a una relación monógama con un macho-beta afortunado: otro 20% de hombres que obtienen acceso a una hembra. Y restaría un 60% de varones que se quedan afuera, sin acceso a mujeres.

¿Los datos que tenemos apoyan esa distribución? Eso parece. Antes de la Era Moderna, el 80% de las mujeres consiguieron tener descendencia, pero los hombres sólo lo lograron en un 40% o puede que en un 20%. Ese dato ha de enmarcarse en el contexto de sociedades patriarcales, en las que las mujeres están sujetas a la monogamia. ¿Qué pasaba  antes de la expansión indoeuropea (patriarcal) y de la imposición de cultos patriarcales abrahánicos (judaísmo, cristianismo, islamismo)? Algo aún más radical: sólo un hombre obtenía descendencia por cada diecisiete mujeres que sí lo conseguían. El alfa poniéndose las botas y una muchedumbre de betas frustrados e improductivos, potencialmente revolucionarios y violentos. Ese panorama es un peligro para la continuidad de cualquier sociedad.


MACHO ALFA vs. MACHO BETA

La primera vez que leí acerca de los Alfa fue en un libro del maestro Félix Rodríguez de la Fuente en el que glosaba un safari fotográfico en África oriental durante el cual tuvo la oportunidad de observar las costumbres de una manada de babuinos. Los machos Alfa eran los privilegiados de la manada, porque eran los que podían cubrir a todas las hembras. Ellos decidían cuándo montar a la hembra. Si una hembra tomaba la iniciativa, recibía un mordisco del Alfa. Decidían la dirección de la manada, flanqueándola. Cada cierto tiempo un proto-Alfa, un aspirante, desafiaba a un Alfa. Si le vencía, el anterior quedaba destronado. Pero si el aspirante perdía, el Alfa le humillaba simulando un coito con él, como para restregarle su poca masculinidad, y le mordía en el cogote hasta causarle una hemorragia, pasando el perdedor a ser un Beta.

Visto así, ¿qué justificación biológica-evolutiva hay para que los Alfa tengan su rol privilegiado en el grupo? La justificación aparecía en momentos de peligro. Un leopardo aparecía en escena dispuesto a cobrarse una pieza fácil, provocando un tumulto en la manada. Los Betas, las hembras, las crías y los ancianos se escabullían como podían mientras que los Alfas, saltando como resortes, creaban un frente de contención, interponiéndose entre el depredador y los fugitivos, mostrando sus terribles dentaduras y adoptando una gestualidad inequívoca de estar listos para dar la vida y quitarla. En esos momentos dramáticos los Alfas redimían toda una vida de privilegiados, mirando al frente, aceptando lo que pudiera venir.

El concepto de Alfa tiene en nuestra especie un sentido distinto. Es normal que sea así porque somos más complejos, no nos regimos estrictamente por los instintos. A nivel sociológico, un Alfa es un hombre de gran éxito entre las mujeres, que se aparea con muchas. No se aparea por celo ni por la fuerza, sino por el gusto de la mujer. Los Alfa son los que más gustan. Son ese porcentaje pequeño de hombres que gustan a un porcentaje elevado de mujeres.

El Alfa es la versión masculina de la mujer veinteañera, en el sentido de que dado su atractivo tiene un amplio abanico de posibles parejas. Tiene poder de decisión, de elección. Eso suele conllevar un desapego y una irresponsabilidad respecto de sus conquistas anteriores. Es el hombre que te lleva a la cama y luego no se preocupa más por ti, ni devuelve los whatsapps ni intenta quedar contigo. Es libre y hay más chicas esperándole, ¿para qué va a atarse al rollo de una noche o a una mini-relación de unas pocas semanas? Quizá algún día él vuelva a llamar a la chica, una noche en la que lleve unas copas de más, ella caiga porque le resulta irresistible .... y vuelta otra vez a la casilla de inicio.

A menudo la despreocupación del Alfa no rige solamente respecto de las mujeres sino también de la sociedad en la que vive. No se siente comprometido en especial con ella. Si tiene hijos tras sus devaneos carnales, serán para él un accidente, no una continuidad de linaje amorosamente buscada. Procurará rehuir sus responsabilidades para con las criaturas que llevan su sangre. Su país no le importará gran cosa, ni su cultura, ni su tradición. Él vive de sensaciones, del placer de ligar, es cortoplacista y egocéntrico. Además, no es extraño que muchos tíos ligones, de los de tatuajes, frente estrecha sin entradas y gorra de béisbol que sólo se quitan para dormir, vivan de cobrar rentas de inclusión social que los Betas pagan con sus impuestos. No tienen ni siquiera compromiso con el mercado laboral de la sociedad en la que viven (y viven bien, sin ofrecer gran cosa a cambio).

El Beta es el varón que, con independencia de sus valores personales, de su honor, de su laboriosidad, de su cociente intelectual, de su conciencia, de sus conocimientos, de su profesión o de cualquier otra característica individualizadora, no interesa particularmente a las mujeres y no las hace derretirse. El Beta desempeña otro rol, tiene otra actitud, está más comprometido, es más preocupado -incluso demasiado-, se estresa, contribuye a la sociedad y espera la oportunidad de amar y ser amado sin que eso le resulte nunca fácil. El Beta busca a la mujer soñada, pero le cuesta encontrarla. En tiempos de sus abuelos todo parecía más fácil. Si eras un tío trabajador, cumplidor, serio, bien arreglado, agradable, ni muy guapo ni muy feo, "te tocaba una mujer" y con ella hacías la vida, teniendo la oportunidad de perpetuar tus genes y auto-otorgándote un motivo serio para ser productivo y sensato. Ahora no es así. Si el Beta sigue en el año 2017 con ese sistema serio y ordenado de vida, es muy probable que se muera del asco a efectos de conseguir una mujer.

