viernes, 30 de enero de 2015

A propósito de Grecia, la austeridad, el neoliberalismo y otras hierbas






 ¿A Grecia la han echado mal de ojo? Se estrella un F-16, muere Demis Roussos y varios indicadores económicos de mal agüero se desploman o se disparan. Esto último se ha debido a la victoria de la izquierdista Syriza, cuyo candidato ya ha sido investido con el apoyo de otro partido, Anel, de ideología más bien poco izquierdista pero que comparte varios puntos ideológicos con sus socios.

Salvo que hayáis estado últimamente practicando espeleología extrema, todos os habréis enterado de las últimas elecciones en Grecia, ese país del que prácticamente nunca se hablaba salvo para agradecerles sus aportes al acervo humano hace dos mil quinientos años y, en caso de gente afortunada, para recordar unas gratas vacaciones en Santorini y que ahora está en boca de todos con motivo de sus comicios. De las bocas humanas salen palabras, como palabras parecen gotear a golpe de teclado en las redes y en la prensa, palabras que me hacen pensar que al igual que el pasado glorioso de los helenos también nuestro mundo mental se articula en modos pretéritos, como si estuviéramos en 1984, o en 1949 cuando Orwell la entregó a galeras. Las palabras son herramientas admirables para entender la realidad, pero también para dificultar el acceso a ella, o bien para enmarañar tanto nuestro entendimiento que aunque accedamos a esa realidad no podamos comprenderla. 

Con el caso griego pasa eso como igualmente pasa con casi todo, porque Grecia viene a ser la antesala de lo que le ocurrirá a la UE dentro de no mucho. Al igual que en tiempos de los filósofos el mundo heleno era algo así como un banco de pruebas, una sociedad experimental cuyos logros e innovaciones irían irradiando a su ritmo hacia los demás países, allí donde los pensadores lo imaginaron todo y lo probaron todo, así también la Grecia actual vendría a ser una "experiencia piloto" donde podríamos observar lo que nos ocurriría a los demás países europeos si optásemos por votar mayoritariamente propuestas distintas de los modelos tendentes al bipartidismo que ha conocido Europa desde 1945. Podríamos ver si es buena o mala idea, para así aprender de los aciertos y errores de los griegos, y escarmentar en cabeza ajena si sale todo mal. De ahí el interés extra por el pequeño país, y de cómo los medios españoles se han volcado, con especial mención a Podemos TV La Sexta pero en general todos han enfocado su atención en los comicios griegos, que han adquirido una dimensión plebiscitaria respecto de un modelo de hacer las cosas que, para abreviar y puede que para algo más que para abreviar, los medios suelen resumir en dos palabras-fetiche: "neoliberalismo" y "austeridad". Esos dos términos están ahí para ejercer esa función fetichista, como ídolos a los que se atribuyen las mayores calamidades y que el santero fustiga y golpea, tira al suelo, ensucia, patea y rompe para así hacer desaparecer mágicamente esas calamidades que atribulan al pueblo y volver al orden natural de las cosas.

El gran Mel Gibson lo expuso con enorme fuerza en "Apocalypto" (2006), uno de los pocos films importantes que ha dado últimamente el cine useño, que desde hace tiempo es una fábrica de productos huecos e impersonales. En el film, una civilización al borde del precipicio, que había esquilmado todo a su alrededor y que sufría sequía, peste, desabastos y superpoblación se sentía momentáneamente aliviada por los oficiantes de una ceremonia de "restitución del orden natural" en lo alto de un zigurat yucateco. La castuza oficiante, de aire casi alienígena, le hacía la pelota a la enfervorizada muchedumbre diciéndole que "sois un gran pueblo" y arañaba unos minutos de la basura prometiéndoles una próxima prosperidad mediante el sacrificio, con puñales de obsidiana, de outsiders de la civilización, pacíficos cazadores que no tenían la menor responsabilidad en aquel colapso de recursos y que eran cazados como si fuesen tapires. La obra de Gibson no es histórica sino alegórica (si fuese histórica no concluiría con la aparición de españoles) y no habla de los mayas sino del mundo actual, tan ávido de taumaturgia política y de sacrificios ajenos como los de épocas pasadas.

