domingo, 9 de agosto de 2015

Entusiastas (III)




No se puede construir sin antes destruir. Un organismo no se nutre si no ha metabolizado, desmenuzado con sus humores internos, lo que ha ingerido. No tiene sentido dar cartas si no se ha barajado el mazo previamente. El carro no circulará con los bueyes a su espalda y no proyectaremos sombra sin luz. Así pues, ¿tiene algún sentido que yo hable de entusiasmo cuando mi ánimo está lejos de ser entusiasta? No diría que está ahora en los confines del Universo, pero sí lejos, lejos de ese entusiasmo que he llegado a conocer ocasionalmente. Y si esto es así, ¿para qué leer y reflexionar sobre psique y salud cuando soy tan reacio a aplicarme aquello en lo que creo?

Si no soy ejemplo, lo que diga no sirve. Es baratija. Un buen vendedor te endilgará cualquier cosa, aunque no la necesites ni aun siquiera te apetezca tenerla. Un mal comercial no colocará nunca su mercancía, por magnífica que sea. ¿Cuál es la diferencia, en qué estriba el fallo? Actitud. Simplemente eso. Quien lee sobre psicología y psiquiatría, si bien a nivel autodidacta, y siempre tiene un consejo a mano pero no es él un ejemplo de lo que pregona, su mensaje pasa a ser basura porque él lo hace basura. No basta con pretender que es fácil desgajar el medio del mensaje. No se puede, pues ambos radican en lo mismo. ¿Por qué no me aplico lo que digo a otros, algo que sé que es sanador? ¿Soy un fraude? 

Son preguntas que, supongo, no serán del todo raras en la mente de quienes se han parado a reflexionar sobre los resortes de la voluntad, la personalidad y la felicidad. Por todas partes nos hacen promesas. Nuestro tiempo es tiempo de promesas, como cualquier otro tiempo en realidad. Las religiones siguen prometiendo. Han prometido mucho, demasiado. Se han excedido prometiendo. Y todavía así en otras latitudes miles de radicales van a dar y esperar la muerte ambicionando un estereotipado paraíso de huríes y efebos. Supongo que nos gusta que nos prometan cosas. Es como cuando entras al cine, te acomodas y la sala queda en oscuridad: es una promesa de que verás el mayor espectáculo del mundo. Y aunque te decepcionen unas cuantas veces, cada vez que se apaga la luz en la sala de proyección se renueva esa promesa. Así es la promesa de un nuevo día, de un nuevo verano, de un nuevo año, de una nueva vida. O de un nuevo ser: de ser mejor que antes, de ser más guapo acudiendo a determinado centro de estética, de tener más dinero entrando en tal o cual apuesta online, de ser más popular abriéndote una cuenta en todas las redes sociales disponibles, o de ir más allá de ti mismo, sí, como esos cartelitos, flyers y pasquines donde te hablan de las tres realidades invisibles que habitamos, de los beneficios de la enésima moda presuntamente oriental (si por Oriente se entiende Santa Mónica, claro) o del bruñido de nuestra alma inmortal. O ese vidente africano que lo cura todo menos la charlatanería.

¿Nos mienten? ¿Prometen demasiado? ¿Qué pensaríais del gurú que os asegura que sabrá enseñaros cómo vivir en las tres realidades invisibles de nuestro ser si a él mismo no se le da demasiado bien desempeñarse en esta realidad visible? ¿Del irradiador de salud cuyo aspecto es apagado y achacoso? ¿Cómo puede brindar salud, o ayudarnos a sanar, quien está enfermo o es apático? Eso pienso de las cosas que veo, sí. Pero también lo pienso de mí. ¿Hablar yo de entusiasmo para resguardarnos de la lluvia diaria? ¿En qué paragüero se supone que me lo he olvidado?

No hablo para los que ya son felices. No para quienes lucen moreno de yate. No creo hacerles falta. Sólo espero que las cosas les sigan yendo rodadas, mientras no estorben la búsqueda de la felicidad de los demás.




Como dije al principio, generalmente para hacer antes hay que deshacer. Hoy quise ordenar hasta el último rincón. Allí estaba, como desde hace años. No lo había vuelto a tocar desde entonces, el ejemplar de Los pilares de la Tierra que Patricia me regaló cuando éramos novios. No había querido verlo desde hacía tanto .... Entonces recordé que también estaba su carta, aquella carta que me escribió para dármela en mano, con su caligrafía minúscula y deliciosa. Ella era más joven que yo, tenía 20 añitos. Fue lo mejor que me ha pasado. Era tan extremadamente guapa, inteligente y dulce, tan chica diez que no sé qué vio en mí. Bueno, sí lo sé porque lo dejó escrito en su carta. Lloré. Y me prometí ser digno del sentimiento que me embargaba. Patricia era un diez y aun así quiso ver un diez en mí, se enamoró como se enamora una chica de 20, con toda la candidez y la generosa frescura que después la vida arrebata. Yo no fui un diez para ella, yo no estuve a la altura. Tuve que haber sido más valiente y dar los pasos necesarios para fortalecer nuestro amor. Sentí lástima de mí mismo, y un pesar muy grande que por fortuna las lágrimas aliviaron.

