lunes, 10 de marzo de 2014

Autopista a la idiocracia




Cuando hablamos de idiocracia podemos entender como tal el gobierno para los tontos, el gobierno por los tontos y el gobierno de los tontos.



Es célebre la reflexión, cuyo autor ahora no recuerdo aunque creo que es de Ortega, de que la democracia es una manera complicada de procurarse una aristocracia. Viene esto a colación de que en todas las sociedades humanas se dan aristocracias, grupos dirigentes, siempre en una ratio muy reducida respecto de la masa poblacional. Es una realidad muy cabezona, que se repite una y otra vez. La historia nos enseña que siempre ocurre así, de modo que la postura más sensata sería la de preocuparse por el quién, el cómo y el por qué, para procurarnos así la mejor aristocracia posible, el mejor cuadro dirigente que esté en nuestra mano favorecer. Para ello  deberían tenerse en cuenta una serie de variables, entre ellas el carácter endógeno de esa dirigencia, es decir, que nazca del pueblo, lo que garantiza una ligazón emocional e incluso biológica con el sustrato humano que deben dirigir. Por eso, en los casos de aristocracia hereditaria, los descendientes de aquellos primeros dirigentes, si bien genéticamente próximos al pueblo, ya han nacido en una casta distinta de él y por tanto tienden a hacerse lejanos, antipáticos y despóticos. Al cabo de unas generaciones del pueblo surge una nueva aristocracia que arregla las cosas, sustituyendo a la primera, ya desarraigada.

En el caso de la democracia, entendida de un modo sencillo de expresar, es el pueblo el que vota su aristocracia. En principio el voto era censitario: votaba sólo una parte del pueblo, por razón de origen (descendientes de los fundadores del país), de poder adquisitivo (la renta, como en tantas constituciones del siglo XIX) o de sexo (el sufragio universal como tal es históricamente muy reciente). Hoy en día, a nivel general dentro de lo que llamamos Occidente, todo ciudadano tiene derecho al voto. Es decir, cualquiera de un determinado país cumpliendo unos requisitos básicos -como ser nacional y detentar una teórica mayoría de edad- puede participar en la elección numérica de uno o varios candidatos a formar parte de una aristocracia que se renueva cada cierto tiempo pues se entiende que la masa electora ha podido cambiar de opinión, y puede también decidir  numéricamente si los actos y decisiones del cuadro dirigente electo deben ser aplicables o no.

La democracia en sí plantea unos cuantos problemas. El voto de un ciudadano sin demasiadas luces vale lo mismo que el voto de un genio, por ejemplo. Además, con la excusa de los problemas de logística se evita la votación sobre leyes. Actualmente se vota una lista cerrada de unos señores desconocidos que acceden al Parlamento, del cual en países como España deriva el Gobierno (en una clara vulneración de la división de poderes), y entre unos y otros cocinan disposiciones legales que el pueblo no vota. Éste puede cada cierto tiempo votar otra lista de señores desconocidos, con lo que se puede modificar el cuadro dirigente, pero poco más. Si se llama democracia a eso, habrá que aceptar que se trata de una idea muy reduccionista. Si a ello se le unen  las diferencias de peso del voto según circunscripción, el panorama se agrava.

Con todo, la democracia parece estar venciendo a otras formas generadoras de aristocracia. Influyen en ello el componente psicológico por el que el pueblo se siente dueño de su destino (aunque en buena medida no sea así) y que al renovar  cada pocos años el cuadro dirigente no se producen las penosas decadencias de otras aristocracias blindadas. Aunque quizá el mayor problema que pudiera tener la democracia tal como hoy la entendemos, de una manera tan sesgada, es que contiene un germen de autodestrucción, sin duda pequeño como todo germen, pero de riesgo latente. ¿Es posible que una democracia como la occidental llegue a derivar en una idiocracia? La pregunta es legítima. ¿Pudiera morir la democracia por implosión?



Un pequeño film de culto, "Idiocracy" (2006), ilustra una posibilidad para nuestro futuro. A pesar de que parece haber sido una apuesta muy personal del director Mike Judge (quien firma el guión junto con Etan Cohen, y coproduce con Elysa Koplovitz y Michael Nelson: es decir, se involucró a varios niveles), pasó de tapadillo en el momento de su exhibición en salas, en buena medida por su intensa carga crítica hacia un determinado estrato cultural de Usa, el mismo que ríe con ganas las desgracias ajenas, como en la saga Jackass. A pesar de que artísticamente el film de Judge vale bien poco, su tesis debe ser tenida en consideración.En este punto sigo lo que se puede ver en las imágenes, es decir, señalo no lo que yo pienso (no me interesan los tests de CI ni sus resultados) sino lo que Judge pone en imágenes. Según su discurso, la inteligencia se asocia con los resultados en tests de CI (como se ve, a la chica se le da un pelín más que al chico: el film es políticamente incorrecto pero no tanto). Según su discurso, la gente con más CI tiende a tener menos hijos que quienes cuentan con un CI considerablemente más bajo. Es más, los primeros no tienen mientras que el segundo dispone de un pequeño harén (otro detalle: los primeros son presentados como urbanitas progresivamente más fríos y sofisticados, mientras que el segundo es un redneck sanguíneo). El resultado del discurso es que, conforme van pasando las generaciones y asociando -siempre según Judge- CI con inteligencia, los inteligentes se van extinguiendo -Judge da por supuesto que la tendencia a determinado CI se hereda- y los tontos se convierten en legión. En una sociedad aristocrática que rige los destinos de un pueblo atontado desde una inaccesible torre de marfil, la casta puede prevalecer sustancialmente igual. En una sociedad en la que un pueblo atontado tiene acceso a la configuración de su propia aristocracia a base de sufragios, esa aristocracia democráticamente elegida sería también progresivamente más necia, a imagen y semejanza de la base social de que surge. Así, quedaría patente la gran diferencia entre la aristocracia soñada entre finales del siglo XX y principios del XXI (expuesta en ese gran cartel de una "Future Town" de inspiración rabiosamente californista), y el paisaje social mostrado a lo largo del film.

Con independencia de que "Idiocracy" es una farsa que esconde un mensaje californista soterrado (algo así como "si los nerds tecnófilos de alto CI no se convierten en los gurús de la sociedad futura, ésta será un desastre regido por brutos anárquicos", mensaje que ha calado en bastantes ámbitos), y que como buena farsa se apoya en una exageración, creo que contiene una potente base de verdad, y que como tal debe ser tenida en cuenta. Aunque su eco ha sido escaso, muchos espectadores han sintonizado con el film, lo que ha llevado a que el neologismo "idiocracia" se esté extendiendo.

Antes de continuar, tengo que insistir en que me considero demócrata, y no un demócrata por obligación o porque toca en este momento histórico, sino por convicción. Considero que el pueblo debe intervenir en la forja de su propio destino, atando en corto a su aristocracia y sometiéndola a elección y a escrutinio. Ahora bien, se plantea el problema del voto. ¿Quién puede votar? Y no menos importante: ¿todos los votos valen igual? En la época presente se ha decidido que todos los votos valgan lo mismo -dejando aparte las distorsiones que los sistemas de cómputo y circunscripción conlleven-. En principio, y con la cabeza fría, eso suena absurdo. ¿Por qué va a valer lo mismo el voto de un descollante intelectual que el de quien no sabe dónde tiene la mano derecha? A lo largo del siglo XIX el moderado y demasiado efímero triunfo del liberalismo implicó que la meritocracia ya no se medía por los apellidos, sino por el poder adquisitivo. Es decir, alguien con una gran renta había demostrado más que quien malvivía con un sueldo muy precario, y que por ello debería  ser sujeto activo y pasivo privilegiado de voto. Como dijo un parlamentario español de la época isabelina, "ser pobre es signo de estupidez". Naturalmente, eso es una exageración. ¿Quién está mas cualificado para votar y ser votado en tiempos de tensión prebélica, un futbolista con un sueldo millonario o un analista estratégico de sueldo modesto? La renta no puede justificar esa restricción o cualificación de voto. Otro baremo para estratificar  los sufragios podría ser el rendimiento académico. Pero eso tampoco garantiza nada. Alguien con cinco carreras podría ser una nulidad a la hora de tomar decisiones, mientras que un humilde labrador tal vez tendría una mente más lúcida al respecto. Señala Paul Johnson en su imprescindible Intelectuales que el mismísimo Bertrand Russell no sabía preparar  café. Por tanto, aquí tenemos un problema. Pero ese problema se ha resuelto al estilo de Salomón, votos para todos. Recuerdo una divertida afirmación del mediático padre Apeles diciendo que él nunca votaba: "si mi voto vale lo mismo que el de Carmen de Mairena, prefiero no votar".


SUPONGAMOS ....

Supongamos el caso hipotético de un país, un país imaginario, en que hay determinadas diferencias y desigualdades. Hay gente más guapa que otra, por lo que recibe más atenciones, miraditas, gestos agradables, ofertas de todo tipo, etc. Hay gente más inteligente que otra, con lo que se la tiene en más consideración y logra un mejor acceso a puestos de trabajo con mayor valor añadido. Hay gente más hábil para los negocios que otra, con lo que consigue prosperar material y socialmente. Hay gente más sana que otra. Hay gente más honrada que otra. Hay gente más valiente que otra. No hay dos personas iguales en ese peculiar país, y las cualidades parecen estar más o menos repartidas. Los casos extremos -una persona que reúna todas las cualidades, o todos los defectos- resultan escasos: las primeras conforman una especie de aristocracia natural, mientras que las segundas pasan a ser algo así como apestados.

Pues en ese país, que se rige por reglas democráticas, comienzan a escucharse voces que deploran la desigualdad que en él existe. Hay gente que parece tenerlo todo mientras que otros llevan una vida dura y arrastrada. Y no estaría mal que los que viven bien compartieran siquiera una parte apenas apreciable, microscópica, de su bienestar con los que nada tienen. Al fin y al cabo, todos son personas humanas, y quienes viven bien se benefician de una sociedad que les ha permitido prosperar. El sesgo cultural cumple su función en este ejemplo. Así, mostrar preocupación por los demás te hace simpático a ojos de tus vecinos, mientras que decir que alguien lleva mala vida porque se lo ha buscado o porque no se ha esforzado lo suficiente -sea cierto o no- queda como una muestra de desconsideración. En ese punto un grupo de postulantes políticos descubren que ahí puede haber negocio. Así, organizan un partido que quiere canalizar ese descontento para conseguir votos. En ese partido hay gente idealista y compasiva que desea sinceramente ayudar a los demás dándoles, en cuanto lleguen al poder, las oportunidades que hasta ahora se les habían negado. Y también hay gente mucho más calculadora e interesada que ven camino para alcanzar el poder y convertirse en aristocracia. Los segundos no tienen por qué ser más numerosos que los primeros, pero suelen ser más retorcidos y despiadados, con lo que más de una vez se llevan el gato al agua. Al llegar al poder, operan para cargarse ese poder democrático y perpetuarse como aristocracia de torre de marfil. En el país del ejemplo lo consiguen.

