viernes, 13 de junio de 2014

La aventura de la seducción (II): para los amantes sin suerte (follamucho vs. follapoco)




Cuando decimos eso de "amantes sin suerte" ya estamos expresándonos mal. No es cuestión de suerte. Sí es cierto que el azar tiene un peso en nuestras vidas, pero por lo general es mucho menor que el peso de nuestra voluntad, de nuestras decisiones. Eso ocurre igualmente en el terreno de la seducción.

Particularmente hablando, estoy harto de la pesadísima y molestísima sobrevaloración del sexo como bien de consumo, de su presencia continua y latente en las relaciones humanas de sábado noche, como una de las patas de la mesa de una de nuestras instituciones-fetiche, el Finde. Ya hemos comentado cómo estaba el tema en otro artículo del blog. Es algo que, por ahora, no tiene vuelta de hoja. El tema está montado así, intercambiando libertades bobas por otras mucho más importantes pero que como no se ven sus efectos de modo inmediato dan la errónea sensación de irrelevancia.


Desde los tiempos en que nos escapábamos de la órbita familiar bajo el paraguas de la pandilla, teníamos acceso iniciático a una de las distinciones categoriales básicas en la cultura occidental: la que diferencia al follamucho del follapoco. Es una distinción reciente en nuestra sociedad, pues ha nacido del californismo mediático y su exaltación acrítica de lo juvenil, lo libérrimo de costumbres, la pornografía y la improvisación como pauta de vida. Eso ha calado en nuestra sociedad. Me ha pasmado leer muchas veces las palabras "treintañero" y "cuarentón" empleadas como insultos, como si tuviera algún mérito particular cumplir veinte años -cualquier memo puede hacerlo- y como si estuviera en la mano de uno detener el tiempo, como decía Cervantes en su prólogo de la segunda parte de El Quijote (I). Asimismo, el "follapoco" pasa a ser una especie de apestado social en determinados ámbitos, o se le pone de remoquete a cualquier chaval que sale, con lo que éste asume la falsa necesidad de demostrar que no es así, lo que a menudo desemboca en una irracional frustración por unas expectativas socio-pandilleras estrictamente ajenas.

Vale, hay que follar, es parte de la vida y además está muy bien. Los antiguos chinos decían que la medida de la salud estaba en que los actos habituales fuesen placenteros, a ser posible: comer, beber, evacuar lo comido y bebido, dormir y copular. Si por el contrario alguno de esos actos es desagradable o doloroso, mala señal, es un aviso de que algo no va bien en nuestra salud. De todos esos actos, el que parece más prescindible es el del sexo, porque de los demás no puedes escaquearte sino por un breve lapso de tiempo. Es más, resulta corriente en culturas de Oriente y Occidente el dar valor a la contención sexual, tenida como algo beneficioso para el cuerpo y el alma.

Se objetará que la cópula es imprescindible para la perpetuación de la especie, ciertamente. Pero esa objeción no me vale en una sociedad hipersexualizada con un índice de reposición demográfica simplemente calamitoso, donde la gente busca sexo sin que le interese su consecuencia en forma de prole. Quien siga ese razonamiento limitaría el sexo a la procreación, algo absurdamente empobrecedor (II). Tendría que poner como ejemplo más deseable al coito de tres segundos de los chimpancés, o a los peces macho que fecundan la freza externamente. No, el sexo es un mundo extraordinariamente rico y variado. De hecho, nuestra especie es aficionada a ritos de cortejo muy complejos y muy caros, seguidos de la creación de lazos interfamiliares. Pero claro, estamos hablando de algo distinto del follamucho.

