domingo, 1 de mayo de 2016

Modelos de mujer. Calistenia reloaded




La presente entrada es una continuación-excurso de la intro a la calistenia que publiqué hace mes y pico. Creo que lo sustancial respecto de la práctica de esta disciplina, a nivel de iniciación, ya fue dicho entonces. El presente texto está enfocado más bien a desmigajar factores sociológicos que rodean muy especialmente a la mujer, en lo que se refiere a su propia personalidad, su imagen y su inserción en el mundo.

En la intro a la calistenia alterné imágenes de hombres y de mujeres. No puse únicamente tíos marcados. Primeramente, porque me pareció de justicia dado que la calistenia renació en el siglo XIX dirigida en gran medida a las mujeres. También porque era una manera de hacer el post algo más refrescante, porque demuestra que el ejercicio físico funciona con independencia no sólo de tu origen étnico y de tu edad, sino también de tu sexo (o género, ya no sé), siempre y cuando se haga bien, con cabeza, y porque siempre viene bien ofrecer modelos alternativos de belleza, que si seguimos a Ortega -la estética es la ética- implican modelos alternativos de vida y de estar en naturaleza y en sociedad.

La cuestión de la imagen es milenaria, tanto en hombres como -muy especialmente- en mujeres. Desde niñas empiezan a querer maquillarse y a posar en el espejo. Se miran continuamente delante de las lunas y escaparates de las calles. Se comparan entre ellas. Siguen mil dietas a cada cual más estrambótica con tal de entrar en el bikini para cuando llegue el verano y suene esa señal pavloviana que ordena "tolmundo a la playa a tostarse". El eterno femenino, que dicen. Se cuenta que Mariana Pineda, camino del garrote vil, se negó a desprenderse de las ligas para no aparecer delante del gentío con las medias caídas. Quería estar mona hasta el final. Muchos varones no entienden eso, esa exageración femenina en el aspecto estético. Sin embargo seguramente hay motivos muy profundos, a favor de la especie, para que esa faceta espiritual esté tan remarcada en las mujeres. Tampoco las mujeres entienden esa tendencia de los varones, especialmente de los jóvenes, a ponerse en peligro a sí mismos, a menudo por juego y a rivalizar por grupos. Y esa tendencia masculina responde a algo que llevamos dentro y que debemos saber canalizar. La sociedad de consumo, la civilización del Creciente Fósil, ha dedicado y dedica un esfuerzo ingente -en tiempo, dinero, energía y mentes creativas- a desviar y exacerbar esas tendencias naturales en nosotros. Si en los hombres la ha llevado al terreno del fetichismo automovilístico y de los pseudodeportes de masas, en las mujeres ha derivado en una elefantiasis de esteticismo que se hace virtualmente aplastante. Eso siempre ha existido. Las mujeres siempre han gastado sensibles recursos en ponerse guapas, al igual que los hombres han hecho lo mismo para sentirse titanes. Pero eso se ha salido de cauce, ya hace tiempo. Y ello se debe a que el sistema sabe que uno de los motores más intensos de inquietud y de gasto es la insatisfacción. En función de ello, el sistema ha propuesto modelos de mujer que alimentan esa insatisfacción llevando a las féminas a mantener su inquietud y a gastar más. Cuanto más inalcanzable sea ese modelo de mujer, más insatisfechas estarán y más gastarán.


Con esta joven cuyo nombre desconozco se nos presenta un modelo inalcanzable de mujer. A pesar de la pose de obrera -con la ropa estudiadamente rota y la maroma a la espalda-  el resultado es un producto de laboratorio: cuerpo modelado con fitness, implantes mamarios, fotochopeo y una generosa dosis de make-up.

No sé si os habéis fijado pero los modelos de hombre y de mujer que la sociedad preconiza a nivel de atractivo físico tienen una particularidad que los diferencia tajantemente. En las portadas de Men's Health y publicaciones así aparecen siempre varones marcados, en su peso, con desarrollo muscular entre aceptable y excelente, con abdominales definidos, etc etc. Es decir, el modelo de hombre solicitado por la sociedad -siempre a nivel de aspecto físico, no de otros como especialmente el poder adquisitivo- es algo que cualquier varón puede conseguir si está dispuesto a esforzarse razonablemente. Entrenar bien, comer bien y descansar bien. Eso es todo.

En el caso de las mujeres las cosas son mucho más complicadas. La cuasidivinidad estaba, hasta hace poco, reservada a la Virgen María en el imaginario occidental. Desde la irrupción de las mujeres imposibles hollywoodienses, esa cuasidivinidad se trasladó a un puñado de estrellas prefabricadas cuya belleza en pantalla era irrepetible y muy por encima de como ellas eran en realidad. Todo un departamento de maquillaje hacía "milagros" -referencia apropiada cuando hablamos de cuasidivinidad-, y en los primeros planos los operadores añadían filtros y lentes que satinaban los rostros. Esa concepción californiana de la belleza femenina continúa hasta hoy. A más abundamiento se le ha añadido la estética de catwalk: el físico de la modelo de alta costura pasa a ser el físico femenino perfecto, ideal. Esos físicos ya no se pueden conseguir como los masculinos. Puede que no tengas el careto agraciado de Chris Hemsworth, pero puedes muscularte como él en el plazo de un año y lucir tu propio rostro más afilado y en su punto, por mucho que seas bajito y pícnico; pero no hay ejercicio que convierta a una mujer estándar en Candice Swanepoel.


La afrikáner reconoce como "trucos de belleza" las cremas hidratantes y el yoga. Ya. Fijo que su genética nada tiene que ver. Ahora, que si diciendo eso las mujeres estándar se dejan más pasta en cremas y en cursillos, pues mejor que mejor.

La mitificación de las modelos como las mujeres perfectas, sólo porque corresponden a un determinado canon para una determinada y especialísima profesión (de duración relativamente fugaz, además), es producto de la sociedad de consumo, fue creciendo según ésta iba profundizando en la psique occidental -tiene de entonces incluso un himno intergeneracional, "Das model" de los tecnófilos cornucopistas Kraftwerk- y llegó a su plenitud en los años noventa del siglo pasado, en que el culto global por las supermodelos alcanzó su cima, derivando al poco tiempo en la estética heroin chic, con Kate Moss y similares a la cabeza, la de las top-models desnutridas. 

Ese modelo de mujer no es que sea inalcanzable sino que conviene que nadie intente alcanzarlo. Hace un par de años saltó en España el escándalo de las webs pro-anorexia (o pro-Ana, como dicen en su jerga,  o con el hashtag thinspiration, éste no necesariamente relacionado con la anorexia sino con la delgadez saludable), en las que se daban "consejos" a las chicas para lograr un físico desnutrido y zarrapastroso como el que habían visto -y, parece ser, admirado- en alguna modelo de pasarela convertida en bicho-palo, una frágil flor de invernadero que no encontraría su lugar en la intemperie.