Me asquea el machirulerío tóxico así como sus tópicos cuñadistas sobre los hombres débiles que lloran y los fuertes que aguantan como posando para una estatua, mirando al infinito con la mandíbula apretada. Más que debilidad, era sinceridad conmigo mismo al transitar por escenarios pasados que no había vuelto a visitar.  No es que siga enamorado de Patricia, ha pasado el tiempo y he tenido otras relaciones. Pero no he vuelto a sentir tanto por una chica. No es ya que necesite una chica 10, sino que mi bajeza fue mayor con ella que con las demás. Así son las cosas, y es cierto eso que dicen que muchas veces lo que más pesa es lo que no se hace. A mí me pesa lo que no hice. Fui un cobarde y un miserable por omisión. Igual que tantas otras cosas que no hice. Me pesan y lo siento.

El entusiasta vuela mientras que el pesaroso pesa, ya lo dice la palabra. El entusiasta fluye. El pesaroso sufre con cada paso que da e intenta justificarlo otorgando a cada cosa que hace una espuria trascendencia con la que pretende justificarse. Así lo veo yo: mientras el pesaroso arrastra zapatronchos de hierro que le clavan al suelo y que mira encorvado, el entusiasta danza como derviche, mano extendida al cielo y mano gentilmente acamada hacia la tierra. Fluye sin más, sin justificarlo ni darle sentido. Él sabe que tiene sentido pero que ese sentido no tiene por qué venir de él sino tal vez de alguna misteriosa fuente o bien pudiera no estar a su alcance desentrañar o entender ese sentido. Diría que el entusiasta es ligero, diría que es transparente. Pero eso no le hace necesariamente liviano. Puede ser rocoso y persistente como el que más.

¿Por qué el entusiasta vuela? Ya comentamos algo de esto en el apartado de esoterismo del blog. El entusiasta tiene en-Theos, es decir, tiene a Dios dentro. Y los dioses vuelan. Tienen esa facultad, porque han atravesado la edad de duración del Universo desde ese otro Universo que existió antes. Pensad en los arquetipos que hemos visto en el blog: la Señora, el Ungido y el Hiperbóreo. Los tres pueden volar, tienen esa facultad. Tengo para mí que los arquetipos son humanos del Universo anterior que en función de su elevada virtud se convirtieron en dioses, sobreviviendo así al primer Big Crunch y habitando la nueva realidad desde el Big Bang gracias a lo cual nos muestran el camino de la divinidad ellos, la Humanidad antigua, a los nuevos humanos que somos nosotros para que encontremos nuestro camino. No importa si éste es modesto. Debemos recorrerlo porque tiene un sentido, aunque no entendamos cuál es. Y, no obstante, si eso no es suficiente y uno siente en el alma la necesidad de un sentido, debe buscarlo y otorgárselo a sí mismo. Entonces la divinidad puede entrar en esa alma abierta, dándole la oportunidad para entusiasmarse. Esto es la versión profana de los trances de posesión divina de la Antigüedad que aún sobreviven hoy en toda clase de congregaciones; ahora bien, esa versión profana es mucho más importante, solemne incluso, porque la humanidad ha visto demasiado en el último siglo.




Viktor Frankl escribió El hombre en busca de sentido (1946), uno de los libros preferidos de mucha gente incluido yo, tras haber conocido los horrores más abisales de los que un humano es capaz. Pudo haberse hundido tras perder a su mujer en Bergen-Belsen. Su madre fue gaseada en Auschwitz-Birkenau y su hermano perdió también la vida siendo esclavo en Auschwitz-Monowitz. Sin embargo Frankl nos regaló un libro no muy extenso y de lectura sencilla que establece las bases de la logoterapia, según la cual la fuerza primordial que mueve al ser humano no es la voluntad de placer, ni la de poder, sino la voluntad de sentido. Frankl nos enseñó que es absurdo pretender que se puede coger a la vida por las solapas y exigirle un sentido, sino que nosotros debemos construirlo (¿descubrirlo, a fin de cuentas?) incluso en situaciones de sufrimiento. La vida no debe considerarse un personaje como tampoco lo es la muerte. No puede darnos respuestas como nos las daría una persona. La vida somos nosotros. Por tanto, si queremos conocer el sentido de la vida es hora de ponerse manos a la obra.