Cuando tienes pareja, pues también tienes el "revolcón" asegurado. El problema aparece cuando no la tienes, y has de competir en el mercado con otros varones. En las pandillas humanas, entre los varones hay una clara estratificación, por lo que he podido ver y comprobar. De diez miembros varones y sin pareja de un grupo, hay uno que arrasa, teniendo numerosas amantes ocasionales y algunas fijas-discontinuas. Hay dos o tres que se van defendiendo, triunfando de vez en cuando, y luego hay seis o siete que oscilan entre el follapoquismo y el follanadismo. Puede que suene grotesco, pero creo que no me estoy equivocando gran cosa -esto, insisto, en gente sin pareja oficial-. En cambio en las chicas no hay tanta estratificación. El mundo de la noche y del Finde está pensado para que la mujer sea el centro absoluto de atención y de los halagos. Las más agraciadas, como es de esperar, reciben una atención unánime y unos niveles de acercamiento-baboseo bastante difíciles de disimular. Según va transcurriendo la noche, las "normalitas" van ganando protagonismo. Muchos varones dan por descartadas a las más guapas, dando por supuesto que se las llevará el macho-alfa, o bien que se permitirán el lujo de volver a casa "in albis" pero con el ego por las nubes. A las 4 de la mañana, es la oportunidad de las menos agraciadas, oportunidad potenciada por el consumo de alcohol entre varones.

Lo normal es que el éxito amoroso esté mucho más repartido entre las mujeres. Es más, la "gordita" y la "mosquita muerta" a veces pueden presumir de más finalizaciones horizontales que la guapa de póster. Es el macho-alfa follamucho el que engloba a más mujeres, y de todos los estilos -muchos presumen de haberse llevado incluso a chicas que no les gustaban, pero que "la noche les confunde" y tal-, dejando a los demás varones las migajas. Eso ataca la seguridad anímica de gran parte de los jóvenes, y podría explicar muchas cosas en las que ahora no voy a entrar.

Personalmente, no le doy mayor importancia a los machos-alfa del ligoteo, más que nada porque tengo una pésima opinión del ligoteo en sí. Como es obvio, me gusta gustar, pero ese constructo etílico-mediático del Finde me parece un soberano engaño, amén de una traición a lo que en su momento pretendió ser.Pero si alguien admira a esos ligones de récord, no le vendría mal tener en consideración otras cuestiones. Plantéate algunas preguntas importantes: ¿el follamucho tiene un trabajo mejor que el tuyo, o gana más, o es más reconocido, o tiene más posibilidades de ascenso? ¿Le ves más feliz a diario, o sólo el sábado noche? ¿Tiene mejor casa? ¿Tiene amigos más fiables? ¿Qué perspectivas tiene? ¿Qué cultura tiene? ¿Cuántos idiomas sabe? ¿Conoce alguna arte marcial, toca algún instrumento, terminaría un triatlón? Si en todo eso le ganas, ¿¿a santo de qué admirarle y desear ser como él?? Es absurdo. Además, ¿y si esa actividad erótico-festivo-depredadora fuese una pantalla para esconder el vacío de una vida banal y sin interés? Y abundando en esto, ¿qué mérito tiene el hecho de follar? La propia palabra viene del sonido del fuelle, es decir, de un acto mecánico que no te mejora en nada salvo que sirva para establecer un lazo más hondo y duradero con tu pareja. Todo el mundo puede realizar ese acto mecánico. Ahora bien, ¿cuántos humanos han creado redes sociales? Ahí tenéis al bueno de Mark Zuckerberg, muchimillonario joven y tan feliz con su Priscilla de toda la vida. ¿Necesita mendigar atenciones femeninas en un pub? No parece que sea así.

Pero supongamos que sí quieres ser follamucho. Que en tu vida todo va bien pero no te zampas todo lo que querrías zamparte, y quieres salir de la espiral follapoquista -sale de marcha para nada, se desanima, deja de salir y la cosa no cambia, o sale en plan negativo, a chuzarse-. Que quieres ser como los triunfadores de sábado noche. Bueno, pues tengo una excelente noticia para ti. Puedes serlo, pero pagando un precio de elecciones vitales. De entrada, no necesitas ser un Adonis.