El caso es que su país vecino, socialmente idéntico al primero, observa lo ocurrido. Y lo observan sus profesionales de la política. "Si surge en nuestra sociedad un partido como el que se ha hecho con el poder en el país de al lado y se reproduce la misma dinámica", piensan, "nos espera o el exilio o algo mucho peor". Así que lo que hacen es mostrar una preocupación cursi y falsa por los menos favorecidos. Para evitar una dictadura totalitaria igualitarista como les ha pasado sus vecinos (y que, como todas esos igualitarismos, también ha generado su aristocracia, más marcadamente torremarfilera que las de otros sistemas), generan un Estado benefactor, providente, amortiguador de diferencias que pudieran ser desagradables.

Para financiar ese Estado-beneficencia, el recurso "justiciero" habitual -que vende bien ante la cercanía de unas elecciones- es detraer poder adquisitivo de las rentas más altas y transmitírselo a las más bajas. Eso genera una doble dependencia: de la aristocracia política, que depende de las bolsas de voto de las clases de bajo poder adquisitivo (siempre muy superiores en número a las de alta capacidad de compra), y las de esas mismas clases bajas, que reciben poder adquisitivo no porque su vida haya mejorado -pues se han convertido en trabajadores más cotizados, o han acertado en sus decisiones, o han superado un problema de salud o similar que les abocaba a la pobreza- sino por su mera pertenencia a la masa social. ¿Conoce el lector el refrán "no me des peces: enséñame a pescar"? En muchas ocasiones, esa transferencia de renta está bien hecha: se les "enseña a pescar". En otras muchas, demasiadas, se les "dan los peces", sin que eso suponga la solución de sus problemas a largo plazo.

Ese tipo de situaciones siempre van a más, pues las aristocracias electivas fundan su éxito en ellas. Conforme las grandes fortunas vuelan, o se hacen opacas vía artilugios financieros aprovechando los resquicios legales,  o se nacionalizan, o pactan con la aristocracia electiva, el peso se va haciendo notar de modo cada vez más agobiante sobre las clases medias, básicamente trabajadores y PYMES. Eso va destruyendo tejido productivo y haciendo gotear un número cada vez mayor de gentes de clase media a la baja, es decir, de generadores de renta redistribuible a perceptores de la misma, siendo ésta cada vez menor. Así se va asfaltando una autopista hacia el experimento social fallido.

Eso no quiere decir que esté mal preocuparse de las gentes más desfavorecidas. Nadie ha dicho tal cosa. Pero nos resulta evidente que repartir la riqueza es algo sumamente fácil. Lo complicado es crearla. Si un sistema, por democrático que sea, machaca al sector que tira del carro de esa creación de riqueza, los resultados serán los que todos imaginamos. Tardarán mucho o poco, pero llegarán. Ése es el problema del sistema democrático, que los votos no son beatíficos e idealistas, sino que atienden al propio interés, por equivocado y corto-placista que éste sea, como los mercados. Pero si los mercados son tan viejos como el hombre o casi, las democracias son en un 99'99% de los casos instituciones sociales muy novedosas, con poco rodaje.

Un ejemplo. Siete personas. Una tiene 7000 monedas. Cuatro votan que a ésta se la desposea de 6000, repartiéndose 1000 entre los demás. Teóricamente justo (aunque habría que preguntarle al desposeído, a ver qué opina ....). Ahora bien, si cuatro votan quedarse ellos con los 7000 y mandar a la porra a los otros tres, igualmente sería democrático, si aceptamos el juego de las mayorías. Y podría ser que los otros tres "comprasen" a uno de los cuatro acaparadores ofreciéndole una parte mayor de su cuota en los 7000 (pongamos un 40% en vez de un 25%) si vota a su favor. Y puede ser que el desposeído se largue, o busque ayuda fuera. O .... Transpuesto este ejemplo tan simplón a la complejidad de una sociedad democrática actual, los problemas se multiplican. De ahí los límites que debe tener la democracia. Toda democracia no es enteramente racionalista, muy al contrario, en ella se incardinan elementos profundamente irracionales pero que con el paso del tiempo demuestran su eficacia una y otra vez. Un ejemplo que me gusta mucho es el de la genial novela El señor de las moscas de William Golding, publicada en 1954.


Fotograma de la versión fílmica de 1963, a cargo de Peter Brook. Visto en criterioncollection.blogspot.com.

La novela de Golding (que narra las vicisitudes de unos niños supervivientes de un accidente en una isla, y de cómo se organizan) muestra tres distintos tipos de liderazgo: el de Ralph, un líder natural -un rubito guaperas que parece tomar decisiones con bastante despreocupación-; el de Piggy, un muchacho obeso y miope, que representa un punto de vista racional y civilizado; y el de Jack, un pelirrojo algo mayor que los demás y partidario de la acción directa, la violencia y modos de actuación más tribales. Piggy, dada su debilidad, tiene todas las de perder, con lo que un sistema parlamentario donde se diriman las discrepancias es su seguro de vida. Ese sistema parlamentario es odiado y finalmente rechazado por Jack y los suyos. Pero mientras funciona, es desempeñado gracias a una caracola. Cuando alguien quiere tomar la palabra y debatir un punto, coge primero la caracola en sus manos. Nadie había llegado a esa conclusión: el acto de agarrar la caracola para parlamentar es intuitivo, espontáneo, y permanece con los días al revelarse eficaz. "Tengo la caracola", y todos le escuchan: para un entendimiento profundo de la faceta política de los humanos no puede nunca despreciarse lo simbólico, lo irracional, lo oscuro, lo aparentemente incausado. La tragedia se precipitará a partir de otro acto igualmente simbólico: los seguidores de Jack hacen añicos la caracola.

Bien, pues llegados a este punto nos podemos preguntar qué pasaría si un sistema irreprochablemente democrático promoviese no ya la igualación de rentas sino otro tipo de igualación: la intelectual. Es decir, la idiocracia.

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Supongamos un país, imaginario, que se rige por democracia vía sufragio universal. Una casta política cuyo deseo sea el de perpetuarse, y no se atreva a revocar ese sistema democrático porque está muy arraigado o bien muy blindado por la mitología popular, necesita acallar la crítica de modo pacífico. Para hacer esto debe proceder a un intenso trabajo sobre la información que circula por el país. La información es poder, de modo que conviene controlarla. Hay dos formas. Una es influir directamente sobre esa información, silenciando muchas cosas, deformando otras e insistiendo pesadamente sobre las más favorables desde todas las terminales mediáticas posibles, empezando por las públicas y siguiendo por las entregadas a amigos mediante concesión. La otra es impulsar medidas de manipulación social para que la masa receptora de esa información deseche la que le resulte incómoda, o demasiado compleja, o generadora de desazón, optando por otra información de mucha peor calidad que mantenga a la masa siendo masa. Si la masa está desinformada, aturdida, incluso embobada, es mucho más fácil de engatusar. 

Aquí aparece una variable cuya comprensión es imprescindible. Capitalismo y democracia suelen venir de la mano. Pero, en contra de la rosácea visión de algunos, no llegan necesariamente juntos. Primeramente llega el capitalismo, para dejar vía libre a la democracia como la entendemos hoy, en la que todos votan. Cuando triunfa la Revolución Industrial inglesa, no existía ese sufragio universal. Tampoco en la Francia ni la Prusia del XIX. Ni en la Usa previa a la Gran Guerra, cuando grandes contingentes de inmigración europea no tenían todavía derecho a voto. Ni en la España del desarrollismo. Ni en el Taiwán ni la Corea del Sur hasta hace relativamente poco. Ni en la China de hoy. Los maliciosos dirían que el capitalismo genera un excedente de riqueza que la democracia pretende repartir, y que cuando no quede nada que repartir a ver qué pasa. 

Pero si el capitalismo suele llevar aparejada, como efecto rebote, la posterior aparición de la democracia, ésta no garantiza que aquél siga existiendo. La democracia moderna es básicamente un fenómeno urbano -de hecho nació en una polis griega-, y necesita la ciudad. El capitalismo también favorece la acumulación de producción en ciudades. Lo que la democracia ayuda a vehicular es la acumulación del consumo en esas mismas ciudades. La ciudad se convierte en una burbuja  autorreferencial de fuertes lazos trabados entre sus diversos componentes, generando también una bolsa de gentes residuales que comienzan a vivir de las "migajas" de esas relaciones urbanas. Esas gentes no podrían vivir fuera de la ciudad, donde la selección natural impera todavía e impone un número necesariamente bajo de humanos. Pero dentro de la ciudad se cuenta con factores que favorecen esa proliferación: comestibles relativamente fáciles de obtener, consistiendo sobre todo en carbohidrato, y posibilidad de votar. 

Conforme la burbuja ciudadana se va haciendo más marcada, sus élites motrices olvidan cómo llegó a ser tal. Forman, dentro de la burbuja, una segunda miniburbuja. La aparición de la Gran Rueda obliga a las sociedades actuales a dar una permanente impresión de avance, de tal manera que si la Rueda se detiene una cantidad exagerada de personas quedan expulsadas de ella, personas a las que hay que atender no sea que se conviertan en levadura de una revuelta. La bolsa de votos va creciendo. La dinámica de la Gran Rueda ha desplazado los sectores manufactureros a otros países, de modo que para mantenerla rodando se apuesta por un sector presuntamente puntero, el de los servicios. Ese sector ofrece un gran valor añadido empleando poca mano de obra muy cualificada. Eso genera varios efectos rebote. Veamos.

-La miniburbuja se olvida de cómo llegó al poder. Para sustituir ese vacío, lo rellena con mitología de autoayuda para managers y exhibiciones de cultura impostada -ópera, ballet, arte moderno: es decir, cultura muerta y desgajada de su origen popular-. Y opta por dejar la ciudad o gentrificar un barrio concreto, en ambos casos con el propósito de relacionarse sólo entre sus pares, en un proceso que podría llamarse neoversallismo.

-El capitalismo, como acumulación de tejido productor, tiende a desaparecer. La mitología de la miniburbuja arrincona la palmaria realidad de que casi todo el trabajo humano es manufacturero. La imagen, muy siglo XIX, del operario manchado de grasa y de hollín, es sustituida por un "nuevo trabajador" que no pasa de remedo del cortesano del XVIII (con alucinantes trabajos de hoy como "personal shopper" o "community manager" para la casta neoversallista, algo así como el encargado del orinal del rey pero puesto al día).

-Se potencia una educación tecnófila, en la que es imprescindible una gran inteligencia para prosperar. Eso no es nuevo. Siempre hizo falta inteligencia para triunfar  en el sector académico. Pero ahora existe una diferencia: se crea una segunda miniburbuja de profesionales de las "ciencias duras" -imprescindibles para que la Gran Rueda siga girando y para que el sector servicios no se detenga- caracterizados por la movilidad laboral-geográfica y por la imperiosa necesidad de actualizar sus conocimientos permanentemente, algo que pasa en todas las profesiones  pero que en esta miniburbuja se lleva al extremo, hasta el punto de que uno comienza a estar formado cuando ya tiene los 30-35 años bien cumplidos. Esa pequeña casta de profesionales cualificados va teniendo menos hijos.