Manos a la obra. Suena bien, tras haber llorado amargamente por mi inacción que me hizo perder a Patricia, y no sólo a ella. Poca gente conoce la palabra "procrastinación", de las más horribles que se han adherido últimamente a la jerga motivacional, que es dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Ese hábito es tramposo desde el punto de vista presente, obviamente, pues el mañana nunca llega: todo es hoy, con lo que se puede posponer indefinidamente algo fiándolo al mañana. Hay gente que vive así, en el caso de que eso sea vivir. Sólo cuando todo eso que fue hoy y que se pensó que sería mañana pasa a ser ayer, sólo entonces se puede apreciar con perspectiva aquello que se perdió, que suele ser lo que se deja de hacer. Cuando las abuelas dicen "no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy" lo dicen por algo.

Y si quieres recuperar el entusiasmo, ¿por qué no hoy?

-Para evitar la naturaleza escurridiza del mañana, es importante visualizar en él aquello que se quiere. Esa visualización ha de ir más allá de una o varias imágenes: ha de englobar sensaciones de tacto, oído e incluso -por qué no- gusto, olfato y cinestesia, cómo te sentirás cuando se dé ese momento en que consigas lo que quieres.

En esto, curiosamente, hay doctrinas próximas al californismo que pueden ser de utilidad. La enunciadora del objetivismo, Ayn Rand, tiene una frase (o al menos a ella se le atribuye) que dice que si uno lucha por su futuro comienza a vivirlo ya en el presente. En otro hilo traje a colación un comentario del ex-Governator Arnie según el que su innegable éxito personal se basa en visualizar la meta final de sus esfuerzos (ahora los está centrando en recuperar su estatus de estrella -con films como la magnífica "Sabotage" (2014, David Ayer)- y en luchar contra el cambio climático: decididamente, este hombre me cae muy bien). Siguiendo con California, la programación neurolingüística incide sobremanera en las visualizaciones, en crear inputs de conciencia que nuestra psique acepta e incorpora a nuestros hábitos. Le han caído no pocos palos a la PNL porque sus divulgadores así como cultivadores del autoshaping próximos a ella han prometido mucho, casi tanto como las religiones tradicionales, la felicidad con la relajada práctica de una determinada psicoterapia que uno mismo monitoriza, pero pienso que arranca de una verdad innegable y es que existe conexión entre actividad cerebral, lenguaje y hábitos.

-Un hábito, descrito del modo más somero y descarnado, es una ruta bioquímica de nuestro cerebro, una ruta que se ha trazado, desbrozado y asfaltado con la práctica, con la insistencia. El entusiasmo es un hábito más que nada. Puedes estar entusiasmado un momento, por un motivo externo, pero sólo serás entusiasta desde una motivación interior que sea habitual. No es lo mismo ser que estar, como cantaba .... Alejandro Sanz :-P

Y para que ese hábito se asiente en ti, hay que practicarlo. Hay que hacer. Por eso si no haces porque lo procrastinas, seguirás igual. Inercia newtoniana aplicada a la psique del hombre moderno. Toda terapia personal tiene que estar dirigida a la acción, a hacer. Ser es hacer, y hacer es ser. Existencialismo para todas las épocas:


El viejo chistecito, sí, pero todas son formas de existencialismo, incluida la sinatriana.


-Hoy en día se ha vulgarizado la idea de "zona de confort", es decir, el rango de costumbres en que estamos cómodos. Recordemos que los hábitos se corresponden con rutas bioquímicas cerebrales. Cuando uno camina por el monte, resulta mucho más cómodo seguir una vía que está aplanada, desbrozada y asfaltada que abrir una vía nueva. Con nuestros hábitos pasa lo mismo. Por eso, si uno quiere abrir una nueva ruta tiene que salirse de la vía ya habilitada. Y obviamente eso conlleva un esfuerzo que estorba o impide que haya confort durante el tiempo que sea necesario. También conlleva aceptar un cierto grado de incomodidad. Eso es algo que no debería asustar a nadie porque la incomodidad forma parte de la vida y, siguiendo a Frankl, es tarea humana encontrarle un sentido vital a esa incomodidad.

-Para aspirar a la apertura de nuevas rutas bioquímicas, no podemos esperar que la farmacopea lo haga por nosotros. Se trata de un gran negocio que mueve cifras muy abultadas pero que no por ello debemos esperar que la ingesta de determinadas pastillas le dé un sentido a nuestra vida. Se trata de nuestra tarea, nadie va a abrir las nuevas rutas por nosotros, por lo que vuelvo a insistir en la necesidad de hacer, de actuar. Todo lo que se piense pero no se haga no sólo es inútil sino a buen seguro contraproducente pues genera la clásica angustia (de angosto: una vía que se ha estrechado, seguimos por el mismo camino pero encima sin la comodidad de antes) de ver cómo la realidad traiciona nuestros bonitos sueños. Soñar despierto es fácil, se gasta muy poca energía en ello y las promesas que uno se hace a sí mismo pueden ser renovadas ad aeternum por la misma razón. Crear realidades nuevas exige hacer cosas nuevas. Recomiendo que se haga cada día algo distinto, algo novedoso aunque sea incómodo. Si es una tarea ineludible, la haremos a regañadientes y a última hora para cumplir el expediente. Eso no "vale", no nos es útil. Animémonos a probar cada día una cosa nueva. A aprender algo nuevo. A probar algo cuyo sabor desconocíamos. Es en esas pequeñas variaciones donde reside el placer de vivir. Si fuésemos aborígenes amazónicos nuestro mundo mental sería extremadamente estrecho; pero no es así puesto que somos gente del siglo XXI para bien o para mal, es el siglo que nos corresponde y la batalla por la vida y por las ideas la entablaremos en este siglo.

