domingo, 26 de junio de 2016

Post veraniego: primeras impresiones en el Paraíso metalonórdico





Un gachó llamado, no sé, Raúl se encuentra en la zona de copas con su colega, pongamos, Ramón. Raúl y Ramón se llevan bien aunque son bastante distintos. Siempre que se ven se abstraen del resto del mundo juerguista-etílico y se enredan en floridas e interminables discusiones frikis. Ya de por sí el tema Star Trek vs Star Wars les da para horas y horas. La fantasía estelar de Ramón es reencarnarse en Kirk y dejar sus huellas en los mandos de la Enterprise mientras que Raúl sueña despierto con enrolarse en la Rebelión y luchar a muerte en la Batalla de Yavin (this is Red Five I'm going in!! es para él la mejor frase de la historia). En esta ocasión, al notar Ramón que Raúl está cansado tras la larga jornada laboral, le anima a tomar la última en un garito jevi-metal, llamémosle RagnaRocker, que está cerca.

-"Imos ó RagnaRocker?

-Imos ho!"

Fin de la cita, ya tal. En realidad Raúl nunca ha pisado ese pub, lo ha visto desde fuera distraídamente alguna que otra vez, no se para mucho en esa calle, que es la más petada de chiquillas en tejanos shorts y chavales clónicos de CR7, un ambiente que por espíritu y por la inexorable biología ya no le llama nada. Pero esta vez Raúl va con Ramón, quien le pondera las bondades del único local de esa calle en el que se puede escuchar música noventera de calidad. Bueno, Raúl no se hace demasiadas ilusiones, difícilmente en ese sitio pinchen a Slowdive, Spiritualized o los primeros Suede. Le basta con no escuchar más pachangada por esa noche. Por otra parte, se hace una pregunta: ¿cómo será el público? Es decir, ¿serán tan decadentes como las demás moscas de bar o serán tíos recios con pinta de vikingo, tías orgullosas que no perrean, gente testosteronizada que baila en poses guerreras, saltando como resortes, listos para la batalla, fervorosos de su herencia europea? A Raúl le pica la curiosidad. Bueno, saldrá de dudas en no mucho tiempo.

Él sabe bien por qué van allí. Ramón está secretamente enamorado de un proyecto de locagatos, ya cuarentona y siempre vestida de riguroso luto, que cómo no se encuentran allí. Raúl se encoge de hombros, no sabe qué tiene esa chica de especial. Un rostro agraciado, únicamente. Si fuese una Lauren Ambrose, Molly Quinn, Alicia Witt, María Castro o alguna otra ginger quitahípos, piensa Raúl (cuya composición predominantemente NR decanta sus gustos), lo entendería. Pero en fin, es mi colega y allá vamos, total es la última, que cruce unas frases con su amada, cada día con más pinta de escapada de una peli de Tim Burton, y yo a lo mío, que es la observación social.


Accesorio imprescindible que irónicamente ha prescindido de partes de sí. Visto en la web Wikihow.

-Primera impresión. Al contrario que en los demás locales de la calle, todo el público asistente es 100% europeo étnico. Raúl, de alguna manera, esperaba eso.

Raúl intenta argumentar consigo mismo. La mujer es la atracción principal de la noche. Ella es la reina. Y tanto da, en el fondo, cómo sea ella. En la ciudad hay locales donde van chicas jóvenes, y tanto las guapas como las menos guapas, así como las mejor y las peor vestidas reciben atenciones masculinas. Entre las chicas las hay de origen extraeuropeo, caribeñas, latinas, chinas que fueron adoptadas con el cambio de siglo cuando estalló el escándalo de los orfanatos de su país de origen; entre ellos hay también chavales "a la caza", al ligue, al game, betas jugando a alfas y alfas jugando a superalfas, algunos igualmente de origen extraeuropeo. Sin embargo, Raúl sabe que en su ciudad hay también algún que otro "desguace", discotecas para los baby-boomers de otrora, en el que es habitual ver a mujeres de 50 ó 60 años bailando y demás con jóvenes subsaharianos. La clave, según Raúl, no está en cómo sea la mujer. La clave parece estar en la resistencia anímica al tipo de música que se programe. 