¿Qué hacer? La sociedad, y las propias mujeres, lanzan mensajes que generan confusión en los Betas. Éstos, poco a poco, se van convenciendo de que una cosa es lo que las mujeres dicen que les gusta y otra muy distinta lo que realmente les gusta. Por qué esa chica no me quiere si tengo un buen trabajo, coche, dinerito en el banco, voy al gimnasio, puedo hablar tanto de la Teoría de Cuerdas como del Barroco siciliano, pago las cenas y me muestro siempre sinceramente interesado en hacerla feliz. Y por qué esa chica bebe los vientos por un malote de mirada opaca y frente estrecha, que la trata como un trapo, que no aguanta tres días seguidos en un trabajo y al que se le nota que está listo para lanzarse a ligar con cualquier otra chica en cualquier momento.


Visto en Pinterest. Arte prerrafaelita idealizador. Con esa pinta y ese gesto galante puede convencer al futuro suegro, pero ¿entusiasmará a la chica?. Permítasenos dudarlo.

El hombre educado, el hombre sensible, el hombre feminizado, el hombre galante, el hombre cortés, el hombre de manicura impecable, el hombre que combina bien los colores de la ropa que se pone, el hombre que improvisa poesías con facilidad, el hombre que sabe cuál es el cubierto del marisco, el hombre romántico y dulce, el hombre culto, sigue una estrategia de seducción muy útil en las sociedades patriarcales, en las que rige el matrimonio tradicional y en la que hay que convencer a los padres de la chica para que den su plácet. Los padres quieren lo mejor para la niña de sus ojos, de modo que esa estrategia puede vencer su oposición. En las sociedades patriarcales el Alfa asilvestrado no tiene acceso a la chica porque el padre o el hermano lo ahuyentan con cajas destempladas, mientras que el Beta tiene opciones. Sin embargo, lo que vale para los padres de la chica no vale para ella, por la sencilla razón de que el cableado bioquímico-evolutivo femenino no está diseñado para sentir atracción por hombres así.

Si éste es el orden natural de las cosas, da que pensar. Si es así debe aceptarse porque la realidad hay que aceptarla, pero da para devanarse la sesera. Supongamos que ha habido sociedades así. Supongamos que en alguna época remota de nuestra historia como especie una comunidad humana se organizó espontáneamente así en vez de autoimponerse una estructura distinta. Supongamos que hubo en algún lugar una comunidad en la que un 10% de Alfas consigue los favores del 80% de las mujeres, que un 20% de Betas logran la adhesión monógama del restante 20% de mujeres, y un 70% de otros Betas a los que se podría incluso llamar Omegas que se han quedado solos. ¿Quién sale beneficiado y quién perjudicado?

-Los beneficiados, al menos a corto-medio plazo, son los Alfas (que hacen lo que quieren, y poco más hay que puntualizar sobre ello) y las chicas jóvenes en plenitud biológica, las cuales no tienen inconveniente en ser la cuarta o quinta opción del Alfa despreciando así a una muchedumbre de Betas. Prefieren las migajas de atención del Alfa antes que el amor sincero y completo del Beta.

-Los perjudicados son los niños que nacen de las correrías sexuales de los Alfas, que tienen que ser criados sólo por la madre o de manera más difusa por todo el grupo social. Perjudicadas las chicas que ya no son tan chicas, que pierden atractivo con la edad o que cargan con uno o varios hijos, y que son sustituidas en el interés de los Alfas por otra hornada fresca de jovencitas. Las que fueron veinteañeras experimentan lo que se ha venido en llamar el Muro, tras el cual comprueban que aquello que les dio influencia se ha marchitado. Perjudicados los Omegas, relegados a ser una masa de varones resentidos, ociosos, deprimidos, improductivos e inestables. Y perjudicados los Betas monógamos, porque sobre sus espaldas va a recaer el mantenimiento de su sociedad.

¿Ha llegado hasta nosotros alguna sociedad así, organizada de manera natural según las preferencias femeninas y el atractivo de una minoría masculina? ¿Alguna comunidad estructurada así ha superado la prueba del tiempo? No, ninguna. Habría sido asombroso que alguna hubiera durado hasta el día de hoy. Sociedades así son extremadamente frágiles, y su fin relativamente rápido:

  • Porque los Omegas, sin ningún tipo de distracción -ni fútbol ni porno ni Sálvame ni spinners ni hobbys-, estallan un día en ira y destruyen la comunidad.
  • Porque las mujeres, ante la perspectiva de cargar en solitario con la prole, adoptan modos de control natalicio que enfilan a la comunidad a la extinción.
  • Porque los Betas se hartan de tener que sufragarlo todo y abandonan la comunidad, dejándola sin proveedores y amenazada por el hambre.
  • Porque los Betas dan un golpe de Estado, apoyados por Omegas a los que han engatusado, y deciden que la sociedad se organizará patriarcalmente.
  • Porque al territorio de esa comunidad llega otro grupo humano organizado patriarcalmente -con varones productivos, casados y socialmente cohesionados- que la derrota con facilidad y pone fin a su existencia como experimento social. Los Alfas huyen, los Betas negocian con los recién llegados, y los Omegas se adhieren esperanzados con furor de converso a ver si con ese nuevo modelo patriarcal les va mejor socialmente.

Puede que no nos hayan llegado noticias inequívocas de sociedades así en el pasado, pero la dinámica de atracción entre los sexos nos empuja a pensar que las sociedades humanas tienden a que se organicen internamente así. Su efecto disgregador y su fragilidad impiden que duren demasiado. Parece que es necesario contradecir la tendencia natural de las elecciones sexuales, mediante una política impuesta deliberadamente por una élite, para que la sociedad dure en el tiempo y sea productiva, que dé frutos duraderos, y para ello esas élites dirigentes del pasado histórico en todas partes del planeta decidieron meter en cintura a los Alfas y a las veinteañeras para garantizar a los Betas acceso a las mujeres y con ello estimular su productividad. Algunas sociedades lo decidieron antes, otras más tarde, pero finalmente todas lo hicieron porque si una sociedad quiere ser poderosa y duradera, si quiere edificar pirámides, componer sinfonías, circunnavegar el mundo o pisar la Luna, ha de adoptar modos patriarcales que garanticen la productividad del Beta. De lo contrario, se verán reducidas a pequeñas tribus de costumbres raras perdidas en hábitats que nadie quiere, y que han quedado confinadas allí por haber sido barridas por otras tribus patriarcales o por implosión interna debida a su baja productividad.