Lo más chocante de todo esto es que se ha presentado a las mujeres un determinado tipo de mujer que no sólo no es el más indicado para la vida común en sociedad (no digamos en el campo) sino que además los hombres no demandaban. Ese tipo de mujer fue impulsado por una pequeña élite de modistos de alta costura, entre los cuales abundan y abundaban los no interesados sexualmente en las mujeres. Es un hecho que la ratio de homosexuales entre los modistos más cotizados es elevada. Obviamente no hay nada que criticar en eso, pero no deja de tener tela que el modelo de mujer más idealizado haya sido escogido por ellos. Pero bueno, el target comercial de la ropa que las modelos dejan caer sobre sus estilizadas figuras no es el varón heterosexual, sino la mujer a la que se hace creer que necesita esa ropa y, por tanto, esas medidas.

Quod natura non dat .... Hay cosas que no se pueden cambiar, o que como mucho se pueden disimular, o que a lo sumo se pueden modificar traumáticamente a un alto coste. Venimos con unas determinadas características que no está en nuestra mano volver del revés. La estatura limitada, la anchura de caderas, los rasgos étnicos .... El ejemplo extremo es el de la cirugía extrema. Aquí ya estamos en territorio californista puro y duro. Su máximo representante fue Michael Jackson, quien no en vano ubicó su residencia Neverland en Santa Bárbara, CA. Incluso si quieres mentir a tu linaje sin recurrir a la cirugía, el resultado puede ser el descojone nacional. Así le pasó a Rachel Dolezal, una mujer blanca con aire de campesina eslovaca que se hizo pasar por negra (cabello afro, piel algo tostada) llegando incluso a presidir una delegación de la NCAAP en Washington hasta que en el pasado 2015 se destapó su caso. Dios les conserve a los de la NCAAP su ojo clínico. 

Ahora bien, lo más habitual es que las mujeres tiendan a "nordificar" su aspecto. Con independencia de que pueda ser discutible o no, las mujeres blancas rubias de ojos azules (y en su peso) han sido tradicionalmente consideradas un ideal universal de belleza. Así fue en la antigua Grecia, así siguió en el Renacimiento, y con algunas excepciones temporales (las mujeres pelirrojas para el mundo artístico victoriano, o las circasianas de cabello negro para el mundo europeo continental al menos desde Voltaire) ha continuado hasta hoy por obra y gracia de Hollywood, gran impulsora del blondismo de bote.


En el artículo donde rebatí el mito de la pornografía occidental como una creación judía ya había comentado el gusto de las cinematografías mediterráneas por absorber bellezas escandinavas, por desgracia a menudo para rodar infracine. En la imagen la sueca Ewa Aulin, una de las musas rubias del cine barato italiano de los años sesenta y setenta.


Ya en tiempos clásicos las mujeres de Roma se hacían pelucas con cabello natural cortado a las esclavas germánicas, así que el tema viene de antiguo. Hoy se consigue de manera menos traumática en lo tocante a aparentar blondismo. Otra cosa son los rasgos. Si ya es mosqueante ver cómo mujeres asiáticas "europeízan" su aspecto recurriendo a la cirugía (redondeando ojos, por ejemplo), qué se podría decir de mujeres blancas con un determinado perfil étnico que se retocan para pretender hacerse pasar de otro, en vez de aceptar su realidad e intentar sacarle partido.


Un ejemplo de lo dicho. La cantante Adele es una mujer NR que ha decidido, por sus santos ovarios, que se va a convertir en mujer NB. Imagen vista en la web Difundir.

Toda esta exageración de un fenómeno social, la coquetería femenina, que si no se sale de su cauce me parecería absolutamente normal y defendible hunde sus raíces en la llamada Edad de Oro del Capitalismo (1945-1971). Nunca se vivió mejor en comparación con épocas anteriores. La Europa occidental alcanzó unos niveles de bienestar y de paz social que superaban incluso a los de la Belle Époque porque la prosperidad sí parecía disponible para cualquiera. Nacía la sociedad de consumo en un marco sociopolítico estable. Estos factores fueron fundamentales:

-Un patrón monetario, el dólar-oro, corrector de las tentaciones inflacionarias.

-Un pacto social para evitar la tentación del comunismo entre los trabajadores. Se generalizan el asistencialismo y una legislación laboral bastante obrerista, así como el puesto "para toda la vida".

-Una gran abundancia de energía barata, básicamente crudo, obtenida sobre todo en casa. Usa no llegaría a su peak hasta 1970, por ejemplo.

-Alemania, centro neurálgico de Europa, estaba desactivada como tal. Eso garantizaba la eliminación del jingoísmo alemán que había provocado tres guerras mundiales (cuento la de los Siete Años como tal), las tres con detonante austrogermano, y la preservación de una paz vigilada en el continente. Sintomáticamente, tras la reunificación de Alemania ésta intervino a toda prisa como imán para Croacia y Eslovenia (países que se apresuró a reconocer), echando leña a la hoguera de la guerra de los Balcanes. Pero no nos desviemos del tema.

-La propaganda hollywoodiense de la democratización del consumo, del confort, de los electrodomésticos y del fomento de la belleza física.

-La inserción de la mujer en el mercado laboral, su emancipación jurídica plena y su acceso a anticonceptivos eficaces.

De ahí que ese mercado de gasto femenino -que, recordemos, siempre existió- se haya hinchado de tal manera. Su valor industrial y de servicios es exorbitante. Y su accesibilidad es máxima. El final de la era dorada capitalista a partir de 1971 llevó a un enorme vuelco en la forma de hacer las cosas en la economía mundial. Ante el previsible descenso de calidad de vida entre las clases medias-altas occidentales por las crisis de inflación y de energía, se intentó evitar ese descenso manteniendo los niveles de producción de bienes y servicios asequibles abaratando su coste, para lo cual grandes capas de tejido industrial occidental se externalizaron a maquilas de terceros países con el pláceme de unos y otros. El sector fabril occidental, de clase media-baja, fue sacrificado por los Nixons y McNamaras del "mundo libre" para mantener tranquila a la clase media-alta del sector servicios, funcionariado cualificado y profesiones liberales. El sector de la belleza también se benefició de esa última fase de globalización, permitiendo el acceso de mujeres de todos los rangos de poder adquisitivo a un consumo antes imposible. La mujer de baja extracción popular, la manola, es ahora la choni que puede ponerse ropa chula, maquearse, permitirse sesiones de esteticién (o dedicarse profesionalmente a ella), lucir oracos y sacarse un trillón de fotos de sí misma poniendo morro-pato con el móvil.

La novedad clave no se limitaría a esa democratización del esteticismo. Al fin y al cabo la ropa y los afeites son algo externo, epidérmico, que desaparece tanto en la playa como en la intimidad. El paso adelante clave es la modificación del mismo cuerpo con propósito permanente. Ahí entra la industria de la salud farmacológica, las dietas, los potingues reafirmantes y la cirugía estética. Esta última pretende darnos lo que por naturaleza no nos corresponde, para paliar -cómo no- una insatisfacción. Hacer turgente lo flácido, terso lo arrugado y agudo lo obtuso. Como hemos comentado, también la cirugía promete saltos étnicos.