Si haces siempre lo mismo, ¿qué obtendrás?

Caro Baroja reseñaba la curiosa costumbre de un español adinerado del XVII llamado Gonzalo de la Palma, descendiente de judíos conversos pero católico sincero, que anotaba sus pensamientos y acciones, los actos que había realizado al final del día, las obras de caridad, etc intentando ser mejor cada día. Llevaba un libro de cuentas de sí mismo, un baremo existencial. ¿Por qué no hacemos nosotros eso?

Si anotásemos las cosas que hacemos cada día, cómo gastamos el dinero, cómo respondemos cuando nos preguntan, el modo en que hacemos nuestras tareas y demás creo que la mayoría de nosotros se sorprendería mucho. Casi todo lo que hacemos al día es hábito. Por eso nuestros días son habituales, no especiales. Eso en sí no tiene nada de malo. Es más, por suerte es así porque si cada acto diario fuera absolutamente consciente y derivase de un debate interior acerca de su conveniencia caeríamos agotados e improductivos, u optaríamos por la pasividad cuando deberíamos actuar. El piloto automático siguiendo la ruta bioquímica de un hábito beneficioso es habitualmente la mejor opción, pues ahorra energías y tensión emocional. Lo malo es si ese fluir se adecua a los malos hábitos.

-El entusiasmo, al salirse del círculo de lo cómodo, exige que nuestro cuerpo esté habituado a la fatiga. Hay dos tipos de fatiga, la que te hunde el alma y te hace sentirte tardo y pesado aunque no hayas hecho nada fatigoso, y la que te deja roto y con agujetas pero con el ánimo por las nubes. Cuando nos fatigamos en la procura de nuestros objetivos nos acercamos a nuestro límite, nuestro cuerpo vibra y enfoca sus esfuerzos como un láser, lo que creíamos importantísimo se revela un estorbo idiota, los fantasmas de la mente se esfuman y nos mostramos desnudos ante los dioses. Por eso siempre algún tipo de ejercicio físico para quien es sedentario le vendrá tan bien como cualquier cara terapia. Un pueblo sano y fuerte está en condiciones de reaccionar tanto ante un ataque exterior como ante el decaimiento interior, porque su actividad le familiariza con los límites de sí mismo.

-Además, nosotros estamos en el mundo porque nos han puesto en él y nos han dotado de unos dones. Ejercitar esos dones es no sólo un placer y una forma de ganarse bien la vida sino sobre todo un deber moral. Podemos verlo desde una doble vertiente:

Debemos usar nuestro cuerpo. La gente lo usa para lo mínimo: como engranaje en la gran rueda laboral, y como sintonizador de placeres inmediatos como el sexo. Sin embargo, ese desconocido que es nuestro cuerpo va mucho más allá, se trata de un privilegiado modo de estar en el mundo sin especialización. No somos cazadores, no somos ganaderos, no somos buceadores, no somos montañeros, no somos oficinistas, no somos aviadores: somos todo y más.

Anímate e infórmate sobre deportes, yoga, técnicas de relajación, artes marciales, senderismo, etc. Aprovecha Internet para orientarte un poco. Cómprate un buen libro sobre el tema con el dinero que ibas a gastar en una idiotez. O ve a la biblioteca pública más próxima, donde seguro que tienen material sobre el tema, y retira un manual en préstamo para leerlo. Hace siglos no se podía. Ahora sí, es un don de nuestra época.

Debemos hacer lo que nos gusta respetando la regla áurea, sin pisar a los demás, porque entonces brillaremos mucho más en nuestro desempeño. Es mucho más productivo un modesto labrador feliz que un directivo que detesta su vida y su actividad. Por eso los liberales, que creemos en un cierto grado de espontaneidad e indeterminación en la vida social, desconfiamos siempre de los "estadistas" que dan órdenes porque se creen investidos de no sé qué misión y se presentan como austeros hombres de Estado. Una de dos: o no hacen lo que les gusta, pues serían más felices escribiendo artículos para un periódico, o lo que les gusta puede quebrantar la regla áurea.