-Se infla un gran colchón para que los votantes que no pertenecen a ninguna de las dos miniburbujas no se enfaden y no voten opciones alternativas. Ahí se produce un gran cambio de mentalidad en todo el cuerpo social, cambio distinto del que cabría esperar dentro de una sociedad teóricamente capitalista. Si en una sociedad se da por supuesto que tienes que buscarte la vida, que si llegas a los 65 sin haber ahorrado y sin propiedades nadie va a mirar por ti, que si te quedas sin trabajo no hay subsidio, etc etc, el efecto esperable es que a los 12 años el niño medio de esa sociedad sabe que tiene que ponerse las pilas desde ya para salir adelante, trabajar, formarse, cuidar el dinero, mimar las relaciones sociales, tener hijos que puedan ayudarte cuando las fuerzas te falten, y todo eso. En el caso contrario, si sabemos que nos espera jubilación aunque no hayamos dado un palo al agua, que podemos recibir ayuda al desempleo, que velan por nosotros en todos los órdenes, que aunque no coticemos ni trabajemos ni hayamos hecho nada ni hayamos contribuido en nada si tenemos un problema de salud podemos contar con un impresionante despliegue sanitario público, etc etc, el efecto esperable es exactamente el contrario, que puedes llegar a los 40 años sin saber qué quieres hacer de tu vida, sin necesidad de comprometerte socialmente, sin necesidad de generar vínculos de acero con otros actores sociales. La irresponsabilidad comienza a socializarse, a admitirse.

-La gente más destacada, más capaz, empieza a tener dificultades. En este ámbito de sobreabundancia de lo público, cuesta mucho abrir nuevos negocios. Los productos novedosos sólo aparecen en un determinado sector productivo, mientras que los demás parecen griparse. De todo lo que la gente del siglo XX pensaba para el el XXI, de todos los adelantos increíbles que esperaban, sólo la informática y la telefonía parecen estar a la altura de las expectativas soñadas. Esos sectores son los que más trabajadores cualificados de gran intelecto abarcan. Los niños con mejor desempeño escolar van a las "ciencias duras", y las manufacturas continúan externalizándose. Surge un antiliberalismo exacerbado. Quien proponga reformar en algo las pensiones se convierte automáticamente en un monstruo para la sociedad. Quien diga "menos samba y más trabajar" pasa a ser un fósil darwinista-social que se quedó congelado en la era victoriana. Se le da la razón a las bolsas de voto que se sienten seguras con el paraguas público y éstas votan a quien garantiza su seguridad. De ahí la importancia del voto de los jubilados. De hecho, el sistema parece idóneo para generar jubilados. 

-Así aparece un serio peligro. Los más inteligentes, sometidos a una situación laboral agobiante, tienen menos hijos, y una carga fiscal no menos agobiante les disuade aún más de tenerlos, pues en esta sociedad consumista criar un hijo según las normas sociales de hoy sale muy caro ("¿qué es eso de que el pequeño herede la ropa y los libros del hermano mayor?, ¿es que queréis que se detenga la Gran Rueda y se vaya todo al diablo?"). Los subsidiados pueden tener esos hijos que no tienen los otros, y que son necesarios para en su momento cotizar y mantener el sistema de beneficencia, con bolsas permanentes y casta política dedicada siempre al sector público.

-En este país imaginario los híper-responsables miembros de la miniburbuja tecnológica ya no tienen hijos. Sin embargo, en las bolsas subsidiadas sí se tienen hijos, porque a fin de cuentas si no se pueden mantener el Estado del país imaginario ayuda con más subsidios. La existencia del subsidio fomenta la irresponsabilidad. El sistema social provee también de niñeras, la escolarización y el televisor. La escolarización permite encontrar, gracias a sus sistemas de evaluación, posibles futuros sustitutos de la casta tecnológica sin hijos, manteniendo así el sistema funcionando. El resto de los niños son bombardeados con datos sin el menor interés y que en su edad adulta no recuerdan en absoluto ni les sirven para nada. La televisión le da a sus espectadores lo que éstos quieren. La casta tecnológica puede permitirse canales temáticos. Pero la masa recibe televisión-masa. Poco a poco el país imaginario de este ejemplo va entrando en una espiral muy peligrosa, porque en caso de que la capacidad intelectual realmente se herede lo que hace es promover la esterilidad de lo mejorcito de su pueblo mientras crece el conjunto menos brillante de la población.

-Los sectores que se van multiplicando son los relacionados con el colchón público: ese país comienza a sufrir una hinchazón tremenda de políticos profesionales, de funcionariado y de población protegida. El valor más importante ya no es la prosperidad, ni la aventura: es la seguridad. Nada se mueve. La sociedad tiende a permanecer más o menos estable e igual en el tiempo, pero perdiendo cada vez más capacidad para competir. Al fin y al cabo, la selección natural es competencia, y ya vemos dónde han quedado la una y la otra. El país imaginario, empobrecido en su capacidad de competir, ya no puede absorber a su propia casta tecnológica, con lo que se ve obligado a exportarla a otros países imaginarios. Ese país se va dirigiendo a la experiencia fallida.

-Para paliar la situación, huyendo hacia adelante, el país se endeuda. Pero esa deuda no debe llegar a cabrear al pueblo. Éste no debe saber que cada vez que nace un niño ya tiene asumida una deuda astronómica sin haber dado su consentimiento para ello. Para ello la irresponsabilidad política fortalecida por la irresponsabilidad popular da rienda suelta a la irresponsabilidad cultural para poder esconder así la responsabilidad patrimonial. Esa irresponsabilidad cultural retroalimenta las demás gracias a la ignorancia, las medias verdades y la adulteración de contenidos. En ese país imaginario se declara el estado de Idiocracia.


Autor: David Dees.

Al principio del artículo hablamos de idiocracia como posible gobierno para los tontos, por los tontos y de los tontos. Como habíamos dicho, la película de Mike Judge es una exageración, y no creo que eso ocurra, al menos a cinco siglos vista. La involución lleva también su tiempo, menos que la evolución, pero bastante igualmente. Siempre habrá una casta más espabilada por encima. Sólo si la totalidad de un país es tonta de capirote se vería obligada a tener una casta igual de tonta, pero en ese caso extremo lo más seguro es que un país vecino le impusiese una casta espabilada con suma facilidad. Pero los otros dos casos sí me parecen bastante más probables. Aunque yo no hablaría de tontuna, sino de mediocridad. Hablaría de una posible cutrecracia.

Ortega hablaba en La rebelión de las masas del hombre-masa definiéndolo como aquel que se siente igual a todo el mundo, y opuesto al que lucha por desigualarse, el que se exige mucho a sí mismo, en un ejercicio que el pensador identificaba con cierta forma de ascetismo. En eso recoge una tradición europea de la que incluso se hizo eco Nietzsche: sólo lo más duro es lo más noble. Otro pensador en esa línea, José Ingenieros, definía en su El hombre mediocre a éste como blando, rutinario, envidioso y carente de ideales. El hombre mediocre parece no ser hombre de ideales, sino más bien de satisfacciones. No conquista: espera que le den. En este punto, y sintiéndome incapaz de compararme con estos autores, quisiera ofrecer una serie de características que en mi opinión tendría un país regido por la cutrecracia. Vamos allá.

-Un país imaginario cutrócrata se caracterizaría por la abundancia, en el seno de su sociedad, de burlas, desprecios y cinismos en contra de todo lo que pudiera ser aristocrático, elevado, serio, autoexigente, virtuoso y santo. Abundarían toda clase de subproductos pseudoculturales como pelis malas, series de medio pelo, espacios de sketches sin gracia, charletas retransmitidas y demás en las que se ridiculizaría la grandeza y se aplaudiría lo trillado, lo sobado, lo convencional, lo anecdótico. El humor se focalizaría en los insípidos hechos de la vida cotidiana más aburrida.

-Se caracterizaría por un hundimiento completo y sin paliativos de la verdadera cultura. Las novelas de la actualidad no llegarían ni de broma a las de antes. Es más, se aplaudiría que la gente lea mala literatura "porque al menos leen y no están con la tele o el ordenador". Las películas son mucho más idiotas que las de antes, a las que sin embargo se les hace blanco de burlas por su inocencia. La música es mucho peor. Las canciones de toda la vida se van haciendo más escasas. Se recurre a la música de otras épocas. El arte plástico es lamentable. La arquitectura brutalista y mamotrética aridece el ánimo.

-Se caracterizaría, como efecto rebote, por la extensión del término mágico "cultura" al entretenimiento. Y, de paso, emplear con profusión otro término ennoblecedor: "arte". Con ello se buscaría conseguir una bolsa subvencionada de "cultos" y "artistas" siempre próximos a la casta política. A esos artistas se les escucha. La opinión de un actor o del bajista de un grupo pasa a ser más interesante que la de un premio Nobel.

-Se caracterizaría por una sobreabundancia de cinismo en el ambiente. Todo lo que es idealizador, espiritual, es sometido a crítica no constructiva sino bufonesca, insultante. Se produce un eclipse del espíritu. Los templos se vacían. Los ritos se consideran innecesarios. Las festividades se pueden mover a voluntad, o son transformadas en otra cosa, habitualmente relacionada con el consumismo. O se instauran fiestas nuevas no menos consumistas.

-Se caracterizaría por llenar el hueco dejado por el espíritu con mitologías idiotas, fáciles de generar e irradiar, y sin relación con las necesidades populares. Lo bobo, lo contingente, lo gratuito, aquello que aprueba la mediocridad y no la pone en un aprieto, pasa a ser mito generalizado del país y a producir dinero. En un país imaginario así podrían convertirse en "estrellas", mitos actuales, unos jovencitos encerrados en una casa  durante unos meses, siendo retransmitida al país su estancia en esa casa mientras se dedican a que les crezcan las uñas, o bien un pulpo que algunos dicen que es capaz de pronosticar los resultados de partidos de fútbol. Sé que son ejemplos absurdos que nunca se darían, pero sirven para ilustrar lo expuesto.

-Se caracterizaría por una extraña arrogancia según la cual en ese país se viviría como en ningún otro, se comería como en ningún otro, se follaría como en ningún otro y habría más sabiduría que en ningún otro. Un segundo signo de arrogancia sería el de atribuirse a sí mismo como pueblo, como masa, los logros de una minoría muy concreta, olvidando así que esa minoría hace falta.

-Se caracterizaría por la instauración de una nueva moralidad que incurriría en los siete pecados capitales, haciendo especial hincapié en la envidia. Esa envidia, aunque dirigida en todos los sentidos, originaría primero erosión en las diferencias de renta -"subsanadas" vía recaudación de impuestos- y después en las diferencias de otro tipo, las personales, las que no se pueden "subsanar", de manera que la erosión se dirige hacia los valores fundamentados en esas diferencias, básicamente la jerarquía y la excelencia.

-Se caracterizaría por promover y hasta aplaudir comportamientos que tradicionalmente estaban limitados al tiempo de fiesta, como los carnavales. Dado que existe un límite físico para que la carnavalada social se sustancie diariamente en la realidad, se traslada a los medios de comunicación, que la reproducen perpetuamente. Siempre es carnaval en la tele.