Hay quien lo tiene más fácil "de fábrica" para ser un Napoleón del éxito gracias a un aspecto apolíneo; pero éstos suelen tener pareja estable y ella no les suelta. Así que no hay que obsesionarse con el físico que tenemos de partida.

Lo tenemos relativamente fácil, porque el asunto tiene que ver con una de las cualidades más clásicas de la inteligencia humana: la imitación -como dice el proverbio, es la forma más sincera de adulación-. Te acoplas al tío más triunfador entre las moscas de bar que hayas podido rastrear, lo escaneas de arriba abajo, le ves en acción .... y le copias su estilo. Si controlas de dos o tres follamuchos, haces lo mismo y confeccionas un pastiche en tu cabeza. Es más, yo de ti cogía papel y boli, o el Word, y me hacía una lista de las características peculiares del homo fodens objeto de tu estudio, como si fueras Darwin, el amigo Félix o Frank de la jungla de asfalto hasta saber cómo es él y a qué dedica el tiempo libre. Y cuando tuvieras ese listado de cosas, entonces y sólo entonces es cuando tendrías que dar el paso de aplicártelo. Es decir, de clonarle en ti, de ser una versión del follamucho. En la vida rige la ley de la causa y el efecto, de modo que si aplicas las mismas causas que otro, tendrás los mismos efectos, o siquiera análogos pues es cierto que hay algunas variables muy personales entre unos y otros que no se pueden copiar. Cambia las causas y cambiarás los efectos. Pero tienes que hacerlo.

Los gurús de la autoayuda no te dirán eso. Te dirán que tienes que sentirte positivo, seductor y conquistador. Claro, por eso sus libros no suelen solucionar gran cosa y por eso hay tantísimos. Cuando hay gente que lee un libro de autoayuda tras otro significa que los anteriores que ha leído no le sirvieron y que tenemos una oferta permanentemente renovada de nuevos libros que, me temo, cosecharán los mismos resultados prácticos. Pero tú no tienes que sentirte positivo. Tienes que actuar como si fueras positivo, no fingir serlo, porque si finges serlo te saldrá una vocecilla interior que te dirá "¿a quién quieres engañar, mamerto?" y lo que sentirás en realidad es que estás haciendo el canelo. Si no actúas, ya puedes experimentar todos los arcos iris interiores del mundo que no cambiarás ni tu vida ni tu entorno. Peor aún: aumentarás la rueda de la frustración, como aquella célebre frase de William Blake "quien desea pero no obra, engendra peste".

Bueno, siempre podrás decir "yo quiero ser como soy". OK. Y ya conoces los resultados. Entonces, ¿por qué quejarte? Y dirás "¿por qué tengo que imitar a otro?" Pues porque a lo mejor ese otro que se las come de tres en tres puede ofrecerte ideas, sugerencias, actitudes que pueden mejorar tu vida. Aunque sea en el tema del ligoteo, si tanto te interesa.

A fin de cuentas, tú decides. Toda la vida es una romería de decisiones. Incluso no hacer nada es una decisión. Hay gente que gestiona mal el miedo social y prefiere la inmovilidad. Hay otra que reacciona vigorosamente hacia adelante y compensa ese miedo con actitud. Y "actitud" viene de "acto". 


Quato no ligaría mucho por su hándicap fisiológico, pero su frase "eres lo que haces" me parece muy acertada. Fotograma de "Desafío total" (Carolco, 1990, Paul Verhoeven).


Mi más sincero consejo: olvídate del follamuchismo y consigue una pareja que merezca la pena y que te quiera, con la que compartas valores y expectativas, que tenga un mundo mental similar al tuyo -o, al menos, no demasiado disparejo- y con la que tengas sobre todo amistad. Y además, POR FAVOR, no soluciones el follapoquismo recurriendo a frecuentar el oficio más viejo del mundo. Conozco casos de follapoquistas que creyeron encontrar la solución "aliviándose" en clubs de alterne -que habitualmente están ambientados para ser sucedáneos de pubs, pero en los que el tío atrae las atenciones y triunfa siempre que quiere .... y la visa no hace crac-, para luego engancharse a esos sitios como quien se engancha a una droga, perdiendo no sólo dinero sino también un tiempo precioso para mejorar su socialización. Aparte de lo repugnante que resulta usar a las mujeres como ganado, en una whiskería de mala muerte con hilo de reggaetón revenido no se te pierde nada, amigo lector.

