lunes, 28 de noviembre de 2016

Notas improvisadas en la muerte de Fidel Castro (work in progress)





No voy a entrar en si hay que entristecerse o condolerse obligatoriamente en la hora de la muerte de una persona humana, se llame Fidel Castro Ruz u otro nombre, aunque haya tenido que ver con la muerte de otras personas humanas a lo largo del ejercicio de su poder. Tras haber leído el tuit de Rajoy, me entraron ganas de hacerme una cuenta en Twitter tan sólo por eso de preguntarle para cuándo un homenaje a Pol Pot, pero el primer impulso ha cedido y las cosas se ven un poco más serenas. La falta de tiempo, los cientos de proyectos y fragmentos de artículos futuros rondándome la cabeza y esta actualidad que no cesa, que va cada vez más rápida, retroalimentándose exponencialmente en un año que empezó con los sucesos de Colonia (piadosamente olvidados por el fragor mediático) y terminará con Trump entregando el mercado asiático a China (si cumple lo que dijo, que ya veremos: recordemos que antes no era político pero ahora lo es), me llevan a escribir a salto de mata sobre un tema que no conozco demasiado bien.

-Lo digo porque no he visitado Cuba, de manera que lo que pueda decir sobre el tema es siempre de segunda mano. Pero hablar de Cuba no es para mí como hablar de Bután, país que tampoco he tenido la dicha de visitar. Hablar de Cuba es otra cosa. 

-Cuba es parte de ese gigante verde aún hibernando llamado Iberoamérica. Otros la llaman América Latina. No falla: si eres más de derechas, la llamas Iberoamérica y si eres de izquierdas, pues América Latina. Es curioso porque esa segunda forma de llamarla tiene un matiz original peyorativo, proveniente del mundo WASP useño, pero eso no ha importado gran cosa a nuestros progres. Apelan a lo "latino" en vez de a lo ibero porque quieren hacer hincapié en el factor cultural, no en el sanguíneo. El factor cultural consiste en dos idiomas neolatinos, una herencia católica estéticamente barroca y una forma jubilosa, colorista y poco previsora de vivir. El factor cultural es algo que la izquierda siempre ha aspirado a controlar, partiendo de su supuesta superioridad ética e intelectual -algo rigurosamente falso a la luz de la Historia-, y que elimina el incómodo factor de la sangre, de la descendencia.

-No obstante, hay lazos de sangre entre Iberia e Iberoamérica, lazos que no pueden ni deben ser soslayados. Y el mejor ejemplo de ello es precisamente uno de los ídolos-fetiche del progresismo: Fidel Castro Ruz en persona. Castro era un ibero étnico. Es más, reflexionando sobre su etnicidad me di cuenta hoy de que su resistencia ante Usa ha sido de naturaleza numantina. La Cuba castrista ha sido la Numancia caribeña ante el avasallador empuje del gigante del Norte. Hay también algunos rasgos quijotescos en el castrismo.

-Cuba es especial para España. No sé muy bien por qué, o quizá sí y prefiero no profundizar ahora, pero los españoles no ven igual a los países iberoamericanos. Hay dos países especiales, digámoslo así, para los españoles: Argentina y Cuba. Muchos españoles siguen viendo a Argentina como una especie de "Segunda España" en otro continente. Durante nuestra postguerra Argentina y Venezuela eran vistas como Mecas de prosperidad para nuestra emigración; quizá el componente étnico más predominantemente europeo de los argentinos haya favorecido la identificación emocional con unos y menos con otros, no lo sé. En cuanto a Cuba, sigue siendo la Meca por excelencia pero no del español empobrecido de los años cuarenta, sino la del español aburguesado y enriquecido de la generación baby-boomer.

-Cuba es una especie de estereotipo del paraíso caribeño. Sol, palmeras, playas edénicas, música dicharachera, arquitectura colonial, vida plácida, paz social y mulatas de hermosas curvas y sonrisas dentífricas. Todo eso ya lo había antes de los Castro y, quiéralo Dios, lo seguirá habiendo cuando se extinga su dinastía política. 