La música que ponen en el RagnaRocker es de las que "vaciarían pistas" en cualquier disco pachangueira as usual, pero esa misma música concentrada como un láser en un locar ad hoc atrae a gente de determinado perfil, gente que tiene una especie de identidad vicaria en los grupos jevis, la estética jevi y cierta actitud vital jevi. Y eso no es algo con lo que congenie, al menos estadísticamente, la población no-europea. Es habitual ver a gente blanca ataviada de rastafari en festivales de reggae; es raro, en contrapartida, ver a no-blancos disfrazados de leprechauns en un festival céltico. O eso o es que tengo poco mundo, piensa Raúl. Es una cuestión estadística, claro. Seguro que hay udmurtios a los que les encanta el flamenco, y barbadeses que se pirran por el ruidismo industrial nipón, pero parece que hay estilos "radicales" -en el sentido de su dureza pero también de las raíces- que hacen las veces de cortafuegos étnico mientras que otros estilos inclusivos -como el dance, la pachanga y la tropicalia romántica- parecen poner de acuerdo a todo el mundo, tenga el sesgo étnico que tenga, para bailarlos: la danza de la globalización.

O quizá todo sea más sencillo, se contraargumenta Raúl. Quizá es que hay que contar con el factor de identificación visual. Un chico negro promedio verá que todos los jevis son blancos, sus artistas son blancos, tienen todos el pelo largo liso, etc, y pensará que eso no es lo suyo y que no se le pierde nada en esos ambientes. Mientras, puede ver un vídeo de Kanye West o de Cee Lo Green y sentirse más próximo a ellos, notar como si le estuvieran interpelando a él, simplemente por lo que es, por cómo es. Quizá.

-Segunda impresión. Efectivamente, los noventa mandan. Con todo, lo más fuerte que suena son unos Iron Maiden descafeinados y los Sepultura de la época de "Roots", que es cuando les conoció el gafapasterío, ¡con lo bien que le sentaría a Raúl algo de death melódico en vena y a toda potencia! En ese punto recuerda que unos años atrás, cuando echaba algún vistazo que otro a Stormfront, siempre había un usuario llamado Blanco que continuamente ponía y recomendaba música de ésa. Qué bien le habría venido a Raúl haber memorizado más grupos de aquéllos, para tirarse el rollo con el DJ.

-Tercera impresión. Sí, la gente es blanca, pero no esperéis ver a muchos nórdicos entre el público. Son gente blanca "estándar", de cabello negro, algunos con nariz "semítica", etc. Más aún: no son exactamente jevis. Algunos sí, como el que Ramón señaló a Raúl:

"-É o dono."

Raúl mira al tío. Un hombre alto como él, rondando la cuarentena. Pantalón de cuero negro ceñido con una cadenita dorada saliendo de algún bolsillo, y camiseta negra sin mangas. Pero eso no es lo que más le llama la atención a Raúl: tiene el cabello largo sedoso, como de un anuncio de champú, y la barbita primorosamente recortada. Parece un redivivo Tino Casal.

¿Son éstos los últimos tough guys de nuestro mundo?, piensa. Érache boa.

Más que jevis, la mayoría son góticos. Pero no góticos flamígeros ni góticos internacionales, sino góticos made in feito na casa. Algo de ropa negra más bien poco lucida y ya con brillos de tener mucho uso, mechones de pelo solidificados y pegados a la frente, y líneas de ojo negras. Hay también chavalas en shorts vaqueros, pero no son gráciles como las pijitas sino robustas, con patorras fuertes, y con cortes de pelo más bien lesbo-batasunos, por decirlo de alguna manera.

A la puerta del local, cubata en mano, Ramón diciéndole algo a la beldad burtoniana y Raúl contemplando el panorama general mientras mueve un poco la cabeza. Una de esas chicas en shorts, pero muy muy shorts de Dios, con un corte de pelo 15-M primera hornada, que tiene 18 años y no más, se queda mirando a Raúl, se le ablanda el gesto y se sonríe mientras se ruboriza. Raúl se turba. ¿Por qué le mira así? Él no va de jevi, es un "intruso" o algo parecido. Bueno, la verdad es que ella tampoco va de jevi. ¿Entonces qué es, acaso encuentra atractivo a un tío que por edad podría casi ser su padre, o sin el casi? Raúl empieza a darle vueltas mientras nota esa misma mirada en otra chica, ésta ya una jevi bastante más ortodoxa. Y luego otra mirada.

