domingo, 20 de diciembre de 2015

¿Por qué apenas hay "villanos" negros en el cine de Hollywood? ¿Antirracismo, o un solapado racismo?





En estos días se estrena la séptima entrega de la saga californista Star Wars, titulada "El despertar de la Fuerza", de la que apenas ha trascendido nada a los medios en cuanto a argumento. Mucha gente se llevó una sorpresa al ver el trailer de avance, meses atrás: la primera imagen era un primer plano de un joven negro (el actor John Boyega), sudoroso y agitado, en uniforme de stormtrooper en medio de un desierto. Al ver al joven, supe o presupuse inmediatamente que era "de los buenos", de la Rebelión. No podía ser de los "malos", los que quieren reconstruir el Imperio. En la saga lucasiana los buenos son variados mientras que los imperiales son todos varones blancos comandando tropas clonadas de un guerrero maorí. Entre los buenos hay de todo, incluidos el extraño perro antropomorfo Chewbacca y el no menos chocante almirante-besugo Ackbar. Eso mismo pasa entre los jedis, con Yoda -cruce entre santón budista y duende céltico- a la cabeza.

Para mí no fue demasiada sorpresa. La saga está llena de intérpretes afrodescendientes, tanto dentro como fuera de pantalla. Personajes negros son Lando Calrissian, Mace Windu y el leal asistente de Amidala en "La amenaza fantasma". Además, el excelente James Earl Jones le puso voz a Darth Vader y el cómico Ahmed Best hizo lo propio con el necio Jar Jar Binks. Incluso hay presencia afro en el infecto "Star Wars Holiday Special" (1978), una basura perpetrada para televisión con motivo del éxito de la primera entrega de la saga -tan horrible que Lucas ha intentado por todos los medios retirar ese especial de la circulación, sin éxito- y en la que hay una intervención estelar de la vocalista Diahann Carroll.

Lo digo porque la presencia de John Boyega implica no una novedad debida, según algunos maliciosos, a que el director J. J. Abrams sea un judío que, como reza el tópico antisemita, quiere "mezclar" la sociedad useña (en este momento se sigue sin saber si su personaje tendrá un romance con Rey, la heroína blanca "supernena" interpretada por Daisy Ridley -castaña y algo asexuada, como Amidala y Leia-) sino a una tendencia en la saga. Abrams ya mostró tema interracial en su versión de Star Trek (otra creación californista cuyos primeros guionistas fueron también judíos; incluso su creador, Gene Roddenberry, a pesar de que -al parecer- tenía opiniones antisemitas, era Goleman por parte de madre), si bien heredado del original: el primer beso "mesticista" de la TV useña fue uno que se dieron Kirk y Uhura. La cosa viene de lejos, de la propia personalidad de George Lucas. Como se sabe, Lucas está casado con la ejecutiva Mellody Hobson, afrouseña, y está interesado en la historia de la minoría negra de Usa. De hecho, uno de sus fracasos más sonados fue su empeño personal en "Red tails" (2012), sobre la escuadrilla Tuskegee, formada por negros, que había combatido en la II GM. La vida personal siempre termina influyendo, siquiera algo, en la obra. Igual hizo Robert de Niro en sus dos películas como realizador, en las que incluyó temática interracial blanco-negra, en armonía con su gusto personal.

Si se nos quiere decir que la saga, al incluir personajes negros, es más representativa de la Humanidad habrá que responder que en el mundo hay más variedad que blancos y negros. Los orientales de Estasia son una carencia clamorosa en la saga. Hay más chinos que negros en el mundo. Y más indios que negros, o por ahí andarán. Mejor sería decir que la presencia de minorías en Star Wars es un paralelo de las minorías que uno se puede encontrar en Usa. Así, al crecimiento de la minoría hispana le corresponde un personaje de ese corte étnico: el senador Bail Organa está interpretado por el conocido intérprete televisivo Jimmy Smiths.

Ya.

¿Y por qué no se incluyen esas mismas minorías en los personajes negativos?

Se me ocurren dos o tres respuestas rápidas, pero mejor echemos un vistazo a cómo han evolucionado las cosas. Es curioso porque, hace ahora 100 años justos, se estrenaba la que quizá sea la película más importante de la historia del cine, "El nacimiento de una nación" (1915, David Wark Griffith), cuyo villano principal era un mulato, Silas Lynch (interpretado por un actor hebreo, George Siegmann, habitual como secundario en películas destinadas a la creciente inmigración judía en el país).


Lo habitual en la época era que los personajes negros fuesen interpretados por blancos caracterizados, los famosos "blackfaced".

El film de Griffith es la primera obra cinematográfica plenamente artística, según la crítica general. Ya lo tenía todo: grandiosidad e intimidad, planos generales y primeros planos, profundidad de campo, salvaciones en el último minuto, un ritmo conseguido .... El público hizo colas enormes en todo el país tras su sonado estreno en Los Ángeles, la vio todo el mundo (hasta Wilson en la Casa Blanca: fue la primera vez que se proyectaba un film en ella), y el KKK experimentó un nuevo auge de solicitantes de entrada en esa organización. Muchos personajes negros son expuestos en imágenes como primitivos, lascivos y traicioneros. Incluso algunos demuestran ser muy aficionados al pollo frito, caricatura que ha durado hasta hoy. También es cierto, por decirlo todo, que Griffith muestra a otros secundarios negros ayudando a los protagonistas blancos, y a quienes un intertítulo califica de "almas nobles". Sea como fuere, su éxito vino aparejado con numerosas protestas tanto de negros como de blancos.

Ese mismo 1915 vio asimismo el estreno de "La marca de fuego", el primer film importante de Cecil B. DeMille. Se trata de un dramón en que un matrimonio adinerado se arruina por culpa de derroches y malas inversiones, ante lo que aparece un millonario japonés dispuesto a hacerse cargo de sus deudas a cambio de convertirse en amante de la mujer. Aparece aquí también el tópico del "oriental lascivo", que provoca rechazo en la joven y precipita los acontecimientos. Las asociaciones de asio-useños protestaron por el sesgado retrato del villano (que en la segunda versión, la que se conserva, pasa a ser birmano), lo que será una tónica desde entonces. Cada vez que una minoría sale retratada de forma negativa, sus representantes ponen el grito en el cielo .... lo cual es uno de sus deberes, dicho sea. 

Pero eso último que he dicho no ha sido siempre así con todos. Los nativos amerindios, los llamados pieles rojas, tuvieron un tratamiento cinematográfico como mínimo cuestionable durante décadas. Frente a una tendencia posterior que quiere presentárnoslos como adánicos, ecologistas y poco agresivos (con puntuales demostraciones de violencia muy reglada, muy sujeta a ritos), el cine clásico hollywoodiense los retrata como sádicos, brutales, generadores de entropía y, cómo no, lascivos, siempre dentro del muy rígido marco de representación gráfica que permitía el Código Hays, vigente hasta la era hippy. Tengamos en cuenta que el western es el género por excelencia a la hora de entender el alma de Usa, su pionerismo, su individualismo dentro de un marco social fluctuante, su ansia de horizontes y de sentido, y el amor por un continente de paisajes especialmente hermosos. Así también, los productores judíos de Hollywood eran a su modo pioneros en un mundo inexplorado (la expansión del séptimo arte en un estado, California, que sólo se conocía por el oro, el petróleo y los barrios chinos), compartiendo cierta idea de éxodo con los WASP.


El mítico Scar de "Centauros del desierto" (1956, John Ford), interpretado curiosamente por un germano étnico, Henry Brandon, bastante dado a hacer de no-blanco en varios films -hizo hasta de Fu-Manchú-.

Hay más. Para los productores judíos de Hollywood, venidos todos del mundo eslavo, los indios de ficción eran una plasmación, subconsciente o quizá no, del terror provocado por los cosacos entre su gente. Cosacos e indios eran considerados y presentados de la misma manera: crueles, torturadores, ladrones, violadores, anárquicos, primitivos, incomprensibles y reacios tanto al trabajo duro como a la cultura. Sólo cuando esos veteranos productores fueron dejando vacantes sus puestos por pura razón de biología, se abrió una brecha para que comenzase a cultivarse western pro-indio o, al menos, no anti-indio. Tiene bemoles que se les adelantara la Alemania nazi en eso: el poco conocido western "Der Kaiser von Kalifornien" (1936, Luis Trenker) ofrece una visión mucho más respetuosa para con los pieles rojas de la que podía o quería dar Hollywood por entonces, e incluso después.

El villano hollywoodiense puede ser interior o exterior. Puede formar parte de Usa, o de Occidente u Occidecadente, o bien referirse a una amenaza foránea. En el primer caso, el enemigo interior, éste es de dos clases: o es ajeno o contrario al stablishment, o es el stablishment mismo, o representantes de él.

-Un ejemplo de ese primer caso sería, pongamos, "La matanza de Texas" (1974, Tobe Hooper), film hiperrealista que por su atmósfera y su progresivo desquiciamiento ha pasado a ser considerado de género fantástico. Aquí los villanos serían una tronada familia de matarifes que viven totalmente aislados -incluso energéticamente: tienen un grupo electrógeno para procurarse fluido eléctrico- y que hacen trizas a un grupito de chicos hippiosos que representan el mundo pequeñoburgués de fuera, del "mundo exterior" civilizado, cuando se dejan pasar cerca de donde viven los villanos .... que son caucásicos.