Y tú me dirás "¿cómo consigo tener pareja?"

Y quien esto escribe, en vez de mandarte a asar la manteca, como tiene el día bueno te va a hacer una nueva distinción. Cuando pasa una chica impresionante enganchada del novio, hay dos tipos de hombres: los que se fijan sólo en ella y los que además también se fijan en él. Seguramente la mayoría de mirones callejeros -incluso los que giran la cabeza y siguen mirando aun cuando la chica ha pasado: lo siento, pero siempre me ha parecido patético- son de la primera categoría. Se encogen de hombros y siguen su camino. Los de la segunda categoría, por el contrario, se preguntan algo tan simple como qué tiene ese tío que no tenga yo. Y si concretan qué es exactamente eso que tiene él, se preguntan cómo conseguirlo, en qué súper se vende el mojo de Austin Powers, por decirlo así.

¿Qué caracteriza a los acaparadores de wife material? ¿El pelazo? No necesariamente:

A Jason Statham se le ve el cartón pero eso no le impide ir de oca en oca.

Si eres cartonero, intenta compensarlo. Yo no me dejaría el tema en plan Luis de Guindos sino que me raparía y me dejaría barba-musgo o perilla, o algo así. Si no se te va un pastizal en ropa, tampoco te preocupes. La ropa no tiene por qué dar el cante de "gran poder adquisitivo". Eso funciona sólo marginalmente (el dinero atrae, claro, pero como el gran Flavio Briatore sólo hay uno). Los acaparadores llevan ropa relativamente juvenil, que va en un arco desde lo indie "nos vemos en el Fib" hasta el casual puro y duro "bajo a por la baguette". No hacen ostentación de riqueza. ¿Cuál es su ostentación? Su bella acompañante. Por tanto, hay que seguir fijándose en ellos y no en sus signos externos.

Raro que veas a alguno con barrigolo. Suelen estar en su peso. No necesariamente mazas, pero sí de perfil abdominal recto. Así que si el follapoco se fija en sí mismo y admite que tiene sobrepeso, a lo mejor deja de culpar al empedrado y a la crisis de valores -"nadie me quiere por mi físico .... pero yo sí y cuanto más buena esté mejor"-. Como yo no tengo titulaciones en materia de salud ni de alimentación, no haré recomendaciones. Ahora, yo perdí más de 30 kilos en unos pocos meses sin pensar jamás en hacer footing -la sola idea ya me cansa-, y sé lo que tengo que hacer. 

Otras alternativas que me parecen interesantes -pero que tampoco recomiendo a nadie porque no tengo titulación en materia deportiva- son nadar, artes marciales -que además ayudan a presentar una pose relajada-, las pesas -la ropa te sienta mejor y ya en febrero empiezas a ponerte de manga corta aunque caiga una rasca de campeonato-, y en general cualquier actividad que te tonifique. Importante dormir bien durante la semana, bajando las persianas si vives en zona de contaminación lumínica. Si trasnochas por el curro, yo miraría lo de una crema hidratante. Necesitas cara de haber dormido bien. Cualquiera de nosotros puede guapear mucho si cuida lo que come, lo que bebe, lo que hace y lo que duerme.