Es cierto que hay determinado turismo abyecto que tiene a la isla como destino deseable. También le ocurre a otros países como la República Dominicana. Pero, en conversaciones que he tenido y por cosas que he leído, me parece haber aislado un "algo" especial de la gente que sueña con conocer Cuba y tal vez quedarse allí: Cuba es la promesa de regresar a un mundo ya desaparecido, a otra época más romántica y gentil, cuando aún se creía en algo y algunos jirones de la realidad albergaban encanto. La Habana sería como una ciudad que vive volcada hacia sí misma, en otra época, como una Praga o una Savannah, una urbe en la que la literatura flota en el aire, por decirlo así. Ese numantinismo castrista reforzaría la idea de una resistencia intensa al paso de la Historia y de la globalización niveladora de todo.

Una de mis mejores amigas, a la que profeso afecto de hermano, es cubana, vino a España muy niña. Tendríais que verla, alta y rubia como una valkiria. Al contrario que con el pueblo dominicano, muy homogeneizado étnicamente (casi toda la población es mulata), hay todavía en Cuba gente muy blanca y gente muy negra, por decirlo de manera algo tosca. Conocidos míos que han viajado a la isla me han comentado que no hay tanta mezcla como esperaban. Y la gente cubana que conozco, blanca o negra (tengo otra amiga cubana, negra y descendiente de Antonio Maceo, majísima y cultísima), es muy identitaria de lo suyo, muy orgullosa, tiene una visión de la vida impregnada de cubanidad. Eso es algo que cualquiera con dos dedos de frente aprecia y valora. Mientras, casi todos los hombres dominicanos que conozco van ataviados como gangsta-rappers de la MTV. Que vayan como quieran mientras se paguen su ropa de su bolsillo, pero ¿no merece la pena conservar determinadas señas de identidad en vez de dejar que la vorágine globalizadora las fagocite echándolas al olvido?


La hermosa actriz Ana de Armas, ibera étnica, es cubana.

-Mi blog tiene decenas de miles de visitas de Argentina, Uruguay y México (en proporción a su demografía y dejando España aparte, de todos los países del mundo Uruguay es el que más me visita: INFINITAS GRACIAS). Tiene más de 8000 visitas de Perú, más de 7000 de Colombia, más de 3000 de Paraguay. Las visitas desde Venezuela y Chile superan las 2000. Bien, pues de Cuba casi ninguna.  Sí, por lo que ya sabéis, pero ¿no es grotesco que los cubanos no puedan hacer lo que sus hermanos de Iberoamérica? No lo digo por mi blog XD sino por buscar información libremente y valorarla libremente.

-Aparte están las conversaciones. También en España la gente se divide entre castristas y anticastristas. Hay una "tercera España" (siempre la hay) que deplora la tiranía pero concede los buenos niveles de educación y sanidad (¿a que os suena?, es un tópico sobadísimo). Y necesariamente te tienes que determinar. Tienes que decir con quién estás. Porque a fin de cuentas es importante.

-Cuba es importante, y Fidel Castro fue muy importante. No nos guiemos ni del tamaño del país ni del acento de Castro ni de nada así, porque Castro fue uno de los personajes clave de la segunda mitad del siglo XX. Por tanto, hay que tratar al personaje con seriedad. Castro fue crucial como avanzadilla de la infiltración soviética en América, pero también en África e incluso en la catolicidad, contribuyendo en la parte que le correspondió al impulso dado a la Teología de la Liberación.

Castro ha sido mitificado hasta extremos delirantes. Tuvo fans desde el principio, y protectores muy influyentes. Uno de ellos el arzobispo de Santiago de Cuba y primado Enrique Pérez Serantes, también gallego y garante de la protección de la vida de Castro tras el asalto al cuartel Moncada. Otro, el radical useño Herbert Matthews, editorialista del The New York Times y entrevistador de Castro, quien convenció a los expertos del Departamento de Estado en materia iberoamericana (llamados en clave "la cuarta planta") de que el cubano era un anticomunista y un futuro líder fiable y amigo de Usa. Según el diplomático Earl T. Smith, autor del revelador libro The Fourth Floor (1962), ese conjunto de funcionarios de segundo nivel dio luz verde a la victoria final de Castro.