Hay rasgos que en buena medida están vedados a las mujeres de etnia europea. Uno de ellos es el fototipo oscuro permanente, que muchas buscan durante todo el año a base de solarium y playa para aparentar poder adquisitivo. Otro, los labios gruesos que son falseados mediante cirugía. Otro es la esteatopigia o nalgas con un llamativo acúmulo de grasa que las hace sobresalir como la proa de un barco. A principios del siglo XIX causó sensación en Londres y París una joven hotentote llamada Sarah Baartman, que lucía una ostentosísima esteatopigia. Alrededor de Sarah durante su estancia londinense se organizó un lamentable circo en el cual era exhibida casi como mero ganado, y se permitía a los pasmados y amorales espectadores palpar sus salidos glúteos, para mayor medro económico del doctor William Dunlop, dueño de Sarah -de aquéllas seguía habiendo esclavitud en Inglaterra-. El escándalo que se organizó hizo que el negocio se trasladase a París para explotar a Sarah un tiempo más. La hotentote, alcoholizada y abocada a prostituirse para comer, murió poco después con sólo 25 años. De un modo un otro, esa fijación por la esteatopigia permaneció en la mentalidad europea como rasgo de atracción. Hacia 1870 las mujeres comenzaron a usar el polisón, una especie de almohadilla que ahuecaba la falda por detrás dando la impresión de que la dama se gastaba un pandero antológico. Poco después se fue más allá con la recuperación del corsé, una armazón de ballenas que aprisionaba cruelmente la cintura, resaltando por defecto los pechos y el culo. El corsé no era sólo una prenda "estratégica" como el polisón sino que provocaba transformaciones corporales, en realidad deformaciones. Qué curioso que los europeos se asombren con la costumbre china de deformar los pies de las mujeres con calzado ridículamente angosto porque en aquel país se da valor estético a los pies pequeños en las mujeres, mientras durante siglos en Europa se empleó el corsé, que al principio en el Renacimiento era enteramente metálico. Si esta prenda-tortura fue desde el siglo XVI algo reservado a las damas de familia pudiente, desde la Belle Époque se democratizó extendiéndose su uso generalizado. El trasfondo fue el mismo que el comentado con la industria de la belleza actual: se abarataron costes y se flexibilizó la producción, con nuevos materiales.

En los tiempos actuales se ha recurrido a la cirugía para conseguir glúteos espectaculares, inyectando grasa previamente succionada de otras partes del cuerpo, o con implantes e hilos tensores. Todo para, ya sabéis, que lo que natura non dat lo dé el californizado sector de la autoconstrucción previo pago. No tiene nada de extraño que esas técnicas hagan furor en Brasil, tal vez el país más californizado del mundo -"cirugía brasileña" se le llama a la lipoinyección-. Para las mujeres europeas-étnicas hechizadas por el señuelo californista del auto-shaping que la naturaleza no les haya dotado con un culazo bien salido no es algo normal y esperable, sino un craso error de la reaccionaria naturaleza, error que debe ser subsanado sin dudarlo y a toda prisa. En vez de modificar valores en la mente, ésta ordena modificaciones estructurales en el cuerpo. El dualismo gnóstico renace en el californismo. No les entra en la cabeza a esas mujeres que su sesgo étnico no es un castigo sino una característica perfectamente normal que deberían entender y a la que deberían dar sentido.


Imagen vista en la web Fitnessrevista. La puertorriqueña Yarishna Ayala, diva del fitness, ha reducido tanto su índice de grasa corporal que se ha dotado de una "ayuda" quirúrgica para que los pechos estén "a la altura", pero sus nalgas naturales no la han necesitado. En esa ventaja ha influido su sesgo genético.

Tronco y cadera de mujer afrodescendiente en el centro de la imagen. Su índice de grasa corporal es lo bastante reducido como para que se aprecien los abdominales. Los pechos, por tanto, tienen un tamaño moderado. Sin embargo, los glúteos son imbatibles. Nuevamente influye aquí el factor genético.

Vaya panorama para la mujer occidental media que se crea las exigencias mediáticas referidas a la belleza que supuestamente debería anhelar y que viva en la desazón de tener que estar delgadísima, tonificadísima, con cara de noruega, con culo de venus de terracota y con pechotes de nodriza. ¿No existe alternativa para ella?

Esa alternativa existe. Pienso que reside en la práctica de la calistenia y a ello dedicaré el grueso de la entrada.

Lo primero que debo decir al respecto es que no creo que los hombres vengan de Marte y las mujeres de Venus, al menos en el plano de la salud. Tienen sus diferencias, pero no son de especies distintas como ciertos discursos quieren darnos a entender. Según esos discursos si para el hombre lo ideal sería estresar su cuerpo con potentes rutinas de ejercicio, haciendo de él un guerrero, para la mujer se reservan los largos paseos, los saltitos aeróbicos, los bailes "tropicales", las cremitas, los zumos "detox" y demás cosillas livianas. ¿No puede o no debe entrenar fuerte la mujer?

Se puede pensar que la musculación en la mujer es algo feo y poco atrayente para el hombre, así como que los físicos extremos vistos en este artículo y en el introductorio sobre calistenia no son deseables. Hay que tener en cuenta que, efectivamente, físicos como los de Cornelia Ritzke, Bella Falconi o la venezolana Michelle Lewin son eso mismo, físicos extremos, de mujeres que viven por y para su imagen, que con seguridad se han operado y que a su modo son también modelos imposibles. Estas mujeres no son en absoluto calistas puras, dado que incluyen numerosas rutinas de bodybuilding con peso muerto y máquinas. La opción de operarse el pecho se corresponde con su carácter de divas fitness, con su aspecto altamente explosivo y futurista. Su presencia visual en estos artículos tiene más que ver con su carácter simbólico e inspirador. A la pregunta de si me parecen atractivas responderé que sí, que un montón, con la diferencia de que al contrario de las "femeninas curvilíneas" las divas fitness han conquistado su físico a pulso, no lo han heredado sin más.


Michelle Lewin, en imagen de su web. Su postura yogui refuerza el carácter simbólico e inspirador de su físico.

Hacer calistenia no implica masculinizarse, salvo que la practicante haga de ella su objetivo vital, algo que no estoy preconizando (de hecho no es mi caso, la practico para mejorar mi vida, no es un fin en sí misma). Tampoco hay que obsesionarse con los rasgos masculinos. Que una mujer tenga determinado rasgo más bien asociado a los varones no significa que no pueda resultarles atractiva. ¿Algún varón rechazaría a Kaley Cuoco por sus anchísimos hombros? Yo no. Lo que sí implica la calistenia es esforzarse de verdad, superar los propios límites y hacer retroceder las fronteras que separan lo posible de lo imposible. Eso es importante dado que el estado de cosas social de hoy nos vende que las mujeres, al ser de Venus, no deberían realizar rutinas duras sino ejercicios más relajados y gráciles, en que lo flojete y lo festivo se impongan completamente a lo exigente y serio. 