-Un ejemplo del segundo caso es habitual en el cine de Stanley Kubrick. Algo no funciona bien en el sistema, no se sabe exactamente qué es pero algo tiene ese sistema que no está para servir al pueblo sino que vive de él, lo explota, lo chulea, y lo envía a la guerra y a la destrucción. En el cine kubrickiano eso reza tanto para los miembros puros y duros del stablishment -los generales Broulard y Mireau, el triunviro Marco Licinio Craso, el ministro del interior de "La naranja mecánica" (donde confluyen tanto el villano integrado como el villano antisocial, llegando ambos a un cínico pacto final)- como para sus representantes, tanto humanos -el asesor Strangelove, el sargento Hartman, el afable millonario Ziegler- como no-humanos -HAL 9000 y el hotel Overlook-.

Cuando la amenaza es exterior, puede tratarse de extraterrestres o de humanos. Dejando los primeros para una futura entrada, digamos que los humanos han sido básicamente los enemigos bélicos de Usa a lo largo de la historia de su cine. Ahí está un viejo film como "Tearing down the spanish flag" de 1898, de cuando nuestra desastrosa guerra con Usa, y en el que sólo se ven unas manos rasgando nuestra bandera. La I Guerra Mundial no dio mucho juego al respecto. El impacto que produjo en el alma occidental fue demasiado fuerte. No había lugar para triunfalismos tras un conflicto totalmente absurdo y perfectamente evitable entre naciones europeas forcejeando durante cuatro años sin moverse casi de las mismas trincheras, y bombardeándose con gas. La mayoría del cine surgido a raíz de la I GM es claramente pacifista, casi desde el principio. Ahí está "Civilización" de Thomas Harper Ince ya en 1916. "El gran desfile" (1925) del genial King Vidor -extraordinario cineasta siempre inquieto y experimental (rodó las escenas de guerra al ritmo de metrónomos), y adepto de la Ciencia Cristiana, decía que sus temas favoritos eran la guerra, el trigo y el acero- continuó esa tendencia, reforzada con grandes películas como "Sin novedad en el frente" (1930, Lewis Milestone) y "Remordimiento" (1932, Ernst Lubitsch).

A pesar de que la propaganda aliada quiso hacer pasar a los alemanes por "hunos" brutales y genocidas, lo cierto es que la población ni entendió la guerra, ni ésta tuvo sentido (estratégicamente abundaron mucho más las meteduras de pata que los aciertos, y no se salva ni Churchill de esa tónica), ni había un "villano" claro. Sin embargo, en la II GM el villano ya estaba muy claro:

  • El nazi: un alemán frío y engreído, fanatizado por la propaganda hitleriana. Podía ser un guaperas repeinado y distante, o bien una especie de aristócrata disgenésico y retorcido -así retratan a un trasunto del Reichsprotektor Heydrich en la espléndida "Hangmen also die" (1943, Fritz Lang)-.
  • El japonés: feo, enclenque, sádico, enigmático y con el uniforme siempre lleno de medallitas. El primer gran film en ese rango sería "The purple heart" (1944, Lewis Milestone).

 El film de Milestone se inspira en el juicio que los nipones hicieron a supervivientes useños del Doolittle Raid, el primer bombardeo aéreo sobre Tokio. Luego vendrían más.


En el caso de la II GM la cosa estaba clara: había un bando de los buenos y otro de los malos. Y para reforzarlo, habían ganado los primeros poniendo de rodillas a los segundos. En ese momento no importaba gran cosa que entre los "buenos" estuvieran Stalin y el emergente Mao. En "Casablanca" (1942, Michael Curtiz), obra maestra inolvidable más allá de buenos y malos, el villano era un oficial alemán -interpretado por el gran Conrad Veidt, quien en su juventud había sido el hipnotizado Cesare de "El gabinete del doctor Caligari" (1920, Robert Wiene), film clave en la historia del cine, y que se había exiliado de su patria temiendo por su vida y por la de su mujer, hebrea-; sin embargo, en la alucinante "Mission to Moscow" (1943, también de Curtiz) se presenta a Stalin poco menos que como un tío cojonudo, y a los represaliados en los juicios-farsa organizados por Kaganovich y los suyos como .... quintacolumnistas del Eje. De aquéllas eran amigos useños y soviéticos.

Como sabemos, las amistades se les acabaron pronto, y los rusos se convirtieron en los nuevos enemigos de rabiosa actualidad. Alemanes y japoneses siguieron siendo villanos en la ficción, pero ya con bastantes variaciones. El cine de la II GM era más molón que el de la I GM, había más movimientos, más masas maniobreras, más tanques, más aviones, más escenarios variados, más submarinos, más tramas, más choques, más parafernalia .... en definitiva, había más. Y la decantación moral estaba clara para el espectador medio. Por otra parte, ese cine bélico comenzó a servir como refugio, tanto para productores como para espectadores, ante la lacerante realidad de la guerra de Vietnam, un avispero ausente de heroísmos y que la sociedad useña, tras tragar con la guerra de Corea, consideraba inútil de manera cada vez más franca, sin que sirviera de mucho el latiguillo de "la lucha contra el comunismo". Si la gente quería ver cine bélico, se les daban pelis sobre la II GM, en la que los useños (los rusos ya aparecen menos) triunfan sobre el gélido y endiosado nazi, y se imponen al pequeñajo y cruel nipón.

Nuevamente la humanización del enemigo vino antes desde fuera de Hollywood. Una película realmente insólita, la francesa "El silencio del mar" (1947, Jean-Pierre Melville), ambientada durante la Ocupación, glosa los intentos de un oficial alemán, Werner von Ebrennac, por caer simpático a la familia de la casa donde está alojado. Los franceses no le dirigen la palabra, así que se limita a hablar solo. Basado en una novela de Jean Bruller, no sólo "deja caer" que la famosa Resistencia fue menos guerrera y levantisca de lo que los franceses, excelentes publicitarios de su país y de su historia, nos han querido contar sino que además muestra a un alemán decente, culto y paneuropeísta, no a un nazi psicópata de baratillo. Para hacer todo esto aún más sorprendente, recordemos que Melville (en realidad Grumbach: se apellidó Melville en honor del autor de Moby Dick, una de las mejores novela de la historia), formidable cineasta y antiguo miembro de la guesistáns, era un judío alsaciano.

El cine useño sobre la II GM se había desideologizado. No eran tiempos los de los años sesenta, con la juventud subiéndose a las barbas de los hombres de traje gris y el jaleo de Vietnam, como para enfrentar la realidad. Casi todo el cine comercial se hizo bastante escapista, más que de costumbre. Durante aquella década, por ejemplo, las películas que arrasaban en los Oscars eran musicales entretenidos y coloristas. En el bélico son tiempos de "Los cañones de Navarone", "La batalla de las Ardenas", "Doce del patíbulo" o "Los violentos de Kelly". Ya ni siquiera se hace particular hincapié en el nazismo como ideología. Lo interesante es el escapismo, el espectáculo, la batalla y una cómoda identificación de bando, pero ya como algo convencional y trillado.

"El baile de los malditos" (1958, Edward Dmytryk) muestra ya a un protagonista alemán -Christian: Marlon Brando teñido de rubio platino- en igualdad de importancia respecto de los protas useños, y desesperado tras haber comprobado las atrocidades cometidas en nombre de la ideología en la que fervientemente había creído. La cinematografía bélica useña, por fin, muestra a un alemán decente. El europudding "La noche de los generales" (1967, Anatole Litvak) narra las investigaciones de un honrado oficial de la Abwehr -¡Omar Sharif!- buscando al asesino de una prostituta en la Varsovia de 1942, investigaciones que apuntan a otro oficial alemán. Algo es algo. También es necesario citar "La cruz de hierro" (1977, Sam Peckinpah), que muestra las vicisitudes de las tropas alemanas en el frente ruso desde dentro. Peckinpah, germano étnico, fundamenta el film en las diferencias de psicología y rango entre Stratsky -un encopetado militarista a la prusiana, muy clasista- y Steiner -más próximo a la realidad del soldado raso, de la nieve y del fango, y por ello más empático con el sufrimiento ajeno-.


En cuanto a este insólito momento musical de "Cabaret" (1972, Bob Fosse), la verdad es que tiene más de provocación "camp" que de mensaje serio. Fosse era muy juguetón. Lástima de imagen sin restaurar.

Curiosamente, en contraste con la desideologización del cine useño, el muy ideologizado cine italiano (del país occidental con mayor peso del PC) comienza a establecer en los años setenta una identificación del nazismo, y del fascismo en general, con la corrupción moral, con la enfermedad mental e incluso con la parafilia sexual. Ahí quedan como ejemplos "La caída de los dioses" de Visconti, "Saló" de Pasolini, "Novecento" de Bertolucci o "Portero de noche" de Liliana Cavani dentro del cine de autor, pero también quedan los exploits como "Salón Kitty" o basuras inenarrables como "La bestia in calore", que hasta me da reparo citar. En Hollywood eso no interesaba, de manera que el filón nazi exploitation corrió a cargo de productores independientes, al margen de la gran industria. Así, un señor judío llamado David F. Friedman que no le suena a nadie pero "gracias" al cual existe el cine gore -produjo "Blood feast" y "2000 maníacos" de H. G. Lewis- se encargó de dar la réplica useña financiando la mítica chorrada "Ilsa, shewolf of the SS" (1975, Don Edmonds), convirtiendo los marcados rasgos faciales y las protuberancias anatómicas de la actriz (o algo así) Dyanne Thorne en pura mitología friki para una sociedad occidental que ya por entonces se aburría soberanamente.


Hasta las SS le tenían miedo. Que conste, pues, que en el III Reich ya había "empoderamiento".


