domingo, 11 de mayo de 2014

La aventura de la seducción (I): las memes de la gordita guapa



(o MGG, para abreviar)


Ya hemos dicho alguna vez que si bien el sovietismo fracasó históricamente, sí ha triunfado a efectos propagandísticos. Buena parte de lo que en nuestra sociedad entendemos como propaganda proviene mutatis mutandis del propagandismo de aquel tiempo, sus cartelones, sus letras sobreimpresionadas, su montaje creativo, su tendenciosidad en suma. Si comparamos la publicidad de los países capitalistas de entreguerras con la soviética, veremos que aquélla resulta no sólo mucho más ñoña sino además carente de fuerza en comparación. Es algo que no puedo evitar que me ronde la cabeza cuando contemplo las memes visuales que surcan la Red y que se caracterizan por su californismo ideológico, su sesgo y en más de una ocasión su carácter manipulador de sentimientos y emociones.

Todos lo hemos visto. Y quien tenga Facebook no se ha librado. Fotos más o menos chulas de atardeceres, caballos, playas, montañas nevadas, fotogramas de clásicos, niños, gatitos, etc etc, la parafernalia más o menos conocida de la new-age californista más rosácea, en la que aparecen escritas citas atribuidas a gente famosa, a menudo ciertas y a menudo apócrifas, que van desde Gandhi, Einstein y Kennedy -por ejemplo- hasta el inevitable Paulo Coelho, gurú de la mediana edad. En la generación del youtubismo todo el mundo puede ser un generador de memes. Antes, cuando la eclosión de la cultura hippie, había que ser un crack como el ilustrador Roger Dean para generar mundos alternativos. Hoy en día se ha democratizado sobremanera, y se ha simplificado hasta el punto de que cuanto más sencillo sea el soporte visual de la afirmación o reflexión o refrán o como queráis llamarlo pues mucho mejor, más elegante y más diáfano.

Eso sí, mientras que los hombres elaboran memes más gamberras, más divertidas, más disolventes, ellas sintonizan mucho mejor con las memes "sensibles".


Visto en Pinterest.

No sé si os resultan familiares memes como ésta. A mí sí, sin duda. Una chica muy guapa con un ligero sobrepeso puesta ahí como si su presencia fuese un axioma, cuando lo cierto es que se trata de una excepción. De entrada, las chicas de los anuncios, publicidad, memes, etc suelen ser excepciones. De igual manera que te ponen a chicas extremadamente delgadas para lucir ropa que quedaría muchísimo mejor en mujeres con sanas curvas, sin que eso signifique realmente nada en nuestra vida, poner a una chica guapa con sobrepeso tampoco significa nada.

Suponiendo que esa imagen no esté trucada, que tengo mis serias dudas al respecto, y haciendo abstracción de la mano en el bolsillo para "hacer más culo", ¿qué significa? ¿Que una chica con sobrepeso puede ser guapa? ¿Es ése el nivel? Ojo, sé que estas memes son bienintencionadas, pero desde siempre se ha dicho que con buenas intenciones se ha empedrado el camino al infierno. Lo que se puede colegir de esta meme, dando por supuesta su ausencia de retoques, en concreto es:

-La modelo es una chica guapa.

-Tiene sobrepeso, si bien no exagerado.

-Sin sobrepeso estaría como mínimo igual de guapa, si no más.

-Con sobrepeso se añaden complicaciones de salud, como la comunidad científica en pleno afirma.

-La meme confunde "gorda" con "tener sobrepeso". Lo de "gorda" es una opinión subjetiva. El sobrepeso tiene una medición objetiva, según la OMS, y es distinto de la obesidad, teniendo en cuenta parámetros igualmente objetivos, especialmente el índice de masa corporal. 

