domingo, 17 de enero de 2016

Lili Elbe, la chica danesa





Nota bene. Ante la falta de tiempo, que se está haciendo crónica, me está costando mucho sacar adelante artículos de peso, que me llevan su tiempo, por lo que últimamente he optado por publicar textos más breves para mantener así actualizado y dinámico el blog.



Estos días se estrena la película "La chica danesa" ( 2015, Tom Hooper), sobre uno de los primeros casos de cambio de sexo en Europa, el del artista danés Einar Wegener -casado con otra artista, Gerda Gottlieb, quien tomó el apellido de Einar-, durante el tiempo de entreguerras europeo.

No creo que vaya a verla. Me tiene pinta de melodrama inglés de qualité (de ésos que dan la falsa impresión de que te estás culturizando cuando los ves) pensado para los Oscar, con un director ya oscarizado -Hooper- y un protagonista masculino igualmente ya oscarizado -el excelente Eddie Redmayne-. Pero tiene una historia que contar, y esa historia os la presento aquí.

Un día como otro el matrimonio Wegener estaba dedicado a sus tareas artísticas en su domicilio matrimonial cuando llaman al teléfono: la modelo que iba a posar para Gerda va a retrasarse unas horas, pero ella misma le sugiere la solución, ¿no es Einar algo andrógino?, podría posar para ella un rato, caracterizado de mujer, para ir así adelantando trabajo. Einar accede, no sin ciertas reticencias, pero accede y se caracteriza totalmente de mujer: vestido, zapatos, un pelucón y una generosa capa de maquillaje. Gerda se queda pasmada: su marido parece una mujer. La modelo, que llega después, opina exactamente lo mismo. El mismo Einar admitirá que desde el minuto uno disfrutó con la experiencia, sintiéndose a sus anchas travestido, a pesar de que al principio le había parecido una idea loca.

Einar y Gerda amplifican la broma al cabo de unas semanas, con motivo de un fiestorro al que acudiría lo más granado del artisteo danés. Gerda presentó a su propio marido, convenientemente caracterizado, como Lili Elbe, una supuesta amiga del matrimonio. Harto convincente estuvo Einar-Lili, pues los varones de la fiesta se l@ rifaban para bailar. Alguno intentó darle un morreo allí mismo. El éxito de la bromita transformista fue total. Animados por lo divertido que había sido, continuaron haciendo lo mismo en más celebraciones sociales. Parece ser, aunque pudiera tratarse de una anécdota falsa, que un día Einar se presentó como Lili ante sus propios padres .... y no le reconocieron. 

Poco a poco Lili comienza a convertirse en un alter ego con consecuencias más profundas en la vida del matrimonio. Einar se siente escindido en dos personas, la masculina y la femenina (nota personal: la palabra "persona" alude etimológicamente a la máscara que los actores del teatro clásico se ponían delante del rostro para caracterizarse y para que su voz resonase -"per-sonar"- con más fuerza: en ese sentido Lili era una "persona" de Einar, que hacía que resonase de manera nítida, con personalidad, esa parte escindida de sí mismo). Incluso su mujer y él hablan de Lili como si fuese una mujer real y autónoma. Por entonces la fama de Gerda como pintora e ilustradora crece en Dinamarca gracias al gancho publicitario de que su mismísimo marido hace de modelo femenina para ella.


Simpática acuarela llena de joie de vivre. Einar-Lili según su mujer Gerda, año 1928. Imagen: Wikimedia Commons, usuario Materialscientist.

Sin embargo, la fiesta comenzó a agriarse porque para Einar la situación resultaba progresivamente cada vez más incómoda. Se sentía como un cuerpo habitado por dos almas, una de las cuales no reconocía como propio ese cuerpo. Además, el transformismo le había hecho evocar recuerdos de infancia que creía haber enterrado para siempre en el olvido, incluidas algunas crueldades por parte de otros niños que hoy llamaríamos bullying homofóbico. Para salvar su matrimonio, se mudan a París (la ciudad del artisteo por antonomasia) y empiezan un rosario de visitas a doctores para intentar ayudar a Einar. Éste llega a decirle a Gerda que si en el plazo de un año no encuentran remedio a su situación y conseguir que una sola alma habite su cuerpo, se quitará la vida.