El mejor indicio de que hubo sociedades así es que la sociedad actual, Occidecadente, está pareciéndose a ellas. Vemos Alfas que arramblan con casi todas las chicas, vemos veinteañeras livin' la vida loca, vemos Betas agobiados por la carga financiera que supone tener que ser ellos los que lo paguen todo, vemos mujeres anímicamente desorientadas tras la llegada del Muro, vemos control natalicio intenso y descenso del número de niños, vemos a más niños criados sin figura paterna y adoctrinados difusamente por la sociedad (a cargo de los impuestos que paga el Beta), vemos Omegas enfrascados en la pornografía, los hobbys, la tele, el móvil y los foros frikis de Internet, y vemos a otra sociedad patriarcal ad portas que amenaza con destruir nuestro modo de vida, que puede resultar atrayente pero que ellos juzgan corrupto y autodestructivo.

Las grandes civilizaciones del pasado eran patriarcales. El patriarcado, al menos en suelo europeo, está bien representado por las expansiones arias o indoeuropeas, y después por la implantación del cristianismo. En las antiguas Grecia y Roma el sistema patriarcal frenaba el juego de Alfas y veinteañeras libres, porque los hombres sabios de la Antigüedad habían llegado a la conclusión de que ese juego destruye las sociedades. El cristianismo siguió por ese camino, con más dulzura y elevando el papel de la mujer, pero advirtiendo en contra de la fornicación y del adulterio. Esposo y esposa son una sola carne, algo que no puede ser traicionado ni con el pensamiento, y si la relación fracasa el esposo no tendrá acceso a otras mujeres (VI).

El cristianismo se hizo oficial en el mundo antiguo en el año 380, pero la sociedad no estaba realmente cristianizada. Europa se hizo no cristiana sino católica, que es un pseudocristianismo (la prueba de ello es que el catolicismo ha procurado evitar que el pueblo accediese a la lectura de la Biblia, prohibiendo bajo pena capital su traducción a lenguas populares). Seguía habiendo costumbres disipadas en suelo europeo. Seguía la tendencia a la entropía sexual. Con la llegada del protestantismo, la patriarcal Biblia ocupa su puesto en el centro de las nuevas sociedades capitalistas y las costumbres se hacen más puritanas. A mi entender, el cristianismo comienza en Europa en el siglo XVI. Las sociedades cristianas son idóneas para los Betas, que tienen acceso a mujer y son altamente productivos. La humanidad blanca dispara su creatividad y productividad desde entonces. Sí, otros factores tuvieron que ver: el desarrollo tecnológico, nuevos continentes, acceso a más riquezas naturales .... Pero subyaciendo a todo ello está la productividad del Beta, el cual tiene la oportunidad de perpetuar sus genes y el deber de proveer a su mujer y prole. La energía del varón ni se disipa sexualmente ni se queda ociosa porque no tiene una causa por la cual luchar.


Crédito: Per-Erik Skramstad. El mismo Jesús podría haber sido un Alfa (su encanto natural le hizo tener muchísimas seguidoras: no es extraño que suela representársele como un guaperas), pero dedicó su vida a transmitir una ley moral anti-Alfa.

Jesús de Nazaret, al igual que Buda, Isaac Newton, Nicola Tesla y muchos otros genios, renunció a ser Alfa para transmutar su energía sexual en energía divina, elevadora, abriendo nuevas rutas para la Humanidad. Canalizó su extraordinaria energía hacia el sendero de Dios. Una sociedad realmente cristiana no se disipa con sexo. Le dedica una parte de sus energías para crear descendencia y mantener ardiente la llama del amor en el matrimonio, destinando el grueso de su potencial a otros logros. Todo lo que veis, todo lo formidable, este ordenador, esta calle pavimentada, ese cuarteto de cuerda, aquel teorema, aquella catedral, todo lo que la productividad y creatividad humana ha legado proviene en primer lugar de un acto de abstinencia sexual. 

En su mítico Piense y hágase rico (1938), el autor Napoleon Hill establecía una relación directamente proporcional entre el control del deseo sexual y el éxito en la vida. Consiguió entrevistarse con lo mejorcito de la élite dirigente useña y llegó a la conclusión de que en su momento de mayor creatividad y productividad los pertenecientes a esa élite habían embridado su energía vital impidiendo que se disipase en excesos sexuales. A ello le dedicó un capítulo del libro, capítulo titulado "El misterio de la transmutación sexual". Eso estaba en consonancia con las opiniones de Sigmund Freud, para quien la civilización es la sublimación de los deseos más naturales, más fisiológicos: el Ello quiere una cosa pero el Superyó no la acepta porque la considera vil de manera que el Yo se afana en hacer algo con esa energía, algo que contente al despótico Superyó. 

El Superyó en las civilizaciones blancas de los últimos siglos ha sido la moral cristiana. Si sustituyes al Superyó patriarcal y moralizante por otro más permisivo, o simplemente lo aniquilas mediante ingeniería social sin sustituirlo por algo, la moralidad de la población decae, su erotización se dispara y su cohesión interna se diluye. Es lo que está pasando en Occidecadente desde hace medio siglo.

Occidecadente se ha descristianizado. Ha decidido que la moral cristiana es un rollaco y que hay que entregarse a la juerga. No se pregunta si merece la pena. No se pregunta quién paga esa juerga. No se pregunta si perdemos cosas mucho más valiosas a cambio. No se pregunta si es sostenible o no (para eso está el Estado-providencia garantizando -presuntamente- que la juerga nunca decaerá). La energía sexual de unos y otros se disipa en algo improductivo: unos en amoríos de barra que casi nunca terminan en relación seria ni en engendrar prole, y otros ante la pantalla del ordenador con el papel higiénico cerca. Es la apuesta del Diablo. El Diablo nos ha tentado con cualquier fruslería, y nos ha estafado. ¿Alguien esperaba otro desenlace? El Diablo tiene inteligencia angélica, muy superior a la nuestra. Nosotros somos biología, y nos estamos empeñando en vivir de espaldas a ella.