Sólo haciendo lo que nos llena podremos mejorar la vida de los demás. Por eso, no te fíes del todo de las palabras "egoísmo" y "altruismo". Hay altruismos muy destructivos así como egoísmos beneficiosos; por otra parte, las fronteras entre lo uno y lo otro no son tan nítidas como los moralistas de turno pretenden. 


Según Bucky Fuller, no nos pertenecemos a nosotros mismos sino al Universo. A él regresaremos desnudos como desnudos vinimos.

Buckminster Fuller popularizó la idea de sinergia, o de cómo el todo supera a la suma de sus partes. Un humano feliz es necesariamente un humano sinérgico pues cuerpo y mente unidos son más, mil veces más, que cuerpo y mente disociados. Somos antes de nada seres vivos. Somos los por ahora últimos representantes de una larguísima cadena evolutiva que ha atravesado el tiempo. No somos artefactos fabricados en serie. Por lo tanto, no tenemos manual de instrucciones ni nadie sabe el 100% de nuestro funcionamiento. Somos demasiado complejos. Por eso nuestra felicidad se manifiesta con actos que parecen simples pero que no lo son en absoluto. Subirse a un árbol, o cantar, son ejercicios de sinergia donde se maneja más información que diseñando un cohete. La vida es a fin de cuentas subirse a los árboles. La vida es cantar.

Por eso triunfan de nuevo las canciones. Durante tres siglos los músicos europeos han separado el canto de la instrumentación que lo abraza, desarrollando ésta de manera autónoma y abstracta. Eso ha dejado como herencia para el mundo el gran ciclo de la llamada música clásica, uno de los grandes hitos de nuestra especie. Sin embargo, esa música ha muerto. Cubrió su ciclo de vida y al final de éste hemos vuelto a las canciones, a la sinergia, a la voz más los instrumentos, a la música acompañando imágenes o dando realce a exposiciones, o en un culto religioso. La música instrumental ya no va por su camino solitario. De entre lo mejor que se ha compuesto en el siglo XX, hay que contar con las bandas sonoras para películas, que generan sinergia con la imagen. ¿Por qué hay tantos vídeos de YouTube que emplean la música clásica para acompañar imágenes de arte clásico? Porque necesitamos recuperar esa sinergia de la música acompañando la vida, no de la música desgajada de la vida e hipertrofiada. Muy pocos humanos son "melómanos", gente más bien chapada a la antigua y a la que le gusta Mozart (ya, como a mí) pero que no soporta a Stockhausen (ni yo) a pesar de que es un músico culto como aquél. La mayoría de los humanos quiere música sinérgica.

-Eres lo que comes. Eso es fundamental. La dieta influye en el nivel de bienestar y de productividad de cada uno. Es posible que quien se siente apático y carente del necesario entusiasmo en realidad se está "envenenando por la mano" comiendo lo que no debe. No voy a ponerme aquí a hablar de dietas mejores y peores. Sé lo que funciona conmigo y lo que no. Me he molestado en informarme. Si te planteas esto en serio, la iniciativa te corresponde a ti. Consúltalo con un profesional especializado en todo caso, yo no te voy a aconsejar nada que vaya en contra de la sensatez, no soy la persona adecuada para suplir el dictamen de un especialista. Y, si te interesa, infórmate.

Por ejemplo. Cuando hablo de ayuno, o de low-carbs, o de suplementación, o de otros temas como la contención sexual, no pretendo recomendárselo a nadie. O cuando practico actividad física muy fuerte, a muy altas revoluciones: es una elección personal mía basada en mis convicciones. Esto es un disclaimer para que nadie se llame a engaños: se trata de mi blog personal, no de un librito de autoayuda. Estoy reflexionando por escrito, nada más. Acude a un especialista, o lee por tu cuenta. Cada uno tiene que abrirse su propia ruta.

-Ojo con las elecciones afectivas. Según sean tus amigos, tu pareja y quienes te rodean, así serás tú. Si tienes barriga cervecera y quieres deshacerte de ella, pero tu círculo de amistades es de barrigones cerveceros, no tendrás estímulos habituales para crear nuevas rutas bioquímicas. Si quisieras sentirte mejor, ¿te aproximarías a un grupo de depresivos y de cenizos? ¿No preferirías más bien tratar a gente más despreocupada, que irradie más energía y que emita un mensaje fresco y alegre?

Quien quiera sentirse mejor debe arrimarse a lo mejor. Y ello no genera ningún encantamiento mágico sino la novedosa necesidad de adecuarse a eso que es mejor para evitar su rechazo. Si un tristón caraculo se arrima a un grupo de gente animosa y optimista o bien se molesta en cambiar su actitud (su ruta) mediante actos claros y visibles, o le ignorarán. Simplemente le ignorarán, nada más. ¿Qué harías si alguien se acercase a ti, embadurnado de basura y con las manos manchadas, dispuesto a darte un cariñoso abrazo? ¿No le dirías clara y taxativamente "no te acerques" o "ni se te ocurra mancharme"? Pues igual debe ser si alguien se acerca a ti no manchado físicamente pero sí lleno de basura mental, de hábitos tóxicos, de inmundicia del espíritu. No permitas que te abrace.