-Se caracterizaría por darle la vuelta a la tortilla respecto de la época en que floreció el capitalismo generador de democratismo, habitualmente acontecido 50 años atrás, dos generaciones. Se multiplicaría el número de políticos profesionales, en detrimento de su calidad, y de funcionarios, en detrimento de la eficacia en el desempeño de sus funciones.

-Se caracterizaría por el menosprecio hacia sus filósofos, que serían sistemáticamente desoídos, ignorados y hasta perseguidos. Empobrecimiento del pensamiento abstracto y del vocabulario. Retroceso de la palabra y de la expresión, con menos conceptos que transmitir y peores vehículos para hacerlo.

-Se caracterizaría por una máxima exigencia al mundo y a la vida, unida a una casi inexistente autoexigencia. El cutrócrata no piensa en qué puede servir a su pueblo, sino en qué su pueblo -o como prefiera llamarlo- puede servirle a él. Culto a la seguridad y al Estado providente e infalible. Culto a los propios gustos, al ombliguismo y a la propia satisfacción, todo ello acompañado de una profunda decepción existencial. Nulo esfuerzo de autocontención.

-Se caracterizaría por un olvido completo de la historia del propio país y del menosprecio hacia los símbolos que representan su continuidad. El hueco es cubierto gracias a los medios, ofreciendo éstos una historia alternativa, cuyo objeto no es instruir al espectador, sino complacer sus expectativas más planas. Incapacidad para extraer las conclusiones apropiadas, ni para aprender de los errores del pasado. Lleva aparejado que lo que no aparece en esos medios no existe.

-Se caracterizaría por un hondo aburrimiento y la ausencia de un auténtico avance, pues lo llamado "progresista" pasaría a ser profundamente conservador, al querer "conservar" el colchón de subsidios frente a los intentos reformistas, llamados éstos "neoliberales". El país carece de un objetivo claro en el concierto de las demás naciones, se achata y vulgariza, pierde fuelle, muere poco a poco, sin que se sepa bien cómo salir de esa espiral descendente.



Por descontado, éste es el ejemplo de un país imaginario. Pero si conocéis alguno que se le parezca, es que de democracia está mutando a cutrecracia.


Si le diese más importancia al CI y a su heredabilidad, sin duda ampliaría el artículo. Pero como no es el caso, lo dejo aquí.



50 comentarios:

  1. Yo no creo en la democracia actual y tampoco en la teórica e idealista , pero no por un afán autoritario, sino porque me parece una utopía y una farsa.

    La democracia actual es una farsa ya que para mi toda democracia que fuera"real" debería basarse en el referendum vinculante y la separación de poderes.
    Cualquier reforma de calado social o económico debería ser consultada vía referendum(la ley de matrimonio gay, la inmigración masiva , la reforma laboral,las subvenciones a partidos , el rescate de las cajas y bancos por poner unos ejemplos, deberían haber sido consultadas vía referendum dada su importancia y trascendencia que trasciende al futuro e incluso a la supervivencia de la nación)
    Como sabemos, si quitas en Suiza y poco más, los referendums son escasos, y además los pocos que se producen suelen estar conndicionados bajo campañas de propaganda y lobotomización enormes por parte del poder dominante para que salga lo que a ellos les interesa, el ejemplo lo tuvimos en varios países europeos ante el referendum a la aprobación de la constitución europea. Hasta 3 veces se repitió el referendum para que saliera el si(creo que esto pasó en Dinamarca, pero no lo recuerdo con exactitud)

    En definitiva: la mayoría de democracias homologadas(porque esta es otra, sólo se permite un tipo de democracia, pero hay muchas variantes incluso histórica y antropológicamente más coherentes) son unas farsas donde se vota a unas cuadrillas de sujetos que representan a sus intereses y al de sus mafias-llamadas partidos- siempre con el visto bueno de no molestar a la oligarquía económica, digamos que son una especie de gestores de impuestos a cargo de sus intereses y los de la oligarquía.
    Votando cada cuatro años se decide lo mismo que no haciéndolo, y quien se sienta representado por esta estafa es porque vive del tinglado, así de simple(o es que es tonto, que también son abundantes)

    La única respuesta coherente al sistema de oligarquía de partidos es votar opciones antisistema que aunque no vencerán, al menos son un acto de coherencia e higiene democrática.


    El hecho de que voten las mujeres no es que me parezca malo, pero si que creo que aumenta la gestación de la "idiocracia".
    No creo que sea casual que tras haber conocido a muchísimas mujeres de toda índole y clase, el 90% hayan sido de mentalidad progre o pasota y votantes del PSOE(ojo, que las peperas son lo mismo pero en pija)


    Otra cosa- y en esto hago la misma reflexión que sobre quién decide los contenidos televisivos- yo no tengo tan claro que una sociedad mayoritariamente idiota encumbre a una élite idiota, más bien creo que esa élite hace todos los esfuerzos posibles para tener un vasallaje de idiotas.


    Quien haya leído a Ortega, Le Bon o cualquier estudio sobre psicología de masas, cuando menos debe desconfiar de la democracia, y la democracia actual es el gobierno de unas élites políticoeconómicas sustentadas por unas masas que se creen detentoras de una voluntad y decisión inexistentes en la práctica.


    La masa es visceral e irreflexiva y siempre lo será, de ella no puede salir nada noble ni grande, sólo envidia y cainismo, y más en este sistema tan alienante.


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  2. Bueno, je, es que una democracia perfecta está condenada a existir en el mundo de las ideas. Soy consciente de que ese tipo de sistemas, eso sí, aunque sean utópicos deber servir de referentes para intentar aproximarnos en buena medida a ellos, algo así como una estrella-guía que nunca podremos alcanzar pero que nos muestra el camino (un camino que no suele ser una autopista: para avanzar, la vía siempre es más jodida que para degenerar, que ahí siempre está bien asfaltadita y con todo tipo de indicaciones).

    Por eso ahora nos conformamos con pseudodemocracias como la que hay en España. Es cierto, no votamos ni una sola decisión importante. Es más, tampoco existe el mandato imperativo. Es decir, que en vez de votar a representantes que cumplan esa función de representar (defendiendo los pliegos de reivindicaciones de la gente de cada circunscripción), se les vota y se dedican a otra cosa. No existe eso de "te hemos votado, toma esta lista de peticiones y a defenderla en el parlamento" sino "ese tío es de aquí, se crió en esta tierra, a ver si eso le hace acordarse de nosotros", y el tío que ha votado esa circunscripción se pone darle al botoncito según le diga el partido (y eso cuando no se equivoca) y a correr cuando al día siguiente es puente-festivo en plan Usain Bolt.

    Me acuerdo de aquel referéndum, en el 2005. El "sí" arrasó en España, vale que somos europeístas desde hace décadas y por entonces las cosas iban bien y ya teníamos buenas carreteras, pero ¿la gente se enteró de lo que votaba? La gilivisión es la única fuente de conocimiento para la mayoría del electorado, y que yo sepa sólo salían de aquéllas gente como los Morancos y así leyendo los artículos más bonitos, reconociendo derechos que por cierto ya teníamos en la consti del 78 .... norma que será mejor que nada pero que tiene artículos que parece que le llaman Carta Magna porque los redactaron entre pelotazo y pelotazo de Magno :-P

    Que hay algo que falla en los sistemas democráticos, y que les hace bien poco democráticos, es que encima cualquier dictadura lunática como la del niño de "Up" en Corea del Norte puede arrogarse un ropaje democrático organizando una mascarada electoral como la de estos días. Y no faltarán palmeros que salten "¿veis?, también aquí hay democracia pero como no le gusta al mossadismo-rothschildismo no se habla de ella".

    En cuanto al voto de las mujeres, hay que matizar ;-) No es la misma comprensión de las cosas la que tienen nuestras abuelas que la de las réplicas españolas de las Paris Hilton, Snooki y Kardashians de la vida. Tampoco es lo mismo el voto de un Pérez-Reverte (aun con sus ocasionales tonterías) que el de un futbolero-jugón-tikitako-marquista (que también los puede haber muy cultos, por qué no). El voto femenino dio la victoria a las derechas en 1933, en nuestra "gloriosa" II República, por ejemplo.

    (divido por espacio)

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  3. (continuando)

    El caso de la idiocracia extrema, es decir, el del gobierno DE los tontos, es el caso extremo, que se ve en la película, pero no creo que se llegue a dar en la vida real, ni que se haya dado, aunque a veces la gente elige a líderes bastante alucinógenos. Por lo general, la casta política de un país (mejor o peor) siempre es más inteligente de media que la masa. Eso no excluye que entre la masa haya inteligencias más descollantes que las de la casta y que se desempeñarían mejor en esos cargos: estamos hablando de medias. Y que sean mucho más inteligentes, o bastante más inteligentes, o ligeramente más inteligentes (éste parece ser el caso español) tampoco garantiza nada, claro. Lenin sería muchas cosas, pero retrasado mental lo dudo.

    Lo que sí me interesa más, porque eso sí puede darse en la realidad, es el gobierno PARA y POR los mediocres.

    De la masa como tal masa nunca sale nada. Es así. De su seno surgen los grandes hombres, pero eso no es ningún mérito de la masa. Es simple dinámica de la vida. Y los grandes hombres marcan el camino. Y la gente les sigue. Unas pocas familias dominan el cotarro. Y del seno de la masa surgen también hombres que detestan eso. La mayoría acepta los liderazgos. Algunos, sin embargo, los critican. Les hace daño a la vista contemplar que dos docenas de familias dirigen a la masa. Y una de dos, o se vuelven lobos esteparios y se asocializan (el resultado es que la masa se ríe de ellos pero las familias dirigentes sienten cierta fascinación por sus opiniones y sus obras si es que escriben: son los intelectuales malditistas), o pugnan por hacerse con el poder y sustituir a las familias (son los intelectuales activos o soviéticos). Y en este segundo caso, pasan ellos a dirigir el cotarro. Nunca la masa. No puede.

    Los grandes piensan el futuro y lo deciden. La masa les sigue, pesadamente. Yo no quiero ser masa. Tampoco intelectual activo: eso me supera. Estoy condenado a ser lobo estepario.

    Actualmente no tengo a quién votar, dicho sea de paso. ¡Salud!