La humanidad se va filtrando poco a poco en las temáticas bélicas relativas a la II GM así como en otras conflagraciones asociables a ella (como las de Corea y Vietnam, que comparten "enemigo amarillo" y que reciben un tratamiento muy diferenciado). Aparece el factor sentimental, habitualmente con una segunda lectura agazapada en un marco de destrucción, esta vez provocada por los aliados, introduciendo un factor crítico aún tímido pero ya patente. De nuevo un film francés es pionero al respecto: "Hiroshima mon amour" (1959, Alain Resnais), en el marco de la destruida ciudad. Una francesa acude allí a rodar un film pacifista y tiene un amorío con un varón local, lo que despierta en ella el escondido recuerdo de otro romance "maldito", con un soldado alemán durante la ocupación de su país, por lo que había sido represaliada. Más o menos por la misma época se estrena la magistral "Tiempo de amar, tiempo de morir" (1958, Douglas Sirk), ambientada en los últimos meses de la guerra europea, y sobre la que Sirk, germano étnico, hace sobrevolar el fantasma de Dresde. También de entonces es la desgraciadamente poco conocida "Hell to eternity" (1960, Phil Karlson), basada en hechos reales: las vicisitudes sociales y guerreras de Guy Gabaldon, de origen mexicano y adoptado por una familia japonesa californiana que fue a parar al campo de concentración de Manzanar, uno de los varios centros donde los nisei fueron internados desde el estallido de la guerra con Japón "por si acaso", a pesar de ser ciudadanos useños de pleno derecho. En este punto reconozco que no he visto la versión rodada por George Roy Hill de uno de mis libros favoritos, Matadero cinco de Kurt Vonnegut (useño de sangre alemana), cuyo protagonista salva la vida durante la aniquilación de Dresde porque está prisionero en uno de los mataderos de la ciudad, que no son bombardeados.

Si bien cineastas como Samuel Fuller tocaban el teatro de operaciones oriental con una óptica directa y primaria, muy emocional ("China gate" e "Invasión en Birmania" son buenos ejemplos; también se aplicó en el frente alemán, con la intensa y muy curiosa "Verboten!", sobre los Werwolf), el "enemigo amarillo" comenzó a hacerse cada vez más abstracto, conforme pasaba el tiempo. Los useños ya no combatían en Europa, pero se habían metido en dos berenjenales -el coreano y el vietnamita-, la implicación en los cuales distaba de entusiasmar a la opinión pública. El cine bélico va haciéndose algo más austero y filosófico. Un ejemplo extraordinario es "Men in war" (1957, Anthony Mann), abstracta ya desde el título -curiosamente en España se le puso un título muy casuístico: "La colina de los diablos de acero"- y en la que apenas se ve al enemigo. La plenitud de esa abstracción filosófica llegará con "La delgada línea roja" (1998) a la cima. Terrence Malick, hijo de cristianos asirios, ofrece una perspectiva casi new-age de la guerra: la gran familia humana, escindida en linajes que durante mucho tiempo se han ignorado, vuelve a reencontrarse en un exuberante e indiferente marco natural para combatir, sin reconocerse como hermanos los unos a los otros. En algunas escenas dignas de recuerdo cinéfilo aparecen también unos pocos aborígenes austrálidos, totalmente ajenos al momento histórico que useños y nipones están librando en su tierra. Ellos representan cierta inocencia primigenia, incapaz de entender las complicaciones de las sociedades industriales, y expresada en los célebres coros melanesios de la banda sonora.

En ese sentido, un film como "John Rambo" (2008, Sylvester Stallone) sería ideológicamente "antiguo" al mostrar malos requetemalos (el oficial que comanda el batallón de violadores no sólo es sádico sino también pederasta) a los "enemigos amarillos".

Se ha citado a los Werwolf. En un film no-bélico, "Un hombre lobo americano en Londres" (1981, John Landis), el protagonista -infectado por la mordedura de un licántropo- tiene una pesadilla durante la cual un tranquilo hogar judío contemporáneo es asaltado por hombres-lobo nazis que hacen una escabechina (¿?). Dos años después Landis, convertido en "protegido" de Spielberg, intervino en el film colectivo "En los límites de la realidad" (1983) dirigiendo un relato sobre un tío muy racista, interpretado por Vic Morrow, que se queja de que en el trabajo han ascendido a un judío en vez de a él, y a quien el karma le da "una lección": perseguido en varios escenarios históricos por el KKK, las bombas useñas sobre Vietnam y los nazis en la Francia ocupada, termina recluido en un vagón con destino a un campo de concentración.

El relato no acababa ahí. Al personaje de Morrow se le daba una oportunidad de redimirse, salvando a dos niños vietnamitas del bombardeo, pero durante el rodaje un helicóptero se enredó con la pirotecnia dispuesta para la escena y se estrelló, matando al actor y a los dos niños viets, que para colmo habían sido contratados ilegalmente. Así que el episodio se quedó terminando abruptamente con el personaje en manos de los nazis. Según parece desde entonces Landis y Spielberg no se hablan.



Como es obvio, tarde o temprano teníamos que hablar de Steven Spielberg. Por dos razones. La primera, que -como todo el mundo sabe- Spielberg es judío (como los ya citados DeMille, Milestone, Lang, Lubitsch, Curtiz, Melville, Kubrick, Dmytryk, Litvak, Mann, Fuller, Karlson, Abrams, Stallone y Landis). Y la segunda pero no menos importante es que Spielberg milita en el "ala conservadora" de la generación de cineastas a la que pertenece. Su visión de Usa no es cínica ni hipercrítica, sino más bien amable. Sus referentes son menos culteranos que los de un Coppola o un Scorsese, por ejemplo. Spielberg ha leído menos y ha visto películas menos rebuscadas. Por eso, para Spielberg tiene que haber una distinción más patente entre "buenos" y "malos" al tratar el cine bélico. Por eso también, recurre a ambientarlo casi siempre en la II GM, porque para él en aquella época aún se podía distinguir de manera más o menos prístina entre unos y otros. Por eso igualmente, ha preferido obviar la temática bélica de Vietnam. Nunca habría podido rodar ni la alegórica "Apocalypse now" ni la física "Platoon" ni la cínica "La chaqueta metálica" porque los buenos están casi ausentes y la maldad ha impregnado todo el sistema, empezando por los propios useños. Por eso asimismo, el nazi es el villano spielbergiano por excelencia.

Pero también en su cine se ha producido una evolución humanizadora. En los films "En busca del arca perdida" (1981) e "Indiana Jones y la última cruzada" (1989) los nazis son un cruce entre villanos típicos de película bíblica y personajes de cine cómico: atolondrados y pintorescos, mueren de formas ridículas y parecen incapaces de dar en el blanco ni de atrapar al héroe. Además son utilizados, manipulados por otros aventureros que quieren hacerse con las reliquias buscadas. Otro detalle importante es la presencia de abundante y ostentosa parafernalia nazi por doquier: esvásticas, banderas, águilas, uniformes ....

En "La lista de Schindler" (1993) ya hay un cambio. Es un film más realista que se abona a la tesis de la banalidad del mal. Esa idea proviene de Hannah Arendt, quien cubrió como corresponsal el juicio a Adolf Eichmann en suelo israelí, y cuyo resultado fue el libro Eichmann en Jerusalén (1961). En contraste con la imagen popular que se podría cultivar para las masas, el aprisionado nazi no era un "monstruo sagrado" tan repulsivo como fascinante sino una especie de oficinista gris que afirmaba continuamente que se limitaba a cumplir órdenes, siendo la muerte de innumerables europeos un papeleo más. Al afrontar la adaptación de Thomas Kenneally, sin duda Spielberg tuvo en cuenta esa banalidad, esa ausencia de grandeza y de sutileza. Hay dos escenas que marcan ese espíritu, para quienes tengan aún fresca la memoria del film. Al principio se está celebrando una ceremonia hebrea con encendido de velas. El pabilo de la vela se apaga y exhala una leve cenefa de humo. El espectador atento sabe que se va a producir una transición, un encadenado a una escena del pasado en la que también hay humo. Pero Spielberg traiciona la expectativa del espectador encadenando no a otra delicada cenefa de humo (de Schindler fumando, por ejemplo) sino al humazo negro de una gran chimenea industrial: la muerte como industria, y una alusión a los crematorios. Otra escena: Amon Goeth (Ralph Fiennes) ordena la muerte in situ de una presa judía (breve papel de Elina Lowensöhn) que le ha alertado de un defecto estructural en un barracón: Goeth afirma que sólo está haciendo su trabajo, un segundo oficial le dispara a bocajarro y un tercero está tan tranquilo soplando un café demasiado caliente.

Goeth es un villano banal, que se queda fascinado por la impronta y el fondo de armario de Oskar Schindler, que luce una prominente barriga y que además se encoña por una joven judía que jamás le va a corresponder. Su muerte es igualmente poco brillante, incluso torpe. En consonancia con esa evolución fílmica, Spielberg reduce notablemente la presencia de esvásticas y demás parafernalia cambiándolas por barro, muebles, colchones y mucha maquinaria industrial.

"Salvar al soldado Ryan" (1998) va más allá. Todavía insuperada en el aspecto fílmico, ofrece la particularidad de que si uno la observa con cuidado comprobará que no hay "nazis": hay combatientes alemanes. Hay soldados forcejeando a vida o muerte con soldados. Sería la versión conservadora y cristiana del new-agismo de Terrence Malick en su film del mismo año: la gran familia europea, escindida en dos continentes, vuelve a encontrarse batallando. En coherencia, la parafernalia nazi está prácticamente ausente. Apenas recuerdo haber visto alguna esvástica en algún plano. También coherentemente, Spielberg parece haber cerrado el tema en su filmografía.

....

Y entonces, a estas alturas del tema, uno se pregunta ¿dónde están los negros?