Existe toda una amplia gama de literatura de autoayuda, que consiste en la extensión de las técnicas psicológicas de los vendedores a domicilio a cuestiones de la vida cotidiana, algo con un fuerte sello de american dream, y que se fundamenta sobre todo en la resiliencia ante el rechazo de los demás. A pesar de que en las anteriores veinte puertas a las que has timbrado no has conseguido cerrar ni una venta, te vienes arriba y confías animosamente que esa venta te espera en la puerta vigésimo-primera. Sabes encajar las negativas. La autoayuda aplica las técnicas de "venirse arriba" a muchos otros parámetros que no tienen relación directa con transacciones comerciales, con el propósito sin duda muy loable de ayudar a la gente a mejorar su vida y de paso vender un montón de libros de lectura sencilla. Es sin duda uno de los géneros literarios -me rechina un poco meterlo en el de los ensayos- más boyantes, como sabrá quien haya curioseado en una buena librería o en la sección libros de una área comercial.

En buena medida esas memes de "venirse arriba", o de autosugestión optimista retroalimentada si queremos ser más relamidos, me parecen intachables, aunque creo que la gente no cambia por leer sino más bien por hacer. Si cambiasen por leer seguiríamos con los clásicos de autoayuda de otras décadas, y de ésos se reeditan muy pocos. Sin embargo, el problema nuclear de las MGG es que se contradice con la autoayuda como tal. Y eso por algo tan sencillo como que mientras la autoayuda quiere precipitar un cambio en los patrones de vida, las MGG en realidad no quieren un cambio en la realidad, sino meramente en la percepción.

Así, cuando la chica no está a gusto con su físico porque pesa demasiado, la autoayuda puede pretender ofrecerle ideas para variar su conducta, con el objetivo de perder peso. Le puede sugerir alternativas, como un cambio de hábitos alimentarios, más deporte y menos sedentarismo. Las MGG, por el contrario, no enfocan el problema en el exceso de peso sino que en éste se encuentra "demonizado" por nuestra "sociedad superficial" -seguro que antes nunca las hubo- y que no hace falta perderlo para sentirse bien, es más, si alguien te sugiere que te vendría bien aproximarte a tu peso ideal es que tiene "el seso sorbido" por los medios y no es capaz de apreciar tu "inmenso mundo interior".


Siguiendo la estela del éxito de la demencial "Betty la fea", sobre el mítico tema de la fea que es guapa en realidad, se hizo la versión obesidad con "Mi gorda bella", sobre la chica gordita que termina siendo un bellezón -esto último nada raro en las telenovelas venezolanas-.

A título personal hay una chica a la que quiero mucho, aunque ya hace un tiempo que no nos vemos, que tiene un problema bastante serio de obesidad. Es una chica estupenda, divertida, y tiene unos rasgos faciales muy bellos. Yo le comenté en más de una ocasión que si estuviera en su peso causaría sensación, pero creo que nunca se lo ha tomado en serio, que se lo dicen por decir. Me parece que nunca ha estado convencida de que podría cambiar eso en su vida. Sin embargo, yo sé que eso es así porque yo lo he experimentado. Perdí unos 33 kilos en cerca de cuatro meses, los primeros del año del Señor de 2011. Yo era un desastre en cuestiones de alimentación, no os podéis imaginar la dieta-basura que llevaba, pero conservaba al menos en la memoria mi imagen con 16 años y el six-pack que lucía por entonces, imagen mental que nunca me ha abandonado y que me decía que hubo un tiempo en que no estuve metido en un bache vital.

A veces después de quedar la acompañaba a hacer la compra, y ella escudriñaba las calorías de cada cosa,  haciendo comentarios como "¿sabes cuántas calorías tiene un kilo de zanahorias?" y similares. Con sinceridad, no tengo ni idea de cuántas calorías tiene un kilo de zanahorias, hortaliza que detesto cordialmente, ni conté calorías mientras mi sobrepeso se fundía tres años atrás sin necesidad de ponerme a correr por el parque y todo eso que algunos hacen. Pero lo cierto es que no insistía mucho en las dietas, intentó varias y es posible que se haya rendido. Ahí es donde entran las MGG.

Las MGG no te dicen que hay que pelear por aquello que merece la pena, que eso debería estar -como dicen en Las mil y una noches- escrito con aguja de oro en el ángulo interno del ojo para poder leerlo siempre, sino que a fin de cuentas no compensa esforzarse por algo porque la finalidad de ese esfuerzo es una falsedad. Vamos, que padecer obesidad no es un problema. Eso forma parte del californismo ambiente: el subjetivismo y el solipsismo radicales. Que si padeces obesidad el problema no lo tienes tú, sino ese mundo exterior que no sabe apreciarte.