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  4. Que tal, muy interesante la entrada, cuando era más pibe me disgustaba bastante la democracia, con el paso del tiempo y la lógica incorporación de experiencia concuerdo bastante con la frase, creo que la dijo churchill, que es un sistema con fallas, pero el mejor posible. Ahora bien, si tus inquietudes políticas, sociales, personales, etc son muy particulares, estás condenado al descontento y casi a marginarte a vos mismo. Noto mucha desilusión en los comentarios, justificada sin duda, pero creo que hay involucrarse, hay que participar en algún partido político afín a tu ideario. Por ejemplo a mi, viéndolo desde y como extranjero por supuesto, me parece interesante lo que está haciendo la gente de alerta digital con el partido soluciona: se están moviendo, están militando, están persuadiendo, etc ahí hay un filón para explotar, no quejándose de modo plañidero y aislándose. En cuanto a la calidad del votante, yo no creo en el voto calificado; todas las personas, sean cuales sean sus cualidades personales y/o profesionales; podemos ser cuestionadas por nuestras preferencias políticas, se puede tener ci de 190, un master en ciencias políticas, dinero, etc y ser un perfecto boludo; como también ser alguien sin estudios formales, pero con sentido común y buena cabeza. Lo de las mujeres del compañero de arriba me parece un exabrupto, es más muchas veces hay más responsabilidad, inteligencia e interés en las mujeres que en los hombres al momento de votar. No se mucho de cómo es el tema europeo, pero creo que los sistemas parlamentaristas son bastante malos, por lo menos acá en argentina me parecerían impracticables. El tema de la masa es muy ortegiano, ¿es todavía un concepto útil para entender una sociedad?, yo creo que en algún sentido todos pertenecemos a la masa: como votantes, como consumidores, como opinadores, etc no hay que temerle a la masa; sin la acción de las grandes mayorías populares, no se logra nada, ninguna transformación ventajosa y duradera. Pero hay que trabajar allí, convencer, persuadir, militar, ir generando la masa crítica de individuos sumados para cambiar las cosas, en ese entonces ,con un poco de suerte, puede aparecer un caudillo que galvanice las energías nacionales y las lleve a la meta. Por eso creo que la clave, si uno está descontento, es involucrarse en política. Saludos

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    1. Desde luego que el voto visceral , emotivista y acrítico se da entre hombres y mujeres, pero como ya he dicho ,bajo mi experiencia y conocimiento suele ser más común entre las mujeres, al menos las mujeres españolas.
      En borreguismo no suele haber ninguna distinción de sexos, están igualados en ella.


      La lucha, la disidencia y tal están muy bien y yo siempre la apoyaré, pero desde una perspectiva romántica y "de honor", porque sólo el hecho de contemplar la idiosincrasia media se le va a uno toda esperanza, y yo no me caracterizo en la vida por ser negativo precisamente, soy de ver el vaso medio lleno, pero ante una sociedad que está al borde de la Idiocracia no hay esperanzas que me consuelen.

      Tuve esperanza de que la crisis purgara y regenerara un poco a la sociedad española, pero todo sigue igual pero encima dando más "palos de ciego".


      Una democracia con una población masivamente aculturizada, envilecida y alienada sólo puede llevar de cabeza a la distopía.
      A las élites-muy responsables e interesadas en ésto- les da igual, a ellos lo que les interesa es el mundo material y económico, la ambición y el poder, y una masa que no sabe donde tiene ni la mano derecha ni tiene muy claro que es un ser humano y lo que no, desde luego que es fuente de satisfacción y de ausencia de problemas.

      Para mi, que no soy creyente religioso, el mundo occidental actual-y el español en particular- está muy cercano a la distopía, porque una cosa es una sociedad inerte, alienada e inmovil, y otra es que sea todo eso con altísimas dosis de degeneración, lo que pasa es que como ya dije, la gente incluso al sabor a mierda se acaba acostumbrando e incluso viciando.

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    2. Entiendo que el pesimismo merezca críticas, pues coarta la movilización. Pero ya hace tiempo que no le veo salida al tema o, mejor dicho, sólo le veo dos salidas: un gran hostión generacional que sea arranque de un proceso revolucionario nacionalista ibérico, o bien un decrecimiento manso hasta llegar a una sociedad estacionaria y deflacionaria. Prefiero lo primero, porque puede torcerle el brazo al guardián del mundo. Nuestro sistema se hunde. Es un hecho. Pero si el hundimiento viene acompañado de un batacazo, se puede responder, mientras que lo que por lo menos estamos viviendo en España se parece más bien a una intoxicación por monóxido de carbono.

      En estos casos, y hablando por mí, gente como yo apenas puede hacer nada. Soy demasiado débil. Pero un frente popular sí sería una solución, el aglutinamiento temporal de voluntades divergentes en mucho que convergen en lo fundamental, para después disgregarse ese frente. Sin embargo, la experiencia española de un frente popular -similar a la francesa en la misma época: somos seguidistas de esa gente en tantas cosas....- vuelve a reafirmarme en mi escepticismo.

      Prefiero disfrutar de las iglesias que aún existen y que no se han desamortizado-expropiado (amenazan con poner la catedral de Córdoba bajo las manazas de Susana), de la música clásica y de la popular buena que se hizo durante el siglo pasado, del arte, de los libros, de la comida de los pueblos, de los montes y los ríos, del águila real que vuelve a verse, el cine de Dreyer y todo eso que queda atrás, que será un eco perdido en un mundo asqueroso y emputecido.

      Y si es cierto que la historia y Eurasia se guardan un triunfo en la manga, quisiera verlo, ya que mi cobardía me impide hacer nada a su favor. Sí, este artículo también fue escrito con el freno echado.

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  5. El artículo podría también titularse ,"Pongamos que hablo de España", jajaja...

    En la segunda parte no se habla ya de situaciones de futuro, sino de un presente continuo.
    Sólo la escasez y las leyes de lo imposible del crecimiento perpetuo pueden frenar esto. Hasta que no se seque la teta al máximo nada cambiará, y cuando cambie que nadie espere un despertar consciente y regenerador, sino bullanga y palos de ciego.

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  6. Bueno, pronto saborearemos el límite. Gráfica de la demografía humana desde el 10000 a.C hasta hoy:

    http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b7/Population_curve.svg/550px-Population_curve.svg.png

    Fuente: Wikimedia Commons. Esta animalada es lo que hay. Y la gente pretende vivir de espaldas a esto. De culo, cuesta abajo y sin frenos. Sí, se les puede alimentar, nos cargamos más bosques y plantamos maíz y soja, hacemos glutamato-crispies de los que te hablaban al oído en el desayuno cuando yo era niño, y hala, a correr.

    ¿Correr hacia dónde?

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  7. Un punto que me parece muy preocupante de Ex-paña es el de la educación, en general, no me refiero solamente a la educación que se imparte en las aulas y que antes los progres llamaban "instrucción" -ahora, como la cosa es más favorable a lo suyo, sus ideas y su agenda, no emplean ese término sino construcciones más alambicadas como "preparar a los adultos del mañana" .... el mañana fue ayer, me temo-, digo todo lo que nos rodea. Pero sí, en la escuela se nota, no sé cómo estarán en otros países pero sólo comparar los libros de bachillerato de mi padre con los míos y vaya diferencia.

    Repitieron hace una semana la entrevista a Panero Jr en aquel programa de Sánchez-Dragó, de hace 15 años, y efectivamente uno nota que cualquier tiempo pasado fue mejor en lo que toca a la cultura en televisión. Y aquellos programas no eran ninguna octava maravilla, eran programas interesantes y con buen fondo pero nada de volverse loco y decir "¡qué cosa!"

    No soy nada amigo del franquismo, pero lo que hemos vivido desde el cambio de régimen, desde aquella delirante segunda mitad de los setenta llena de quinquis, secuestros, bandas raras, Corona de Aragón, el Scala, Montejurra, El Papus, etc etc, todo lo que hemos vivido con posterioridad sólo parece merecer el nombre de DEMOLICIÓN.

    Y la cultura no ha sido una excepción. Antes al contrario. Recuerdo cuando empezaba a trasnochar un poquito para darme gustazos culturales. La 2 emitía ciclos en VOS de Bergman y así, me acuerdo también de uno dedicado al maestro Kurosawa, vaya peliculones, ponían incluso de Fellini en prime-time en la 1. Bueno, luego tenían también programas posmodernos tipo Metrópolis, pero eran llevaderos. Apenas queda muy poquito de todo eso, casi nada. Buenos documentales -generalmente foráneos- pero producción propia y cine guapo están totalmente erradicados. En los noventa esta el Garci con la peli y el coloquio .... bueno, era algo, no estaba mal, pero ahora radical y rigurosamente nada.

    Talent-shows, gente emocionada, el niño emocionado, sus papás -o lo que sea- emocionados, el jurado emocionado, el público aplaudiendo obedientemente, etc etc. Menos mal que tenemos YouTube y similares para comparar con lo que había entonces. Telecinco siempre fue como fue pero ha cambiado el sesgo en algunas cosillas que podéis imaginar; sin embargo, Antena 3 pre-Polanco tenía una reedición de La Clave.

    Nuestro pueblo está culturalmente desarmado.

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    1. Si, yo también me acuerdo de todo eso(nací en el 83).

      La España Felipista en lo concerniente a TV y cultura aún tenía cosas que merecían la pena(aunque ya se las fueron cargando, de hecho dicen que"La Clave" la cancelaron tras un debate sobre el 23-F o algo así). Luego nos llegaron los shows nocturnos tipo"Esta noche cruzamos el Missisipi" que bueno, era una bufonada pero aún tenía algo de interés, posteriormente con Crónicas Marcianas , Buenafuente, TNT y tal ,la cosa ya cayó en picado.
      Sobre el año 2005 fue la etapa dorada de los cotilleos: por la mañana , por la tarde y por la noche. Salsa Rosa, A tu lado, Corazón Corazón,Aquí hay tomate, ¿Donde estás Corazón? y alguno más que no recuerdo.
      De eso hemos pasado a la etapa actual, al"Sálvame", los debates de mercenarios del PPSOE y a los concursitos chorras(La Voz, Fama etc) lleno de concursantes frikis y desagradables, si hasta Operación Triunfo con Chenoa , Bustamante y compañia parecía un programón al lado de esto, incluso las series eran mejores.Ahora creo que hay una que se llama"Con el culo al aire", serie que deja a "Farmacia de Guardia" o "Los ladrones van a la oficina" a la altura de obra maestra.

      A mi siempre me han gustado las artes y el entretenimiento en general, pero aunque lo he intentado,estoy cerrado en banda a la diarrea actual: películas mediocres, documentales absurdos, exposiciones de antiarte feminista y progre...

      Pues si, por suerte existe You Tube, Series Yonkis(que no está cerrada, la acabo de comprobar) y MEGA.

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  8. Hablando de cultura y del reciente cierre de Series Yonkis... ¿consideras que les interesa eliminar la piratería de raíz para mantener el consumo? ¿o, por el contrario, la "guerra contra la piratería" es una fachada porque en realidad necesitan que la población tenga acceso fácil para que se mantengan tranquilitos? ¿un equilibrio entre ambos, tal vez?

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  9. Yo apuesto por el equilibrio. Si por un lado la piratería de series y demás obviamente hace daño en las cuentas de resultados, por el otro estimula el consumo de hardware, banda ancha y publicidad, y tengamos en cuenta que en el proceso de concentración empresarial y de vasos comunicantes una multinacional puede perder por un lado pero ganar más por el otro. Es curioso que el antiguo fundador de Napster (el primer portal de p2p), luego estuviera montando Facebook (más hardware, más banda ancha y más publicidad), tenga una fortuna invertida en Spotify y se dedique a ingenierías sociales (alguna se la aplaudo): ahora mismo el californismo está concentrando tanto sus áreas que muchas veces entra en contradicción consigo mismo.

    A todo esto, que quede claro que por mi parte no apoyo en absoluto la piratería. Sólo intento entender un fenómeno tan poliédrico y con intereses cruzados tan importantes.