La sociedad actual niega la biología, y eso que es devota del evolucionismo. El mensaje que una sociedad cuyo Superyó cristiano ha sido eliminado y sustituido por un hedonismo vulgar envía a la mujer es que tiene que estudiar una carrera, luego el máster, luego insertarse en el mercado laboral, y mientras tanto tener muchas relaciones, muchos ligues, muchos viajes "para encontrarse a sí misma", y al final con 45 años asentarse con un hombre que la quiera mucho, que sea trabajador, que tenga dinero, que tenga coche, que se preocupe por ella pero no la atosigue y un montón de exigencias (VII). Y por fin formar una familia.


Visto en Pinterest. Muchas mujeres "se buscan a sí mismas" en países tropicales caribeños. Nuevamente aparece la testosterona como reclamo.


Ése es un olvido flagrante de la biología. Si la sociedad y la biología van cada una haciendo la guerra por su cuenta, el resultado será desastroso. La plenitud biológica de la mujer no se da a los 45 años, sino mucho antes, en la veintena. Pasado ese pico de plenitud, es más complicado conseguir prole y su calidad biológica será progresivamente peor cuanta más edad tenga la gestante. Además, es puro wishful thinking pensar que la cuarentona socialmente asentada y con posibles va a rendir el corazón de un varón en similar situación. El cuarentón socialmente asentado y con posibles, si tiene que elegir entre ella y una veinteañera más pobre que una rata, elegirá a la veinteañera (salvo que esté tan emasculado que no siga a su propia biología).

El Beta productivo tiene una ventaja, que es una ventaja característica de los varones: envejecemos bien. Las mujeres, en cuanto les sale una cana, se tiñen el pelo mientras que a nosotros las canas nos dan empaque. Una mujer tiene que tener una genética extraordinaria para resultar sexualmente atractiva a los 50. Todo hombre puede, levantando pesas y comiendo bien. Un cuarentón con dinero, con coche, con amistades, que va al gimnasio, con niveles buenos de testosterona, nunca será eclipsado por un veinteañero. Éste parecerá un niño desorientado en comparación con aquél. Sin embargo una cuarentona con todas las buenas cualidades que se nos puedan ocurrir será eclipsada al instante si aparece en escena una veinteañera con top y shorts. Es ley de vida y muchas mujeres no lo quieren ver pero tarde o temprano su poder de decisión desaparecerá y tendrán que dejar su sitio a otra hornada de chicas más jóvenes. Y estarán en su perfecto derecho de preguntarse si mereció la pena.

Mientras, hay mujeres en las sociedades occidentales que aún tienen un Superyó patriarcal, abrahánico. Esas mujeres tienen matrimonios estables que funcionan, y crían prole numerosa. Por lo general las mujeres blancas con muchos hijos están indoctrinadas en credos de raíz abrahánica: las opusinas, las kikas, las mormonas, las baptistas, las huteritas, las menonitas, las hebreas haredíes y las conversas al islamismo baten en fertilidad a las mujeres laicas. La prole de esas mujeres de mentalidad abrahánica será educada en esa misma mentalidad, y heredarán el futuro. Mientras, las laicas tienen menos hijos y ese hueco materno es cubierto con mascotas. De ahí la moda del "perrismo" en la actualidad, jóvenes que no tienen hijos pero que pasean bichos tan afectuosos y adorables como disgenésicos, algunos de los cuales jadean penosamente tras haber andado apenas cincuenta metros. Cuando cualquiera mínimamente observador va por la calle contemplando el panorama de millennials paseando chuchos y no carritos de bebé, tiene que llegar a la conclusión de que algo va mal y que ese panorama humano será sustituido por otro de jóvenes que no paseen chuchos sino a su prole.


Es lo que tienen los genios, que se adelantan y ven las cosas décadas antes de que ocurran. Las "locas de los gatos" ya fueron prefiguradas en "La naranja mecánica". Una señora lejos de su plenitud biológica, en un entorno chirriantemente artificial, acompañada de sus gatitos ("pussy" también significa "coño"), a punto de ser asaltada por un bestia con una polla gigante de escayola: profecía bufa de lo que hoy es una realidad.

Mientras que la occidental laica va de flor en flor y llega bastante arruinada biológicamente al momento que la sociedad actual señala como "el momento de las prisas" para tener marido e hijos, la joven moralmente cristiana ofrece a su marido sus mejores años, teniendo hijos en su cima biológica, y estableciendo con él y con ellos un vínculo muy poderoso, marcado por la secreción de oxitocina. Las jóvenes de nuestra especie establecen un vínculo de oxitocina con el joven a cuyo lado descubren el amor, y con su prole al amamantarla. Ese vínculo es crucial para la supervivencia de nuestra especie, garantizando tanto el altruismo maternal como la cohesión de pareja. Si la mujer tiene muchas parejas, ese vínculo de oxitocina se va degradando hasta que en determinado grado de promiscuidad la mujer tiene muy complicado enamorarse sinceramente y garantizar un matrimonio estable. A más parejas en el historial amoroso de la mujer, más posibilidades de divorcio tendrá cuando finalmente se case (VIII).

Por eso las mujeres tienden a ocultar a su nuevo amor el número de parejas o intercambios sexuales que han tenido con anterioridad. Aluden vagamente a un par de relaciones que no cuajaron -añadiendo que por culpa de la despreocupación de la mitad masculina-, y nada más. Eso contrasta con la tendencia masculina a contar sus aventuras y no sólo a eso, también a inventarlas con todo el descaro, para darse aires de Alfa.

Puede que suene un poco injusto. Así que el hombre puede follar por ahí con unas y con otras, que luego sienta la cabeza y se convierte en un buen marido, ¿y la mujer no puede hacer lo mismo? Pues parece ser que la biología nos dice otra cosa. El vínculo de oxitocina tiene mucho que ver con todo ello. La promiscuidad femenina, así como su iniciación temprana, tienen tremendas consecuencias sobre la salud, la felicidad y la estabilidad matrimonial. Y cada vez la promiscuidad va a más:




El Estado-providencia, el acceso de la mujer al mercado laboral y la aparición de anticonceptivos eficaces, más la permisividad social -y hasta legal- del aborto, han ayudado a que la promiscuidad femenina se dispare. Bueno, eso y la descomposición total de la moral patriarcal, algo en lo que tiene mucho que ver el Estado-providencia. 