Cuando dije que uno debe hacer lo que le gusta respetando la regla áurea quiero decir que la clave no está en su opuesto y que es como mucha gente actúa, evitando lo que no le gusta, pero también en que nadie está "incompleto". No hay medias naranjas. Todos estamos completos, todos somos naranjas enteras (aunque algunas sean más sabrosas, más abultadas o más coloridas que otras). Es mejor estar solo que vivir en una relación tóxica.

Eso no te lo dirá la inmensa industria occidental del victimismo autoinducido. La mayoría de las canciones de amor, o de fracaso amoroso, son del palo "sin ti no soy nada", "qué voy a hacer sin ti" o "tú das sentido a mi vida". Admitiendo que puede haber canciones musicalmente buenas con ese mensaje, no quita que el mensaje en sí sea inequívocamente tóxico. Es algo relacionado también con la industria de la belleza artificial, entre otras: aprovechar la inseguridad ajena.

-Hay gente que se burla de Josef Ajram. No puedo entender por qué. ¿Es envidia? Recuerdo una frase que leí en uno de sus libros, y que me parece de gran valor: lo importante es terminar. Por lo general se suele decir que el primer paso para conseguir algo es el más difícil y que después todo va más rodado .... lo cual es sustancialmente cierto, según vas creando la nueva ruta bioquímica. Ahora bien, la clave final es terminar lo que se ha empezado. Si empiezas algo, termínalo. No lo dejes a medias.

Fui consciente de eso últimamente al echar la vista atrás en el blog y ver que he dejado artículos a medias. Los empecé con una idea, luego la idea cambió y hala, ahí muertos de la risa. El de "Diagnóstico de un país" tiene un buen arranque, pero no lo continué y ahí quedó, cercenado. No tenía la idea final. No visualizaba la meta. Por eso, coincidiendo con cambios importantes en mi vida, no los he terminado.

Tampoco tengo claro el final de esta tercera entrega de la saga. Pero voy a insistir hasta terminar el texto, aunque sea un churro o me repita. Me da igual. Voy a terminar lo que he empezado. Comencé "Entusiastas III" y lo terminaré. Ahí está la clave: insistencia. Hay que ser insistente en lo que se hace. Hay que ser hasta cansino y todo. Insistir hasta vencer. Nadie consigue nada a la primera y sin esfuerzo. Y si lo hace, ese logro puede ser un pésimo consejero.

Si queréis un resumen de mi mensaje, de lo que quiero decir, sería éste: quien insiste, existe. No se nos da la vida sin más. Tenemos que merecer vivir, y eso requiere combate con uno mismo y sus circunstancias. La insistencia significa que uno debe perseverar incluso cuando no hay entusiasmo en ese momento. Un hábito se arraiga repitiendo actos. A veces apetece mucho, a veces apetece poco y a veces no apetece nada, pero "hay que hacerlo" (como nos dicen nuestras abuelas, los últimos reductos de sabiduría del mundo occidental). Puede que pienses que tal forma de ser, de pensar o de actuar es natural en ti. Tal vez. Pero si le dedicas unos minutos cada día a la modificación del hábito "natural" durante unos veinte días puede que te des cuenta, al llegar al día vigésimo-primero, que no era un hábito "natural" en absoluto y que lo has sustituido limpiamente por otro hábito mucho mejor.

Por eso hablé en otra ocasión de "fingir", como en el ejemplo del semáforo en "Entusiastas II". Aunque pensaba que no cruzaría el semáforo, mis actos eran externamente idénticos a los de quien está convencido de poder cruzarlo, y lo crucé. ¿Un ejemplo tonto? No hay ejemplos tontos si uno sabe mirar. De todo se aprende. Cada persona con la que te cruces en la vida puede enseñarte algo. Es más, muy probablemente estará encantada de hacerlo. No prejuzgues y modifica tu enfoque. La vida es, básicamente, una cuestión de enfoque. Una experiencia mental.


La nipona entusiasta.


Todos estamos en tiempos de cambios. Aunque no lo parezca. La cuestión es si nos dirigimos nosotros a nuestro cambio, por nuestro propio pie y en función de nuestras convicciones y elecciones, o si otros nos llevan. Todo el conocimiento del mundo, todo lo que sabemos del Universo y sus leyes, se puede resumir de un modo tan sencillo como lo resumió Papini en su inmortal Gog (1931) poniendo en labios de Einstein el sencillo "algo se mueve". La vida y la realidad son eso: algo se mueve.

¿Te mueves o te mueven?

Sólo espero que tu libertad sea lo bastante preciosa para ti como para luchar a brazo partido por ella, ayudado por tu entusiasmo recuperado. Yo estoy recuperando el mío, y no volveré al infierno en que estuve. No volveré jamás. Cumpliré mi palabra, así me cueste la vida.