    La idea de una defensa más "numantina" de los derechos de autor es más bien francesa, y su texto más difundido -"La gratuidad es el robo"- fue escrito por el ex-jefe de la francesa FNAC, Denis Olivennes. Pero lo de Francia es especial, ese proteccionismo que tienen con sus obras artísticas sobre todo a principios de los ochenta, nosotros en España -país culturalmente vasallo de Francia, como repito a menudo- intentamos hacer lo mismo en tiempos de Pilar Miró pero no nos salió tan bien, incluso desde una perspectiva liberal tengo que admitir que el cine francés es el mejor, con un montón de directores excelentes, qué envidia me da.

    ¡Salud!

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    1. Lo de que España es dependiente y sigue la estela cultural de Francia(como ese hermano pobre y acomplejado que se quiere parecer) es algo que viene ya de la época de Napoleón o quizás antes, quizás incluso del imperio carolingio y su influencia en el arte románico español.

      Esta dinámica de seguidismo cultural e incluso político es una incógnita en su continuación:¿Votarían los españoles a un Le Pen si lo tuvieran? Me da a mi que no, me da que hasta en eso ya nos hemos descolgado.

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    2. España siempre ha estado, de un modo u otro, a la sombra de Francia. Sólo durante el Siglo de Oro llevamos la iniciativa, pero el resto del tiempo ellos han ido por delante, incluso con su estrategia en Italia antes del Gran Capitán. Francia tenía en aquella época el doble de población que España y ya estaba bastante centralizada.

      Francia tomó cuerpo como nación antes que España. Fue carolingia mientras casi toda Iberia era andalusí, y mantuvo su protectorado bastante tiempo en toda la franja subpirenaica. Siempre hubo francófilos en España, gente que veía en el Hexágono un ejemplo para superar nuestros problemas. Si toda Iberia hubiera estado unificada al llegar el XVI, otro gallo habría cantado. Pero lo que no fue no fue. Y a pesar de todas sus cagadas (la expulsión de los hugonotes -una minoría de altísima calidad-, los procesos revolucionarios o lo díficil que le ha resultado encontrar un equilibrio con ingleses y alemanes), Francia siempre resurge. Sigo esperando cosas muy grandes de ese país, aunque ahora parezcan muy lejanas.

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  10. Los grandes beneficiarios de la piratería son los gigantes de Silicon Valley y muy especialmente Google, que gana billones colocando publicidad sobre esos contenidos pirateados. Al final la riqueza se va concentrando en esas pocas compañías, que siempre han sido parte del complejo militar-industrial estadounidense, y el resto (entre ellos los que producen los contenidos valiosos) se ve cada vez más empobrecido. Lo iremos viendo conforme Google va dominándolo todo.

    En otro orden de cosas, creo que esa gráfica de Wikimedia no demuestra gran cosa, aunque entiendo que busca alimentar el mito malthusiano. No digo que sea tu intención (¡o eso espero!), pero sí la de quien la ha elaborado. Lo importante es que prácticamente todos los países occidentales no llegan ni de lejos a la tasa de reposición, con lo que vamos a perder población a espuertas y la sociedad se hará insostenible.

    Lo de que sólo se reproducen los poco inteligentes, o los evolutivamente inferiores, es otro mito malthusiano-darwinista-eugenésico que en su formulación contiene su propia negación. Si los autodenominados inteligentes no tienen ningún interés por perpetuar su estirpe, será porque no son tan inteligentes como creen y porque esos que consideran inferiores están mejor adaptados a la vida. Alimentar de cualquier forma el mito de que sólo los tontos se reproducen es un pasaporte directo al suicidio demográfico y a la subsiguiente avalancha inmigratoria, con lo que se pierde el derecho a criticarla.

    Son un par de impresiones rápidas. No he podido leer tu artículo más que un poco por encima, por falta de tiempo, así que lo que comento quizá no guarda mucha relación con lo que expones.

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    1. Yo no creo que vayamos a perder población por algo muy sencilllo: las puertas abiertas a la inmigración masiva no se van a cerrar y ésta tiene una tasa de natalidad superior a la autóctona. Esto se debe a dos motivos: cultura y necesidad de tener prole para cobrar subsidios. Sin hijos no hay REMI(o como le llamen ahora a ese subsidio)
      En África hay un granero de casi 1000 millones de personas para ir echando mano, que se dice pronto.

      La gente vive de espaldas al medio plazo, el propio sistema es un grito constante al Carpe Diem, disfruta que no hay mañana(esto interesa muchísimo al aparato económico, la gente previsora y ahorradora no es buen negocio ya que paraliza o realentiza lo que se llama Gran Rueda). Sin hijos¿para qué ser previsor? no hay que dejar herencias ni pensar en el mañana.
      La pirámide poblacional es insostenible pero ni las autoridades ni la masa afrontan el problema. Que nadie se engañe, en España nos meterán 10 millones nuevos de inmigrantes si son necesarios para el sistema como ya han hecho y siguen haciendo, y esto es un drama. Una Europa poblada por no europeos nunca podría haber podido alumbrar a un Monet, Mozart etc.Yo si creo en en cierto determinismo antropológico.
      Para mi no es ninguna trampa malthusiana: el sistema actual está basado en el favorecimiento de la reproducción de los menos inteligentes. No hay que confundir inteligencia intelectual con adaptación biológica , además como ya he dicho, muchos inmigrantes tienen hijos porque son un pasaporte seguro al cobro de subsidios y bagatelas, no por una especie de conciencia de perpetuación. En España desde que comenzó la crisis y cancelaron el "cheque bebé"(que lo cobraban mayoritariamente inmigrantes) la natalidad inmigrante ha caído en picado( y las adopciones de extranjeros igual, algo bueno tenía que tener la crisis)

      A la élite dirigente no le interesa fomentar la natalidad autóctona, por eso ha recurrido -y recurre- a la inmigración, aunque bien es cierto que con la mentalidad actual, para que la población autóctona se animara a tener más de 2 hijos de media deberían haber muy buenas ayudas,¿200 euros por hijo hasta los 18 años?

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    2. A.J: no creo que nadie se meta al "fregao" económico de tener hijos solo por cobrar un ridículo cheque bebé. Mantener a alguien durante 18 años solo por los 2500 euros que daban, no sale rentable.

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    3. 2000 euros de cheque bebé+18 años de subsidio REMI si que les salía rentable a muchos inmigrantes.

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    4. Conozco muchos casos de inmigrantes que se niegan a tener trabajos cotizados para no perder subsidios, esto con los españoles suele pasar mucho menos porque de entrada a los españoles les dificultan mucho más el cobro de dichos subsidios-a excepción de gitanos y similares.
      Hay que tener en cuenta que la mayoría de inmigrantes han venido aquí sin familia y con una mano delante y otra detrás a "aquí me las den todas", que para eso está el subsidio, Cáritas, Cruz Roja y las ONG,s,

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    5. Otro punto. La tele e internet y los satélites y tal han generado una masa crítica de locura publicitaria que favorece la destrucción del planeta. En el tercer mundo se ven anuncios occidentales de comida para perros y gatos cuyos dueños viven en unas casas de la hostia. Y eso lo quieren para ellos. Quieren más consumo. Y todo consumo genera basura.

      Recuerdo cuando leí "Gomorra" y Saviano explicaba cómo era el segmento final de todo el proceso granruedil, cómo se gestionaba la basura, cómo en Italia es común quemarla por cuatro duros pero la que suele hacer Occidente hasta ahora por lo menos es vendérsela a China. Pero China va a querer consumir. E India, que gasta carbón a lo loco, tiene amplias zonas del país sin electrificar y las quiere iluminar, claro, no van a ser menos que los demás. Y esos países están MUY contaminados. China está cerca del límite. Y lo que no sabemos aún, que un día lo sabremos.

      El resultado es que sólo van a quedar dos zonas "limpias", la Amazonia obviamente pero sobre todo la macrozona rusa, nuestro patio trasero como civilización del despelote consumista. Agua pura, muchos recursos y amplios espacios vacíos. Un vergel sin explotar. Y eso le va a apetecer a China. Si yo fuera Putin hilaría más fino, que el tío está obcecado. El jaleo vendrá por el lado asiático. Y ahí se completará la globalización.

      ¡Salud!

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  11. Estuve viendo "Ochéntame otra vez". Los ochenta, la liberación, la gente que se puede divorciar, que puede abortar, que puede cambiarse de sexo, que se abren cines X, entrevistaban a progres de la época (con el típico juego de montaje, el entrevistado en plano medio mientras habla, y de repente primer plano del mismo, para volver a plano medio), por fin la liberación, por fin europeizados, claro, no se pueden poner puertas al campo, se acabó la represión. La movida. Qué avance.

    Ni una voz crítica. Para qué. No se admiten aguafiestas en nuestra party ombliguista.

    Mientras, el tejido industrial español es demolido pieza a pieza, entramos en la Otan, crece la dependencia energética exterior, la corrupción comienza a extenderse, en Francia se mantiene el santuario de la Eta y se asaltan nuestros camiones, la cultura nacional se envilece sin remedio ....

    De lo importante nada. De lo folclórico, lo que quieras, tan folclórico o más que Cine de Barrio. Pero qué se le va a pedir a un obeso y fosilizado ente público.

    Lobo estepario.

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    1. La nostalgia progre de los cincuentones de"la movida"... que casposos y superficiales suenan, aburren, eso si, tienen buena parte de culpa-y además una culpa muy activa- del país que nos han dejado.

      El progresismo se sustenta en esa capa de cincuentones y sesentones que son mayoritariamente los que votan y sostienen el sistema, Sufren de un tremendo complejo de Edipo frente al franquismo encarnado en ese padre austero y disciplinado.
      Espero que alguna vez- aunque lo veo difícil- las generaciones jóvenes sientan ese mismo rechazo al régimen progre.

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    2. Pero ya no es que no tengan ni una sola voz crítica, es que además,¿El transexualismo o el aborto se puede catalogar como algo bueno o positivo?

      El "progresismo" no deja de ser una ideología incoherente que amalgama un colectivismo desdibujado con un individualismo, hedonismo y egocentrismo enorme.
      La descripción de"izquierdismo hedonista" me parece la más acertada para describir el progresismo.

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    3. No estoy muy seguro de que las nuevas generaciones lleguen a despreciar a los progres de entonces, porque ya están muy olvidados en general y les han sustituido progres de nueva hornada, se les han "colau" jeje ;-) De los ochenteros el que queda con tirón es el Wyoming, y quizá porque de aquéllas no pintaba mucho, y por eso está menos quemado.

      Los progres de nueva generación saben qué decir y cómo decirlo, cómo arrancar aplausos en los "debates", cómo llegar a la audiencia. Y son reclutados por las cadenas, que saben que hay filón. Una cosa lleva a la otra. Cuando se quemen, vendrán otros. Como en muchas otras cosas, soy pesimista en eso.

      El progresismo es una ideología desarticulada, lo que se viene en llamar "pensamiento débil" y que pide una adhesión emocional, no intelectual. Gente de pensamiento izquierdista "fuerte" detesta el progresismo. Vgr, un Gustavo Bueno, por ejemplo. No lo sé pero estoy seguro que un Trevijano también los ve mal.

      Recuerdo una frase que dijo Ernesto Sábato y que nunca olvidaré: "hoy en día la mejor manera de ser progresista es ser reaccionario".