En los vídeos de aerobic, zumba fitness y similares se puede ver a una monitora -ocasionalmente un monitor- marcando en solitario o para un grupo -mayoritariamente femenino- el ritmo y la sucesión de movimientos sencillos y rápidos, de cadenas cinéticas muy exiguas, de muchísimas repeticiones sin empleo de fuerza, una especie de baile robótico y sincopado idóneo para estimular el metabolismo aeróbico. Los comentarios de las usuarias suelen ser del mismo corte, "llevo unas semanas y me funciona, veo progresos", lo que no deja de tener sentido dado que será mejor eso que estar derrumbada en el sofá compartiendo memes feisbuqueras sobre el florido mundo interior de las gorditas, pero también porque quien comienza a hacer ejercicio comienza también a descansar más -porque se llega más cansado al final del día- y a vigilar lo que come, rechazando la comida-chatarra que antes consumía, lo que contribuye no poco a esa mejora. La música de esas sesiones suele ser una especie de tecno-trance hortera, machacón y petardo, que casi hipnotiza a las ejercitantes favoreciendo la robotización de sus movimientos, o bien reggaetonadas "latinas" no menos insoportables si se escuchan sin moverse.


Monitora y practicantes de zumba, vistas en el canal "DeportesUncomo".  La monitora tiene un físico atractivo que dudo bastante que se lo haya proporcionado este estilo de fitness. Por cierto, la musiquita se las trae.

La chica preocupada por su físico se siente integrada en ese grupo, haciendo piña con otras chicas de similares inquietudes y con mujeres mayores que quieren rejuvenecer, pasándolo bien, bailando, sin estresarse. Esa chica notará que le sienta bien soltar la presión emocional de un mal momento sentimental o laboral bailoteando y zumbeando en vez de quedarse en casa viendo películas de Jennifer Aniston y comiendo cubos de helado de fresa. El factor de enganche anímico es sumamente importante para continuar pagando las cuotas del gimnasio, aunque poco a poco la mayoría de las compañeras de baile comienzan a saltarse alguna que otra sesión, luego vienen una de cada dos y al final se quedan las que se lo toman más en serio. Es posible que la chica que aún continúa haciendo esas rutinas de baile note que ha llegado a un punto de fitness del que no puede pasar, que ya ha dejado de definirse y que según le dicen ahora le toca estar así en fase de mantenimiento, y que si quiere adelgazar más va a tener que recortar su ingesta de calorías. Ella no sabe qué pensar. Ya ha recortado las calorías que consume, se atiborra a zanahoria y apio por las noches para engañar un poco al estómago, ha suprimido toda la comida-chatarra que antes tomaba, toma leche de soja en vez de la de vaca, está en plena cruzada contra las grasas saturadas, se lo toma muy en serio. La idea de pasar hambre le disgusta. ¿Qué hacer? Piensa "para presumir hay que sufrir", se encoge de hombros y acepta que ha de ser así. Sin embargo, un día llega una monitora sustituta para cubrir las vacaciones de la habitual. Está fibrosa y fuerte, con cintura de avispa y culo espectacular. Nuestra amiga se pregunta si ha conseguido ese físico espectacular haciendo zumba y comiendo apio y zanahoria de cena. Como no puede darse una respuesta, se lo pregunta a la monitora, quien le dice que ella no sólo hace cardio sino que también practica entrenamiento de potencia.

La base de cómo se entiende hoy, a nivel popular pero también en determinados entrenamientos deportivos, el proceso de fitness es básicamente la cuenta de la vieja. Supongamos que una chica que quiere ponerse guapa para la playa consume 1200 calorías diarias, y que su gasto calórico al cabo del día equivale también a 1200 calorías. "Lo comido por lo servido", la chica ni engorda ni adelgaza, teóricamente al menos. Para ponerse en forma tendría tres opciones: una es reducir la ingesta calórica para el mismo gasto, otra es aumentar el gasto manteniendo la ingesta, y la tercera es reducir ingesta aumentando gasto, con la cual espera maximizar avances.

La primera es la dieta hipocalórica, o simplemente "dieta de hambre" que muchas mujeres practican, haciendo acopio de fuerza de voluntad para desoír los avisos de su cuerpo. Ese tipo de dietas no dura mucho en el tiempo, porque tarde o temprano la chica es doblegada por el hambre y se pega un atracón que le hace perder lo avanzado. "No importa cuántas veces te caigas, importa que te levantes", pensará ella mientras retoma la dieta hipocalórica, la aguanta una semana y el domingo se deja vencer comiéndose una tableta de chocolate de una sentada. El panorama de las mujeres cotejando en el hipermercado la diferencia de calorías entre cien gramos de chóped de pavo (¡ahora con un 14% de pavo!) y cien gramos de yogur griego (receta súper-tradicional, made in Germany) está relacionado con esa estrategia hipocalórica condenada a fracasar en la mayoría de los casos. Antes, hasta los años setenta, esas dietas podían funcionar porque el hambre era combatida con la ingesta de anfetaminas; ahora, con la cruzada farmacológica prohibicionista enseñoreando el planeta, eso se acabó.

La clave estriba en que al cabo de cierto tiempo no basta con ese déficit calórico inicial, porque el organismo reacciona siendo más eficiente a efectos energéticos, reduciendo el metabolismo y quemando menos grasa. Y no sólo se quema grasa: la proteína de la musculatura, especialmente la de las fibras blancas, es también autodevorada. Al perder masa muscular se reduce la exigencia calórica, dado que el músculo demanda energía y tiende a quemar reservas de grasa (por eso la gente mayor combina barrigas lustrosas con brazos y piernas como alambres), por lo que se entra en un círculo vicioso: la chica ve que los michelines han dejado de reducirse mientras que cada vez se le marca más la clavícula y se siente cada vez peor, escasa recompensa para tanta fuerza de voluntad, hasta el punto de que decide romper con la dieta y angustiarse.

En la segunda opción, reforzada por la tercera -que sería un paso más allá-, se añade a las costumbres cotidianas la práctica de una disciplina física. Ésta puede ser cardio, como los aeróbicos de gimnasio que hemos comentado o el running, o bien prácticas alternativas, en las que entra la calistenia. Con el cardio pasa algo similar que con la dieta hipocalórica pues el organismo aprovecha lo previsible del entrenamiento -consistente en miles de repeticiones del mismo movimiento- reduciendo el metabolismo y liberando cortisol, que frena la quema de grasa y promueve la de proteína muscular: las fibras blancas, de fuerza y explosividad, se sacrifican reduciéndose al mínimo catabólicamente para seguir regando de energía las fibras rojas, las especializadas en resistencia e infinitas repeticiones. Por eso los fondistas están "chupados". Un fondista puede permitírselo porque se dedica a eso pero una chica que quiera adelgazar no podrá hacerlo porque la sarcopenia lleva a menor gasto calórico y al círculo vicioso antes comentado.