Aprende detalles mundanos. A veces leo revistas "de chicas" que pueda encontrar en una cafetería y así, y me quedo con el nombre de alguna prenda, de algún complemento, de tendencias, etc etc. ¿Que eso es ser superficial? Bueno, nadie puede ser profundo las 24 horas del día. ¿Que ellas no hacen eso, que no se preocupan del fútbol ni de los coches? Ya, bueno, la vida es dura. Haz tú lo mismo y olvídate un poquito del dichoso fútbol. ¿Que tienes que bailar? Pues aunque tengas menos elegancia bailando que un guacamayo beodo, a lo mejor tienes que poner un poquito de tu parte. Ni siquiera hay que bailotear demasiado. Hay trucos para que parezca que bailas más de lo que realmente te estás moviendo: el de repartir cartas, el del koala trepando, el de señalar y desenroscar bombillas, etc etc.

Creo que la clave está en la personalidad. Irradiar actitud de macho-alfa. Ojo, no de chulimangui bling tuneao, que eso es una caricatura de la masculinidad, al igual que el gordaco fumapuros que saca el fajo billetes a la mínima o el macarroide greñas de extrarradio que ya estaba pasado de fecha antes de que debutaran Burning. Y recordar que en la actitud y en la naturaleza alfa entra la posibilidad de perder, de ser derrotado. Un alfa sabe perder, lo encaja, porque está convencido de que tendrá más oportunidades. Por un sí, ¿cuántos nos hay que cosechar? ¿Cuántos filamentos jodió Edison hasta dar con la bombilla incandescente? La personalidad se resume en las tres C: concentración, constancia, confianza (no recuerdo a quién le leí ese axioma, lo siento). La constancia no es menos importante que sus hermanas, recuérdalo -y eso sirve para el resto de las cosas de la vida-. ¿Por qué crees que ha llegado Rajoy a la presidencia del gobierno, acaso por su exquisita brillantez intelectual? ¿No será porque ha insistido un huevo? Y aceptemos la realidad: es el chico el que entra a la chica, arriesgándose al rechazo. Es así. Si no aceptas esta dura realidad de la vida, te auguro una vida sexual similar a la de un taco de piedra pómez.


¿Que lo que digo es egoísta? Hay un egoísmo sano, constructivo, según el cual aportarás a los demás mucho más haciendo lo que te entusiasma que dándotelas de titán altruista en una actividad que detestas con toda tu alma, por benemérita que sea. Lo siento, pero es lo que pienso. Llámalo "mano invisible" o como te plazca; eso sí, creo que no me equivoco.



(I) - Y es que poco antes había sido publicada una continuación "pirata" de la primera parte, firmada por un tal Alonso Fernández de Avellaneda y en cuyo proemio había tachado de viejo -y manco- al gran escritor.

(II) - Somos unos 7200 millones de bípedos pululando por este sufrido planeta, y las cifras no van a detenerse de momento. Así que si tu preocupación es la supervivencia de la especie, saldría más a cuenta que dedicaras tu tiempo a rastrear meteoritos que pudieran interesarle a la Escala de Palermo.


4 comentarios:

  1. La psicología femenina suele ser diferente a la masculina además de menos estandarizada.
    Entre los hombres-aunque hay excepciones- los gustos femeninos-sobre todo físicos y superficiales- suelen estar compartidos, pero eso en el mundillo femenino no pasa.
    He conocido a chicas guapas que se morían por los tipos enclenques y desaliñados(decían que les daban morbo... lo que yo llamo fijarse simplemente en lo estrafalario por pura rebeldía) y he conocido a chicas poco agraciadas muy exigentes(supongo que siendo poco realistas se sentían atraídas por el polo opuesto en cuanto a físico). Esas mismas"tías buenas" -y también muchas del montón- han despreciado a guaperas incluso burlándose de ellos.

    Mi experiencia- que no es poca y además no me ha ido nada mal- es que no existe ninguna fórmula de conquista estandar y que al"nuncafollista" lo que más le suele convenir es la insistencia moderada, inteligente y "elegante", porque si de algo disfruta cualquier perrilla de bareto es de quitarse de encima a babosos incluso de malas maneras.El nuncafollista debe elegir objetivos realistas.
    Si tienes físico y cierto carisma, magnetismo o como lo queramos llamar, lo mejor es que juegues con esas bazas y jamás o rara vez te arrastres , de hecho es probable que muchas veces te muestren la vía ellas(miraditas y demás) porque aún siendo así ,ellas saben que mandan y también gozan "haciéndole un roto" a algún"guaperas".

