domingo, 12 de junio de 2016

El "esquema Larra" y otros casos de avaricia en España





He disfrutado mucho el último libro que he leído de Juan Eslava Galán, Avaricia (2015, Editorial Destino). Es la segunda entrega de una proyectada heptalogía sobre los siete pecados capitales en la historia de España. Del jiennense supe por primera vez hace ya tiempo, cuando una prima mía -superdotada ella- me dijo que le estaba gustando mucho su novela En busca del unicornio (1987), que estaba leyendo con ocho años. He leído algunos de sus ensayos de historia, que habitualmente caen en la tentación de abandonar la visión panorámica enfrascándose en las anécdotas y los detalles de contenido humano, desmitificador. Eslava siempre dice que hay que considerar los hechos históricos de hace 2000 años como si hubieran ocurrido hoy, y los hechos de hoy como si hubieran ocurrido hace 2000 años, con lo que se gana perspectiva y se evita la tendencia a encumbrar el pasado por el solo hecho de ser pasado. 

Viene bien de vez en cuando, es refrescante, acercarse a períodos históricos empleando como hilo conductor facetas de nuestra naturaleza que consideramos académicamente poco respetables como parece dedicarles nuestra atención: lo que la gente comía, la ropa que se ponía, con quién se acostaba .... Todo eso parece baladí pero estoy seguro de que la mayoría de las veces es importante y hasta decisivo. Así también se engancha al lector y se le aficiona a la historia. Lo entendió bien Homero justificando la guerra de Troya en el rapto de Helena, porque si la hubiera justificado en pesadas argumentaciones geopolíticas y de rutas comerciales no habría enganchado a la audiencia de entonces, ni a la de ahora.

Eslava, quien seguramente es un cachondo mental, reparte a diestro y siniestro aunque los Borbones y la Iglesia Católica se llevan la del pulpo en un recorrido por las movidas latrocínicas que han sacudido España desde el siglo XIX hasta hoy mismo. Como los casos más actuales son bien sabidos del lector, presentaré algunos que probablemente no conozca (algunos tampoco los conocía yo).


 Baldomera Larra. Imagen vista en Wikimedia Commons, de La Ilustración Española y Americana.

Las estafas piramidales están estructuradas en el llamado "esquema Ponzi", por el apellido de su supuesto creador, Carlo Ponzi. Es sencillo realmente, se recaban fondos de ahorradores prometiéndoles el retorno de lo entregado más unos sustanciosos intereses, mucho más interesante que los bajos tipos que da hacer un fondo en el banco. Eso va creando un efecto llamada que hace que más ahorradores se apunten al negocio, y como periódicamente se les va ingresando el interés en la cuenta abierta en la sociedad hacen de más efecto-llamada para otros ahorradores. El truco está en que los depósitos e intereses de los primeros son asegurados y cubiertos con las aportaciones de los que van entrando, y así sucesivamente, haciendo que para sostenerlo tenga que entrar un número creciente de impositores, adquiriendo forma de pirámide: un vértice donde están los primeros y una base cada vez mayor. Como la necesidad de una base creciente no se detiene numéricamente, tarde o temprano choca con la realidad: el dinero de los nuevos impositores no llega para cubrir los intereses de los antiguos y el suflé se hunde, con el creador del timo cargado de dinero, en busca y captura.

Como con tantas cosas, el pionero fue en realidad español. Española, en este caso: la madrileña Baldomera Larra Wetoret (1833-1915), hija del gran Mariano José. Baldomera y su hermana Adela estaban relacionadas personalmente con la Casa de Saboya, de reciente -y fugaz- entronización en España. Baldomera estaba casada con el médico de la Corte, mientras que parece ser que Adela era amante del rey Amadeo. El final de su reinado implicó la huida apresurada del marido de Baldomera, quien se quedó con los hijos y a un paso de la ruina. La necesidad de recurrir a préstamos usurarios para sobrevivir posiblemente "le encendió la bombilla" de las ideas y se puso manos a la obra. Fundó una Caja de Imposiciones que hizo furor en el Madrid de los años setenta de aquel siglo, porque prometía un 30% mensual. Las colas cruzaban toda la calle. Se calcula que hasta 5000 vecinos confiaron sus ahorros en Baldomera. La cosa iba bien hasta que un día, terminando 1876, uno de los ahorradores se acercó a la caja a retirar sus réditos, sobresaltándose al saber que no había dinero. La caja fuerte estaba vacía. La señora había arramblado con todo y se había ido a Francia.