Finalmente nuestro amigo se cae del guindo. Raúl practica calistenia. Incluso con su notable humanidad, pues pasa tranquilamente de los cien kilos, se marca varias tandas de dominadas supinas como un campeón y sin calentar. Está hecho un buey. Él ya se ha acostumbrado a su físico fuerte. Ya no le llama la atención cuando se ve, pero cuando se compara ....

-Cuarta impresión. Ahí está la madre del cordero. Los jevis y no-tan-jevis que ve en el RagnaRocker no tienen pinta de guerreros. Son más bien cuerpoescombriles en la mayoría de los casos.


Peluca para ondear mientras haces air-guitar, chupacuero, cadenas, chapas, muñequera de las que pinchan, zapatronchos y lo petas, Benjamin. Anda que si Brad tuviera un físico así se iba a ligar a Angelina por su "mundo interior". A otro con ese cuento.

Si vas de vikingo del siglo XXI, si vas a un local con un nombre guerrero y nórdico, es de esperar -si no eres una estafa con patas- que tengas un físico guerrero. Pero a Raúl ninguno de los que veía le parecía capaz de trepar por el cordaje de un drakkar, ni de mantener alto un escudo durante minutos eternos de acometida rival. Y eso que un escudo vikingo pesaba menos de la mitad que el típico escudo hoplita (pienso que uno de los requisitos para que alguien imparta clases de filosofía griega en cualquier centro educativo es tener un físico capaz de sobrellevar el escudo hoplita, y la armadura, porque así sabrá mucho mejor en sus carnes lo que significaba ser heleno y ciudadano, y sabrá transmitírselo mejor a sus educandos).

Raúl se dio cuenta de que la parafernalia jevi era idéntica, en sustancia, a la parafernalia de crestas engominadas, tacones de aguja, tatuajes, pulseritas rojigualdas, selfies y camisas caras del sector más pijo de la noche. Además unos y otros llevaban más kilos de maquillaje que l@s concursantes de un festival kathoey en Trannylandia Tailandia. La apariencia por encima de la esencia. Más aún, la apariencia enmascarando la esencia. Al menos los pijos son más sinceros, manifiestan con sus pintas su elevado nivel de renta (o el de sus papás).


 Crédito: Guille Martínez-Vela de su tira "Niña pija" para El Jueves, imagen vista en su cuenta de Twitter. Como apunte curioso el pijerío español es bastante más nórdico -más concretamente NB-  que el mundo jevi.

En contrapartida, a Raúl le pareció que buena parte de aquella gente jevi quería manifestar lo que no eran en realidad. Desde luego, no eran guerreros. Buena gente, sin duda. No vio un solo roce entre nadie. Todos muy educados, cada uno a su bola.

Tras haberse despedido de Ramón, enfiló el camino a casa mientras a su cabeza venía una canción de .... Green Day. "O meu é moito", pensó para sí.




8 comentarios:

  1. Parece que es mundial esto de que los metaleros jóvenes den pena.

    Los metaleros "trve chalequito" suelen ser grupos de amigos de en torno a 40 años, generalmente respetados por los metaleros jóvenes por haber vivido los 80's y sus colecciones de vinilos y casetes.

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  2. "es habitual ver a mujeres de 50 ó 60 años bailando y demás con jóvenes subsaharianos".

    Estos africanos (y algún caribeño) no son tontos, van detrás de las propinas de esas viejas desesperadas y muchos (mal)viven de eso y poco más. Lo sé porque hago ejercicio en el mismo parque que ellos y me lo cuentan, un día uno me enseñaba un billete de 500 euros.

    Tendemos a pensar que a la gente que va a las discotecas les gusta ir, pero entre ellos hay muchos que van solo porque es como uno se socializa estos tiempos. Dudo que la gente que realmente disfruta de eso llegue al 60 %. Muchos no ven otra alternativa. Si uno necesita emborracharse y tomar drogas para aguantar en un sitio, ¿puede decirse que lo disfruta?