      El aborto se califica por sí solo.

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  12. El progresismo por desgracia no va a morir pronto, por dos razones:

    1 Por lo que dice Hombre-Lupa, existe una gigantesca masa de nuevos progres muy jóvenes y para nada son pocos. Creer que el progresismo se debe solo a los cincuentones es errado. Entre las chicas jóvenes es muy fuerte, aunque también hay muchísimos chicos.

    2 Porque hoy en día hasta la derecha es progre. Si preguntáis a cualquier joven que se declare votante del PP, comprobaréis que ellos también apoyan culturalmente lo mismo que los demás. Yo tengo un amigo votante típico del PP, que dice que en las próximas no volverá a votarles porque las restricciones al aborto le parecen "medievalistas".

    Aunque el izquierdismo muriese, seguiría quedando el progresismo de centroderecha. Hoy en día el 90% de la población es progre.

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    1. Lo que he dicho es que electoralmente el progresismo se sostiene en cincuentones, no que el progresismo sea exclusivo de cincuentones.
      Las veces que me ha tocado estar en mesas electorales he visto y comprobado lo que siempre he sospechado, que los cincuentones y jubilados son la mayor franja-y con diferencia- de votantes.
      Los pocos jóvenes que votaban ,generalmente votaban ya no al PSOE o a IU, sino a partidos como el de la marihuana . Izquierdistas totales.

      Al decir que veo difícil que las generaciones más jóvenes rechacen el progresismo ya he dejado entrever que los más jóvenes son mayoritariamente progres.

      La mejor descripción del izquierdismo y el progresismo es la que aparece en el manifiesto Unabomber y la crítica al izquierdismo moderno.

      Yo también soy pesimista, pero tengo muy claro que si el 90% de la población es progre en mayor o menor grado, es por la unipolaridad cultural de los medios-en especial la TV. Quien controla la TV y la educación ,controla la propaganda y moldea la cultura(o kultura mejor dicho)

      El votante del PP es muy diverso, tenemos desde el típico desnortado que vota al mal menor y que en realidad es un franquista sociológico, hasta el típico niñato pijo"osea libegal" que no tiene ideología sólida alguna, basa su voto desde una perspectiva clasista y materialista(conocía a un tipo así). Este tipo de votante cada vez ha ido desplazando más a los franquistas sociológicos o conservadores que o han ido muriendo, o se han ido a la abstención, porque esa es otra, en España hay una abstención enorme- más enorme debería ser- y mucha de esa abstención la engrosa gente transversal, que pasa o que directamente es antisistema(la mayoría de antisistemas de izquierda si que votan, votan a IU al PCPE, Bildu, partido de la Mrihuana, EQUO y demás)

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    2. Bueno, el PP recoge un espectro bastante amplio que incluye gran parte de lo que habría sido el voto UCD puesto al día, si no todo, incluidos no pocos de sus cuadros. El centro puro, por llamarle de alguna manera, se fue debilitando y enflaqueciendo conforme la masa votante española se iba haciendo más centrista, curioso fenómeno, y ese centrismo es ahora el PP, básicamente, algo de demócrata-cristiano, algo de liberal, algo de neocon pero sobre todo mucha ideología ectoplásmica que es capaz de defender uno y lo contrario el mismo día. Más que ideológico, parece un voto sociológico, pero muy muy difuso. Más o menos se distinguen los voceros de izqda y dcha por su indumentaria, si llevan gomina o se dejan barba, etc. Con el programa en la mano, la distancia es escasa porque al fin y al cabo ambos espectros políticos quieren dominar un único espectro votante que es el centro-izqda. Casi toda la población española es de centro-izq, a efectos prácticos porque a efectos ideológicos no existe verdadera ideología, la población española se ha desprendido de ella, se ha "centrizado" sobre todo durante los 80. Durante el franquismo no pudo ejercitar el músculo ideológico, no se podía, y después el pueblo español se aculturizó de un modo tan bestia que el hueco de la ideología fue cubierto muy cómodamente por propaganda mediática amorfa en la que había muy pocos dogmas claros con excepción del "do what you feel" californista-sesentayochista-postfreudiano-crowleyano-francfortiano que ése sí que ha calado hasta el núcleo del pueblo. A partir del "do what you feel" se pretende crear una ideología, ¡pero no se puede!, todos los intentos llevan al fracaso porque la ideología debe partir de una descripción de la realidad lo más objetiva posible, y no de un deseo vago y egoísta. De ahí el centrismo, de ahí el hedonismo y de ahí la parálisis social que vivimos. Y de ahí también el complejo de la derecha nacional, a la que le cuesta defender sus ideas. A veces parece que no las tiene.

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    3. De paso, diré que el factor cultural es imprescindible para entender todo esto. La población española es muy inculta, lo siento si a alguien no le gusta leer esto pero ésa es mi impresión, ni siquiera conocemos nuestro propio país, ¡ay el día que los españoles descubran España!, vaya sorpresa se iban a llevar. Le preguntas a alguien de dónde nos viene el gas que consumimos y no lo sabe. Ya no le preguntes si ha leído a algún autor regeneracionista. Y luego se ríen si una miss se equivoca cuando le hacen una pregunta que no pinta nada en un certamen de belleza. Al menos la chica es guapa, pero los demás ....

      Se me dirá que en otros países patatín-patatán. Hoygan, en otros países que hagan lo que quieran con su cultura. Por mí como si se limpian el culo con sus clásicos. Estoy hablando de España, y de los problemas de España, que son sobre todo problemas de alma, culturales, espirituales, morales. Que no cambian así como así.

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  13. La sociedad española ya no es que sea inculta e ignorante-que lo es y a niveles muy preocupantes, de hecho muchos"licenciados" tienen una cultura general pésima - sino que por si fuera poco-y esto si que es nuevo- es una cultura hiperafeminada y homosexualizada.
    Lo de España es una plaga, y esto es imposible que se deba a"la salida del armario", esto tiene que tener explicaciones mucho más profundas como que la "kultura" imperante es altamente homosexualizante.La postmodernidad es molicie afeminante.

    Por el pueblo español actual-sobre todo por la gente joven en su mayoría- sólo se puede sentir asco y desprecio.

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  14. Bueno, varios de los signos que emite la actualidad son signos propios de sociedades decadentes, al hilo del clásico ejemplo de la Roma de la última paganidad. La decadencia se caracteriza por la blandura, por la cobardía, por el terror a tener que luchar y por un lenguaje que nunca significa exactamente lo que se supone que significa (el lenguaje políticamente correcto es siempre oscuro). Por lo que sí lucha la gente es por un puesto en la Gran Rueda. Pero contra eso poco se puede hacer. Hace tiempo que la Gran Rueda tiene vida propia.

    Yo cada vez me siento menos de este pueblo. Me siento más de "otro pueblo", de una minoría conectada con otras minorías en otros pueblos de Europa, con quienes creo que tengo más cosas en común que la gente con la que me cruzo por la calle, porque con éstos sólo tengo en común la calle, y me parecen horribles casi todas las calles que piso diariamente. O todas.

    Ese otro pueblo español que no fue, que no llegó a existir, o que sólo existe en las páginas de nuestros clásicos, ese pueblo me he perdido. Porque cada vez que cierro el libro y abro la puerta me doy cuenta de que no estoy donde debo. O sí. Me gusta el mar, los acantilados, el olor a salitre, me gusta el monte, los prados, ver el ganado, los árboles, las colmenas, una gaita, cerveza y mesas de madera. Y las catedrales. Pero más allá de eso, nada.

    Sólo con que la masa actual no se cargue esos tesoros, me doy por satisfecho.

    PS: snst, aunque no lo parezca me tomaré un pequeño respiro a la hora de publicar artículos ;-)

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  15. Ah, se me olvidaba, no sé dónde lo leí, pero lo leí, que la mitad de los licenciados en filología hispánica conseguían el grado sin haber leído el Quijote. Yo lo he leído dos veces entero (y a "calas" muchas veces): supongo que pensarán que soy subnormal por tomarme esa "molestia".

    Las universidades están básicamente para expedir titulaciones útiles para la Gran Rueda. Prueba del carácter cercano a lo fallido de nuestro país es que ya no puede absorber a buena parte de sus titulados: exagerando un poco, se los estamos formando a Alemania.

    El mundo de la universidad no lo controlo mucho. Con saber que entre las 150 mejores del mundo no hay ninguna española, y que las primeras son privadas de la Costa Este useña, ya me basta ¬¬

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  16. Yo he conocido a un profesor de literatura española que reconocía no haberse leído el Quijote, ni tampoco mostraba muchas ganas de hacerlo.

    Un compañero de trabajo me comentó que en las últimas elecciones votó al PSOE "para evitar que el PP obtuviera la mayoría absoluta", el tiro le salió por la culata obviamente.

    Otro día bromeaba en el trabajo sobre un tipo que me recordaba a Felipe II, y nadie sabía quien era Felipe II, claro.

    El español medio se está convirtiendo poco a poco, en el prototipo del ciudadano global, pero este proceso no se circunscribe sólo a España, como su propio nombre indica; ideológicamente no se si la mayoría de la población es ya progre o californista, pero si lo son los mass media que controlan la mente de las masas, con lo cual el resultado ya está garantizado de antemano, es cuestión de tiempo uniformizar enteramente a la mayoría de la población en el pensamiento único.

    Las Universidades españolas empiezan a ser copadas por tipos de la calaña de Pablo Iglesias o por ·filósofas" feministas de género que no tienen claro si son un hombre o una mujer ( una vez entrevistaron a una tipa de estas en la televisión pública), el panorama no es precisamente esperanzador.

    En realidad esta ideología blanda, líquida o ectoplasmática es mucho mas peligrosa que una ideología "dura" fruto de un proceso de meditación razonada, porque se adhiere a la mente del individuo sin que este se de cuenta como resultado de procesos emocionales subliminales y condicionamientos reflejos, ¿cuanta gente de hoy en día es anti-religiosa, hedonista, feminista de género, pro-abortista, pro-matrimonio y adopción homosexual casi sin darse cuenta, simplemente porque la ingeniería social ha hecho bien su trabajo de manera soterrada a través de películas y series de televisión?, ¿cuantas personas apoyan las políticas secularizadoras y de destrucción de la familia del New World Order, pensando que en su "opinión", estas políticas son un "progreso" para la sociedad?.

    Lo mas preocupante no es que la gente sea inculta o ya no tenga ideología, sino que poco a poco, el ciudadano global se está convirtiendo en un recipiente vacío, en un continente sin contenido, donde las élites californistas van implantando sin que este se de cuenta su propia forma de ver el mundo, que, a la larga, la víctima llega a identificar como suya propia.



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    1. "Las Universidades españolas empiezan a ser copadas por tipos de la calaña de Pablo Iglesias o por ·filósofas" feministas de género que no tienen claro si son un hombre o una mujer ( una vez entrevistaron a una tipa de estas en la televisión pública), el panorama no es precisamente esperanzador.