Dos años después la justicia española consiguió su extradición. Fue condenada a seis años de prisión, aunque le concedieron el indulto gracias a las muchas firmas recogidas en su favor (¡!). ¿Le suena familiar a alguien esto último?


La regente María Cristina, según Vicente López y Portaña, imagen vista en Wikimedia Commons y actualmente en el Museo del Prado.

Otro caso poco conocido. María Cristina Borbón Dos Sicilias es bastante afamada a nivel popular por una serie de anécdotas. Al parecer su esposo el malhadado Fernando VII tenía un pene tan enorme que para no hacer daño a María Cristina había que disponer una almohadilla horadada entre los sexos de ambos durante el coito. La expresión "manos blancas no ofenden" fue lo que le dijo el carlista Tadeo Calomarde cuando ella le calzó una hostia. Con posterioridad, siendo viuda y regente por la minoría de edad de Isabel, la "alumna de la libertad", se casó con un sargento de su guardia, Agustín Fernando Muñoz, con el que tuvo ocho hijos. De ahí la célebre copla: "clamaban los liberales / que la reina no paría / y ha parido más Muñoces / que liberales había".

Lo que no se sabe tanto es que aprovechando su privilegiada posición María Cristina y su segundo marido montaron un tinglado de tráfico de influencias por el que pasaba la casi totalidad de posibles negocios y pelotazos que se cocían en Madrid. El despacho de los asuntos estaba ubicado en un palacio de la calle de las Rejas. A su interés por manejar a su hija, dominada por una voracidad sexual que su esposo Francisco de Asís no podía aplacar por motivos de todos conocidos, se le unió una "sed de oro de que está devorada" según dijo O'Donnell. Información privilegiada, permisos de importación, tráfico de esclavos negros, comisiones del ferrocarril .... María Cristina y su esposo, aparte de algunos delirios de grandeza (como pretender restaurar la monarquía ¡en Ecuador! en la figura de uno de sus hijos), acumularon un capital enorme. En 1854 la ex-regente fue expulsada de España y sus bienes incautados, aunque con posterioridad le fueron restituidos.

La trata de negros ocupa un lugar importante en el libro de Eslava. Fue origen de grandes fortunas hasta su abolición en Cuba, definitivamente en 1886, en año muy tardío comparado con la abolición en otros países europeos. Se reseña que a la hora de amasar dinerales con el tráfico de africanos destacaron muchos catalanes, quienes tan mala fama llegaron a tener que se les llamaba "los israelitas de la Cristiandad". El agudo Eslava nos hace ver que la burguesía catalana, mientras pudo hacer negocios en Cuba, vivía una permanente luna de miel con "Madrit" pero, en cuanto se terminó ese negocio, aquellos burgueses descubrieron que pertenecían a la oprimida nación catalana y se pasaron al regionalismo. 



El autor hace un repaso de la vida de otros potentados, como los marqueses de Salamanca y de Comillas. También se habla de Juan March -a quien Cambó llamaba "el último pirata del Mediterráneo"-. No necesitan presentación. Pero es interesante reseñar la acusación de que March intervino como mediador entre el Foreing Office británico y varios generales franquistas, que recibirían un cuantioso soborno -llamado en clave "Caballería de San Jorge"- por influir en Franco para que no entrase en la II Guerra Mundial en el bando del Eje. Entre los señalados estaría gente como Varela, Aranda y Kindelán. Hace tres años un nieto de Kindelán desmintió esto en carta al diario ABC. ¿Se quedaría March con el dinero?, deja caer el autor como una posibilidad. 