La solución está en las rutinas de potencia. Éstas someten a estrés sano la musculatura, haciéndola reactiva, obligándola a "venirse arriba" y a pasarse a la ofensiva para superar los retos que se le vienen encima. Existe un estrés bueno y otro malo. El malo es el típico del oficinista sobrepasado por el papeleo, la atmósfera antinatural donde está recluido, la alimentación de cafetería y las exigencias a las que no puede responder de manera violenta y expeditiva sino que tiene que "tragárselas". Ese estrés repercutirá negativamente en su salud, a medio plazo. El estrés bueno es el que mejora el organismo, y está relacionado con la pérdida de sobrepeso y la tonicidad de la musculatura.


Crédito: Vasily Maximov / AFP / Getty Images, vista en la web de The Telegraph. Joven cristiana  dándose un baño frío con motivo de la celebración de la Epifanía.

-Una forma de estrés sano es someterse al frío. Aunque en nuestro mundo huimos de él como de la peste, lo cierto es que el frío no sólo es nuestro aliado evolutivo sino también un gran amigo para nuestro fitness. Nuestros tejidos, especialmente los adiposos, reaccionan al frío secretando adiponectina, hormona que moviliza grasa para ser metabolizada y glucosa para ser fijada en la musculatura procurando con ello mantener la temperatura corporal en los parámetros necesarios. La presencia de adiponectina es inversamente proporcional a la obesidad y a la diabetes. La grasa corporal no es tejido conjuntivo inerte sino que tiene vitalidad y funcionalidad.

No hay un solo tipo de grasa corporal. Está la grasa blanca típica en la que todo el mundo piensa, pero también existe el tejido adiposo multilocular, comúnmente llamado "grasa marrón", que contiene altísimas concentraciones de mitocondrias. Últimamente se ha descubierto un tercer tipo de tejido adiposo, la grasa beige, con características y funciones similares a la marrón. Los humanos al nacer tenemos un notable porcentaje de grasa marrón, un 5% de nuestra masa corporal, que hace de los bebés centrales térmicas en miniatura capaces de sobrevivir a situaciones asombrosas de desamparo como las que de vez en cuando salen en los periódicos. Los bebés no tienen musculatura adecuada para tiritar, de manera que la grasa marrón suple eficazmente esa carencia. No obstante, se sabe que los adultos conservamos pequeñas cantidades de ese tejido, y que se puede activar y "entrenar" mediante aplicación de frío para que esa grasa queme grasa. Ése es el sentido de los baños helados, de las duchas frías aplicadas al cuello y a la espalda -donde aún tenemos ese maravilloso vestigio de nuestra gestación y primera niñez-, y de la conveniencia de no arroparse en exceso.

-Otra forma de estrés es el ayuno intermitente. Todos ayunamos al dormir; el ayuno intermitente lo amplía un poco, abarcando dos tercios del día, o todo el día. No es éste el lugar para hablar del ayuno, ni para recomendarlo sin que la gente se tome la molestia de informarse por su cuenta, por lo que no me extenderé más. Lo que sí es conocido es que esas horas extra de no ingesta activan el metabolismo y aumentan los niveles de somatotropina, hormona que favorece la quema de grasas.

-El tercer estrés es el ejercicio de potencia, como lo es la calistenia. El ejercicio de potencia estimula la secreción de hormonas como la citada somatotropina, la adrenalina y la testosterona, caracterizadas por ser quemagrasas. Las mujeres también producen testosterona, en mucha menor cantidad que los hombres pero con mayor capacidad para ser sensibles a ella y aprovecharla. La testosterona femenina mejora la libido, la sensibilidad en las zonas erógenas, el rendimiento corporal global y los niveles de energía. Eso explicaría, en todos los sentidos, el aspecto radiante de las divas fitness. Supongo que será una percepción extremadamente subjetiva por mi parte, pero a mi entender las divas fitness tienen siempre cara de llevar una vida sexual muy satisfactoria, y la verdad es que no sé qué vida llevan, si están solteras o casadas o qué; mientras tanto, la mayoría de las modelos de alta costura no me causan esa impresión, a pesar de que tienen filas interminables de admiradores y que de algunas se sabe que llevan una vida amorosa bastante movidita.

Sin embargo, el discurso habitual le dice a la mujer todo lo contrario, que las casas tienen que estar muy calefactadas y que hay que gastar mucho en ropa (curiosamente, las más sexys se arriesgan a pasar frío poniéndose vestidos muy exiguos, lo que sin pretenderlo las ayuda a activar su grasa marrón y a mantenerse delgadas), que hay que hacer seis comidas diarias pasándose todo el tiempo de vigilia masticando, y que los ejercicios físicos deben ser livianos porque si no la mujer corre el peligro de ponerse como una camionera. El discurso habitual insiste, sin rendirse, en la cuenta de la vieja de contar calorías olvidándose de las respuestas hormonales que las distintas formas de estrés sano promueven, unas respuestas hormonales que siguen funcionando y mejorando el organismo horas y días después. Como es obvio, el discurso habitual está en sintonía con la sociedad de consumo, adicta al despilfarro de hidrocarburo. También despilfarra tiempo y las esperanzas de muchas. No se olvide que el centro irradiador de una sociedad es el conjunto de sus mujeres. Promover que no estén sanas pero que sean muy gastadoras es buen negocio para unos pocos, pero no es negocio para el pueblo.

Lo que propongo es que las mujeres se esfuercen de otra manera en lo relativo a su alimentación, y que se esfuercen también de otra manera a la hora de entrenar. No se trata de estar dos horas diarias en el gimnasio porque lo normal en nuestras vidas es que no nos dediquemos a entrenar sino que entrenamos para estar mejor. La calistenia, para ser efectiva, no necesita dos horas de atención diaria sino que un tiempo muchísimo menor ya rinde excelentes resultados. Entrenamiento breve e intenso, no larguísimo y lánguido. Los entrenamientos lánguidos no llevan a ninguna parte.

Claro, pero siempre se podrá argumentar "mira cómo está Jane Fonda, la gran embajadora del aeróbic, a su edad". Ese tipo de falacias son más comunes de lo que se cree. Se olvida que Jane Fonda tiene una genética privilegiada y que el tipazo que lucía en "Barbarella" no se lo debió al aeróbic, porque ya le venía de fábrica. Lo que sí ha hecho es envejecer bien porque se cuida. La calistenia sí puede ayudar a quien no tiene tan buen punto de partida.