En cuanto disponga de más tiempo, vendrán artículos más iberofuturistas. Antes me faltaban tiempo y entusiasmo. Ahora sólo lo primero. ¡Salud!



6 comentarios:


  1. Creo que gran parte de los problemas que los humanos tenemos con el progreso personal se debe a no entender la velocidad lenta y repetitiva con la que ocurre, como un proceso geológico a escala humana y con intervención humana. El poder de la palabra es en cambio efímero y promete cambios repentinos. Puede causar una euforia inicial pero al final es el hábito lo que importa. Y el hábito se crea lentamente. No importa si se trata del peor libro de autoayuda o de una obra de José Ingenieros. La palabra no lleva al acto.

    Por otro lado no creo (o no es mi experiencia) que uno pueda invocar al entusiasmo a voluntad, que uno pueda decidir ser entusiasta sin más durante el resto de su vida. El entusiasmo solo ocurrirá si te entusiasma a lo que te dedicas. Un adolescente que está hasta las tres de la mañana programando no es más entusiasta que la media, simplemente ha encontrado aquello que le motiva. Y ocurre lo mismo con las relaciones. Si una mujer no te entusiasma, no vas a poder forzar que lo haga, por más que quieras engañarte a ti mismo y buscarle virtudes, y por más que las tenga.

    Así que para mí, es más importante la capacidad de explorar y encontrar. Si lo haces, el entusiasmo vendrá solo.

    En mi caso (y creo que en el tuyo), siento un gran interés por el mundo en general, y no por un solo campo en particular, lo que dificulta a menudo centrarse en una sola cosa. Nosotros tenemos que trabajar especialmente en ese aspecto. ¿Cómo lo haces tú?

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  2. Sí, los hábitos necesitan un margen de tiempo para sedimentar. Lo que pasa es que entre nosotros existe un fuerte culto a la palabra escrita, en detrimento de la observación y de la acción. Las respuestas rara vez están condensadas en un libro. Suelen gravitar a su alrededor, en todo caso (como "Los pilares de la tierra").

    No se trata de invocar al entusiasmo. Basta con allanarle el camino. El entusiasmo es el estado más alto de nuestra conciencia, cuando estamos habitados por la divinidad y nos convertimos en templos. El entusiasmo no se compra en el mercadillo. Viene si le invitas a pasar y se esconde en caso contrario. Por eso en el fondo lo que pueda decir ahora ya lo dije en el hilo del CI: la inteligencia consiste en cómo se cultiva la vocación personal. Uno es "vocado", llamado, por razones que se le escapan. Y si hace lo que le gusta y "fluye", entonces será habitado por el entusiasmo. No hay tareas menores ni oficios menores, sino formas bajas de trabajar, desencantadas. Nuestro deber es reencantar el mundo.

    No he pretendido decir que el entusiasmo sea una especie de "Endurance" de la fuerza de voluntad, como atarse a una mujer que no gusta. Nada más lejos de mi intención, es todo lo contrario. Hay una especie de titanismo, de pose heroica, en el rollo éste de la voluntad. Eso no me interesa. Eso vale para un Batman, que es un personaje de ficción. Prefiero algo más fluido y más próximo a nuestras inclinaciones.

    El humano es la especie exploradora por excelencia. Por eso digo: probemos cada día una cosa distinta. Es una forma de ejercitar nuestra gran capacidad, única en el Universo conocido, de explorar. Los grandes exploradores conocían la fatiga beneficiosa, la que te derrumba en el catre mientras atesoras las horas de reposo para recomenzar al día siguiente, pero que mantiene tu cabeza en las estrellas (nada chocante, pues no en vano el hierro de nuestro organismo se formó en el corazón de una supergigante roja).

    En el futuro dedicaré posts algo más técnicos para que se me entienda mejor, sobre psicología y clima, farmacología psiquiátrica, etc, con más tiempo. Este post no pretende mucho, sólo apuntar que es nuestra responsabilidad informarnos. Me tentó la idea de hacer un post sobre dieta, por ejemplo, o sobre ayuno o meditación pero al final no me metí en ello.