No están en ningún sitio. La minoría negra de Usa fue, durante décadas de Hollywood clásico, una gran ausente del banquete cinéfilo. Su música sí fue integrada de manera bastante rápida en el hollywoodismo, contribuyendo enormemente a su repercusión mundial (y a la aparición posterior del rock, fruto del maridaje entre "lo negro" y "lo blanco"). Pero no así su presencia. Hubo algunas excepciones dentro del sistema de estudios, como "Aleluya" o "Cabin in the sky", films que significativamente tienen un reparto casi enteramente afrouseño (es decir, sin "integración" con blancos), y a veces ni  siquiera demasiado "negro":


Nina Mae McKinney, protagonista de "Aleluya", tiene un notable aporte genético europeo.

Para toda una generación de cinéfilos los personajes negros más relevantes eran el pianista Sam y la criada Mammy. Sin embargo, en los años sesenta la cosa cambió. Al calor de las conquistas en derechos sociales, la llamada Nueva Frontera kennedyana, el personaje afrouseño hizo acto de presencia desde posiciones de orgullo y dignidad. "En el calor de la noche" (1967, Norman Jewison) fue crucial en ese sentido, porque presentaba al público blanco mayoritario un personaje negro de peso, Virgil Tibbs (Sidney Poitier), que caía simpático porque era digno y recto, muy serio, y muy profesional en lo suyo. Sidney Poitier se convirtió en una estrella, casi un Paul Newman afro, y como estrella intervino en "Adivina quién viene esta noche", en la que el viejo Hollywood (representado por Spencer Tracy y Katherine Hepburn) daba su aprobación simbólica a una relación interracial. Eran los años sesenta, años de optimismo en los que se soñaba con llegar al año 2000 en un planeta sin enfermedades, sin guerras y sin tensiones raciales. Como curiosidad, se hizo una versión cómica en el 2005, "Adivina quién", en la que se invierte la pigmentación de la pareja -ahora la negra es ella, interpretada por la simpática Zoe Saldaña- y en la que se deja claro no sé si conscientemente o no que las tensiones raciales, llevadas con humor o sin él, están para quedarse.

A partir de ahí se da una doble tendencia: o personajes negros en el cine mayoritario, o personajes negros en el cine para negros, lo que se viene conociendo como blaxploitation y en el que no escasean los villanos blancos (¡!). Siguiendo con la primera tendencia, el personaje negro ha tenido un pequeño abanico al que ajustarse, generalmente como secundario: el serio y orgulloso, el graciosete, la angry black woman, el cachas tipo M.A. .... La excusa de la comedia permitió que actores como Eddie Murphy encabezaran producciones hollywoodienses. En la saga Arma Letal se decidió a última hora que el acompañante de Mel Gibson sería un actor negro, Danny Glover. E incluso de la comedia se puede llegar a la interpretación seria, como le pasó a Will Smith, que empezó en una serie en la que sólo salían negros (¡vaya integración! .... y series de ésas las han pasado a porrillo en las cadenas españolas) y terminó de star hollywoodiense, teniendo desde siempre el cariño del público blanco.

El caso de Glover y Gibson en la saga Arma Letal es paradigmático. El negro es familiar, tiene tres hijos, una bonita casa, y su estilo de vida es muy conservador. El blanco está medio flipado, no forma familia y vive cada día como si fuera el último. Esa decantación se dará a menudo en el cine comercial. Habitualmente Morgan Freeman hace de una especie de mentor de jóvenes blancos, mostrándose más sabio y mesurado que ellos. He perdido la cuenta de veces que he visto ese personaje suyo. En películas con coartada científica -como "Terminator II", "Deep blue sea" o "El núcleo"- el personaje más sabio es negro. En la saga Matrix los negros interpretan a personajes positivos, quedando los blancos para hacer de los villanos. Hay tantos ejemplos que realmente no merece la pena. Lo he visto permanentemente en los últimos tiempos.



Últimamente se está dando una nueva tendencia, que es la de darle a actores negros personajes que histórica u originalmente eran blancos. Eso pasó con el personaje de Heimdall para la adaptación cinematográfica de "Thor" (2011, Kenneth Branagh), al que dio vida Idris Elba a pesar de que originalmente era blanco (el villano en la adaptación continuó siendo blanco, faltaría más). Eso podría entenderse desde la óptica de Branagh, muy dado a esos jueguecitos anacrónicos -en "Mucho ruido y pocas nueces" puso de príncipe de Aragón a Denzel Washington, por ejemplo-; sin embargo, ha seguido dándose en más ocasiones. Recuerdo una adaptación televisiva de la Odisea en que aparecía Orfeo interpretado por un negro, así como la serie "Merlín" en la que la reina Ginebra era una mujer mulata. 


Según los reescribientes de la historia espiritual de Europa, así luciría la mujer que trajo la ruina a Camelot por su belleza. Que cada cual juzgue.


¿Nos toman el pelo o qué? ¿No quieren integración? ¿Por qué no hay un runrún insistente para que tengan grandes papeles de villanos? ¿Para cuándo un Amon Goeth negro? Ya que Amón era un dios egipcio y para unos cuantos desorientados el Antiguo Egipto era una black civilisation, por qué no ....

Hay algunas posibles explicaciones. La primera gira en torno del endomasoquismo. Según esa explicación, los blancos no tenemos problema en ser hipercríticos con nosotros mismos y en echarnos la culpa de prácticamente todo lo que ocurre en el mundo. Si un país que fue colonia europea anda mal, tendemos a autoculparnos (aun sin tener culpa alguna pues tú y yo no hemos colonizado a nadie, lector) afirmando que los males de ese país ya echaron raíces en los tiempos coloniales. Si no fue colonia europea, la culpa está en el sistema internacional que lo exprime y explota, siendo ese sistema una creación de europeos. Si un miembro de una minoría étnica comete un delito, rápidamente saltan las voces intentando justificarlo generalmente por la "pobreza" (aunque el delincuente sea rico o su acto no tenga trasfondo económico, como por ejemplo una violación).

Esa ley del embudo, hipercrítica para nosotros y justificación para los demás, es característica del control mental progre, cuyo motor principal es el cultivo del sentimiento de culpa entre los europeos étnicos. Casualidad o no, ese sentimiento de culpa ha arreciado desde los procesos de descolonización y como es obvio no ha remitido hasta hoy.

Otra razón puede ser un antirracismo genuino pero que acaba derivando en paternalismo. La mayoría de directivos en los consejos de administración donde se toman las decisiones y se dan las luces verdes para que se hagan películas en el sistema hollywoodiense actual son europeos étnicos, que quieren "hacer justicia" para con las minorías casi ausentes en esos consejos dándoles más papeles y más focos, haciéndoles chupar más cámara, para así compensar su ausencia durante décadas de hollywoodismo clásico.

Ese paternalismo es una concesión graciosa de personajes positivos, nunca negativos. Esos personajes tienen, además, muy escasa relación con la realidad de un país como Usa, en el que hay una gran desproporción en las estadísticas criminales en virtud del origen étnico tanto del perpetrador como de la víctima, y sobre lo que no insistiremos más dando por hecho que el lector está bien informado al respecto.

Otra razón: tener la fiesta en paz.  Cada vez que una minoría, no sólo étnica, se ve representada en un villano fílmico, las asociaciones de derechos civiles arman el taco. Recordemos que en 1992 concurrían para el Oscar dos films con villanos homosexuales, "JFK, caso abierto" y "El silencio de los corderos". Tanto jaleo se organizó que desde entonces los villanos gays se pueden contar con los dedos de la mano, y sobran dedos.

Eso ha pasado igualmente con las minorías étnicas. Un film como "Mentiras arriesgadas" (1994, James Cameron), con villanos árabo-islámicos, sería imposible hoy a pesar de que la realidad histórica da para que los haya. Se vería como una criminalización de toda una religión o de toda una etnia, "los radicales son una minoría", "las primeras víctimas del yihadismo son los propios musulmanes" y demás frases muy sobadas que, siendo ciertas, suenan a excusa para cambiar de tema, "circulen, circulen".

Una cuarta razón, más próxima al así llamado marxismo cultural, es el racismo antiblanco. Según esa dirección ideológica, los blancos tenemos una mentalidad neurótica producto de nuestra errónea y antinatural forma burguesa de vivir, mentalidad reflejada en la importancia del dinero sobre los valores, en la degeneración física (argumento muy querido por los afrocentristas, que suelen incidir en que muchos blancos no pueden respirar habitualmente por la nariz y su aspecto es menos fibroso que el de un negro promedio), lack of empathy respecto de otras razas (otro argumento cultivado por los afrocentristas), predominio blanco entre los serial killers (eso habría que verlo) y demás males de una sociedad opulenta que debe ser barrida por otra humanidad más sana, más fresca, más joven y sin tantas rayadas mentales.

De ahí que esa estructura de pensamiento haya derivado en una cosmovisión pro-inmigración de marcado signo adventista: los blancos europeos reciben con carteles de bienvenida -ofreciendo incluso besos y abrazos gratis (sic)- a una humanidad que ellos consideran más limpia y menos pecaminosa, que ayude a ventilar el cuarto cerrado de nuestra civilización aburrida y homogénea dándole pinceladas de alegría y color. Eso es una solemne tontería pero en el esquema mental progre adventista esa tontería manda.

Pero .... ¿y si hubiera una quinta explicación inesperada? ¿Y si la ausencia de villanos negros fuese por racismo antinegro de quienes deciden qué películas se hacen?

En El cine según Hitchcock el gran maestro inglés le decía a Truffaut que la clave para que una película atrape al espectador está en el villano, que ha de ser fascinante. Si el villano no funciona, la película tampoco. Eso lo ha entendido bien el cine moderno, que ha cultivado con mimo a los villanos, entre los que hay un poco de todo, pero casi siempre con la característica común de ser blancos, muy inteligentes (a menudo más que los protagonistas positivos) y con sorprendentes recursos que no se sabe de dónde sacan, hasta casi parecer sobrenaturales: pienso en Max Cady, en Hannibal Lecter, en el John Doe de "Se7en" (1995, David Fincher) y, cómo no, en el Joker.