La época no era como la actual. No se hablaba de disforia de género. Los especialistas se limitan básicamente a diagnosticar que Einar es un homosexual con un componente de histeria (I). También empezaba a estar en boga la radioterapia (incluidos los rayos X) para el tratamiento de enfermedades. Fue en una sesión de rayos X cuando un galeno advirtió que Einar tenía, incrustados en el abdomen, dos rudimentarios ovarios. Einar era intersexual, al parecer. Se ha barajado la posibilidad de que asimismo tuviera síndrome de Klinefelter (II).

Entre 1930 y 1931 Lili, que da carpetazo a su identidad como Einar, se somete a una batería de operaciones de reasignación de sexo. La primera, extirpación de los testículos, tiene lugar en Berlín bajo la supervisión del célebre sexólogo judío Magnus Hirschfeld (III), quien era no sólo científico sino también activista en favor de la tolerancia hacia los homosexuales. Las siguientes se hicieron en Dresde, a cargo del ginecólogo Kurt Warnekros, incluyendo el transplante de ovarios y de útero. Sin embargo, el cuerpo de Lili rechaza el útero implantado, provocándole la muerte. Era septiembre de 1931. Ella rondaba los cincuenta años de edad.

Antes de morir consiguió una victoria personal: la disolución de su matrimonio con Gerda -al considerarse mujeres ambas, ese matrimonio era obviamente nulo- y su pasaporte con la identidad de Lili Ilse Elvenes. En realidad Gerda era para Lili nada más que una buena amiga a esas alturas, desde hacía tiempo. Lili consigue sortear sus problemas económicos -deja de pintar porque lo asocia a su vida anterior como Einar, lo que la deja sin ingresos- gracias a que su caso personal adquiere eco mediático, al relatarlo en la prensa danesa. Tiene planes de futuro -le da el "sí" a un marchante de arte francés, Claude Lejeune-, pero las complicaciones de su última operación dan al traste con ellos. Dos años después se publica su autobiografía póstuma. Su ex-mujer Gerda se casa con un vividor italiano que la arruina, muriendo en la extrema pobreza. Sic transit gloria mundi para ella también, igualmente pionera como Lili: la Gerda artista había sido pionera en las ilustraciones porno-lésbicas, para muestra un botón que espero que Blogger me permita publicar pues mi propósito es puramente didáctico:


Para la publicación "Les delassements d'Eros" (1925). Visto en Wikimedia Commons, subido por Anagoria.


Hasta aquí la historia de esta gente. Querría añadir algunos comentarios al respecto. El primero de todos es que la misma figura de Einar-Lili, es profundamente simbólica de toda una época, la de entreguerras en Europa. Al igual que Einar-Lili, toda Europa buscaba ansiosamente su identidad, su lugar en el mundo, preguntándose quién es y cuál debe ser su camino. La Primera Guerra Mundial dejó tocada la espiritualidad europea, que comenzó a mostrar signos de flaqueza ante los cuales algunos intelectuales se enfeudaron en el existencialismo, la apología de la lucha obrera o nuevos nacionalismos furibundos para exorcizar esa debilidad de ánimo, o bien se sumergieron en el escapismo más hedonista y en la superficialidad de cierta vida urbanita. Eso volvió a ocurrir tras la II Guerra Mundial, pero de un modo distinto pues había dos bloques bastante nítidos, mientras que en los "felices" y "locos" años veinte los intelectuales europeos carecían de faros que pudieran orientarles. Todavía no había intelectuales orgánicos en la Europa no-soviética. Ese hedonismo, ese postureo, escondía demasiadas veces una alma débil y quebradiza. La farándula art-decó discurría de fiesta en fiesta, de dispendio en dispendio y de deuda en deuda sin preocuparse de la factura económica, física y mental que la vida le iba a pasar.