Casi toda la progresía intelectualoide occidental, envalentonada con el avance planetario del comunismo (la Urss pasó de hacer el ridículo ante Finlandia en 1940 a tomar Berlín cinco años después, un salto colosal que se hizo notar en el ambiente intelectual europeo, que se hizo filo-estalinista en proporción alarmante), convirtió a Castro en un referente a la altura de un Hércules o de un Ulises. Castro era el "alfa" de moda para la época, junto con Ernesto Guevara. La mitologización de Guevara ha sido más intensa y conseguida, muy seguramente porque no le dio tiempo a envejecer, dejando su joven vida en Bolivia tras patearse medio mundo (incluida la España de Franco, con uniforme y todo). Un anciano es más complicado de mitificar. Aun así, Castro ha terminado participando de la mítica de los "ancianos airados" al estilo de Saramago, Hessel, Mújica, nuestro José Luis Sampedro y otros, así como a la tercerposicionista que desde Perón hasta Correa, Morales y Maduro pasando por los Nasser, Gadafi, Assad padre e hijo, Arafat, Jomeini e incluso la dinastía norcoreana se ha querido presentar como alternativa al "pensamiento único" y al "neoliberalismo salvaje globalizador". La mítica del intelectualismo izquierdista, algo erosionada desde 1971 por el caso Padilla, ha contribuido a generar un relato heroico y enaltecedor de la revolución cubana.




No soy muy amigo de cantautores, pero esta "Canción del elegido" de Silvio Rodríguez me toca la fibra. Está inspirada en Abel Santamaría, otro ibero étnico, implicado en el fallido asalto al Moncada, torturado atrozmente y asesinado. El verso final, "iba matando canallas con su cañón de futuro", me lo apunto como divisa personal. Posiblemente los castristas me considerarían a mí un canalla contrarrevolucionario, pero nosotros los liberales oscuros miramos directamente la realidad desnuda y apreciamos libérrimamente lo valioso que hay en las manifestaciones artísticas de otro signo ideológico.

-No tiene nada de extraño que Castro se manifestase marxista-leninista hasta el final. El caso cubano calca el ruso, un levantamiento para terminar con una autocracia que dé ocasión para construir un país mejor, pero que termina con la instauración de otra autocracia aún más cruel, capitaneada por una facción muy minoritaria. La oposición a Batista no era mayoritariamente comunista; sólo tras la toma del poder el Movimiento del 26 de Julio basculó hacia el marxismo, y en esa decantación ideológica el peso de los hermanos Castro y de Guevara resultó fundamental.

Se suele argumentar piadosamente que fueron la incomprensión del bando useño, el "bloqueo" y otras circunstancias lo que echó a Castro en brazos de la Urss. Sin embargo, el régimen soviético se vino abajo en 1991 y ahí sigue, erre que erre, la dinastía castrista en su obcecado experimento, una revolución de casi sesenta años de duración, una revolución que es pura institucionalidad pasada de fecha. Si el alineamiento con el bloque soviético hubiese sido una política de circunstancias, dónde va que el comunismo cubano se habría diluido. Pero no. Y véanse las reacciones de algunos mandatarios. El presidente chino, de un régimen comunista, y el ruso -un antiguo funcionario del KGB que juzga la desaparición de la Urss como un desastre geopolítico .... desastre para él, supongo- han sido de los mandatarios más elogiosos y cálidos tras la muerte de Castro.