En "El caballero oscuro" (2008, Christopher Nolan) el Joker pone patas arriba Gotham, una megaúrbe con 30 millones de habitantes, con mínimos elementos materiales y una enorme maldad de rango metafísico. ¿Por qué no pusieron un Joker negro, para hacerlo más "integrador"? ¿Por endomasoquismo? ¿Por paternalismo? ¿Por no aguantar al reverendo Jackson y demás? ¿Por racismo antiblanco? ¿O por pensar que ese papel tan avanzado y titánico tenía que ser interpretado por un blanco?

Curiosamente, la ausencia de grandes macrovillanos mundiales negros contrasta con la presencia de macrovillanos mundiales asiáticos. Ésos son los casos de Fu-Manchú y del emperador Ming. Ambos macrovillanos se caracterizan por tener grandes riquezas y un imperio que rigen con mano de hierro, que son sádicos, que tienen ambos una hija algo ligera de cascos, que son muy listos .... y que son mongólidos. Los orientales son considerados inteligentes en Occidente, y se admira su cultura milenaria. Por ello, para los productores de películas que un gran villano sea asiático no resultaría una decisión arriesgada porque según ellos el público occidental podía considerarla una decisión razonable. Ahora la corrección política y la marcada occidentalización de las sociedades orientales parecen haber frenado esa tendencia .... que de vez en cuando surge, como en los villanos coreanos de "Muere otro día" .... o quizá en la parodia de Kim Jong-Un en "The interview", que no he visto.

Ahora no recuerdo ningún macrovillano negro a ese nivel en el cine hollywoodiense. Lo más parecido podría ser el barón Samedi de "Vive y deja morir", también de la saga 007, y cuyo poder deriva no de la brillante creación de un imperio fumanchiano sino de la práctica del vudú, una cosmovisión caótica y premoderna que busca excitar los estratos más bajos de la psique humana para esclavizarla por el miedo. ¿Pudiera ser que esa clamorosa ausencia de villanos negros se deba a que los productores crean que ese minoría "no da para más"? ¿Sería un caso de doble racismo en el Hollywood moderno, negros positivos -bienintencionados pero simplones- contra blancos negativos -enfermos de mal pero espabilados-? ¿No creen en la humanidad quienes hacen películas hoy? ¿No creen en nada?

No tengo respuesta. No estoy en sus mentes. Pero lo que estamos viendo en las pantallas año tras año es la aplicación de una agenda. Eso es evidente.


48 comentarios:

  1. No hay villanos negros, por que los villanos son inteligentes y a los negros no se les considera con capacidad intelectual suficiente para hacer planes, conspiraciones y cosas de ese tipo. Si el joker o lex luthor hubiesen sido negros, los negros no se hubiesen quejado, ya que son personajes malvados , pero fascinantes. Algo parecido pasa con las mujeres, no recuerdo muchas villanas.

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    1. Y por otro lado, la exaltación del héroe que no piensa sino que actúa, o del héroe militar. Esto va a tal punto que un héroe intelectual es rápidamente convertido en antihéroe: Sherlock Holmes y Batman se me vienen a la mente.

      En los cómics, los doctores suelen ser supervillanos y los capitanes, superhéroes.

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    2. Ahí encontramos una de las patas de la mesa. Es posible que los productores (básicamente, los que se sientan en los directorios de las multis que controlan lo que en su momento fueron estudios cinematográficos y ahora son meramente empresas que hacen pelis como podrían hacer bastoncillos para los oídos, con la misma pasión y el mismo rango artístico) eviten que haya villanos negros no por convicción humanista sino por paternalismo (además de por querer jugar al bonito juego de la ingeniería social, obviamente).

      El capitán se opone al doctor desde siempre en el cine hollywoodiense, y en favor del primero, primando el desarrollo global de la persona, de todas sus capacidades, en vez del mero desarrollo aislado del intelecto. No era extraño que el "mad doctor" tuviera algún tipo de deformidad física, que le había hecho volcarse en las tareas intelectuales o bien que provenía de esa misma focalización en la mente, olvidando el cuerpo, algo que se paga.

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  2. Sucede con LOTR, he visto a feministas quejarse del supuesto machismo en esa película (pero bien que no hay ninguna mujer villana en la historia, es más, no hay una sola villana en toda la obra legada por J.R.R. Tolkien). Pero claro, para ellas Tolkien era un "machirulopatriarcalheterofalocentricomisoginocapitalista" XD

    Igual con las quejas de que no hubiese gente de color en las tres películas de LOTR, siendo que la obra de Tolkien esta basada en la tradición EUROPEA (ademas, ¿que les importan las razas?, ¿no son una simple construcción social para ellos acaso?).

    Aqui dejo un ejemplo de la imbecilidad de estos progres:
    http://www.fantasitura.com/thread-544.html

    Felipe

    Pd: interesante que vayas a dedicar un articulo a los judios y el porno. No quiero sonar antisemita, pero se me hace inevitable hacer una asociación entre judíos y el hecho de que la aplastante mayoría del porno interracial sea hombre negro con mujer blanca.

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    1. me gusto tu comentario, mas alla de una opinion basada en la pelicula y no en la serie de libros de Tolkien, no es mas que pura estupidez progre, calificar a este gran escritor de racista bajo una base de un video de youtube.

      Ejemplo de esto es Dross un youtuber latino que en uno de sus video dijo que Tolkien era racista, pero como respuesta salio otro video desmintiendo esta mentira, sin duda fue algo epico.

      aqui los videos

      https://www.youtube.com/watch?v=R1szW2T-JLE

      y la respuesta:

      https://www.youtube.com/watch?v=ToOOuvQk7EM

      Seba

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    2. Hola, ya tengo las ideas-fuerza para el artículo. Pero entre la falta de tiempo y que se me ha colado un tema candente que merece entrada (cómo no, los resultados del 20-D y el identitarismo, que no es que haya tenido malos resultados: es que no ha tenido resultados), a ver cuándo consigo redactar todo lo que me propuse para este invierno que, al menos astronómicamente, ya ha comenzado.

      He visto algo de los vídeos. Dross me resultaba gracioso cuando jugaba (el mítico Polybius es descacharrante); como anecdotista no es interesante.

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    3. Aprovecho para decir, y esto ya es off-topic, que nunca he sintonizado con la épica ésa del tolkienismo. Es curioso lo de Tolkien, hay gente que en su vida ha leído a Tolstoi o a Hesse pero que se ha empollado la mitología tolkeiniana a nivel de "Saber y ganar premium", gente que tiene media docena de libros en casa, cuatro son del señor de Oxford y dos de repostería creativa.

      De niño me gustó mucho la versión de Ralph Bakshi, de 1978, y eso que no la vi en cine sino en el VHS de la época, que era fulero. Bakshi, un judío de Palestina (lo que no le impidió rendir tributo a la época europea), usaba la técnica del rotoscopio a menudo y también la usó en su versión, superponiendo dibus a imágenes reales rodadas en España. En contra de lo que se cree, fue un éxito comercial, pero la segunda parte quedó sin estrenarse. Memorable, magistral, la banda sonora de Leonard Rosenman.

      Las de Peter Jackson son un aburrimiento. Ese país elfo que parece un anuncio de Cacharel o algo así, o las barbas falsas de Saruman como salidas del atrezzo de una peli de kung-fu tipo "Ten brothers of Shaolin" ....

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    4. ¿No te gusta la épica Tolkeniana?, me dio la impresión de que si, al menos en otro comentario tuyo en otro articulo que ya ni me acuerdo. Por lo demás, no he leído a Tolstoi, pero estoy leyendo a Dostoievski.

      Felipe

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    5. Supongo que si a determinada edad algo no te entra, es complicado que llegues a sintonizar con eso más tarde. Si no lees a Lewis Carroll o "Planilandia" en el momento adecuado, o con los años idóneos, después ya no llama. Igual me pasa a mí eso, aunque intenté leer ESDLA en la adolescencia. Lo veo en parte como el ejercicio de estilo de un filólogo.

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  3. ¿Egipto antiguo una civilizacion negra? ¿es en serio? solo un progre puede creer eso.

    seba

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    1. Ten en cuenta que nos están reescribiendo la historia a toda marcha.

      Antes era un juego divertido en los departamentos de una universidad californiana. Ahora es casi a vida o muerte, nuestro mundo se acaba lenta pero inexorablemente y se hace crucial pastorear nuevas almas gracias a esas reescrituras.

      Ha calado, desde luego. A mucha gente que "conoce" el Egipto antiguo a través de pelis-basura y vídeo-clips manipuladores se le ha mentalizado a fondo sobre el Black Egypt. Quien domina los medios, domina las mentes. Es un debate que he tenido más de una vez en el mundo real. ¿Y qué voy a hacer, ir convenciendo a la gente uno por uno?

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    2. Que bah, los negros construían pirámides con sus poderes mentales...hasta que los malvados albinos de las cuevas del Cáucaso hicieron aparición y se robaron/destruyeron los conocimientos de aquellos genios negros XD

      Creo que ambos andan mal, los afrocentristas y los nordicistas. En mi opinión, los egipcios fueron básicamente "armenoides" con algunos aportes africanos y algo de blancos aparentemente. Pero decir que eran todos negros o todos rubios es ya mas bien parte de la subjetividad de muchos de estos afrocentristas y nordicistas.