Si quieres conseguir algo, tiene que importarte. Ya lo he dicho más veces, la gente no consigue lo que quiere porque no lo quiere bastante. Lo quiere así asá como cualquier otra cosa. También como sociedad estamos hipnotizados por una filosofía consumista que nos dice que necesitamos muchas cosas y que esas cosas nos llevarán al Paraíso con relativa facilidad. Unas cremitas, unos sobrecitos dietéticos, unos batidos de zumos de frutas que jamás se vieron en Europa pero que resulta que son imprescindibles porque no se sabe qué señora malaya que las toma diariamente parece una jovencita con 70 años, unas cintas de andar que en el siglo XIX se usaban como instrumento de tortura en vez de darse una caminata por el monte viendo bichos y árboles, una faja quemagrasas de última generación que te pones en la cintura y hace el trabajo que deberías hacer tú mientras estás en el sofá viendo pasivamente cualquier cosa en la tele .... es fácil ponerse en forma, dice el sistema, pero hay que rascarse el bolsillo para conseguirlo sin esfuerzo. Aunque la realidad desmiente esa prescindibilidad del esfuerzo, el sistema insiste en ello. El sistema se esfuerza en decirte que no tienes por qué esforzarte. El sistema mueve arduamente una gran rueda de consumismo para convencerte de que debes huir de lo arduo, porque te "masculiniza" y te hace perder glamour. Irónico, sin duda.


La belleza, el entusiasmo y la salud vienen por arte de magia, o eso dicen en California.

Hace poco vi por primera vez el vídeo del estupendo himno dance-house "Sweet lovin'" de Sigala, supongo que algunos también lo habréis visto, va de una patinadora que se desliza por Los Ángeles dejando una estela de humo rosa que parece dar poderes a quienes lo inhalan porque empiezan a bailar y a contorsionarse, mostrando una excelente forma física, como si una ola de entusiasmo se hubiera apoderado de las calles de la urbe. El vídeo es tan hermoso como manipulador, una muestra más de la casi infinita capacidad del discurso audiovisual californista para plasmar e inspirar euforia. Según esto el fitness viene sin esfuerzo, una chica mona te echa una bocanada de humo y ya estás en forma. Programaciones mentales de ese tipo van calando en la mente limitando tu autonomía y haciéndote esperar a Godot en forma de humo rosa, en vez de agarrar a Kundalini de la base del cráneo y ponerla a tu servicio mediante el esfuerzo, la concentración y la perseverancia. Nuevamente irónico: muchas horas de entrenamiento de los participantes y muchas horas de preparación, rodaje y edición del vídeo para decirte que conseguirás tu fitness, tus sueños y la recuperación de tu entusiasmo juvenil sin dedicarle a ello no una hora sino siquiera segundos. En fin, si esperas conseguir sin esfuerzo un tren inferior como el de la patinadora del vídeo es que el discurso consumista californiano te ha obnubilado un pelín.

También se me puede objetar eso de  que "yo no quiero muscularme, lo que quiero es tonificarme". Vamos a decirlo de una vez y subrayándolo para que quede bien clarito: tonificarse es endurecerse. El endurecimiento muscular es la hipertrofia miofibrilar, que refuerza y enriquece el tejido contráctil de la musculatura, y para eso el entrenamiento de potencia es la opción idónea. La diva fitness Michelle Lewin, más allá de su genética de partida, tiene unos glúteos como los tiene porque los entrena aisladamente con peso en máquinas y con movimientos de calistenia. Los ha hipertrofiado.

Cuando se consigue una cierta hipertrofia muscular, aunque sea moderada, es más fácil deshacerse de la grasa incómoda. El músculo demanda más energía, continuamente, porque es caro de mantener (de ahí la importancia de trabajar el tren inferior, dado que glúteos y cuádriceps son músculos muy grandes, que demandan mucha energía, lo que les convierte en buenos aliados para fundir michelines) y el entrenamiento de potencia estimula la secreción de hormonas que se caracterizan por ser quemagrasas, como ya he dicho. Hacer el cómputo de calorías olvidando el factor endocrino lleva al fracaso de no pocas dietas. Además el entrenamiento de potencia aleja toda sombra de sentimiento depresivo e inyecta entusiasmo en sus practicantes. Es habitual decir de alguien que está alicaído sin ningún motivo externo que "tiene mucha tontería" y que "un pico y una pala le daba yo", y aunque es un enfoque muy demagogo y cuñadista contiene cierto poso de verdad, un espíritu bajo puede animarse mediante el ejercicio, que siempre sienta bien y hace que se disipen ciertas neblinas mentales (imagino que un Calistenia III, o mejor un Entusiastas IV, versará sobre la depresión y las maneras de combatirla). Muchas veces las neblinas mentales nos disuaden de hacer cosas que nos vendrían bien y nos abocan a comer y comer queriendo obtener con ello una satisfacción temporal. Obviamente, nada de eso nos ayuda a conseguir nuestra mejor forma, aunque deja réditos al consumismo excesivo de hoy.

La calistenia no es el único camino. Sólo es una propuesta. Piénsalo, infórmate y toma decisiones.


18 comentarios:


  1. Quizás intuyendo hacia dónde vas a dirigir esta entrada, quiero decir que el ratio de hombres/mujeres en el deporte callejero es todavía elevadísimo. Las mujeres que hacen deporte prefieren ir a los gimnasios o pagar a un monitor para hacer yoga, pilates o algunos de esos bailes que pasan por gimnasia hoy día. Una chica de 27 años me dijo que se sentía observada cuando hacia estiramientos por la calle, quizás sea por eso.

    Además, las pocas mujeres que veo son muy jóvenes -no he visto a ninguna de 30 años-, aunque las que hay no se parecen a sus contrapartes masculinos, ya sabes, el veinteañero fumador con calzoncillos por encima del pantalón, que pone música dance en altavoces y que deja la zona de barras llena de basura.
    Espero que la calistenia pierda la reputación de pertenecer a ese grupo demográfico.

    Un cuerpo femenino trabajado por el yoga o la calistenia me parece enormemente atractivo y, como dices, más asequible que un estándar basado en rasgos genéticos.

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  2. Es curioso lo que dices, que se sienten observadas. Las mujeres siempre están siendo observadas e incluso se visten para atraer miradas, para ser observadas, incluso en muchos casos como objetos. Tiene que haber un componente de inseguridad en ello, cuando estás entrenando estás algo más vulnerable porque estás vaciando el glucógeno muscular, quizá haya algo de eso, al entrenar te estás "dejando en evidencia" frente a humanos con las reservas intactas, lo que te deja en desventaja y ellos lo saben.

    Aparte está ese factor de grupo que dices, como en aquel lejano vídeo de Eric Prydz XD con jamonas haciendo aerobic -también salía un tío que arruinaba el vídeo :-P

    Muchos jóvenes no se toman en serio la calistenia porque parten con la ventaja de que son muy ligeros y pueden hacer diabluras en barra con relativamente poco entreno. El calisto medio tiene una constitución de partida por lo general ectomorfa y hard-gainer, lo que alimenta el mito de que calistenizando no se hipertrofia y de que son rutinas espectaculares y superficiales. También con 18 años se tiene mucha tontería encima (y con 40 también, jeje). En cambio los endomorfos nos tomamos el tema más en serio, le tenemos respeto a la barra e hipertrofiamos a saco ;-)

    El cuerpo de mujer trabajado con fitness transmite unos valores que otros cuerpos de mujer, por atractivos que sean, no transmiten aunque esas mujeres tengan esos valores y los apliquen en su vida. Las Swanepoel de la vida lo tienen de chiripa, sólo mantienen lo que Natura les dio, y algunas ni eso, lo dejan marchitarse rápidamente. No sé qué mérito tiene eso ni qué hay que ensalzar ahí. Lo mismo de las famosas que sin maquillaje espantan al miedo. Como siempre. Como en la Antigüedad y como con Quevedo. Repetimos lo de siempre. Es hora de una revolución. El futuro de Europa cuelga de una barra.