Antes las mujeres procuraban por todos los medios no convertirse en madres solteras. Eso era un estigma y el pasaporte para la pobreza y la exclusión. Ahora no hay ese problema, pues los anticonceptivos minimizan ese peligro, y si no ya se encargará el Estado-providencia de tejer su red para protegerlas. Además en las sociedades más asistencialistas los servicios públicos hacen las veces de Dios. Es una de las tesis del libro Why Atheism will replace Religion (2012) del ensayista Nigel Barber. El ateísmo florece en los lugares donde la gente se siente más segura económicamente, y esos lugares son las ciudades occidentales. El asistencialismo público suprime la dosis de misterio e incertidumbre sobre qué nos deparará el futuro, trocando la necesidad psicológica de un hipotético dios protector en favor de un sector público proveedor que así se justifica a sí mismo. Además, Barber ha notado que los deportes-espectáculo son sustitutivos del éxtasis religioso.

Ahora parece que todo cuadra mejor. El asistencialismo estatal, de raíz marxista, ha aprovechado el éxito del capitalismo para volverlo contra el capitalismo mismo, destruyendo su moral -el matrimonio puritano, la necesidad de proveerse por uno mismo, la incertidumbre vital como motor creativo- y sustituyéndola por un Superyó progre, una nueva religión estatal en la que lo público es lo bueno y lo privado es malo, el político es un santo abnegado y altruista mientras que el empresario es por definición un monstruo, y deportes como el fútbol nos son inoculados por cada poro de la piel con el objetivo de ateizarnos. Ésa es la razón por la cual hay un deporte rey del NWO, concretamente el fútbol, programado continuamente para secar en nuestras mentes la necesidad de Dios. Siempre aparece el puñetero Estado-providencia corrompiéndolo todo.


LA GRAN DESTRUCTORA

Las religiones patriarcales siempre han mirado con desconfianza a la mujer o, si se prefiere, a determinados tipos de mujeres más o menos arquetípicos. Consideraban que la mujer contenía un germen de destrucción social. Los ejemplos más prototípicos que saltan a nuestro recuerdo son los de Eva, Pandora y la reina Ginebra, entre otros. Por culpa de la debilidad de la carne o de la mera curiosidad, esas mujeres abrían una fisura en la armonía existente, precipitando el caos y haciendo caer un mundo. Por tanto, para evitar la llegada de la entropía los sabios de las civilizaciones patriarcales quisieron atar en corto a las jóvenes, procurando que llegasen vírgenes al matrimonio y que contrajesen éste en plenitud biológica, y que en todo momento, antes y después, estuviesen tuteladas por figuras paternas fuertes y por figuras maternas sabias -las abuelas de hoy-.

El mito de Eva sigue  resultando fascinante hoy en día. Erich Fromm en su maravilloso librito El arte de amar (1956) bebe del mito para explicar cómo el amor es la solución para la soledad radical del hombre. Adán sin Eva es un apático nihilista. El hombre está radicalmente solo. Ésa es una de sus cualidades ontológicas (IX). No puede volver a unificarse con los demás animales, regresar a la indefinición previa al descubrimiento del Yo, sino que está obligado a seguir marchando hacia delante, siempre hacia delante, y solo. Únicamente el amor puede vencer esa soledad, el amor complementario entre hombre y mujer. Adán y Eva son la pareja perfecta pensada por Yahvé para habitar extramuros del Edén un mundo duro y agreste. Significativamente, y a pesar de que Fromm pertenece a la Escuela de Fráncfort y sería por tanto un "marxista cultural", tilda a la homosexualidad de aberración en las páginas del libro, pues según él la relación homosexual nunca puede ser complementaria y erradicadora de soledad, aparte de que es estéril a la hora de crear vida. Tal vez por eso Fromm es un autor cada día menos citado.

La complementariedad hombre-mujer, ser una sola carne, tiene una raíz clavada profundamente en el humus del patriarcalismo hebreo. A lomos del cristianismo, penetró en Europa y reforzó la idea del matrimonio tradicional, que ha durado hasta hace menos de un siglo en nuestro continente. El matrimonio tradicional se caracteriza por la preeminencia del varón sobre la mujer, pero sin llegar al despotismo. Fue sustituido en nuestras sociedades por el matrimonio igualitario, donde no hay preeminencia masculina sino un "tanto monta, monta tanto". Por desgracia, ese matrimonio ha sido pulverizado, ha saltado por los aires. La legislación y la jurisprudencia feministas han conseguido que el matrimonio sea actualmente un riesgo para el varón, lesivo para sus intereses. El divorcio ha llegado a ser casi tan rápido como un repudio, y sus consecuencias familiares (no ver a los hijos), económicas (piso que se pierde, sueldo con retenciones) y psicológicas pueden llegar a destruir al varón. El divorcismo a favor de la mujer está siendo incentivado, y por ello en las sociedades occidentales los trámites son empezados por la mujer en tres de cada cuatro casos. Esto es un reflejo de todo lo dicho en el ensayo: de la pérdida de masculinidad del hombre occidental, de la condición desechable del varón de cuya suerte no se preocupa nadie, de la desaparición del patriarcalismo, y del intervencionismo corruptor del Estado-providencia.

En las sociedades occidentales, y desde luego en España, la derecha -o lo que quede de ella- no ha sabido o no ha querido responder a este desafío. Es vergonzoso cómo partidos teóricamente defensores de la familia han estado mirando hacia otro sitio mientras el sistema iba minando paulatinamente el matrimonio igualitario, enfrascándose sin embargo en estúpidas polémicas contra el anecdótico matrimonio gay. El resultado lo estamos viendo cada día. Hay siete divorcios por cada diez matrimonios, una ratio que da verdadero pánico. Ante el carácter lesivo del matrimonio hoy en día, muchos varones han decidido quedarse en situación de pareja de hecho con su chica, o bien están optando -en número creciente- por el MGTOW y por las relaciones esporádicas en las que procuran ocultar su nivel de rentas, al contrario que antes de la crisis de 2008, cuando se tendía a alardear más de poder adquisitivo (X).