      Lo deprimente de todo, es que hay blancos (con complejo de autoodio obviamente), que se tragan los cuentos afrocentristas y los apoyan en su idea de que Europa todo se lo debe a los negros.

      Felipe.

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    3. Es un tema bastante enredado porque se cuela el sesgo personal de cada uno. Sin duda la base poblacional egipcia era más bien arménida, aunque es innegable que tenía aportes nórdicos, tanto cromáñidos desde Libia como oleadas básicamente NR desde Oriente Medio que incluso arrastraron algo de mongolización.

      Abundan en el arte egipcio los cráneos redondeados de visires, sacerdotes y escribas, así como gentes rubias en los bajorrelieves. También hubo aportes negros, más bien en los tiempos de decadencia de aquella civilización. Querer hacer pasar el Egipto antiguo por "civilización negra" es típico de nuestra época, marcada por el retorno de los brujos, del maguferío emergente que ocupa el lugar que tuvo el pensamiento occidental de raíz cristiana, así como los warholianos 15 minutos de fama de opinadores internáuticos que pontifican sobre lo que no tienen ni idea, sin haber hecho los deberes antes.

      Me he sentido tentado más de una vez a dedicarle artículo al tema, pero por un motivo u otro acabo posponiéndolo.

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    4. La presencia negra en Egipto es muy anterior a las ultimas dinastias, he visto momias de faraones, nobles, etc; datados de tiempos anteriores a 1500 o 2000 A.C. y parece que presentan un aspecto inconfundiblemente negro (no puros, pero si cierta influencia).

      Ademas claro, del arte en el cual muchas veces presentan aspecto indudablemente africano (aunque no se si en realidad sea arte correspondiente mas a los ultimos momentos de Egipto.

      Culturas predinasticas como la badariense, tienen elementos africanos (ademas de armenidos).

      Sobre "NR" prefiero no opinar, no nos consta que los "Ancient North Eurasian" primigenios eran pelirrojos, ¿o si?

      Deje un comentario en otro tema, mencionando que podria ser que "Ancient North Eurasian" fuera mongoloide o pseudomongoloide (lo he leido en Eupedia si mal no recuerdo) y que posteriormente migraron al oeste mezclandose con los "Western Hunter Gatherer (cromagnon).

      El haplogrupo paterno R tiene un origen comun con el Q tipoco de los amerindios (no se si sea la causa de que muchos amerindios tienen un aspecto que no cuadra con lo que entendemos por mongoloide tipico XD)...ademas tiene una cercania a O (chinos) y N(uralicos)...curiosamente el fenotipo mongoloide es el comun en ellos.

      Reviza fotos de la etnia Karitiana (amazonia), los cuales tienen mas de 40% ese componente "Ancient North Eurasian" (NR segun Nordic Thunder).

      Es raro que ese haplogrupo "R" se encuentre un poco distante del blanco "I" y los armenoides (antecesores de los blancos) J, G, H, L, etc.

      Bueno, no se que opines al respecto...la verdad en temas de genetica ando un poco perdido.

      Felipe

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    5. Yo lo que veo en América es que los indios de EUA y Canadá tienen facciones orientales; los de México y Centroamérica(este no tanto, mas bien de la parte maya(península de Yucatán y Guatemala) como ya lo que dicho antes, estos veo algunos poseen características armenoides en sus facciones faciales. Lo de que pudieran ser una tribu de Israel esta en el aire. Los aztecas y mayas repito tienen facciones armenidas y no mongolidas; ahora en Mexico también hay sin duda otros pueblos indígenas mas mongolizados y mas emparentados con sus hermanos cazadores recolectores del norte. En Peru igual, la frente huidiza de los armenidos se hace presente. Los incas son armenidos pero quizá en los estratos mas bajos haya mongolizacion. En la Amazonia veo mongolizacion.
      En America por tanto la élite es armenida y mas abajo en la pirámide es mongolida, hasta que llegaron los europeos.
      Diego

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    6. Las momias que he podido ver y que corresponderían a gente negra son más bien tardías, del último milenio a.C., cuando el embudo geopolítico del Nilo había arrastrado grandes cantidades de linaje subsahariano hasta Egipto.

      Todavía en tiempos de Tutankamón se diferenciaba muy nítidamente a los egipcios de los negros, como se aprecia en detalles de su ajuar funerario, incluidas las sandalias.

      Cosa distinta es que alguien con mucha imaginación (no lo digo por ti) vea una momia con la piel oscurecida y la dé por "negra" a pesar de tener rasgos marcadamente caucásicos.

      Por otra parte, es mucho presumir cómo eran los badarienses. Recuerda las representaciones de figuras humanas de Naqada I, con mujeres de ojos azules remedados con lapislázuli.

      Pienso que en el Antiguo Egipto existió una minoría negra, a mi entender muy reducida, y que pasó de ser invisible a efectos de representación artística a estar muy expuesta por doquier pasado el tiempo. Algo así pasa en Usa, en su cine y tal.

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    7. Nórdicos rojos, nórdicos blancos y armenidos...esos tres grupos se mezclaron en diversos grados a lo largo de toda Europa por miles de años para dar origen a lo que actualmente entendemos como blanco europeo.

      Pero al parecer hay un cuarto grupo que se une al acervo genético europeo:

      http://www.cam.ac.uk/research/news/fourth-strand-of-european-ancestry-originated-with-hunter-gatherers-isolated-by-ice-age

      http://sciencenordic.com/ice-age-hunters-reveal-new-line-european-ancestry

      Tenemos a los ENF (arménidos), WHG (cromagnones o nórdicos blancos), los ANE (nórdicos rojos o mong...ok, nórdicos rojos XD) y los CHG (caucasian hunter gatherer). Estos últimos, ¿que serían?, ¿similares al tipo armenido posiblemente?...posiblemente estarían relacionados con el caucasiano haplogrupo paterno "G".

      NT ya deberia de estar pensando en actualizar su articulo sobre la nueva clasificación racial, pero lamentablemente ahora postea algo solo una vez al año :-P

      Felipe

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    8. La clasificación en tres grupos es extremadamente simplificadora, ése es uno de sus atractivos pero ante la gran variedad que tenemos los europeos hay que recurrir necesariamente a la "mezcla" para explicar esa variedad, es un recurso cajón de sastre para abarcar algo que parece inabarcable con tres razas. Veremos, no soy yo el especialista en el tema.

      Creo que a NT el tema ya no le entusiasma. De hecho ha eliminado -ya hace tiempo- las descripciones de personajes históricos según la nueva clasificación, o las ha reducido al mínimo, por ejemplo en el artículo sobre el rostro en la historia de España. Es una pena que apenas escriba.

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  4. El solo negar esta pseudo-historia afrocentrista, te apuntan como racista o como la reencarnacion de Hitler, y lo peor es que los defensores de esta teoria (supremasistas negros), no saben nada de Egipto y el origen de esta "historia" como de su autor "Cheikh Anta Diop" y lo unico que hacen es insultar con un claro resentimiento racial anti-blanco (no soy blanco) y luego se victimizan hipocritamente por el racismo y la miseria que estan viviendo y claro "todo es culpa de los blancos" y te amenazan que "la venganza contra el hombre blanco estara cerca" esto supuestamente basado en la biblia.

    Ademas; tratar de "hablar" con personas rabiosas llenas de odio, es inutil.

    Señor Hombre-lupa podria hacer un tema respecto a esto "La raza del antiguo Egipto", seria muy interesante leer su punto de vista.

    Seba

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    1. Bueno, se puede consultar el artículo de Europa Soberana sobre el tema. Creo que lo que diría yo sería demasiado redundante. De todas maneras, las imágenes cantan la Traviata, así que cualquiera con la mirada limpia puede hacerse una idea cabal empleando los motores de búsqueda.

      Prácticamente el 99% de lo que he leído de reivindicaciones del Black Egypt está escrito desde el resentimiento. Así es muy complicado ser objetivo.

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    2. Ya que hablas de reivindicaciones, es notable ver que esos negros toman el hecho de quedarse con mujeres blancas, como una reivindicación...si no me crees, mira a este tipejo:

      https://www.youtube.com/watch?v=N6i_RsDoFTE

      Nota lo que dice al comienzo de esa basura de video: "Justice time has come"

      Además, no tiene pierde el resto de videos de ese miserable, celebrando que las blancas "prefieran" a los negros y todo eso (incluso he visto a alguna "mudshark" comentando en uno de sus videos, mostrando su desprecio a los blancos y prefiriendo a los negros (PERO ESO SI, QUE BIEN QUE DISFRUTA DE LOS AVANCES TECNOLÓGICOS HECHOS POSIBLES POR BLANCOS, LOS MISMOS QUE NO HAN SIDO POSIBLES POR SUS TAN QUERIDOS NEGRITOS).

      Vaya que no he podido evitar enfermarme con este tipejo. Solo espero que ya colapse todo y que toda esta chusma humana vea lo que es bueno.

      Felipe.

      Pd: ¿que opinas de mi comentario sobre los "NR", perdon la insistencia, solo quisiera saber tu opinión (aunque entiendo que te sea imposible responder por ahora XD).

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    3. YouTube, los foros, las redes sociales, etc, son las nuevas ágoras, las plazas públicas virtuales del siglo XXI. Y por esas plazas, como por las plazas reales, también pasea ese entrañable personaje conocido como "el tonto del pueblo". Pues eso.

      Hay cosas que es mejor no ver. No se gana nada. También hay un porrón de vídeos youtuberos de chicas negras explicando por qué salen sólo con blancos y por qué las demás "sistas" deberían hacer igual. La diferencia es que en estos casos esos vídeos intentan ser constructivos, apelando a la razón y no al morbo.

      No tengo tiempo para comentar más. ¡Salud!