Obviamente "Apocalypto" es una exageración artística si la ponemos en sintonía con nuestro mundo actual, porque por ahora no hay sacrificios de ese estilo (aunque los hay de otra naturaleza, y allende las fronteras de Occidecadente hay no pocos sacrificios de los chungos sin que a nosotros se nos inmute ni un pelo de la cabeza: desde que a principios del pasado siglo millones de congoleños fueron hechos trizas para que aquí hubiera caucho abundante está claro que nuestro mundo es el de "ande yo caliente" y esto que digo no es un alarido progre sino la p**a realidad y quien no quiera verla que siga viendo fútbol o cotilleos o lo que sea que estuviese contemplando). Ahora bien, el poder manipulador de los medios y de quienes se adhieren a ellos o engrasan sus bisagras recuerda mucho a aquellos castuzos mayas que mientras anunciaban vacas gordas al atribulado y afierado pueblo se cruzaban miradas de escepticismo y falso aplomo. Las palabras se retuercen, se les dislocan las sílabas, se las vacía de contenido y se les insufla a la brava y con manga pastelera contenidos nuevos, connotaciones coyunturales, sentidos sobrevenidos, giros de actualidad.

El flamante primer ministro griego, Alexis Tsipras, tras haber configurado un ejecutivo no especialmente paritario en cuanto a ideología de género :-P ha anunciado una batería de medidas. Aumento del salario mínimo de manera sustancial, mejora de las pensiones, readmisión de funcionarios "mal separados del servicio", reapertura de la anterior televisión pública, electricidad de subsistencia para 300000 hogares sumidos en la pobreza energética, etc etc. ¡Pues claro! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes? Y ¿cómo se va a pagar? Hay dos fórmulas magistrales. Una es la reestructuración, renegociación y quita (parcial) de la deuda griega más nuevos créditos. Traducido a lenguaje llano, podría llegar a decirse tal como "no os voy a pagar lo que os debo, pero quiero que me deis más préstamos que a saber si devolveré". Entre los acreedores está España, con un monto de unos 26000 millones de euros de principal (en realidad la mayor parte de él es deuda contraída con inversores privados, pero avalada por España). La otra fórmula es lo que en su momento Pablo Iglesias, lector de Zipi y Zape como también yo lo fui, llamó "políticas expansivas". Es decir, se lucha contra el fraude fiscal y se aumenta la tributación sobre las rentas más altas, y con eso recaudado "se pone a funcionar" de manera que donde teníamos X al cabo de un tiempo el Estado cuenta con 4X. Pero no explica cómo se cuadruplica lo recaudado. ¿Jugando al póker online, o cómo? Es un misterio. 

No faltan los casos en que una quita de las deudas astronómicas que un pueblo ha contraído redunda en su prosperidad. Pasó con la Atenas de Solón, con la Francia de Colbert, con los Usa del ferrocarril de costa a costa y con la Alemania de Adenauer. Se rompieron las "cadenas de papel" de la deuda, liberando al país. Por otra parte, no nos engañemos: Grecia no puede devolver lo que debe. No puede. Nunca devolverá ese principal. En sus rasgos generales el sistema internacional de deuda está montado no para que se devuelva el principal, sino para ir abonando intereses. El principal suele ser inabarcable. Pero sirve como inmovilizador de una economía. Es posible que las deudas soberanas hayan evitado muchas guerras porque las potencias dominantes ya no necesitan invadir territorios para esquilmarlos: el país endeudado ya se autoesquilma él solito para abonar intereses. En otro momento comentaremos cómo nació la llamada "deuda del Tercer Mundo"; sólo decir ahora que hoy implica una nueva forma de colonialismo. Para los griegos la metrópoli colonial es Berlín, algo que muchos han dejado reflejado en pasquines, slogans, pintadas, memes y alusiones al pasado partisano en lucha contra el invasor alemán durante la II GM.


Versión actualizada de una canción partisana italiana que sonó en actos de Syriza y que adquiere desde la óptica de la Grecia cabreada esa connotación de resistencia ante los alemanes.