Es un dilema muy viejo: ver las cosas como son para así cambiarlas, o negarlas para que sigan como están. El hombre y la mujer son campeones a la hora de toparse con dilemas. Toda la vida es una sucesión de decisiones, de elecciones, que nos van haciendo como somos. Mi intención en este caso no es criticar ni burlarme de la autoayuda -no me parece de buen tono satirizar a quien pretende hacer el bien y dar buenos consejos; el problema reside más bien en que para un cambio de vida es más eficaz hacer cosas que escuchar o leer recomendaciones-., sino poner en solfa una evidente negación de la realidad. Chicas -y chicos-, la obesidad es una enfermedad. Según la OMS, mata a más de dos millones y medio de personas al año en el mundo. Por tanto, toda meme que pretenda no darle a eso la importancia que merece es contraproducente por no decir algo mucho peor.

Quitarle hierro a un asunto tan serio como la obesidad es algo frívolo e irresponsable que debería ser recibido con hostilidad, porque no es un buen consejo sugerirle a quien tiene una enfermedad o una propensión a ella o un principio de la misma que no se preocupe por tal cosa, que se olvide de hacer ningún esfuerzo por mejorar su vida y que el esfuerzo debe corresponder a los demás para ver en esa persona su "belleza interior". Insisto en que esas memes son bienintencionadas. Pero sus buenas intenciones despistan y juegan en contra.

No creo en la belleza interior. Mi amiga insistía en ella, sintiéndose frustrada porque mientras tanto otras conocidas suyas tenían muchos pretendientes siendo alguna que otra lo que se suele llamar una "cabeza de chorlito", es decir, que en realidad no merecía las atenciones masculinas. Pero mi amiga no hacía lo que me temo que tampoco hacen otras chicas con problemas de peso, que sería acercarse a esos pretendientes de favores de terceras mujeres y preguntarles qué ven en las otras que en ella no ven. ¿Por qué no lo hacía? Si era porque daba por hecho que esos hombres eran "superficiales", entonces ¿a santo de qué lamentarse de que no le hagan caso a ella, cuando no son una compañía adecuada al no tener "belleza interior"?

¿Por qué no creo en la belleza interior? Es que ni siquiera sé qué es con la adecuada exactitud. Para mí el exterior y el interior están conectados de un modo indivisible, el humano es una unidad, eso sí sumamente compleja, complejísima, nada hay más complejo en el Universo que el ser humano, hasta donde sabemos ahora -y sólo los humanos lo sabemos, así somos de complejos-. La distinción tajante entre exterior -entendido éste como un físico agradable- y el interior -las buenas intenciones- es no sólo artificiosa sino además neciamente simplificadora. Soy de la opinión de que uno es lo que hace, o de cómo nuestros valores, los axiomas que iluminan nuestra vida, se manifiestan en nuestra conducta, en lo que aportamos, en cómo nos manifestamos, en cómo tratamos a los demás, en cómo habitamos y mejoramos nuestro entorno. Eso es lo que me vale, y cualquier cosa que se diga no valdrá nada si se compara con lo que se hace. No sirve de nada desgañitarse con eso de "yo valgo mucho, queredme". Hay que ganárselo. Hay que darlo todo. Estamos en este mundo una vez al menos, quizá más, pero a buen seguro una vez sí que estamos, y hay que darlo todo. Una de las leyes de la vida nos dice que cuanto más das, más tienes. Las MGG no te dicen eso.

Imaginemos que entramos en el piso de alguien y encontramos todo desordenado, capas de polvo, pelusas rodando como los típicos tumbleweeds de las pelis de vaqueros, un bocadillo de mortadela a medio terminar sobre el mármol de la cocina, los fogones llenos de grasa y de churretes de tomate frito, la ropa arrugada, las llaves de la luz con pegotes, del baño no hablemos, etc. ¿Extraeríamos conclusiones de quien vive -llamándole vivir a cualquier cosa- en ese piso, nos haríamos una idea de cómo es? ¿O nuestro juicio crítico sería neutralizado si esa persona nos dice que tiene una "belleza interior" de la hostia? Recuerdo una anécdota del músico Robert Fripp, al que un guitarrista que le había invitado a su piso -una leonera- le preguntaba cómo podía hacer para mejorar su técnica: Fripp le dijo que antes de nada ordenase su piso, porque eso supondría ordenar su cabeza. Ahora no recuerdo de quién es la frase "el orden es el analgésico de la inteligencia".