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    4. Yo vengo a hacer guerra a los infieles y a poner jerarquía a la sociedad; los humildes del mundo deben quedarse abajo y los escogidos arriba, Dios jerarquiza la humanidad. Si lo hacen por las buenas será una jerarquización suave y bella, mas Clásica y Renacentista; pero si continúan molestándome con visiones como la de arriba, tanto blancos como negros sufrirán, y lo SS puede surgir, como dos truenos tremendos cayendo sobre los impíos que conciertan semejante herejía, a menos que sea bajo requisitos severos de la iglesia católica todo esta equivocado.
      Diego

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    5. Diego, como supongo que comprenderás comentarios de ese tipo no aportan nada a los temas tratados, y estarían mejor publicados en tu blog personal, no en blogs ajenos.

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    6. Entendido; tu decides que aceptas o no, al fin de cuentas.
      En ultimas consecuencias yo les digo que los mas vulnerables son la gente de color no europeas, y ellos lo saben, lo sienten. Están a merced de lo que dicten las elites satánicas o nosotros las elites san petrinas. Pero encoleriza sus pecados o hábitos grotescos.
      Diego

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    7. HLG, no quieras hacer mundano y seco el blog. No olvides el misticismo y la substancia. Por favor, no caigas.
      Diego

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    8. HLG yo solo digo disparates, y no lo puedo evitar, imposible. La única manera es que publiques lo que se te de la gana. Es tu blog tu tienes El Poder.
      Diego

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  5. Ejemplo de blanco super progre, feminista y liberado...con autoodio y culpabilidad blanca:

    https://twitter.com/DemonioblancoTT

    https://www.facebook.com/demonioblancodelateteraverde/

    XD

    Juan

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    1. Bueno, según he podido leer ahí en realidad quien escribe en ese perfil parece ser una mujer negra (no sé si "cis" o "trans", la verdad).

      Nunca había oído hablar de "feminismo interseccional" ni de "visibilidad grisexual", lo reconozco. Está claro que tengo que actualizarme ;-)

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    2. Pues lo de negra lo supuse por una cita que tuiteó, y que yo pensé que era una afirmación suya.

      Qué cosas, se enfada porque hay gente que bromea con quien es virgen a los 20 años (yo jamás escuché broma alguna al respecto en mi vida, ni hacia mí ni hacia otro) .... huy .... que tiene también una cita de Elie Wiesel, jeje, qué completo.

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  6. https://eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com/category/raza/

    Progres malnacidos, acusandonos a los blancos de todos los males...se nota que nos tienen mucho odio (pero eso si, estos cerdos gozan de las comodidades que han sido posibles por los blancos).

    Quiero que colapse todo, quiero que se acabe el petróleo, PERO YA, quiero ver la cara de esos insectos cuando todo acabe.

    Juan

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    1. Muchos de los que ahora van de santos laicos por la globalización y la multicultura se volverán yihadistas, o huirán gritando "ya os avisé" cuando se hartaron de decir justo lo contrario, o te asaltarán para desplumarte.

      Nosotros no colapsaremos, probablemente. Nos empequeñeceremos y volveremos a crecer, tras un intermedio duro y traumático. Yo ya me he mentalizado para ese truculento parto. No queda ya muy lejos.

      ¡Salud!

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  7. "No tengo respuesta. No estoy en sus mentes. Pero lo que estamos viendo en las pantallas año tras año es la aplicación de una agenda. Eso es evidente."

    Definitivamente hay una agenda, así como es parte de una agenda ese constante machacar con parejas interraciales (negro con blanca en el 99% de casos), en el cine, series, publicidad, etc. Claro, no es conspiranoico pensar que hay no pocas narices ganchudas detrás de todo esto (seria cuestion de revisar los apellidos de quienes hacen todo esto).

    Bueno, si te suena nazi antisemita mi comentario, puedes borrarlo, pero al menos me gustaria tu opinion sobre eso.

    Pd1: ya que he hablado de mujeres, es raro que no hayan comentaristas femeninas por aquí, al menos nunca he visto ninguna por este blog XD.

    Pd2: Star Wars siempre me ha parecido una tontería, nunca le he encontrado el gusto.

    Felipe

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    1. No sé muy bien qué pintan las "narices ganchudas" en esto. No sé si te refieres al Gran Capitán, a Savonarola, a Cervantes o a Unamuno.

      Si te estás refiriendo a la presencia de judíos en el mundo de los medios, quienes menos se deberían sorprender son los "nazis antisemitas", pues esa gente cree a pies juntillas en la religión californista del CI, y dado que los asquenacíes son los humanos con CI más elevado los "nazis antisemitas" deberían entender, siguiendo siempre esa lógica, que su presencia entre las élites no se debe a una conspiración sino a un proceso natural según el cual el CI se impone y se abre camino. Eso, por descontado, no tiene nada que ver con lo que yo pienso.

      Yo ya he asumido que las mujeres no intervienen aquí :-( Hace ya tiempo una guapa mexicana me saludó en un hilo, y desde entonces la presencia femenina ha sido que yo sepa nula.

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    2. Star Wars pertenece a una generación concreta. La gente que ahora cumple veinte años no sabe qué significa y puede que no conozca la trilogía original. Les da un poco más o menos igual.

      Además la idea de la saga recoge ideas anteriores del acervo colectivo, el cómic, Flash Gordon, el peligro germánico, Robin Hood, Metrópolis, el espectáculo wagneriano, incluso el western y el Gordo y el Flaco, todo estaba ahí flotando en la brisa hasta que Lucas lo solidificó en una película. Todas esas referencias están caducas para la chavalada de hoy. Sólo unos pocos, los "jedis" cotidianos, se interesan por la herencia cinematográfica que nuestra cultura está acumulando, y al ser tan pocos les costará impedir que críe polvo.

      Star Wars VII es una clara operación comercial-nostálgica, basta con ver unos fotogramas, Abrams pretende actualizar al niño ochentero que fue, ganando pasta por el camino. No he ido a verla.

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    3. En realidad pedía tu opinión sobre esa obsesión con la pareja negro con blanca XD

      Felipe.

      Pd: sobre ese tal "demonio blanco" que coloco otro comentarista, indistintamente de que sea blanco o negra, el hecho es que hay blancos que piensan así :P

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    4. Es curioso porque, como ya puse en el artículo sobre la minoría afrouseña, la ratio de divorcio en los matrimonios negro-blanca de Usa es 200% mayor que la ratio en los matrimonios blanco-blanca, mientras que la ratio en los blanco-negra es .... un sorprendente 44% menos.

      Una imagen ilustrativa:

      https://www.blogher.com/files/divorce_3.jpg


      En el cine y las series se da más el negro-blanca, pero no con mucha diferencia, pero algo debe influir el dato anterior de bajos divorcios porque en la publicidad, los spots, hay más frecuencia de pareja blanco-negra, también puse varios ejemplos en los comentarios de aquel hilo, al menos en la TV de Usa.

      Quizá, y digo quizá, en el caso del cine y series con la pareja negro-blanca se quiera apelar a la transgresión, a la ruptura con lo tradicional, a llamar la atención, a la ingeniería social, mientras que en el segundo (la publicidad tiene menos contenido "artístico", va directa al meollo de la rentabilidad) parece encontrar estabilidad en la pareja blanco-negra, es más realista, esa pareja garantiza más poder de compra y más conservadurismo. Lo digo muy grosso modo pero creo que por ahí podría ir el asunto.

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    5. Bueno, al menos en mi experiencia, mínimo el 95% (sin exagerar) de parejas interraciales que he visto en películas, series, publicidad, etc de USA es el de negro-blanca. Bueno, supongo que debo ver mas películas y series XD

      Sobre el tema de divorcios, no me extraña, mientras la mujer blanca (bien emputecida ella) busca a un negro por tenerla mas grande, ser "cool", caliente en la cama, etc; la mujer negra busca a a un blanco porque este proyecta mas seguridad, es mejor padre, es mas trabajador, etc.

      Felipe.

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    6. Es posible que también influyan ciertas carencias afectivas,que los useños llaman vagamente "daddy issues", a la hora de optar por ciertos perfiles en la formación de pareja.

      En el otro lado, las escritoras del BWE (que recomiendan a las mujeres negras tener un marido blanco) destacan que los blancos son educados para tratar a todas las mujeres como a princesas, algo al parecer completamente ausente en los "hoods", y para encajar con elegancia unas calabazas.

      No recuerdo quién lo dijo, pero tenía razón: al casarse la mujer espera cambiar al hombre, y el hombre espera que la mujer no cambie XD

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  8. He visto por primera vez un miniclásico del cinema-bis europeo, sección "Macaroni Combat": "Aquel maldito tren blindado" (1978, Enzo G. Castellari). Hazañas bélicas por parte de una cuadrilla de indeseables que al final son unos héroes, o algo así. La peli es ligera, divertida, muy influida por el cinismo del spaghetti-western (que de aquéllas se notaba mucho en el cine de consumo, como en la saga Mad Max), y tiene puntos de interés:

    -Al parecer Tarantino se inspiró en parte en ella para su bodrio "Malditos bastardos", la peli que me divorció definitivamente de su cine (aunque hay que agradecerle que presentara a Mélanie Laurent a la cinefilia).

    A Tarantino le gusta dárselas de listo rehaciendo películas ya hechas y poco conocidas, ofreciendo un producto más perfecto y cuidado pero sin vida.

    -Sin duda está en la inspiración de la parodia "Top secret!", sobre todo por los de la "guesistáns".

    -Hay un alemán decente, interpretado por Raimund Harmstorf, que está asqueado porque el alto mando insiste en continuar una guerra ya perdida y en la que está muriendo la juventud de su país.