Según parece los ingleses sabían que los alemanes estaban intentando hacer lo mismo, con Yagüe y su entorno. Desconozco en qué quedó la cosa.

Eslava se hace eco igualmente de las investigaciones de Ángel Viñas acerca de la fortuna de Franco. Según Viñas el comandante del bando nacional se apresuró a blindarse el riñón durante los primeros años de su desempeño del poder, y de sus fuentes de financiación la más destacada fue la comercialización de remesas de café brasileño, donadas por Getúlio Vargas.

También hace un repaso de casos de corrupción del siglo XX sobradamente conocidos por el lector medio, de la ruleta Straperlo al aceite escamoteado de Redondela, pasando por Matesa y Sofico. A efectos de cinéfilo, diré que sale también Luis Buñuel, a propósito de Agapito García Atadell. Este impresentable, que dirigió una checa -centro de detención y tortura- en Madrid, no sólo se dedicaba junto con sus compinches a martirizar a compatriotas de otra orientación ideológica sino además a desplumarles (en un solo asalto a la casa de un aristócrata se levantaron 4 millones de pesetas de la época) y de paso a violar a las mujeres. En noviembre de 1936, cuando Franco preparaba la ofensiva sobre Madrid, García Atadell se dio el piro con su pareja (una ex-monja) y toda la pasta que pudo atesorar con la intención de irse a vivir a América. Fueron apresados en Tenerife por los nacionales, gracias a un chivatazo del mismísimo Buñuel, que detestaba con toda su alma al personaje. García Atadell acabó en las manos del célebre verdugo Cándido Cartón y acto seguido en las de Dios.

Hablando de Dios .... con la Iglesia hemos dado.



Eslava, que suele meterle bastante caña al catolicismo, nos habla de Sor Patrocinio (una monja guapa que, inspirada por un capuchino llamado Fermín de Alcaraz, comienza a sufrir -o más bien a fingir- estigmas, a buen seguro falsos pero que dieron buenos réditos en forma de donaciones y óbolos varios) y de la firma de los Concordatos durante la Santísima Transición, esa mitificada etapa durante la cual España comenzó a ser desmontada pieza a pieza (sin duda somos una gran nación, porque aún no se ha terminado ese proceso, había mucho que desmontar), pero lo más destacado es el capítulo dedicado al que considero uno de los mayores fraudes de la historia: el Purgatorio.

Sin la menor base bíblica mínimamente plausible, la Iglesia obligó a creer en un estado intermedio entre la vida actual y la del Cielo, durante la cual se cumplen penas temporales asociados a los pecados cometidos. Aunque el pecado haya sido perdonado en vida, le acompaña una pena temporal que debe cumplirse, aquí o en el Purgatorio. Para acelerar el tránsito hacia el Cielo y ayudar a las ánimas contritas que se encuentran en ese metafísico exilio, los aún vivos entregaban limosnas, donativos, misas y toda clase de ofrendas a la Iglesia. En buena medida la Reforma proviene del abuso de ese tipo de remisiones de pena, o "indulgencias".

Un moribundo con posibles bien podría temer que sus herederos se olvidarían de hacer misas y óbolos en su memoria, quedándose con ese dinero, así que por miedo a estar interminablemente en el Purgatorio disponía legados en favor de un convento o de una congregación. Los confesores espoleaban ese miedo así como la mala conciencia de los deudos vivos que no se rascaban el bolsillo en favor de sus difuntos que aún estaban empantanados, en condición de ánimas, sin llegar a ver a Dios.