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    1. Pues yo soy muy nueva en esto de la calistenia. Tengo 40 años y me ha enganchado mucho. La mayor parte del tiempo prefiero entrenar en mi casa y cuando salgo al parque busco uno muy poco concurrido. Porque? Pues porque he tenido malas experiencias, algunos hombres te miran, hasta el punto de incomodarte, te inoportuna, es muy molesto. Además no tengo amigas con quien ir, porque ninguna le jala a lo que yo hago.

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    2. Hola con tardanza, has tomado una sabia decisión. Vas a rejuvenecer, la testo y la HGH obrarán el milagro.

      Cuando me faltaba forma física yo también recurría a parques olvidados, o recurría a buscarme la vida en casa. Ahora tengo una total confianza y lo que opinen los demás no me afecta. Entiendo que en el caso de las mujeres sea distinto.

      Tal vez complementar en un gym, donde no hay mirones, solucione ese problema y te dé un plus de concentración. Ver a mucha gente enfocada y forzando la máquina a mí me anima. En los gimnasios se puede hacer calistenia, no creo que en ninguno falte una humilde barra de dominadas, además es más práctico para hacer deadlift y sentadilla con peso, ejercicios muy del gusto femenino.

      Me matan de la risa los que están cuatro días a la semana desgañitándose haciendo curl de bíceps sin casi conseguir ganancias, mientras que olvidan completamente su tren inferior. En eso las mujeres sois más listas, soléis centraros en muslos y glúteos, que queman más grasa y disparan los picos de hormonas adecuadas.

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  3. Esas mujeres me dan grima.

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    1. Va en gustos. Supongo que te refieres a las divas fitness. Y francamente, a mí me inspiran cualquier cosa menos grima. Con todo, ellas son en sí también modelos imposibles, dado que están operadas.

      A todos nos gustan las mujeres así:

      http://3.bp.blogspot.com/-kCR8O_NzxIs/Vq0H9eW4SVI/AAAAAAAADzU/pgSPQNdl-h4/s400/Panties%2BSo%2BTight%2BThey%2BCut%2BOff%2BTheir%2BCirculation.png

      pero hay muchas más formas de ser mujer y de manifestarse como mujer en el mundo, a Dios gracias. Aplicando un símil literario la genética es lotería, mientras que el fitness son inversiones sabias y productivas que pueden mejorar el hándicap genético.

      ¡Salud!

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  4. leyendo esto recorde a Wendy o Williams, ella era vegetariana, atlética, enemiga del azúcar y debió tener una buena vida sexual. A pesar de esto se termino suicidando. Creo que hay gente lleva una nube negra sobre su cabeza y no puede escapar de ella.

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    1. Válgame Dios, colego. Wendy llevaba la decadencia occidental, el feísmo estético y el vacío existencial como sello creativo. Lo más atlético que haría en su vida sería simular una masturbación en un concierto. Es una más del panteón de "hermosos cadáveres" poco o nada hermosos que ha dejado el rock, una distracción para epatar al burgués. Es que ya puestos, prefiero traicionar mis gustos y apuntarme a la dance-music de gente sana y guapa moviéndose con gracia en vez de a un rock de los años sesenta a ochenta plagado de cuerpos-vertedero, flipaos y desnortados.

      ¿Vacío existencial he dicho? En su nota de suicidio Wendy decía que casi nada en el mundo tiene sentido. Es que hay que joderse. Señora, cuando usted nació el mundo ya estaba, de modo que el mundo no tiene que darle a usted ninguna explicación ni ningún sentido. Búsquelos usted. O mejor, demuestre que su vida tiene algún sentido. Bueno, es algo tarde para eso ya.

      Hay gente que se suicida en un instante y otra que se pasa la vida suicidándose. Es la gente sin brillo en la mirada.

      ¡SALUD!

      En lo del azúcar tenía razón, eso sí ;-)

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  5. He visto el otro vídeo famoso del DJ Sigala, "Easy love", que es del verano pasado (lo que en términos de dance-music es una eternidad, lo sé porque tengo un colega DJ también, el caso es que nunca veo la MTV ni nada de eso). Entre los dos vídeos el tío lleva más de 150 millones de visitas :-O Y va de lo mismo, un elemento material que cambia la percepción y parece dar superpoderes bailongos. En aquél el humo rosa que sale de unos patines, en éste unas gafas de sol. Recuerda un poco al vídeo aquél "Do it again" de los Chemical Brothers, allí era un casete. También está ambientado en Los Ángeles y pretende causar euforia en el espectador sedentario, va de un niño y una niña asiáticos que bailan como descosidos retando a los niños pandilleros de los barrios. El baile es grácil, aeróbico, casi sin flexión profunda de rodilla. Pensar que así se puede perder peso de manera sostenida suena a chiste, pero así es California.

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  6. He estado viendo vídeos de zumba, poniéndome yo otra música para no darles carpetazo y ponerme a otra cosa, y sigo siendo más bien escéptico. Es mejor que correr, eso sí, y cuando digo correr me estoy referiendo a eso tan monótono del running (el HIIT y otras alternativas son OTRA COSA). Los movimientos son variados en comparación, no estás haciendo todo el rato lo mismo y el organismo no tiene tan claro cuándo empezar a ser más eficiente energéticamente, manteniendo la ventana de quemar calorías más tiempo abierta. También se torsiona algo la cintura y se flexiona algo la rodilla, pero no demasiado porque de lo contrario a ver quién aguanta tres cuartos de hora bailando. Esas flexiones le dan vidilla a músculos grandes que queman mucho. Por lo demás, está ese gesto tan femenino de levantar los brazos bailando con ellos, tan raro de ver en hombres en las discos.

    Creo que mejoraría con algo más de "caña", con posturas fluidas pero más duras, más flexionadas, más próximas al suelo, incluyendo posturas del break-dance y entrenos menos prolongados en el tiempo. Con todo, mejor que el running sí me parecen.