-Y es que Castro caía bien a mucha gente, tanto a la que le convenía que estuviera ahí como a la que veía las cosas desde lejos (es muy fácil ser revolucionario guerrillero en charlas de café desde un puesto de funcionario en una tranquila ciudad española). A Castro le llamaba y le llama Fidel, en claro gesto de familiaridad y complicidad, gente que a Pinochet jamás le llamaría Augusto. Castro parecía de lejos un personaje entrañable, un quijote caribeño cachondo y vividor, no un militarote seco y encopetado, a pesar de que vistió el uniforme verde oliva hasta los últimos años (lo cambió por chándals de una multinacional alemana), algo que curiosamente nunca importó gran cosa a los supuestos "pacifistas" del progresismo.



(continuará)



5 comentarios:

  1. Qué tal hombre-lupa,muy buena semblanza de Fidel; fue un arquetipo nuestro: criollo, ibero. Con el sesgo severo y tremendo de los cubanos, tanto los blancos,los mulatos y los negros.Nuestra América, y nuestra España; están llenas de éstos biotipos maravillosos. Debemos inspirarnos en ellos,y no es una cuestión política; diría lo mismo de otro gallego genial, como julio iglesias, que está en sus aantípodas ideológicas. Somos devenir, somos futuro, nuestra sangre española, aún tiene milenios gloriosos que pprotagonizar, saludos

    ResponderEliminar
  2. Interesante la comparación que haces entre Fidel Castro y el Quijote, ya que también fue hecha por el ex presidente uruguayo José Mujica.

    ResponderEliminar
  3. Buenas Hombre-Lupa:

    Te deseo a ti y a todos los lectores una muy blanca Navidad y, para ir adelantando, un muy feliz Año Nuevo.

    ¡Salud y trabajo!

    ResponderEliminar
  4. Hola hombre lupa, creo que tendrás que actualizar este detallito: "Bien, pues de Cuba ninguna. Cero."

    y otra cosa: es el "Movimiento 26 de Julio" no de junio.

    Algo que me llamó la atención de tu post fue el tema de la mezcla racial, que parece muy discutido en internet "todavía en Cuba hay gente muy blanca y gente muy negra"¿no pasa lo mismo con México o Colombia? pero cambiando negros por “indios” (no es una pregunta retórica sino una duda auténtica)

    Hay que tener en cuenta que en Cuba solo hubo inmigración masiva de negros en la época de la esclavitud. Esos negros se han mezclado con los blancos, de ahí que la población no blanca sea enorme. En cambio los blancos han sido renovados por una constante inmigración europea; yo desciendo de la oleada de inmigración española del 1935, debido a cierta guerra con marruecos, también vinieron muchos rusos (y soviéticos en general), que han "blanqueado" la población.

    Además yo soy oficialmente blanco pero tengo de negro y de chino, eso también pasa con los negros en cuba, algunos con la nariz más fina que la mía. Lo que me hace pensar que muchos de los blancos en Cuba somos mestizos de piel clara.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Corregido, pues ;-)

      En los países iberoamericanos por lo general las élites son blancas o, por lo menos, más claras que la población general. Tanto en México como en Colombia hay tipos todavía bastante "puros" (convencionalmente hablando, pues un europeo no es puro ni tampoco un amerindio), más un gradiente de mezcla que se ha estabilizado. La peculiaridad de Cuba estriba en su sistema socialista, teóricamente antirracista (anticolonial, anti-opresión, indigenista, etc etc), que debería haber desembocado en una mulatización total al estilo de la población dominicana. No habría "diferencias de clase" ni "prejuicios coloniales" y todo eso.

      Es cierto que se ha "blanqueado" la población por oleadas. He leído que la africanización superaba el 50% a mediados del XIX y que desde entonces ha descendido, más o menos como pasó con Brasil. He podido consultar los datos del censo de 2012, según los cuales el 64% de los cubanos son blancos, con algo de mezcla en muchos casos como el tuyo, pero la minoría negra-mulata tiene mucha más sangre europea en comparación aunque no lo aparente por la recesividad de los rasgos europeos.

      ¡Salud!

      Eliminar