Salvando las distancias, y que nadie se ofenda porque todo esto lo estoy escribiendo con ánimo constructivo, un piso en esas condiciones es similar a un cuerpo mal cuidado. Están fuera de orden, de armonía. Eso sí, con una seria diferencia: un piso así se puede adecentar en unas horas si uno se pone en zafarrancho de limpieza, mientras que un cuerpo necesita un tratamiento mucho más prolongado y de resultados que no siempre revierten todo el daño causado.


 Imagen: Flickr, usuaria Uneduex. Esta bonita joven afrouseña no es lo que tengo en mente cuando hablo del problema de la obesidad; sin embargo, corresponde al perfil que se suele emplear en las MGG. Eso es hacer trampa.

Me da pena, sinceramente, no sólo por mi amiga sino por muchas chicas que veo por la calle, que son bonitas, en las que se aprecian rasgos muy lindos, que tienen mucho que aportar, mucho amor que ofrecer -es decir, el ingrediente básico de una vida que apetezca vivir-, pero que sufren la plaga de la obesidad, la misma que yo he sufrido y sé de lo que hablo. La obesidad es un problema gravísimo para la felicidad social pero también para el sostenimiento cada vez más complicado y menos viable del sistema de salud pública que tenemos encima, no menos obeso. Si queremos mantener ese sistema de protección de la salud, deberíamos contribuir a no sobrecargarlo, ayudándonos primeramente a nosotros mismos.

Cuando tenía más de treinta kilos de más, yo lo notaba y mucho. En cuestiones amorosas -y que no te mientan, todo esto que nos dicen las MGG tiene que ver con la seducción amorosa, y no con la salud- también se notaba. A ver, tenía mi público, por decirlo así, pero una vez perdida aquella mochila de grasa la cosa fue a mucho mejor. Y no es porque las chicas fuesen superficiales, sino por otra razón muy distinta: porque yo transmitía un mensaje a los demás muy diferente del que antes había estado transmitiendo. ¿Cómo descifraban ese mensaje? Pues a su modo, pero podrían inducir que alguien en su peso si tiene algún problema en la vida va y lo resuelve, no lo rehúye comiendo -o dándole a la bebida-, que le gusta cuidarse, que el sentido estético comienza por uno mismo, que es metódico, y que se quiere, y quien se quiere a sí mismo está en condiciones de querer a los demás.

Contra la seducción amorosa se han escrito muchas necedades, como si fuese algo malo cuidarse y proyectar una imagen seductora -obviamente, sin los detestables extremos del californismo militante, en los que la búsqueda de la juventud eterna derivan a lo esperpéntico, y no faltarán ejemplos-. Olvidan que la belleza ya estuvo asociada para los antiguos griegos -a quienes, según parece, nada les debemos- a los valores morales, al orden y a una vida humana plena.


Detalle de un mosaico de la Piazza Armerina de Sicilia, siglo IV. Jóvenes romanas en bikini haciendo pesas, jugando al disco y esprintando. Vida plena, salud y promesa de felicidad.

Es más, la seducción forma parte de un punto de vista liberal de la existencia humana -de hecho se le llama familiarmente "estar en el mercado"-, el punto de vista de que hay que hacerse querer por los demás, esperando recibir porque se está dispuesto a dar, en contra de la visión totalitaria según la cual uno -generalmente poco o nada seductor- impone sus deseos a los demás sin hacer siquiera el amago de dar algo que no sean sinsabores. Desde la victoria del liberalismo capitalista la belleza se ha democratizado, se ha ampliado al pueblo, según un concepto más sano y sencillo. ¿Y la belleza interior? Pues sea ésta lo que sea, tiempo y recursos tendremos en una sociedad libre para cultivarla y para ofrecérsela a los demás, y no para esperar sentados a que vengan los demás a llamarnos a la puerta para conocerla.