    Con las mujeres(sobre todo si son menores de 25 o 27 años) todo es un riesgo, y con las mayores de esa edad ya entran en juego otro tipo de factores de tipo materialista ya que tienen una edad y buscan estabilidad en todos los sentidos, también monetaria.

    El mundillo nocturno en baretos con música alta , es el reino de la superficialidad y la absurdez que reproduce "realidades" alteradas. Una chica normalilla con su modelito del sábado puede parecerte como si fuera la única mujer que quedara en la tierra, y ella lo sabe, y como lo sabe se aprovecha, y como no la conoces de nada puede pasarte cualquier cosa si te lanzas.

    Observación de actitudes, de vestimenta y de gestos junto con algo de intuición. Rara vez una chica que parece gilipollas no lo es. Rara vez una que parece egocéntrica no lo es, aunque para esto hay que tener cierto nivel de intuición y de analización de la psicología ajena.
    Otra cosa: aunque ser majete, hablador, gracioso y tal puede ayudar, tampoco es algo decisivo. Si a una chica no le entras por los ojos no hay nada que hacer, cosa que con los hombres no pasa ( la llamada de la entrepierna en el varón le suele anular todo tipo de raciocinio)


    Hombre Lupa¿qué edad rondas más o menos? lo digo porque a mi desde los 25 estas hisorias me dejaron totalmente de interesar ya que siempre fui consciente de que la psicología femenina-sobre todo en la realidad alterada nocturna- es totalmente imprevisible.

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  2. Gracias por el aporte. Está claro que lo primero que tiene uno que ser es realista, eso antes que otra cosa, realista y con una visión razonable de uno mismo. Y no hay fórmulas de ligue, porque si las hubiera ya estarían bajadas en el pecé de todo el mundo.

    A veces siento vergüenza ajena de ser varón por las cosas que veo en las salidas nocturnas, en lo tocante al ligue -en otros, como las peleas absurdas, el esparcimiento de basura y las imprudencias al volante, para qué hablar-, tanta falsedad, tanta cara de cordero degollado con vistas a tener tomate, la expresión de "qué apasionante, cuéntame más" y así, es complicado para alguien con complejos no salir moralmente tocado de esa jungla nocturna. Y juega lo que dices, la previsibilidad masculina en cuanto a tipo de mujeres, no es que la mujer sea particularmente imprevisible sino que en comparación el hombre resulta casi tan previsible como un salmón remontando un río. También juega el "decoy effect" de los grupos de chicas, más de tres mujeres próximas en un local desconciertan mucho al varón.

    Yo soy amigo del piloto automático. Muchas de las cosas importantes se hacen con el piloto puesto, y no sopesando dramáticamente cada mínimo paso. Es decir, diseñas unas ideas, le das un par de vueltas, como el guión técnico de una peli, y luego ya no le das más vueltas, lo haces de modo aparentemente inconsciente. Llega un momento en que la parte consciente debe dejarse caer y que tome el mando el subconsciente, que es muy sabio, tiene millones de años de evolución detrás. Fluyes. Va por ahí un poco el concepto de "flow" tan de moda ahora, pero que tiene resabios budistas y de otras procedencias tradicionales. Si te abandonas al momento, es como si se expandiera, como si lo colmara todo. Pero para abandonarse hay que practicar.

    Es difícil fluir en una sociedad derivada del mundo fabril decimonónico y creada bajo ese patrón. Nuestros findes son una caricatura de los findes de los blue collars sesenteros de Birmingham y Manchester que elegían entre ser mods o rockers, y nuestra diversión es tan aturdidora como la de ellos, con mucho fragor industrial y priva para soportarlo.