A fin de cuentas, las mujeres son seres humanos y éstos siempre quieren mejorar su situación. Cuando se procura mejorar la situación empleando la seducción, se la suele llamar hipergamia. Se dice que la especie humana no es monógama. Se dice que los hombres somos naturalmente polígamos y que las mujeres son naturalmente hipérgamas. Es interesante retener ese concepto de hipergamia, porque en buena medida en él está la clave.



Por favor, véase entero aunque no guste lo que en él se dice.

El publicista alt-right Black Pigeon marcó un hito con este vídeo suyo, que ha alcanzado más de un millón de visitas, una cifra muy baja quizá para un clip de Maluma o de Daddy Yankee pero ciertamente alta para un manifiesto ideológico, que conocí por primera vez hace no mucho y cuya influencia reconozco en algunos puntos a la hora de escribir el presente ensayo -a mi entender Black Pigeon es uno de los imprescindibles, y es clara demostración de que la derecha alternativa tiene que currarse vídeos para llegar a la mayor difusión posible-.

No creo que Black Pigeon odie a las mujeres. Desde luego, en mi caso personal, yo no odio en absoluto a las mujeres, no me considero misógino de ninguna manera. Sólo intento entender el mundo y nuestro lugar en él, y sé que la mujer ocupa un puesto absolutamente central en este mundo nuestro. La mujer hace algo que los hombres no podemos hacer: gestar, parir y amamantar nueva vida humana. Esa tarea sagrada, más que cualquier otra tarea que se nos pueda ocurrir, corresponde en exclusiva a las mujeres. Asimismo, me gusta que la mujer tenga libertad y que trabaje. Dicho lo cual, sigamos con el tema.



(Continuará)




(I) - Lo cual se corresponde armoniosamente con el interés masculino por la mujer fértil. De hecho, el rostro de la mujer en fase de ovulación es elegido con más frecuencia por los varones como más atractivo por encima del rostro femenino en fase lútea. 

Durante la ovulación la simetría facial de la mujer, así como otras simetrías (como las de los pechos y los dedos de la mano), se acentúa. La voz es más aguda y llamativa, los labios más rojos (el carmín como maquillaje es obviamente un reclamo de fertilidad para el varón, para advertirle subconscientemente de que está ante una mujer ovulando), el olfato más sensible a la presencia de feromonas masculinas (también los hombres pueden apreciar olfativamente si una mujer ovula, lo que dispara sus niveles de testosterona), y la gestualidad más atrayente (las bailarinas "sexys" consiguen más ganancias durante sus períodos de ovulación).


(II) - Curiosamente, el sistema mediático occidental manda mensajes confusos y contradictorios, porque no todas las mujeres tenidas como "diosas de la belleza" cumplen esos cánones. Es el caso del mundo de la alta costura. Las mujeres bellas por antonomasia en ese mundo parecen algo alejadas del canon que gusta al hombre de testosterona elevada:



Crédito: Hope Lingerie.

Por ejemplo, Gisele Bundchen tiene una ratio cintura-caderas que tiende a 1. Hay quien opina que su físico es más bien "boyish", de chico (según he leído, tiene los pechos operados: imaginadla con el pecho plano). 



Visto en perezhilton.com.

Otra diva, Alessandra Ambrosio. Es ventajista meterse con las celebs que van con poco o ningún maquillaje, pero no se trata de eso. Que Dios me perdone, pero Alessandra parece un "shemale".





Isabeli Fontana, compatriota de Gisele y Allessandra, es otra top-model con un rostro muy masculino. Son ejemplos como muchos otros que se pueden poner.

Resulta curioso que el tipo de mujeres que desfilan en las pasarelas más selectas de Occidecadente ha sido seleccionado por un pequeño grupo de modistos de alta costura en el cual la condición homosexual tiene una representación elevada. ¿Puede deberse a bajos niveles de testosterona generalizados, lo que les llevaría a buscar rostros poco femeninos y cuerpos más bien de chico, a menudo con bajísimo índice de grasa corporal -las modelos anoréxicas-, o son ganas de buscar tres pies al gato? Ahí dejo la pregunta.


(III) - Ese neologismo alude a un subgénero del porno llamado "cuckold" (cornudo), casero en origen pero adoptado ya por la industria pornográfica californiana, que básicamente va de lo mismo: un matrimonio de blancos contrata a un chico negro para que copule con la mujer en la habitación de un motel mientras el marido mira. El matrimonio suele ser cuarentón, y el hombre está notoriamente bajo de forma, mientras que el negro es joven, está fibroso y luce una notable dotación priápica. En ocasiones la escena termina con el varón blanco lamiendo el semen del chico negro.


(IV) - El matriarcado en sí suele ser menos gratificante para la mujer que la ginarquía. Un ejemplo moderno de matriarcado, de preponderancia de la mujer como madre, en la actualidad es el de la comunidad negra de USA. En ella el 72% de los niños negros son tenidos y criados por sus madres en solitario (sobreabundancia de machos-alfa ausentes, en contraste con la mayoría de las demás sociedades, en las que los alfa suelen ser un porcentaje mucho más reducido), una tarea penosa pero de la que depende la continuidad histórica de la minoría afrouseña. Los varones beta negros, para mantener esa situación y que la comunidad afrouseña no implosione, procuran convencer a las mujeres negras de que deben lealtad sexual a "sus hombres" y que no son deseables por el varón blanco mediante el cultivo del estereotipo de la "angry black woman" -gruesa, gritona y de "pelo malo"-, ocultando a esas mujeres que el matrimonio blanco-negra en USA tiene una tasa de divorcio  un 44% menor que el matrimonio blanco-blanca.