Son tiempos, también, de progresismo tecnófilo. Ese progresismo, que encontró en la Urss su principal valedor, se extendió por todo el mundo occidental, hasta llegar a su plenitud hoy en día con la cosmovisión californista. Según esa cosmovisión, la voluntad humana lo es todo y la Naturaleza es una especie de extensión de nuestros deseos. Y si la Naturaleza te ha dotado de un sexo con el que tu voluntad no está de acuerdo, la todopoderosa tecnología vencerá a esa reaccionaria Naturaleza reasignándola a tu decisión. El trasfondo del californismo es teológico: dado que Dios no existe, su emanación -la Creación- no puede participar de Su esencia, por lo que es necesariamente fallida, equivocada. La Naturaleza está "mal hecha", por lo que hay que ajustarle las cuentas gracias a los nuevos sacerdotes, los dueños de la tecnología punta, incluida la tecnología de reasignación de sexo. Nótese que según el pensamiento tradicional la perfección del mundo se vino abajo por culpa del pecado del hombre; según el californismo el mundo será perfecto cuando se adapte plenamente al pecado. El californismo es satanismo. El californismo, por tanto, tendrá como uno de sus caballos de batalla la reasignación planetaria de sexo.

Supongo que parte del colectivo LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, intersexuales y queers; por ahora se han quedado en seis iniciales) ha sentido la tentación de hacer de Lili Elbe una especie de musa o de heroína. Supongo que dirán que Lili decidió vivir su vida, sin hacer daño a los demás, y que fue una pionera. Obviamente. No tengo nada en contra de Lili Elbe ni crítica alguna que hacerle. Incluso diría que, desde la distancia de casi un siglo, me cae bien. Pero quienes desde el citado colectivo, en el honrosísimo desempeño de sus funciones, pretendan decir que el caso Einar-Lili era el de "una alma de mujer atrapada en el cuerpo de un hombre" y que "Lili era su verdadera personalidad, la única" se equivocan.

Se equivocan porque, antes de la configuración del alter ego Lili, la personalidad masculina Einar Wegener se mostraba totalmente viable, autónoma y aparentemente dichosa. Einar era un varón felizmente casado, que desempeñaba dignamente su oficio y que vivía bien. Sólo con la "aparición" de Lili es cuando empieza el drama. Lo que comenzó como la travesura de un matrimonio bien compenetrado terminó como terminó. No se me entienda mal, aplaudo la decisión de Einar-Lili de luchar por sus ideas y me parece estupendo que quisiera reasignarse quirúrgicamente otro sexo, como me parece estupendo que lo haga cualquier otra persona siempre y cuando se lo pague de su bolsillo. Pero está bien planteárselo: ¿no habrían seguido siendo felices los Wegener sin Lili?

Se equivocan cuando hablan de "alma". Einar-Lili tenía dos ovarios atrofiados en su cuerpo. Era intersexual. ¿Por qué razón su alma corresponde a esos dos ovarios y no a sus genitales masculinos? Posiblemente no lo hayan pensado, pero su "alma de mujer" provenía de .... una malformación. No lo digo yo, que no tengo nada de homofóbico, sino que lo dice la ciencia. La sacrosanta ciencia.

Simplemente Einar-Lili decidió, o ser hombre o ser mujer, porque la condición intersexual le torturaba. La conclusión puede resultar chocante para algunos activistas del citado colectivo: o se es hombre o se es mujer, y Lili decidió ser mujer, y desde que fue oficialmente mujer no quiso saber nada de Gerda y se interesó por los hombres, al igual que Gerda siguió interesada por hombres. Al final todo ese batiburrillo de identidades se reduce a algo mucho más sencillo e incluso tradicional. Una reasignación de sexo, paradójicamente, tiene trasfondo tradicional y muy poco moderno: conseguir órganos de función inequívoca, los que por naturaleza deberían corresponder. Esa contradicción explica por qué en Irán se permiten esas operaciones mientras que a los homosexuales se les ahorca (de la iraní HispanTV, Fort Apache y su presentador Pablo Iglesias en el último desfile del orgullo gay podríamos hablar otro día).