Las palabras "austeridad" y "neoliberalismo" no son inocentes en este contexto. La austeridad siempre ha sido tenida como algo muy positivo, una gran virtud del alma .... hasta los tiempos contemporáneos de la Civilización del Creciente Fósil, cuyo valor nuclear es consumir. Austeridad y consumo desaforado no se llevan demasiado bien. Antes alguien austero estaba nimbado con halo de santidad. Ahora no. Antes los austeros eran admirados, mientras que ahora inspiran desconfianza. ¿Cómo va a crecer nuestro PIB si la gente es austera? Alguien austero, en el imaginario actual, es un soltero de pocas palabras que vive en un piso mondo y lirondo en el que sólo hay un crucifijo en la blanca pared y un par de libros de Dostoievski sobre una mesita. ¡Qué lejos de la mitología publicitaria de hoy! En un sentido sociopolítico y económico, la austeridad es el antónimo del gasto público, lo que la convierte asimismo en antónima de política social, de keynesianismo, de obras públicas, de subvención, de "Estado social" en suma. 

Los defensores del Estado-beneficencia recuerdan la buena situación de paz social y de avance en la posguerra. Durante los años sesenta tanto la RDA en democracia como, sin ir más lejos, la España de Franco tenían grandes cifras de avance económico, de industrialización, de baby-boom y de legislación laboral marcadamente obrerista. Prácticamente todo eso ha desaparecido ahora. Y echamos de menos la alta natalidad y la sensación de continua superación de parámetros económicos, tanto en una democracia como en una dictadura. Es cierto que se partía de muy abajo y que había que reconstruir esos países hechos polvo por la guerra, pero ¿no se puede volver a aquella situación de obreros protegidos, con hijos y poder adquisitivo? El progresismo mediático insiste permanentemente en Keynes como referente para aquellos años esperanzadores (olvidando que no fue Keynes quien sacó a Inglaterra y Usa de la Depresión, sino la mentada II GM): ¿por qué no repetirlo? Y ¿cómo hacer para repetirlo? La respuesta parece fácil: pues presentar una alternativa electoral de signo transversal, que gane las elecciones y quite el poder de las manos de los ricachones, los especuladores y el capital transnacional y devolvérselo al pueblo. 

Lo cierto es que suena bien, y tanto los griegos como otros pueblos europeos (a juzgar por las encuestas) parece que quieren comprar ese paño. Pero las cosas no son tan fáciles. Occidecadente vivía muy bien y bastante tranquilo en los años sesenta, pero se olvida un pequeñito detalle de nada: el barril de crudo estaba a dos napos. Cuando deja de estarlo (ahora que ha bajado de 50 nos parece baratísimo), el hermoso tapiz de Estado social se deshilacha. La peculiaridad del asistencialismo occidental ya ha comenzado a deshilacharlo sin necesidad de crisis energética, porque sufre una crisis demográfica que hace imposible el "estado del bienestar" a medio plazo; los países productores de crudo, aún en baby-boom, ven cómo su pequeño remedo de bienestar se está viniendo abajo desde hace un lustro (con la crisis del trigo en Túnez, Siria y Yemen) y su ajuste demográfico será terrible (los próximos años se batirá sucesivamente el récord de inmigrantes y refugiados a nivel mundial). Ya no se puede pagar lo que antes se pagaba. Los países decrecen. 

La propia Grecia ya está decreciendo. Pierde población. En una generación, además, un tercio de sus habitantes tendrá 65 años o más. Eso es jaque mate para el asistencialismo social. Los jubilados necesitan una determinada ratio de cotizantes. Si ésta no se da, ¿qué hacer? Dos opciones se pueden abordar para seguir estirando el chicle. Una es endeudarse más para con ese dinero ir pagando, con lo que se aumenta la bola de nieve que los futuros griegos tendrán que asumir, y a ver cómo la asumen. Eso si tras una quita alguien se anima a prestarles. La otra opción es cubrir ese hueco poblacional con inmigrantes en edad de trabajar, para que vengan y nos solucionen nuestra papeleta. El sistema montado (la gente que vive de la política y de la proximidad con el poder y el acceso al erario público) no está por la labor de autodesmontarse, así que ha estado recurriendo en las últimas décadas a absorber inmigrantes. Y uno se pregunta cómo un chaval subsahariano, seguramente con un corazón de oro pero trabajador con poca cualificación que le lleva a tener una baja base de cotización, va a pagar la pensión de un ingeniero griego jubilado. Además, la gente inmigrante tiende a reproducir los patrones de tasa de hijos por mujer de la población autóctona, con lo que a la larga no asegura el recambio demográfico. Y surgen roces sociales. Siento decirlo, pero surgen. Y los países del Tercer Mundo dejarán de tener baby-boom y de enviar excedentes poblacionales, con lo que nadie habrá solucionado su problema.