(V) - Es el caso de las memes que han inmortalizado a la useña Laina Morris:




La cara de flipada de Laina -al parecer una chica adorable en la vida real- ha dado lugar a infinitas memes sobre novias patológicamente celosas, que son esos casos en que se invierte el solipsismo femenino de anteponer sus metas a una relación con un hombre. Ahora bien, cierto es que la conducta celópata encierra una fuerte dosis de egocentrismo maridado con inseguridad. 

Como muestra de la intensa feminización del varón occidental, a Laina le han encontrado un "hermano" en Internet:






(VI) - Son los que Jesús denomina "eunucos por el Reino de los Cielos", expresión vilmente tergiversada por la Iglesia Católica -que en realidad es la religión tradicional romana con un barniz cristiano- para justificar la existencia de clero célibe, más desarraigado, manipulable y barato de mantener.

(VII) - Hace no mucho encontré en Internet una página en la que una chica exponía las ¡¡26 cosas!! que una mujer espera en un hombre para resultarle atractivo. Y entre esas 26 no estaba ni el Lamborghini ni el six-pack ni que la hiciera reír (supongo que serían 29 cosas en total).

(VIII) - Se me podrá argumentar que el matrimonio con chica virgen es más duradero debido a la ignorancia mundana de la chica, que no tiene término de comparación con experiencias previas y acepta a su marido porque al no conocer otra cosa no la puede echar en falta. Pero también yo puedo contra-argumentar que el gran número de amantes no garantiza sabiduría amorosa, pues cuantos más se tengan más probable es que la mujer promiscua se divorcie, lo que teóricamente no debería pasar pues su experiencia le daría un mayor criterio para acertar. El caso es que no importa la experiencia. Si la mujer promiscua ha acertado con un buen hombre para casarse, su arruinado vínculo de oxitocina le impedirá amarle y el matrimonio hará aguas como las haría si hubiera escogido a un mal hombre.

(IX) - En el brillante manifiesto californista Sapiens: de animales a dioses (2011) el israelí Yuval Noah Harari (fenicio étnico) abunda en esa soledad radical del humano, ya que el Sapiens es la única especie que ha quedado del género Homo, no tenemos hermanos ni primos en el mundo animal y por ello tendemos a sentirnos distintos de los demás animales, diferentes, especiales, elegidos.

(X) - Un exponente de ese cambio ha sido la desaparición del "metrosexual", que con su gusto por la ropa cara, el maquillaje y los restaurantes y locales de postureo daba demasiadas pistas de su buena situación económica. En su lugar ha aparecido el "spornsexual", que viste más barato, se deja barbita, se tatúa, se maza en el gym y no se preocupa gran cosa de ligar. Si liga, bien; y si no liga se entretiene viendo porno al final del día. El spornsexual es por ahora la última anternativa que la sociedad ha dado a los hombres de nuestra clase obrera para tener rollito con mujeres acomodadas. 



Crédito: Alex Minsky.



12 comentarios:

  1. ¿Para qué quieres inmigración de "mujeres, niños y ancianos"? Esos no cotizan.

    Vienen personas de 20-45 años porque es la franja de población más activa laboralmente y la que menos carga supone para las arcas del Estado. Claro, también es la franja de edad que más delinque.

    ResponderEliminar
  2. Vienen varones jóvenes porque son pujantes. Su masculinidad es pujante. Son prescindibles en su cuerpo social, porque aunque queden unos pocos hombres en su país de origen éstos bastarían para embarazar a todas las mujeres, en "efecto harén", de manera que la mayoría puede lanzarse, arriesgándolo todo, a proyectar su masculinidad en la femenina, acogedora, cálida, paguitera y sumisa Unión Soviética Europea.

    Las mujeres generalmente no vienen no porque no puedan trabajar sino porque en sus países de origen están sujetas al varón, no son libres. Cuando las mujeres son sexualmente libres, están más sueltas y vienen aquí igual que los hombres. Es el caso de las dominicanas, por ejemplo, que son trabajadoras, que vienen por su cuenta y cuando llegan aquí -visto por mí en mi pueblo y en el barrio donde vivo- arramblan con todos los hombres.

    ¡Salud! Espero terminar el ensayo este domingo, Dios mediante. Proyecto un par de artículos-hijuela, uno sobre MGTOW y otro sobre cómo potenciar la testosterona. Pero Dios dirá.

    ResponderEliminar
  3. Con el avanza de la cirugía plástica y el maquillaje, los travestis van hacer casi igual a las mujeres y así todos follan.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En los últimos años se está inflando una burbuja-shemale. El interés y el morbo del occidental sedicente hetero hacia las shemales cada día crece más. El porno shemale, no sólo el californiano y brasileño sino el autoeditado mediante chaturbates varios, igual no para de crecer. Influyen los bajos niveles de testosterona pero también la cirugía y farmacología (en los años ochenta los travestis eran lastimosos pero ahora se ven auténticas muñequitas). Es síntoma de una sociedad entrando en fase terminal. Es como el final del paganismo en tiempo de Constantino, un paganismo totalmente corrupto y degradado, con sacerdotes travestis.

      Estoy convencido de que unos cuantos MGTOW van a ir por esa vía. Van a cambiar a las mujeres por trannys, y eso sin dejar de ser heteros, o eso creen ellos.

      Eliminar
  4. Su articulo me recuerdo esta canción, incluso los alfas están dispuestos a dar la vida por una mujer. https://www.youtube.com/watch?v=2Claqsc1co0

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me voy a tener que fiar de tu palabra porque sólo he aguantado un minuto XD

      Eliminar
  5. Pues no voy a terminarlo hoy. Creo que va a ser el texto más largo del blog. No contaba con eso.

    Puede que muchos ya conozcáis el vídeo de Black Pigeon. Se esté o no de acuerdo con su contenido, creo que merece la pena verlo y entenderlo.

    ResponderEliminar
  6. Tremendo artículo Hombre-Lupa, y muy interesante el video de Black Pigeon, la verdad es que iba a esperar a que lo terminaras para comentar, pero como te está llevando tu tiempo me adelanto a decir algo, aunque creo que poco se puede aportar a todo lo (de momento) dicho.