Curiosamente, muchas de esas chicas con el hándicap de la obesidad, de las que he conocido al menos, tienen un tipo de hombre de su gusto que no está obeso. ¿Alguien me lo explica? Las que he conocido encuentran atractivos a Brad Pitt, Hugh Jackman, Mario Casas, Orlando Bloom, Andrés Velencoso y señores así que no tienen el menor sobrepeso. Si para ellas fuese realmente prioritaria la belleza interior, deberían enloquecer por Stephen Hawking, y no es el caso. Aquí falta reciprocidad. Y cuando en las relaciones sociales falta esa reciprocidad, suelen romperse.


Hoy llamo a mi amiga. Tengo ganas de hablar con ella.



12 comentarios:

  1. Pues a mí sí me gustan las gorditas, especialmente si provienen del Cono Sur. Asian fetish y tal.

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  2. Pero no me negarás que una Leonor Watling -especialmente en la peli "Son de mar"-, de tipo esbelto, con poca cadera, piernas largas y pechugona, está...¡ que quita el hipo!. ¿Eh?

    Un saludo. Lucman

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  3. Jeje, a mí Leonor siempre me pareció muy linda, sobre todo por esa expresión suya de inocencia anhelante, un poco "retro". La vi por primera vez en aquella serie de hacia el año 2000, "Raquel busca su sitio", estaba preciosa. Era como una alternativa "indie" a las sex-symbols adolescentes de entonces, que eran sobre todo las chicas de "Al salir de clase" con la Pataky y compañía al frente, y quien recuerde esa época que me diga si miento :-P

    ¡Salud!

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  4. Nueva curvy goddess en el panorama, la modelo de Aerie Barbara (Barbie) Ferreira. Aquí una imagen suya, vista en su perfil de Twitter:

    https://pbs.twimg.com/media/CZxJQ4xWIAEQeuA.jpg:large

    Es como si alguien se hubiese comido a Ellen Page. Bonita, sí, pero ....

    -Pero no todas las chicas con sobrepeso tienen un rostro que parece no tener sobrepeso, que ése es el caso de Barbie. Se trata de una excepción.

    -El sobrepeso sigue siendo un factor contraproducente para la salud (e incluso para encontrar trabajo en según qué puestos, y no me refiero sólo a modelos). Que una chavala de 18 años presuma de curvas, en ese sentido, me parece irresponsable.

    -Habría que ver si ella quiere a un hombre con barriga, ginecomastia y papada en su vida. Habría que verlo.

    Dicho lo dicho, me gustan las mujeres de verdad, no las extraterrestres tubulares de las pasarelas.

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  5. Y ya que decíamos algo de Barbie Ferreira, me acabo de enterar: que la californiana Mattel ha dado por fin su brazo a torcer y ha presentado hace unos días unas barbies "petite", "tall" y, atención, "curvy", esta última la más ansiada por las familias, con más brazo, más cadera y más pantorrilla. Un poco de humanización dentro de ese endiosado ideal de busto parlante perfecto.

    Hay también dos Barbies negras, una mulata, una que parece asiática (dos, quizá) y otra que podría medio-pasar por "latina", y otra "birracial" con dos tonalidades de color de pelo. Al fin y al cabo, las niñas de las minorías étnicas de Usa también juegan con muñecas.

    Pero bueno, de eso ya había antes. Barbie tenía una amiga negra, Christie, ya hace tiempo de eso aunque sus rasgos no eran demasiado "afro" y tenía el pelo liso, o con pinta de alisado.

    Tardones. Las Barriguitas de Famosa ya tenían ese ecumenismo hace décadas XD

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  6. Bien, y al final como se llama la chica del anuncio, que está bien linda

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    1. No tengo ni idea :-P

      Lo que caracteriza a las gordiguapas de las memes facebookeras es que su rostro parece el de una chica en su peso. Más o menos es lo que pasa también con Barbie Ferreira. Son excepciones que pretenden hacer pasar por algo común, como una excusa para no tomar la drástica decisión de ponerse en forma y tomar las riendas de su vida.