Semejante estructura expiatoria contribuyó en buena medida a las manos muertas de la Iglesia, con un tercio del territorio nacional sin ser adecuadamente aprovechado y buena parte de las mejores mentes del país enfrascadas en una estéril vida religiosa. Eslava cita una Cédula de Carlos III, el mejor Borbón que hemos tenido, datada en 1778 en la que se advierte a los eclesiásticos para que no se aprovechen del miedo de los moribundos para que testen a su favor. No le hicieron mucho caso. Las desamortizaciones vendrían después.



Dejo para el final un caso realmente doloroso de corrupción, el sistema de redención del servicio militar, pagando una cuota. Ya que citamos a Carlos III, con él aparecieron los "quintos": la quinta parte de los mozos en edad militar cumplía el servicio, por sorteo, quedando excluidos los de "extracción infame" (se consideraba así a los gitanos, a los mulatos y a los verdugos y carniceros). Al llegar el siglo XIX aparecen los reemplazos: el servicio se considera obligación general y temporal, sustituyendo una promoción a la anterior. Con el tiempo se imponen los coladeros para los cachorros de las clases altas: el niño de papá rico puede redimirse de la obligación patria apoquinando una cantidad, o pagando a un compatriota pobre para que ocupe su puesto. Las familias pobres de solemnidad no podían evitar que sus hijos fuesen a Marruecos a defender los intereses de los Romanones de turno (la descolonización ha sido uno de los acontecimientos más felices para la historia de Europa), y las medianamente pobres se arruinaban para redimir a los suyos. 

Ese sistema de soldados de cuota fue definitivamente eliminado por Franco en 1940.

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Conclusión: lectura recomendable, ágil y amena, que ojalá anime a profundizar más en esos temas oscuros de la historia de España.

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A modo de bonus track, Eslava alude a alguien muy importante que estuvo con una vedette muy famosa de iniciales B. R. y a la que se pagaba con fondos reservados para que mantuviera la boca callada e incluso se le dio un programa de televisión para que lo presentara. Eslava reflexiona sobre ese fenómeno tan curioso de mujeres jóvenes y guapas, que podrían tener a cualquier hombre apuesto pero que menudean como gold-diggers alrededor de señores tan viejales como acaudalados. Cita varios ejemplos (¿os acordáis de Anna Nicole Smith, QEPD?). Y cita un estudio muy curioso, de Thomas V. Pollet y Daniel Nettle (en la revista Evolution & Human Behavior, 2009), realizado con más de 1500 mujeres chinas según el cual existe relación directa entre el placer sexual que experimenta la mujer y el nivel de ingresos de su pareja. Propongo a los lectores misóginos del blog una profundización en el tema XD



3 comentarios:

  1. A propósito del sistema de soldados de cuota, recomiendo leer una obra llamada "La ciutat de les bombes". No es muy conocida,así que podría resultar difícil conseguirla. Si te interesa, podría enviártela por e-mail. Trata sobre dos familias de la burguesía barceloní tanto antes del desastre del 98, como después. Se hace alusión a las guerras carlistas, el anarquismo barceloní, el anticlericalismo,el sindicalismo, las guerras en el Rif( de ahí lo de los soldados) y también la guerra de guerrillas en Cuba. Además deja ver cómo perjudicaron o beneficiaron a los burgueses catalanes estas ideologías y acontecimientos. Incluso se habla de la plaga que hizo estragos en los viñedos de Cataluña. Ah, y está escrita en catalán( aunque los diálogos de personas no catalanas y otras referencias están en castellano) . Es bastante inteligible, de todas maneras, aunque es mejor tener a la mano un buen diccionario catalán-(gallego/castellano). :) En internet se consiguen muchísimos completamente gratis.

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    1. ¿Tiene algo que ver con la peli "La ciutat cremada"?, digo si ésta es adaptación. Gracias por la info, Carlos. Esa época es muy poco conocida por el ciudadano medio (bueno, como todas, para qué vamos a engañarnos).

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  2. Bueno, no conocía la peli, pero por lo que he consultado sí tienen cierta relación temática, pero el libro sobre el que hablo abarca también eventos históricos desde mediados del siglo XIX.

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