    Si los asiduos del bar jevi eran buena gente, ya tiene uno suficiente. Personalmente prefiero no ver "guerreros" donde sea que vaya. Ya los he visto bien en los bares más cutres de mi ciudad. Rumanos de 90 kilos dándose de hostias con gitanos, y argelinos (rara vez negros) y terminando a las 4 de la mañana en un hospital con la retina desprendida o 30 puntos en la barriga.

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  3. Hola,este comentario tal vez sea tonto pero no me aguante las ganas. Asi como es extraño ver un flacucho escuchando metal vikingo tambien es extraño que alguien de 100 kilos escuche slowdive.El shoegaze es una musica estrogenizada.

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    1. Huy, yo paso de los 100 kilos y me encantan ABBA.

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  4. Desde el gravetiense que no piso una discoteca XD....no me agradan mucho esos sitios, uno lamentablemente se encuentra muchas veces con gente indeseable en esos lugares.

    Prefiero los bares y pubs, en ocaciones hay gente interesante con la cual charlar cualquier tema.

    Felipe

    ¿Por que la chica que sale a la esquina izquierda de esa tira comica "niña pija" tiene cara de jirafa? XD

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  5. Diría que hay un ¿estereotipo? de nórdico blanco cuerpoescombro y desconectado del ámbito del trabajo manual, de la naturaleza, y demás áreas que toda persona que busca la autorrealización debe desarrollar.

    Es curiosa esta nota que describe cómo hasta el siglo XX, las élites occidentales (mayormente nórdico blancas), aparte de no dar palo al agua, no acarreaban nada por sí mismos al punto que su ropa no tenía bolsillos sino hasta hace un par de siglos: https://aeon.co/essays/where-did-our-passion-for-the-handheld-device-originate

    Obviamente esto tiene muchísimo que ver con el racismo nórdico blanco, tal vez la raza humana más racista. (En este punto no sé si este comentario debe ir en el post del Libro de 100 capítulos).

    Todo esto encaja con el ideal victoriano (no trabajar vía imperialismo), el ideal confederado (no trabajar vía esclavitud) y el ideal californiano (no trabajar vía tecnoutopía). Los tres con raíces en la psicología nórdico blanca.

    Aunque no es algo de lo que se hagan estadísticas (porque implicará el ostracismo), supongo que los nórdicoblancos tienden a trabajar más en el sector de servicios, especialmente finanzas (curioso, como los odiados judíos), y ciencia, mientras que los nórdico rojos prefieren el trabajo en el campo, manufactura, ingeniería o semejantes.

    Por supuesto que también es muy común el estereotipo del adolescente o veinteañero nórdico rojo gordo que no trabaja, pero por lo menos es más inteligente y con mejor gusto musical que el análogo nórdico blanco delgado (hay bastantes memes sobre eso en Facebook, jajaja).

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  6. Felicidades por el blog, Hombre Lupa

    El black metal es otro producto más de la música rítmica de raíz afro, como el rock en general, pero aplicado en países de brumas boreales y sustrato genético nórdico deja aflorar los inherentes tics fáusticos y épicos que ostentaba el cristianismo de las cruzadas y los caballeros templarios ...a pesar del propio cristianismo.

    La cabra siempre tira al monte.

    Saludos

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    1. Muchas gracias. El metal a la escandinava, así de entrada con esas portadas y esa épica y esa temática sí que me atrae, pero a la hora de escucharlo aguanto diez minutos y regreso a música más mesurada. Entiendo de otra manera el rock de guitarras.

      El cristianismo del siglo I, como tal, no podía sostenerse en el tiempo, básicamente porque no era ése su propósito, contaban con la Parusía para aquella generación. Jesús y los suyos interpretaron al Ungido del modo que sabían, a la hebrea, de modo lineal y temporal, con un plazo de terminación para aquella línea temporal, plazo concluido con la aparición del Mesías. Conforme el cristianismo afluye a Europa continental, va recuperando ese núcleo arquetípico indoeuropeo que -como era de esperar- los judíos del siglo I no podían calibrar del todo dado que vivían inmersos en una cultura que no iba de ese palo. No me cabe duda de que a la fe del Ungido le sientan de maravilla los bosques, la lluvia, el verdor, las sagas, lo gaélico y lo nórdico.

      ¡Salud!

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