Grecia fue un ejemplo muy llamativo de despilfarro. Una gran tasa de trabajadores públicos, unas jubilaciones muy tempranas, un sistema asistencial enorme e hipertrofiado extendiéndose como una ameba que ha dejado numerosos ejemplos de gasto absurdo (esos hospitales sin jardín pero con decenas de jardineros en nómina, esas rentas ¡vitalicias! para huérfanas de funcionarios, esos coches oficiales con cincuenta conductores por vehículo ....) que quedan para la antología del disparate. No estaba mal, no, si fuese sostenible. Pero los hechos son tozudos, demostrando que no era sostenible. La gente que conozco que ha viajado a Grecia me comenta que en buena medida sigue siendo un país relativamente atrasado, sin multinacionales, sin productos competitivos. ¿Y el plan de Syriza es regresar a las "políticas expansivas"? 

El diagnóstico es claro: Grecia no va a remontar. Si el crudo volviera a estar a 2 dólares y las mujeres griegas tuvieran 2.1 hijos, puede ser. En la actual tesitura, no. Y la culpa no es del "neoliberalismo" porque si algo no ha sido Grecia en nuestra época es "neoliberal". Eso sí, los medios y sus voceros insisten una y otra vez, con insistencia goebbelsiana, en que la situación actual de Occidecadente es buena prueba de que "el neoliberalismo ha fracasado". Es decir, que fracasa el estatismo, el asistencialismo, el gasto público pero no se dice. Lo que se dice es que ha fracasado aquello que no se ha aplicado.



 Sea como fuere, la antorcha griega no se apagará aunque el sistema en que tanto los griegos como los demás llevamos "jroña que jroña" metidos se acabe. Larga vida al fuego griego. Foto: AFP.



El jurista Hans Kelsen, hace un siglo, se quejaba de que le llamasen neoliberal. Como veis, la palabra tiene ya sus añitos y desde un principio contiene un matiz peyorativo. Algo neoliberal es algo malo per se. Y a Kelsen le llamaban así los marxistas porque consideraba que el sistema parlamentario occidental era viable y tenía futuro. Conviene recordar qué se esconde detrás de las palabras y de su uso.

Y conviene recordarlo porque llevamos, desde la victoria soviética y su conquista directa o por proxies de media Europa y con ella de medio mundo, décadas y décadas de griterío progre. Pero lo más pasmoso de todo, aunque ya Revel nos lo había pronosticado y no le hicimos caso, es que el identitarismo "derechista" acabaría identificándose con buena parte de los postulados izquierdistas. La prueba: el pacto entre Syriza y Anel. Y no es por ese tópico tan socorrido de que "los extremos se tocan" sino porque no están tan alejados en realidad, sino más bien cerca. Rosa Montero nos recordó recientemente cómo el izquierdismo planetario tenía subidos a los altares a pajarracos como Arafat o Jomeini, personajes siniestros a quienes entrevistó y de los que guarda un recuerdo lúgubre (qué pronto se han olvidado aquellos panegíricos; hace poco Ernest Milá recuerda el chasco que muchos sintieron al ver en qué consistía realmente la "revolución" ayatolá). Mientras, el identitarismo actual saca brillo a los expedientes de Nasser, Perón, los Assad, los ayatolás y demás que en su momento fueron jaleados por el izquierdismo. Si a ellos le sumamos el incienso que se le da a los semieternos gobernantes de Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, algunas voces que quieren reivindicar la delirante dinastía norcoreana (en un foro identitario me limité a comentar una vez que unas fotos de Pyongyang tenían un aire plomizo y sin vida, lo que me granjeó inmediatas acusaciones de "sionismo" y de hablar como un agente de la Cia -sic-), etc etc, como si el estatismo y el autoritarismo cuando no la involución política y social fuesen "frenos a la globalización" (olvidando que China es estatista y autoritaria como el que más y es agente número uno de la susodicha globalización), todo encaja. Desde esa perspectiva se puede entender la conexión personal que parece existir entre unos de los flamantes ministros griegos, Nikos Kotzias, y el dejémoslo en peculiar Alexander Dugin, teórico de un eurosiberismo involucionista y encima inviable.