    Con respecto a la promiscuidad, las feministas en su empeño obsesivo y enfermizo de igualarse en todo al hombre no han tenido en cuenta las diferencias biológicas ( que la ideología de género niega) ni por supuesto el peaje a pagar. Los hombres podemos llevar una vida promiscua durante la veintena y la treintena por ejemplo, y "sentar cabeza" y formar familia en la cuarentena, sin mayores problemas, ahora bien si una mujer hace lo mismo habrá desperdiciado su época de mayor fertilidad y sufrirá las consecuencias a la hora de tener hijos

    Luego está el peaje biológico de la promiscuidad, además de las enfermedades venéreas que compartimos hombres y mujeres, las mujeres al ser promiscuas multiplican sus posibilidades de un embarazo no deseado, en este sentido los anticonceptivos le han venido muy bien al feminismo; aún así, se siguen produciendo embarazos con lo cual el feminismo no ha tenido mas remedio que defender como un derecho la "solución final" abortiva, que ahora pretenden suavizar con el eufemismo de "interrupción voluntaria del embarazo", que es lo mismo que calificar al homicidio como "interrupción voluntaria de la vida ajena". Las feministas han decidido inmolar a sus propios hijos en su vientre en aras a cumplir el delirio de "igualarse" al hombre. Les jode enormemente que un hombre pueda ser promiscuo sin consecuencias biológicas, con lo cual la única alternativa que les quedaba era erradicar por lo sano esas consecuencias biológicas con el argumento falaz pero efectivo de que "ellas deciden sobre su propio cuerpo", con la "pequeña" salvedad de que el cuerpo del no-nacido no es su cuerpo, sino otro cuerpo distinto incubándose dentro del suyo.

    El feminismo en última instancia es una rebelión no contra el patriarcado sino contra la misma naturaleza y lo estamos viendo con la ideología de género que llega hasta el extremo de negar las diferencias biológicas entre hombres y mujeres considerándolos hechos "culturales".

    No obstante creo que hay otro factor anterior al feminismo que puede ser una causa importante de la disolución de la familia y las sociedades burguesas occidentales y es el sentimentalismo romántico. En otros tiempos el matrimonio se aceptaba como una responsabilidad con la sociedad o con la estirpe, un contrato en el que el hombre renunciaba a su poligamia y la mujer a su hipergamia en aras a tener descendencia y perpetuar el linaje. Luego, lo que llamamos "amor" podría o no podría surgir, pero en todo caso el hombre y la mujer tenían presente su misión social y eso hacía que la base del matrimonio y por lo tanto de la sociedad fuera mas sólida. La cosa cambia cuando fundamos el matrimonio en lo que se ha venido a llamar un tanto ligeramente "amor", que no son mas que sentimientos volubles y a veces simples caprichos y encoñamientos temporales, que con el paso del tiempo cada vez duran menos.

    un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

      Eliminar
    2. Hola, amigo Alex. En efecto el feminismo vive de espaldas a la biología, puede que no todo el feminismo pero por lo menos el mediático sí, y el de la "tercera ola" (el que dice "eres lo que sientes, y los sentimientos vencen a los hechos": una burbuja de irrealidad cuyo mantenimiento las feministas exigen a los hombres, con su fuerza física y con sus impuestos) no digamos.

      El look de las feministas da la espalda deliberadamente a los mensajes naturales de seducción. El sobrepeso, habitual en muchas de ellas, sabotea la ratio cintura-caderas. No se pintan de rojo los labios (recordemos que eso es un reclamo de ovulación) sino que usan otros colores (incluso azul o violeta) que cierran el camino subconsciente al varón. Y a veces se rapan el pelo, o una sien, lo que hace que sus feromonas (a las que el varón es sensible) se disipen en la atmósfera en vez de concentrarse bajo la pantalla del cabello.

      En lo de la "interrupción voluntaria" tienes asimismo toda la razón. Es lenguaje políticamente correcto: aséptico, oscuro y lleno de giros.

      Supongo que si los géneros son culturales, entonces si un hombre decide ser mujer empezará a ser más proclive al lupus y a otras enfermedades autoinmunes pero se olvidará felizmente de sufrir nunca cáncer de próstata .... a cambio de tener más boletos para un cáncer de mama. Delirante.

      También de acuerdo con lo burra que es esa exaltación del romanticismo. Un teólogo progre pero interesante como Miret Magdalena decía que tras esa exaltación romántica del amor latía una justificación decimonónica del adulterio. Recuerdo haber leído a los ingleses, "El vicario de Wakefield", Darwin, gente que escogía esposa con la cabeza, sin enloquecer por detalles tontos y pasajeros, y cuyos matrimonios funcionaban a la perfección. Prefiero el amor, pero el amor inteligente, no el amor tarugo y alucinado.

      ¡Salud!

      Eliminar
  7. Como omega e incel q soy, me di cuenta hace muy poco q mis problemas de abstencion, timidez y depresion son en gran parte quimicos, ergo, me falta testosterona.
    Hace poco agregue el jugo de granadina y el huevo crudo a mi dieta (y junto a la abtencion a la masturbacion), y he empesado a notar cambios, sobre todo en mi estadi de animo.
    Esperare con ansia tu articulo para potenciar la testosterona. Por cierto, eh pensado en recurrir a una escort para sacarme las ganas y adquirir confianza, ¿te parece una buena idea?
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ojalá tuviera una semanita libre para estar en la finca con los tomates, volver a entrenar con brutalidad y sacar más artículos, como el de la testosterona.

      El estado de ánimo mejora muy rápidamente, y retroalimenta el proceso, te sientes mejor y vas a más, subes la apuesta para conseguir más testo. Entonces uno se pregunta cómo pudo vivir con niveles tan bajos, cómo estuvo tantos años arrastrándose.

      La práctica de sexo con una mujer eleva la testosterona. En el tema de la prostitución tengo mis reservas morales, aunque no pretendo imponérselas a nadie como quieren los herbívoros progres. Cuidado con engancharse a ese vicio. Si te enganchas puedes arruinarte.

      ¡Salud!

      Eliminar