    También depende del ambiente, porque ahora estaba pensando en el pub español de turno. Conozco a mucha gente brasileña y también conozco sus ambientes, y es bastante más flexible y distinto, en el que las mujeres -y a menudo chiquillas- toman la iniciativa. Allí "fluyen" mucho más, visto desde un plano cenital la masa de gente parece más armoniosa, dentro de lo que cabe. En fin, depende de la visión de cada uno y de cómo le ha ido, con qué filosofía se lo ha tomado, hasta qué punto se ha permitido dejarse llevar, me gusta salir y las he hecho de todos los colores con chicas de todos los colores también :-P Ahora bien, quien cifra su felicidad en eso debería llenar su hueca cabeza con otras cosas. No tengo nada en contra de un ambiente promiscuo, allá cada uno. Sí estoy en contra de un ambiente falsazo. Hay que cambiar cosas, conductas, pero sin pretender dejar de ser uno mismo porque entonces vendrá tu subconsciente y te dejará en evidencia.

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  3. Bueno, continuando por cuestión de espacio. Las chicas poco agraciadas con unas ínfulas del copón son un clásico de nuestra sociedad ;-) A veces pienso que es una forma de justificar una frustración personal.

    A mí que no me jodan, a la gente le gusta gustar. La gente quiere gustar. Las mujeres de una manera más a la expectativa, y los hombres de un modo más dinámico, más asertivo, pues no en vano a ellos les toca la iniciativa -ya digo que no en todos los ambientes tiene que ser así-: un tío con cara de palo no se come nada, tiene que ir y moverse con expresión divertida, más inocente o más pilla según sea cada uno, pero ellas siempre van a tener moscones casi garantizados. Para ellos es importante actuar bien; para ellas, estar bien -por eso las mujeres son más proclives a irse mirando en los cristales cuando caminan por la calle, de una esquina a otra pueden mirarse media docena de veces, para ellas es crucial-.

    Y es verdad que es chungo eso de arrastrarse. El finde ofrece la atmósfera ideal para que una chavalilla vulgar y tan profunda como un tuit se permita torear a un tío hecho y derecho con la vida montada pero que tiene sus flaquezas como todo el mundo. Para saber preservarse hay que practicar la intuición, porque la intuición es una valiosa habilidad humana que ha de ejercitarse como se ejercita un grupo muscular -y no una especie de sexto sentido mágico como nos vende el californismo índigo-. La primera impresión es la que queda, decía un spot publicitario de hace tiempo, y en buena medida es verdad. Y tener estilo. El estilo es importante. Ganar con estilo, perder con estilo. No es tan fácil como parece, hay que practicar, y que luego te salga con el piloto automático. Saber encajar. Antes de preparar las entradas sobre la comunidad negra de Usa, visité muchas webs y blogs de BWE, y en ellas las mujeres afrouseñas decían que los hombres blancos suelen ser muy elegantes y educados a la hora de recibir un "no", en contraste con malas experiencias que algunas de ellas habían tenido en sus barrios.

    ¡Salud!

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  4. Olvidaba añadir algo, sobre las mujeres maduras, son las menos "románticas" -lo pongo entre comillas porque es un poco complicadete hallar romanticismo en las noches de calles meadas y cubatas tiraos por el suelo- y las que menos marean la perdiz, supongo que una mujer a determinada edad y sin pareja estable es más consciente de que "la vida se le escapa" y juega poco, especula poco, quiere aprovechar el tiempo. Por ejemplo: Badoo está que hierve de mujeres maduras, no sólo de chavalería con fotos de modelos en el perfil.

    Y también son bastante realistas, procuran no intentar embutirse en vestidos de jovencitas, sino que suelen ir con ropas holgadas -y bastantes abalorios, por algún motivo les gustan mucho los collares de cuentas de madera y cosas así-. Mientras, el hombre maduro que quiere reverdecer laureles "actualiza" rockerilmente su vestuario pareciendo más bien un Bruce Springsteen de provincias. Distintos enfoques.

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