Pienso que el regreso a los valores liberales le hará bien a Europa y, cómo no, a Grecia. Y que si los partidos identitarios europeos se limitan a hacer lo mismo que los izquierdistas sólo que con más mano dura, no solucionarán los problemas europeos. Mientras, observaremos la evolución del caso griego, el país de moda hoy para muchos. Hace un par de años lo era Islandia. Ahora toca Grecia. ¿España en el 2017? Ay, Dios ....



9 comentarios:

  1. Hola, no se si es el lugar indicado para presentar mi idea pero bueno... Me parece que estamos cerca de un cambio de paradigma en lo que respecta a los estados, pasando del estado-nación al estado-corporación, algo parecido al antiguo feudalismo, solo que los siervos en vez de jurar fidelidad al señor lo harían con la empresa... por lo menos eso es lo que me parece a lo que va dado que las corporaciones adquieren cada vez mas poder y numerosos países pasan a la categoría de estado fallido... solo es cuestión de tiempo.
    Un saludo!

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  2. Hola, algo de eso que comentas sí que habrá. El Estado-nación, a este paso, va a quedar arrumbado en el trastero de las ideas olvidadas. A golpe de dinero imprimible a voluntad, energía barata, patios traseros esquilmables y crecimiento poblacional, el Estado-mínimo pasó a Estado-elefantiasis y de ahí pasará a Estado-inexistente, y como la gente quiere algo que se parezca a una estructura estatal, y ahí entran tanto organizaciones premodernas (como la polis -ahora "ciudad jardín" estilo californiano-, la tribu, el califato, las multinacionales del espíritu) como las postmodernas (como la favela, el suburbio "non droit", las conferencias de "emergentes", los bloques geopolíticas sin fronteras interiores, las multinacionales de la materia). Algunas multis marcaron la agenda hasta hace poco, como las petroleras (hoy venidas a menos: interesante será ver cómo las petroleras nacionales acaban fagocitando a sus propios Estados, haciéndose con el control del grueso de los recursos y dejando las migajas: con las multis privadas petroleras pasa como pasó hace décadas con los traficantes de armas, que pasan a ser comparsas de los complejos militares-industriales paraestatales, que cortan el bacalao).

    Entonces, el Estado como tal se quedará en Corporación y todo lo demás ahí te las arregles. Imagínate que por ejemplo Argelia en un futuro se convierte en Sonatrach, simplemente, y el ejército atiende antes a los yacimientos, ductos y hubs que a la soberanía nacional porque soberanía nacional pasa a equivaler a yacimientos, ductos y hubs y el pueblo se convierte en mano de obra fungible y transhumante. Y ya no tendría trato diplomático Francia con Argelia, sino EDF con Sonatrach. Así mientras haya energía fósil: luego se reconvertirán. La ciencia-ficción ya nos avisó del poder de las multis. No creo que vayas muy descaminado.

    ¡Salud!

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  3. Gran articulo, muy de acuerdo con todo lo que has escrito. Lo que no tengo claro es que la democracia pueda ser compatible con un sistema liberal al fin y al cabo la gente acaba votando al que le ofrece algo que se supone que le va a mejorar su vida aunque luego no sea cierto, y eso en la mayoría de los casos son los "derechos sociales", pensiones, cobro del paro, sanidad gratis, etc. Además los políticos tienen un control absoluto sobre todo y muchas veces una empresa para poder crece necesita de " tratos" con políticos. En un sistema democrático siempre se va a tender al igualitarismo en todos los sentidos, aunque se intente dar la imagen de lo contrario.
    Que quede claro tampoco soy partidario de una dictadura como las que hemos conocido en el ultimo siglo.