    -Sale una chica (Debra Berger) que, como mandaban los cánones del cinema-bis europeo de los setenta, luce muy nórdica. Hablaremos de eso pronto.

    -Los alemanes son los malos, pero son malos de cartón-piedra. No se profundiza en cuestiones ideológicas.

    -Sale entre los "buenos" un negro, Fred Williamson, fumando puritos. Tarantino y su compinche Robert Rodríguez le repescaron dos décadas después para que siguiera fumando puros en "Abierto hasta el amanecer". El personaje de Williamson se caracteriza, además de por los puros, por un mostacho que le permitiría la entrada directa en el paraíso de Village People (aquel grupo gay-friendly promovido por la californiana Universal a través de su filial Casablanca) y por manejar la metralleta con una mano, como quien usa una grapadora.

    Al final se me hizo muy rollo.

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  9. Ayer vi la tele, señores. Aguanté 20 minutos. Estaban echando "Red dawn", la versión de 2012 del "clásico" de John Milius de los años ochenta. Sí, el de la invasión soviética de Usa que es respondida por un hatajo de mocosos convertidos en héroes.

    La peli es tan mala que invita continuamente a que uno deje de verla, como así hice. Además, la típica planificación confusa con luces diurnas crudas. Y encima aguantar al armario empotrado del Hemsworth poniendo caras intensas, como que no.

    Los malos son norcoreanos. Se trata pues de uno de los pocos ejemplos de malos globales no-blancos que nos ha dado Horriblywood en los últimos tiempos. Y, para no variar, cuando así hacen los ponen asiáticos.

    La invasión norcoreana no se la cree uno ni siquiera en la ficción salvo que vaya emporrado. Entre los héroes, los lobeznos, hay un chico negro y un hispano. Me pareció entrever que de ese grupo se había pasado al colaboracionismo con el invasor otro chico, obviamente un blanco. En fin, un bodrio que sólo sirve para apuntalar el artículo. Por favor, que nadie me reproche que no la vi entera. Cuando no se puede, no se puede.

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  10. Una anécdota. Durante Semana Santa le dediqué mi típica media hora de atención a la tele. Habían anunciado la peli "Espartaco" en prime-time, no recuerdo ahora en qué cadena, y pensé qué raro, una peli de 1960 en prime-time en una privada. Efectivamente, no era la original sino una versión con toda la pinta de ser televisiva. En fin, para qué darles a los espectadores un clásico de Kubrick con guión de Dalton Trumbo, música de Alex North, fotografía de Russell Metty, créditos de Saul Bass y un reparto alucinante cuando puedes ofrecerles un soso refrito para TV.

    Bueno, pues tenía cosas curiosas. Si recordáis la original, Craso pide al dueño de los gladiadores una doble pelea privada a muerte, y a Espartaco le toca con un retiarius negro muy alto que le vence pero en vez de rematarle se abalanza contra los patricios, perdiendo la vida. Bueno, en esta versión pasa igual. Pero los comentarios previos de los patricios me pasmaron.

    Dice uno que es absurdo enfrentar a dos gladiadores tan distintos, uno con una espadita contra otro con tridente y red. El otro patricio dice que la superioridad armamentística del negro compensa la poca inteligencia de esa raza (¡!). Entonces interviene el dueño diciendo que esos comentarios producen "animosidad" entre los hombres.

    Luego eligen a un gladiador judío. Dicen entonces que los judíos sí son muy listos y también muy hábiles con la espada tal vez porque entrenan circuncidando a sus niños (¡!). Sorprendente doble incorrección política en esa TV-movie. Así que me quedé a verla un poco a ver si estaba bien, pero la dejé poco después. Y el prota cero carisma. Hasta yo haría un Espartaco mejor, hoygan.

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  11. Hace unas semanas volví a ver el clásico "Alien" por enésima vez, disfrutándolo más que nunca. Como sabéis uno de los personajes, Parker, es negro (el actor Yaphet Kotto). Obviamente, no es el villano (ese papel corresponde a un blanco, el oficial científico que en realidad es un robot). Se supone que está en un estrato socioeconómico inferior respecto de quienes gobiernan la nave, es el mecánico a bordo, su papel es de "blue collar" reivindicativo que se pasa la primera media hora del film protestando porque su salario debería ser más alto y por el rodeo que han tenido que hacer para seguir una señal aparentemente inteligente. Parker sería el "negro reivindicativo", personaje bastante recurrente en los años setenta, que protesta por el injusto reparto de gratificaciones y roles en un mundo -en este caso un micromundo, la nave Nostromo- controlado por blancos.

    Curiosamente, Parker tiene un ayudante llamado Brett y que se corresponde con cierta imagen de "white trash", un tío que parece medio lelo, con gorrita de béisbol y cara de acelga. En todo momento el espectador entiende que es Parker quien tiene la iniciativa y el peso en su relación laboral, que es el "jefe" aunque no se diga explícitamente. En cierto modo es como si Parker quisiera insertarse en un mundo de blancos haciéndose "primo de Zumosol" de un blanco.

    También Parker muestra interés por las mujeres blancas de la Nostromo. Dedica a Ripley unas miradas lascivas en una escena, pero no pasa de ahí, "es una cabrona" dice de ella. En cambio a Lambert le "tira la caña" lanzándole una indirecta durante un almuerzo. Tal vez Parker encuentra difícil de ligar a la seca y orgullosa Ripley mientras que la más llorosa y emotiva Lambert le parece más accesible. Singularmente, mueren juntos y semidesnudos (Lambert es "violada" por la cola del alien).

    En cuanto aparece el alien, Parker se convierte en un héroe, en el arquetipo del "macho negro fiable", dispuesto a todo para cargarse al xenomorfo. De hecho pudo haberlo matado, pero una Lambert paralizada por el miedo estaba entre ambos, en su línea de fuego. Es decir, Parker no opta por achicharrar a ambos, a Lambert y al xenomorfo, como un cálculo frío tal vez invitaría a hacer, sino que se desespera para no tener que hacer daño a la blanca bobita. También es Parker quien deja fuera de combate al androide Ash. Por tanto, ahí van mis dies para incluir a Parker en la lista de héroes negros realistas del cine moderno ;-)

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  12. No se donde poner esto, pero se me ocurre que aquí:

    https://diaryofanegress.com/2012/12/27/21-harsh-truths-white-people-dont-want-to-hear/

    XD

    Felipe

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    1. Ya cuando vi que citaba a Bobby Wright como un "genio" me di cuenta de cómo está el percal. En fin, es la democratización de la opinión personal :-P

      De todas maneras, dado que según datos oficiales del FBI del 2014 la gente negra asesinada en Usa lo es en un 8% por blancos y en un 90% por otros negros, que la bloguera no se confíe en determinados ambientes por muy "suyos" que le parezcan.

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    2. Lo de estos progres no se como tomarlo realmente XD

      https://www.facebook.com/demonioblancodelateteraverde/photos/a.664424593626291.1073741828.664406843628066/1041632005905546/?type=3&theater

      ¿Es en serio? XD

      Seria bueno que dedicaras algun articulo dedicado a la culpabilidad blanca (lo de ese sujeto que cito es un claro ejemplo por lo que veo), claro, si es que es posible.

      Felipe

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    3. Hola, el caso de la tal tetera verde es de un progresismo "hardcore" que necesita, desesperadamente, recuperar y cultivar la dicotomía "buenos vs. malos" y, para hacerla más llevadera, atribuirle a los "malos" unos determinados rasgos físicos, en este caso la europeidad étnica y, a ser posible, el sexo (o género, ya no sé) masculino. Tan necio como previsible.

      No todo el mundo le hace la ola en comentarios. Atentos a lo que dice una colombiana llamada Liceth, afrodescendiente, reproduzco tal cual:

      "Si tu supieras lo colonizados que están los hombres negros, que a veces quiero es tirar la toalla.

      - Más del 95% de los feminicidio aquí en Colombia, tienen como víctimas a mujeres negras; y más del 87% de esas mujeres, tienen un esposo negro; aproximadamente el 78% de las mujeres negras en Colombia mueren a manos de su esposo negro por violencia machista.
      - Más del 83% de los hombres negros en Colombia cuando consiguen estabilidad económica; consiguen una mujer trofeo no negra (o que al menos lo sea pero de piel clara o mixta). La mayoría de ellos dan razones como que: peleamos mucho, no somos complacientes, no somos tiernas, somos poco femeninas, olemos mal y nuestro cabello postizo les demanda mucho gusto. Cualquiera de esas razones, algunas o todas.
      - Más del 97% de las madres solteras en Colombia son negras; y de esas madres el 80% tienen un esposo negro que lans abandonó (a veces por la esposa trofeo).

      ¿Una como es que hace ahí?? Me puedes explicar como un grupo de gente oprimida rácialmente por el sistema, oprime a otro grupo de gente en la misma situación? Nisiquiera tienen poder económico para eso y mira los estragos que han dejado."

      Esta Liceth me cae bien. Un beso desde Iberia.

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  13. Un villano negro para la galería, el Elijah de "El protegido". No veía la peli desde su estreno. Sufre de huesos extremadamente quebradizos, por lo que sublimó vía cómic su condición buscando a alguien totalmente opuesto a él, alguien irrompible. Para dar con él (SPOILER), Elijah organizó varios atentados.

    Es un villano inteligente y sofisticado, digamos maquiavélico, un villano que "queda bien", no es un sádico ni un malo cutre, y tiene la disculpa del sufrimiento que su enfermedad le ha causado, y que le ha llevado a una demencia que paradójicamente le condujo a la verdad (SPOILER): su antagonista David es realmente irrompible.

    Y la pregunta final: ¿cuántas películas lleva ya Samuel L. Jackson?

    ¡Salud!

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