    La pregunta que haces al final no es fácil de contestar. Yo tengo una cosmovisión, en la que procuro insertar los datos, la información, los postulados y los valores que encuentro en los temas que me interesan, que son muchos. Así les voy dando acomodo. Y poco a poco se van interconectando. La economía y el esoterismo acaban en cierto modo relacionados por hilos invisibles, así como la historia y el cine, o la geopolítica y la salud. Por eso me repito tanto ;-)

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  3. Hola, muy interesante, sobre "Diagnostico de un País", creo que en el nombre esta la respuesta de su final, es decir ¿que es un diagnostico? ¿para que sirve? pues un medico hace los estudios a su paciente para sacar el diagnostico (lo que tiene, lo que le pasa) y a partir de ahí le da tratamientos o medicamentos para que sane, en el caso de España seria algo como ¿que propuestas ayudarían a regenerar y revitalizar el país?
    En mi humilde opinión, algunas cosas que se podrían hacer serian: cargarse las autonomías y unificar las provincias en 4 (septentrional, meridional, central y oriental) y empresas deficitarias, profesionalizar las política haciendo que para cargos de jefe de gobierno. gobernador y alcalde de ciudades con mas de 1 millón de habitantes sea necesario tener el titulo de licenciado en administración publica (y eliminar las reelecciones de cargos públicos, ademas de prohibir a los abogados los puestos ejecutivos), que los políticos pasen una semana en la cárcel (1 vez cada año) y que presenten cada año sus declaraciones juradas (para mantenerlos mas o menos honestos)... que la juventud de la secundaria tengan que salir sabiendo si o si integrales, derivadas, limites, vectores y matrices (las matemáticas son el gimnasio de la mente, fortalece la capacidad de razonamiento), y claro hacer servicio militar al estilo israeli xD... una semana del Orgullo Español donde se pasen todo el día películas y documentales sobre vuestra gloriosa historia y vuestros insignes antepasados, ademas de desfiles y regalar libros de historia sobre estas gestas (para tratar de curar el patriomasoquismo que noto los aqueja)... Establecer un impuesto único y universal (excepto para alimentos de la canasta básica, y para la primera vivienda)... tener una burocracia pequeña y ágil, que este entrenada para resolver problemas (encontrar soluciones) mas que para obedecer y preguntar al superior de turno (buscar problemas), osea tan horizontal como sea posible y tan vertical como sea necesario....
    Y bueno ese mi pequeño y humilde aporte, espero te sirva de algo, un saludo desde Argentina.

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  4. Hola anónimo, gracias por comentar. Coincido en varias de tus sugerencias .... aunque el tema del orgullo español ya lo doy por imposible a estas alturas .... y quizá haya razones sólidas de fondo para el descrédito de una manera concreta de ser español. El estado autonómico no ha solucionado lo que se supone que iba a solucionar, eso pretendían, ni siquiera estaba en su mente 17 autonomías, pero en tres años desde la Constitución ya las teníamos. La tendencia a la taifa (reino autónomo al estilo de los musulmanes durante la Edad Media) parece connatural en nosotros. Tenemos muchas fronteras geográficas y varios idiomas, igual que Suiza que también tiende a lo cantonal pero ellos lo han solucionado brillantemente y nosotros no. Al final estamos ahora en la España invertebrada de que hablaba Ortega. Tal vez seamos el único país del mundo que se levanta todas las mañanas preguntándose a sí mismo qué es.

    ¡Salud!

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  5. Ilustre reaccionario12 de agosto de 2015, 15:48

    ¿Tanta gaita progresista para autoconvencerte de que debes de tener mayor voluntad y autoconsolarte por no haber sabido ni querido conservar ciertas cosas?
    ¿La vida es una cuestión de enfoque? bueno, retórica relativista muy matizable.

    Josef Ajram es simplemente un pijo ocioso especulador que pretende superarse en lo deportivo-personal y fuente de inspiración para CEO,s , directivos y think tanks... al menos lo de apuntarse a la guerrilla sandinista tenía algo de valiente y romántico, y que conste que Ajram me parece de lo más decente dentro de los iconos del mass media.

    A Bucky Fuller sólo se le adelantaron en sus conclusiones unos pocos miles de años...(universo-Dios) Polvo eres y en polvo te convertirás.

    Buen artículo, pero le sobra paja progresista y mitificaciones holocaústicas.

    "Nihil Adeo Ardvvm Est Qvod Virtvte Conseqvi Non Possit"

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  6. ¿A qué le llamas tú "gaita progresista"? ¿Qué tiene de "gaita" y qué tiene de "progresista" el texto que he publicado para que te hayas pasado por aquí con tan constructiva ocurrencia? ¿Sueles intervenir siempre así en blogs ajenos, o conmigo has hecho una excepción?

    La vida sí es una cuestión de enfoque, y poco más. Allí donde uno no ve nada de particular, otro ve una gran oportunidad. Porque los humanos somos esencialmente desiguales y esas diferencias de enfoque son lo que hace interesante la vida.

    La guerrilla sandinista me parece un ejemplo inmejorable del altruismo destructivo al que aludí más arriba. Y no falta quien pretende rejuvenecerse apoyando en la distancia, a golpe de teclado, semejantes iniciativas.

    "Polvo eres" es un castigo, no una descripción holística.

    ¿Qué es eso de "mitificaciones holocáusticas"? Un poquito de seriedad y de humanidad, por favor. Esto no es un foro de ni-nis jugando a la historia alternativa.

    ¡Salud!

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