    Milagros no hay, al menos no en esto. Y muchos gimnasios los prometen :-P

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  7. ¿Que tanto repercuten los genes en que una persona tenga una buena complexión, rostro armonioso, etc.?, ¿no influirá mas bien el ritmo de vida que pueda tener, el no verse de privaciones (la pobreza afea a la gente dicen por ahí) o comer saludable?...por supuesto los genes ayudan, pero obviamente no lo es todo, si se nace con cara de orco, pues, orco se queda asi hagas calistenia por años :-P

    ¿Que opinas de esta modelo noruega (Linn Arvidsson)?

    http://images.fashionmodeldirectory.com/model/000000306644-linn_arvidsson-fit.jpg

    http://images.fashionmodeldirectory.com/model/000000306646-linn_arvidsson-fit.jpg

    http://www.supermodels.nl/ModelPics/linnarvidsson/131.jpg

    http://cs11112.vkontakte.ru/u19673693/129501057/y_0d9b928b.jpg

    ¿De qué sirve que sea nórdica y tenga bastante de "cromagnida" (tal como advierte en su rostro), si luce como un montón de huesos?...un asco da todo esa industria de la moda y su modelo de mujer anoréxica.

    ¿Cómo crees que se vería si hiciera paleodieta y se somete a un buen régimen de calistenia?, el cambio seria realmente drástico (y para bien obviamente).

    Felipe

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  8. Esas mujeres con rostros de tipo "cromagnon" me parecen hermosas, si llevaran una vida de paleodieta y calistenia se verían mucho mejor creo yo :-).

    Por cierto, he visto varias modelos con ese tipo de rostro y curiosamente varias de esas, son noruegas. Bueno, no es raro, esos territorios fueron de los últimos refugios de los cazadores mesolíticos frente al avance neolítico de los pueblos del medio oriente y anatolia.

    Felipe

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    1. Linn es el tipo de mujer que triunfaba durante los años sesenta del Swinging London. Las novias que se echaban Jimi Hendrix y los Stones eran más o menos de ese palo (nunca mejor dicho lo del palo). Ahora los modistos (ignoro si homosexuales o no) la ven como imagen icónica de mujer cosmopolita y urbanita porque es andrógina y con pinta de no tener energía, estilo "heroin chic". Haciendo salvedad de los rasgos, me recuerda a la depresiva joven retratada por Petrus Christus hacia 1470.

      Quitando a esos modistos y a media docena de nordicistas, pienso que esa chica no es nada más que una profesional de la imagen, sólo eso. No es ningún reducto de europeidad. A ella, y a todo quisque, le vendría bien hacer deporte. En mi caso aconsejo calistenia, pero hay otras opciones.

      Compárese con el aspecto de las divas fitness, que parecen irradiar energía y felicidad en sus vidas.

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  9. Vaya, pensaba que eso de las mujeres anorexias era algo mas reciente :-P

    No he dicho que sea reducto de europeizad, solo me llama la atención su rostro un poco peculiar.

    Para "cromagnidas", prefiero esta en realidad:
    http://beforeitsnews.com/mediadrop/uploads/2013/38/731fec4c61842171d63e2d5ab9998ca205224267.jpg

    ¿Que otras opciones le recomendarías?...digo, aparte de la paleodieta, la calistenia, alimentarse espiritualmente e intelectualmente, etc; no se me ocurre nada mas :-P

    Felipe

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    1. Bueno .... Claudia Cardinale era tunecina, aunque de sangre siciliana. Mi cromáñida favorita es Malin Akerman.

      La idea que tiene la peña de la gente paleolítica está bastante contaminada por la Hammer y su clásico "Hace un millón de años", que se clavó en el imaginario occidental, con Raquel Welch y la jamaicana Martine Beswick como europeas antediluvianas.

      La anorexia en mujeres tiene una larga historia. Incidió también en las clases altas: Sissí la sufrió, estaba totalmente desnutrida, a poco de morir apenas le quedaban dientes, y eso que vivía en la torre de marfil de la "nobleza" europea.

      ¿Te parece poco lo que has dicho? XD No quiero sonar a coach neurolingüístico, pero la gente tiene que establecer sus prioridades. Estudiando la biografía de los "grandes hombres", vemos que todos establecieron sus prioridades. Y eso es algo que es tarea personal de Linn Arvidsson, y en mi caso es tarea mía. En materia de calistenia si eres un tío puedes proponerte estar como Adam Raw, por ejemplo. No sólo en aspecto sino en capacidades, hacer tantas repeticiones como él o marcar los mismos movimientos avanzados que él con la misma técnica que él. Si quieres una hipertrofia sarcoplasmática tipo Jay Cutler, o sarcomérica (para mí el mejor ejemplo sigue siendo Bruce Lee, un sarcomérico puro), tienes que hacer como ellos.

      Pienso que la gente que, por el motivo que sea, atrae focos y micrófonos podría aprovechar ese poder para transmitir a los demás info valiosa. Nos dirigimos a un panorama cultural extremadamente desideologizado (véanse el 99% de las canciones de hoy, con cero compromiso y cero crítica social, sólo "quiero bailar contigo hasta el amanecer", siendo "bailar" eufemismo de fockar), lo que no es malo sino bueno, porque en un panorama desbrozado se pueden erigir discursos identitarios nuevos y frescos. No sé de qué país en concreto es Linn. Si es sueca, vive en Orwellandia. Van a necesitar un josconcio muy gordo para despertar.

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  10. Anonadado sigo con Eugenia Cooney, o de como físicos no imposibles pero sí indeseables y casi inviables se siguen colando en nuestras retinas, en este caso desde la relativa anarquía y el caos controlado de YouTube y análogos. Parece un muñeco de stop-motion imaginado por Tim Burton. ¿La habéis visto?, anorexia límite.

    La chica destaca porque es muy guapa, con unos ojazos enormes bien remarcados por el eyeliner, en realidad es sólo cara, sólo cabeza, el resto del cuerpo parece un apéndice fallido. Y se ha convertido en musa de la "thinspiration" para otras chicas que sufran una disforia similar, se ven gordísimas cuando están en un peso apropiado y sólo alcanzarán la perfección cuando su costillar parezca un xilófono y sus rodillas parezcan querer irse a vivir por su cuenta.

    Esas disforias a veces mueven dinero, a veces no. En el caso de las anoréxicas obviamente no, precisamente consisten en consumir menos; en las disforias de gente flipada o meramente desnortada que recurre una y otra vez a la cirugía estética para alcanzar un ideal que no existe ni necesita se mueve bastante más dinero. Debo reconocer que me gusta ese programa de "Chapuzas estéticas", casi no veo la tele pero el mes pasado lo vi varias veces, es muy entretenido y está muy bien editado, te lo tragas sin pestañear.

    Había un chico llamado Justin, un "Ken humano", que se había implantado silicona por todo el cuerpo con forma de músculos para así parecer marcado. Era una fantasía californiana alucinante, Justin vivía en una mansión cuyo mayordomo era un toyboy en shorts, y no paraba de hablar de cómo quería sus próximos implantes para lucir un six-pack impecable. La impresión que me dio en su momento es que era un chaval gay de familia rica y que sus padres le permitían ese estilo de vida fantasioso .... pero si un día se acaba el dinero .... adiós, una caída muy dura, un juguete roto. Ojalá no, que no le deseo mal a nadie.

    Se llama Justin Jedlica y vive con su novio en .... ¡¡la Trump Tower!!

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