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  4. Hola, gracias, ése es el problema de la democracia y que comparte con todos los demás sistemas habidos y por haber, pues puede asumir cualquier decisión aunque sea contraproducente, como hacen las dictaduras. La mayoría no siempre acierta. Y la demagogia puede hacer volcar el voto sensato hacia opciones insensatas. Por eso no basta con democracia. Cuando hablamos de liberalismo no es solamente que la gente vote para participar en la marcha de la vida sino muchas cosas más, por ejemplo que no se prometa lo que no se puede cumplir o bien que sí se prometa pero no se pueda hacer. En el liberalismo no sólo es cuestión de votar cada cierto tiempo. Es también que los Estados no puedan andar emitiendo moneda a las mínimas de cambio como hacían unos cuantos reyes medievales, o que no puedan superar un techo de endeudamiento. Toda sociedad puede ser pasto de demagogos.

    Es importante ver que primero vino el liberalismo y después la democracia, al menos en lo que hoy es Occidecadente. Y que pasó lo mismo con el desarrollo industrial. Primero las sociedades se industrializaron y después se democratizaron. Es decir, primero crearon un excedente de riqueza y después se repartió. Ojo con eso, porque un día el excedente no está pero las ganas de repartir permanecen, y ya la hemos fastidiado. Ésa es una espada de Damocles del sistema liberal que debe ser atajada y envainada en base a principios claros de obligado cumplimiento.

    Por eso pienso que conviene votar. Y cuanto más mejor. Hoy no vivimos en verdadera democracia porque no votamos decisiones importantes. Votamos listas de gente totalmente desconocida para nosotros que no está vinculada a nuestras peticiones. Pero aun así .... Se suele decir que en democracia vale igual el voto de un sabio que el de un necio. Bueno .... sí y no. Porque si el necio va a votar y el sabio se queda en casa amargado, el voto de éste pasa a valer menos que el de aquél :-P Y además el mundo no se divide entre sabios y necios sino en una gama muy variada que discurre entre esos dos polos. Yo puedo ser muy sabio en cine italiano de serie Z de los setenta y muy necio en apicultura. El voto está pensado para encontrar unas zonas de consenso, de puntos templados en que la mayoría está de acuerdo. No es perfecto, pero ningún otro sistema lo ha sido.

    ¡Salud!

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  5. Hola Hombre. ¿Qué hace? ¿Todo bien? Yo creo en el Estado de Bienestar pero para eso hacen falta recursos, muchos recursos que no pueden salir exclusivamente de los contribuyentes de clase media y media baja. Un país como la Argentina podría crecer en base a sus recursos naturales y a la inversión de empresas extranjeras. Algo así como "socialismo fiscal". Pero Grecia no tiene nada. Otro ejemplo: España tiene recursos por sus industrias y su turismo. El problema siempre es la corrupción más que el sistema en sí que se aplique. Ninguna forma de Estado o economía es viable con gente deshonesta. Cada país tendrá que hallar su camino...

    En el caso griego se tiene que cortar con tantos empleados estatales que nada bueno le producen a la comunidad. Eso es igual en todo el mundo: ¿es necesario que haya cincuenta tipos por puesto? No. Acá en la Argentina también existe ese parasitismo. Es grave desde lo moral. Una cosa es tener muchos médicos, enfermeras, docentes, policías, bomberos y científicos y otra es tener a personas no calificadas viviendo a costillas del Estado...

    Da para largo el tema pero dejo acá. La semana que viene retomo mi comentario. Saludos.

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  6. Hola compadre, ¿cómo le va? Depende de qué idea tengamos en mente la hablar de estado del bienestar. Si es la idea que imagino que tiene la mayoría de la gente (que un ingenio mecánico te lleve en volandas de un sitio a otro, que salga agua caliente a voluntad las 24 horas del día de tu grifo (o canilla como dicen ashá), estar calentito en invierno como si fuera verano sin abatir persianas, usar ascensores, etc etc), esa idea necesita recursos no renovables y por tanto tiene fecha de caducidad. Yo prefiero "otro tipo" de bienestar. Cuando se abusa, incluso los recursos renovables comienzan a comportarse como no-renovables (pesca, madera, agua dulce, etc). Argentina me parece idónea para que en ella se produzca un nuevo renacer. Lo que pasa es que por la mentalidad imperante estamos a años-luz de que eso ocurra.