Lili, estés donde estés, olé tus ovarios.




(I) - Ésa era la palabra comodín en la psiquiatría de la época, heredada de la "histeria femenina" de la era victoriana, cuando una de cada cuatro mujeres europeas era considerada histérica y se recetaban primitivos vibradores e hidroterapia vaginal para "combatir ese mal".

(II) - Consiste en una trisomía: disponer de tres gonosomas XXY, en vez del clásico XY de los varones: es posible que nuestro Carlos II el Hechizado lo tuviera; quizá el caso más célebre sea el de Ricardo López, quien en 1996 intentó matar a la cantante Björk mediante un paquete-bomba y después se suicidó ante una cámara caracterizado como el coronel Kurtz de "Apocalypse now".

(III) - Incluso guionizó e interpretó un papel en uno de los primeros films sobre la temática homo, "Anders als die Andern" (1919, Richard Oswald), con el gran Conrad Veidt como protagonista.


Veidt y Hirschfeld en un fotograma del film.


2 comentarios:

  1. La reasignación o cambio de sexo no existe en realidad, y no existe en realidad porque el sexo está en los genes y cromosomas(XX,XY)

    Un transexual hombre con apariencia de mujer, sin operaciones estéticas, hormonas y con amputación genital, sólo es un hombre castrado.
    La transexualidad es una enfermedad mental que se pretende solucionar a base de enmascarar y amputar los órganos sexuales del que la tiene.
    También existe una enfermedad- desconozco el nombre- de gente que tiende a sentir rechazo por una parte concreta de su cuerpo y que pueden llegar incluso a autoimputarse una mano, un pie o lo que sea.

    El buenismo progre hace pasar como real lo que no lo es. Para esta gente cualquier actitud e incluso enfermedad mental es defendible, todas menos el"fascismo"(que para algunos como su gurú Wilhelm Reich u otros popes de la Escuela de Frankfurt ,era una enfermedad mental)

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    1. De acuerdo en unas cosas, y discrepando en otras ;-) Obviamente, los gonosomas son los que son, sin entrar en casos como los XXY y como la intersexualidad de Lili, con sus dos ovarios a medio desarrollar. También es obvio que algo va mal en la gente que rechaza órganos plenamente sanos y operativos de su cuerpo (yo lo conozco como "BIID", por las siglas inglesas, no sé si tiene un nombre oficial en el ámbito académico-sanitario español). Si naces hombre pero te reconstruyes como mujer tu voluntad está entrando en contradicción con la constitución con la que has nacido. OK, un@ es libre de hacerlo si quiere, pero sin que los demás tengamos que pagárselo y sin que tengamos que escuchar monsergas sobre sexualidad alternativa, si cada uno es cada uno entonces que me dejen a mí ser yo sin aguantar adoctrinamiento progre.

      Ahora, no creo que la gente cambie de sexo por capricho, tiene que haber un conflicto muy hondo que les lleve a un rosario de operaciones y a una situación de difícil encaje social. Si no es una enfermedad, que le vaya bien; si es una enfermedad, se le puede echar una mano. Y quizá aceptar el propio cuerpo mediante una terapia no invasiva sea menos traumático que reconstruirlo quirúrgica y hormonalmente.

      Luego están las ficciones jurídicas, claro. A un varón XY que se ha operado la ley puede declararle mujer, y eso es una ficción jurídica como muchas que hay.

      El progresismo tiene tanta desorientación como amnesia. Hasta anteayer como quien dice para la izquierda todo lo relacionado con el mundo queer era una abominación burguesa que el sano proletariado debía llevarse por delante. Que digan algo al respecto los defensores del castrismo y del sovietismo.

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