      ¿A que lo de los "fofisanos" no ha triunfado? Porque es una excepción para Leo, quien no tiene problema en fundir la panza para el siguiente rodaje mientras salta de pibón en pibón (y no sólo rubias: ha tenido unos cuantos rolletes con chicas negras, algo menos publicitado). Eso no lo puede hacer el españolito medio. Lo que puede hacer es ponerse serio y tonificarse, sin memes ni historias. La mejor meme posible es uno mismo.

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    2. El asunto de las MGG se resume fácilmente: "no voy a mover un dedo para mejorar mi vida, pero quiero tener éxito (amoroso) igualmente".

      Un hombre con valores y autoestima puede enamorarse perfectamente de una chica con sobrepeso, por supuesto. Pero ¿quién con valores y autoestima se enamoraría de alguien que no ha conjugado valores básicos en su vida y busca la autoestima en fotos de gorditas con rostro hermoso? Si tienes autoestima, no necesitas presumir de ella. Ya lo dice el refranero.

      No estoy proponiendo una especie de dictadura del "cuerpodanonismo". Estoy diciendo que, si tienes un problema en la vida, ve y soluciónalo. Acepta la realidad pero no te resignes a ella.

      Si un tío (que no sea Briatore y similares) con barrigón ve que las mujeres pasan de él, lo que tiene que hacer es revisar lo que come, informarse, dejar el sedentarismo y los malos hábitos, y ponerse las pilas. No puede culpar a las mujeres de superficiales porque ellas NO LO ESTÁN SIENDO: ellas leen, aunque sea inconscientemente, en el alma y encuentran contra-valores. El problema no es el barrigolo: el problema es el sistema de contra-valores que te ha llevado a tenerlo. El barrigolo es un síntoma.

      Y como hombres y mujeres son iguales, ¿verdad?, eso reza también para ellas. Es una cuestión de igualdad.

      Y diré que adoro a las mujeres grandotas y con curvas. Mi amor platónico es la griega dormida de "Flaming June" de Leighton.

      ¡Salud! De verdad.

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    3. Bueno fuera que la falta de atractivo físico en uno fuera solo por gordura, pero, ¿y si tu cara es la de un troll de cuento de hadas?, de nada serviria tener el cuerpo de una escultura griega si tu cara da asco.

      Pepe

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    4. Bueno, podría compensar. Un físico labrado transmite un mensaje, una idea, que alguien puede captar y valorar. Además está el factor salud.

      Todos los rostros mejoran con un físico más ajustado al peso ideal. La gente que adelgaza saludablemente luce rejuvenecida, a veces décadas.

      Para mí las únicas caras que dan asco son las de la gente abúlica, sin energía, que arrastra los pies en vez de aceptar su responsabilidad, coger el toro por los cuernos, trabajarse, encender su metabolismo y brillar. Todos deberíamos brillar, en la medida de nuestras posibilidades.

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    5. Tienes razón, pero, ¿y si es una cara con alguna malformación de nacimiento (ejm: labio leporino)?, claro, se puede arreglar eso hoy en día, pero igual siempre quedan marcas (por muy pequeñas que sean) que afean el rostro, y eso no puede arreglarse así tengas un cuerpo apolíneo.

      Bueno, al final lo que trasciende es el espíritu de uno, lo que se logre en la vida, la carne simplemente se pudre y desaparece, el espíritu no.

      Pepe.

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    6. Estás poniendo casos extremos. Me estoy refiriendo al sobrepeso como resultado de nuestro modo de vida, sedentario, sobreabundante en glucosa y muy solipsista. El artículo pretende ser ante todo una llamada a actuar, a moverse, a hacer algo y también a enjuiciarse críticamente. Uno es lo que uno hace.

      Estoy de acuerdo en lo del espíritu, pero el espíritu no es un ente inerte que está ahí, recubierto de carne, sino un ente activo que debe habitar el mundo mediante la carne. A despecho de muchos gurús zen, la materia es sagrada, y ello porque canaliza el espíritu. La sangre del héroe, las manos del artesano, la lengua del juglar, son recipientes de divinidad.

      ¡Salud!

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