    Los países con muchos recursos de subsuelo son los más proclives a crear redes clientelares con muuuuuuchos empleados públicos, más el otro clientelismo de subvencionar precios (trigo, carburante, agua corriente, universidad, etc etc) que será bienintencionado (o quizá no) pero me temo que es contraproducente. Argentina tiene de dónde tirar. Pero tal como dices Grecia no. Ha tirado de deuda, que es de todos los productos humanos el que menos soporte material necesita.

    ¡Salud! Pásate cuando quieras por aquí.

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  7. Hola, disculpe las molestias, tenían curiosidad sobre 2 países: Islandia y Japón.
    Tengo entendido que Islandia safo (escapo) de la troika dejando quebrar los bancos, y encarcelando a los banqueros y especuladores... y ahora su economia se esta recuperando a buen ritmo? es cierto como ves su futuro?
    Respecto a Japón me preguntaba como uno de los países mas industrializados del mundo llego a tener deflación, y la deuda mas alta del mundo... que crees que les pase?
    Sin mas muchas gracias, excelente blog me gustan tus análisis, no quiero sonar adulador pero se nota que eres una persona ilustrada e imparcial...

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  8. Hola, muchas gracias por tus palabras, es verdad que Islandia se ha recuperado bien, sus números son buenos o eso es lo que diría un economista clásico ;-) con el PIB creciendo y el per cápita también, no a los niveles previos a la crisis (eso ya no lo verán más) pero bien, es un país pequeño y poco poblado, muy homogéneo y tradicional, que al ser país-frontera (no con otros países sino con el arco del frío que hace la tierra improductiva) desde hace más de mil años han aprendido a ser razonables y a tener instituciones razonables. En el siglo X ya tenían un parlamento. Durante la década pasada se volvieron un poco locos, sólo eso.

    Tengo entendido que en principio no querían dejar caer los bancos pero que no les quedó otro remedio, no podían salvarlos e hicieron de tripas corazón. Pensaron en cubrir el hueco con cargo al presupuesto, lo que suponía una cantidad enorme por cada islandés y encima había que firmar un préstamo con esas bellísimas personas del FMI, se sometió a referéndum (a dos) y el pueblo dijo que no. Además son dueños de su moneda. El euro es un buen invento, pero no para todos.

    Islandia es una economía pequeña y bien llevada, de la que ahora se habla poco. En su momento el país estuvo de moda (hace diez años todos los indies escuchábamos a grupos islandeses) pero ahora se habla poco de él. Es difícil extraer conclusiones.

    Japón ya no da más de sí. Ya lo ha hecho todo. Llega un momento en que los países ya no crecen más, les pasa como a las personas, y Japón es el pionero en esto. Ya fue pionero al entrar en crisis energética antes que ningún otro país desarrollado (en los años treinta), y ahora es pionero en decrecer. Japón seguirá decreciendo indefinidamente hasta estabilizarse en bastante menos población de la actual, salvo que una guerra empuje el PIB hacia arriba y empiece a pedir más mano de obra del arco del Mar de China. Ojo, puede ser una guerra comercial, no necesariamente una guerra clásica. Mientras, el banco central mete dinero y más dinero para conseguir una inflación mínima, sin mucho resultado, creo que andaban en el 1% interanual, poco más. Eso es calderilla para la Gran Rueda. Y con la tendencia a sumar la baja del crudo en la deflación la cifra se desvirtuará más, supongo. Seguirán inyectando liquidez en los mismos niveles hasta el año que viene, al menos, y a ver si arranca el país.

    Hay que tener en cuenta también que Japón era único en los años ochenta, pero ahora muchos países manufacturan lo que manufactura Japón, y más barato aún. El país tocó su techo y ahora baja. Es una cuestión casi biológica. Eso no te lo dirán los economistas clásicos :-P

    ¡Salud!

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  9. ¿Que opinas de Amanecer Dorado ?

    ¿Crees que un partido como ese esta mas cerca de tus ideales ?

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