      En realidad esta ideología blanda, líquida o ectoplasmática es mucho mas peligrosa que una ideología "dura" fruto de un proceso de meditación razonada, porque se adhiere a la mente del individuo sin que este se de cuenta como resultado de procesos emocionales subliminales y condicionamientos reflejos, ¿cuanta gente de hoy en día es anti-religiosa, hedonista, feminista de género, pro-abortista, pro-matrimonio y adopción homosexual casi sin darse cuenta, simplemente porque la ingeniería social ha hecho bien su trabajo de manera soterrada a través de películas y series de televisión?, ¿cuantas personas apoyan las políticas secularizadoras y de destrucción de la familia del New World Order, pensando que en su "opinión", estas políticas son un "progreso" para la sociedad?"


      El izquierdismo no sé si lo ha desarrollado a posta o no, pero precisamente en cosas como esas se basaba la teoría revolucionaria de Gramsci y los de la famosa Escuela de la salchicha(Frankfurt):
      Destruir y demoler la cultura y todo nexo con la historia , la tradición y la familia para moldear un hombre nuevo.
      Según las teorías de estos sujetos este lavado cerebral masivo llevaría a la revolución marxista y a la igualdad de clases, pero la realidad es que eso no ha sucedido, de hecho la burguesía y gran burguesía ha sabido utilizar dicha ideología para su provecho , además los ideólogos izquierdistas se han convertido también en burguesía , en concreto en "la intelectualidad" burguesa, eso si, siempre chupando del presupuesto público.

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  17. Estoy bastante de acuerdo en general. Precisamente la idea del "recipiente vacío", o más comúnmente "tabula rasa", es muy progre, el humano como sujeto sin verdadera identidad que le venga por naturaleza, como si fuésemos un soporte en el que se instalan programas. Un gurú californista de la ola contracultural, Timothy Leary, defendía esa dicotomía hardware-software al estilo antiguo y caduco de la contraposición cuerpo y alma. De ahí que cuando la naturaleza humana se rebela se montan campañas napoleónicas para "corregirla". Recuerdo que una cineasta progre francesa, Josiane Balasko, afirmaba en una entrevista que "la naturaleza es muy reaccionaria". Toda una exposición de propósitos y motivaciones, teñidos de desesperación porque saben, en el fondo saben que como decía Desmond Morris un día vendrá la riada y se lo llevará todo.

    Hoy en día se ha cumplido lo que Michael Ende había escrito en "La historia interminable", puesto en boca (fauces, más bien) del hombre-lobo Gmork: la realidad humana sufre un aguacero de mentiras que hacen que, entre otras cosas, los hombres tengan miedo justamente de aquello que pudiera salvarles.

    La creación de la humanidad global ya se puso en marcha y poco a poco está tomando cuerpo. Ex-paña va a tener que sumarse a ella o luchar, será inevitable elegir porque formamos parte del plan. Da igual que nos escondamos en la aldea o que no pensemos en eso mientras vemos los resultados del fútbol o qué les pasa a los "supervivientes" en la "isla". Da igual: vamos a tener que elegir.

    El mejor medio para elegir es no ver televisión. Si la población española dejase de ver televisión un año, cambiarían muchas cosas. Muchas más de las que uno se cree.

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  18. Oye, que lo del profesor y el Quijote es para retirarle la plaza inmediatamente. Qué país, ni siquiera hay respeto por aquello de lo que deberíamos enorgullecernos -eso y no la "roja"-. Y que no me venga nadie diciendo que conoce a un profesor francés de literatura que no ha leído a Rabelais, por mí como si es analfabeto. Lo de "profe, mire a Pepito que hace lo mismo" ya no cuela.

    En mi más tierna infancia la chavalada tenía ídolos como Félix Rodríguez de la Fuente (ya fallecido, pero su serie se seguía emitiendo) o como De la Quadra Salcedo, tíos fornidos que hablaban de puta madre y transmitían amor a la Naturaleza, así con mayúsculas. Ya, las niñas tenían como ídolo a El Puma y tal, pero bueno, eso parece que nunca cambia: cambian los ídolos, pero no el patrón. ¿El ídolo de los niños de hoy? Messi, un orador de menos nivel (dejémoslo en eso), pero eso sí, marca goles.

    Cuando en los ochenta se convirtió en héroe planetario a Maradona, un señor que cada vez que habla se retrata, por unos cuartos de final en los que metió un gol con la mano, ya se podía entrever que nos estábamos dirigiendo a una irreversible idiocracia mediática con el fúmbor como ingrediente a tener en cuenta. Siempre hubo futbolerismo, pero se ha desbocado hace mucho, desde la "barra libre" de Bosman posiblemente, y sigue yendo a más con el dinero ruso-árabe. Da para artículo ;-)

    ¡Salud!

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  19. Esa frase de la cineasta francesa me recuerda a otra que leí de una feminista de género, no estoy seguro pero creo que una tal Sulamith Firestone, en tus artículos has dicho mas de una vez que el californismo es algo así como una derivación satánica del capitalismo, en realidad habría que considerar el luciferismo como la ideología oficial de occidente, la rebelión contra la naturaleza humana y contra el orden tradicional que ellos llaman "deconstrucción" para crear su "nuevo orden", paródico e invertido no sería otra cosa que puro satanismo.

    Yo llevo un tiempo viviendo en Alemania y lo cierto es que no veo televisión española ni tampoco veo la de aquí, que viene a ser en lo esencial lo mismo pero en otro idioma, las mismas series,(yankis) las mismas películas (yankis), los mismos programas, los mismos telediarreos. Es cierto que dejar de ver televisión es positivo, pero más importante aún es conocer los mecanismos de control mental con los que los mass media intentan inocularte su propaganda, haced el experimento, ( ver la televisión pero con profiláctico mental, que no os la metan doblada) yo a veces veo capítulos de series que me gustan y descubro "cosas nuevas" de las cuales no me percaté en su momento, se trata de una guerra de "baja intensidad" que opera las 24 horas del día, pensad en el monólogo incansable de los mass media, nunca la humanidad fue tan ruidosa, nunca el ser humano ha hablado tanto como ahora (yo lo llamaría verborragia), sin tener realmente nada importante que decir.

    Cuando le preguntaban a Ibn Asad que era lo que aconsejaba hacer ante esta realidad que nos ha tocado vivir el decía que por su parte el sólo invitaba a leer un libro, quizás sea en estas pequeñas cosas, en leer un libro o en apagar el interruptor de la televisión donde resida el punto de inicio para que las cosas cambien. Por cierto lo de apagar la televisión me recuerda a la película de Sidney Lumet "Network, un mundo implacable".

    Es curioso pero de pequeño Felix Rodriguez de la Fuente era mi ídolo, y es verdad que el tipo sabía transmitir amor por la naturaleza, ahora lo mas parecido que tenemos es Frank de la Jungla, que es un tipo que sabrá de animales, pero a mi lo que me transmite es una permanente mala ostia con sus colaboradores, en fin, no creo que baste con tener muchos conocimientos sino en saber actualizarlos en un modo de vida que se traduzca en una verdadera armonía con el mundo que nos rodea y con los demás.

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  20. Alex, la manipulación de Internet es incluso peor que la de la tele, que ya casi no ve la gente más joven. También conviene apagar el interruptor de Internet.

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    1. Pero internet tiene huecos y refugios.En internet tenemos blogs como este u otros de tipo disidente, en la TV eso no existe, en la TV todo irradia la misma ideología.
      En Internet uno puede elegir contenidos, en la TV sólo puedes elegir entre diferentes formatos de lo mismo.Igual de californista es un documental de XPLORA, que Sexo en Nueva York o que Sálvame, todo irradia vulgaridad y postmodernidad a veces disfrazados de una pseudointelectualidad unipolar (como muchos documentales)

      Lo de apagar la TV lo he experimentado incluso por mi mismo.

      Yo hace 7 u 8 años estaba bastante entelevisado, y recuerdo como nunca me planteaba nada, veía contenidos estúpidos como un zombi y era bastante acrítico con todo en general. Por una serie de circustancias dejé de ver TV radicalmente y fue una desconexión total, a partir de entonces empecé a ser mucho más crítico y a"culturizarme" más profundamente(en el instituto o en la universidad sólo se aprenden ciertos conocimientos asépticos muy determinados y encauzados)

      Internet es peligroso, muy peligroso, de hecho el 90% de gente que usa internet lo usa para tonterías como el Facebook, Badoo, Meetic, chats o para el porno.
      Internet, en general, aún es peor que la TV, pero entre tanta maraña de blogs de pijas, de mariquitas y"Trendencias" de moda, Enfemenino.com, visilleras.es, Rebelión.org o centenerares de blogs gays, tenemos blogs interesantes, libros, galerías de museos virtuales , documentales antiguos, muchísima información de todo tipo etc.
      Todo lo que toca el humano postmoderno lo degrada, y por eso internet-que de momento es bastante libre- en general también está bastante degradado, pero al menos hay parcelas sin contaminar, en la TV eso no sucede.

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    2. La tele es un medio demasiado pasivo. La radio, por ejemplo, me parece mucho mejor. A veces cuando no tengo demasiado sueño sigo los programas de la Rosa de los Vientos, a veces Milenio 3, porque la oscuridad redobla su carácter sugerente. Con la radio puedes seguir haciendo cosas, y sobre todo te lo puedes imaginar. Ese tipo de programas, con todas las pegas del mundo que se pueden poner -y tras haber perdido a un comunicador fuera de serie como J. A. Cebrián -otro al que añoro-, también con sus ocasionales equivocaciones-, favorecen el apetito culturizante.

      Recuerdo hace años, creo que fue en el 2003, que en las vacaciones de la Rosa echaban un programa llamado Ínsula Barataria, que no me perdía nunca. Pero de un tiempo a esta parte, y aun siendo trasnochador por naturaleza, procuro estar dormido ya a las dos de la mañana, algo que antes me era imposible y ahora voy consiguiendo. De dos a tres, en plena oscuridad, es cuando segregamos más melatonina. Eso sí, lo de la oscuridad total es complicado en ciudad, con una contaminación lumínica terrible.

      Coincido con A.J, hay resquicios en Internet. Aunque no pensaba en este blog ;-) Hay buenas cosas por leer. Pero en proporción son pocas. Debemos llevarlo resignadamente: de todas las canciones que se emiten-programan-sugieren en los portales, cadenas, etc ¿cuántas serán recordadas? De todos los libros que se publican, porque todo el mundo publica libros, algo impresionante, ¿cuántos quedarán? Lo mejor siempre es minoritario, o casi siempre.

      ¡Salud!

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    3. García-Trevijano, todo un clásico, los más talluditos le conocerán:

      http://www.youtube.com/watch?v=uLJNzkkTpY0

      Siempre se expresa como un libro abierto, aunque no aplaudo todo lo que dice. Hay muchos vídeos en YouTube.

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  21. Hombre-Lupa, me interesaría conocer tu opinión sobre varios temas de actualidad:
    - ¿Qué postura tomas ante el reciente conflicto entre Rusia y Ucrania?
    - ¿Qué opinas del régimen de Putin? ¿Y de la identificación de la extrema derecha -y progresivamente de la derecha a secas- con éste y con la idea euroasiática?
    - ¿Qué piensas del citado proyecto Eurasia? ¿Entra en conflicto de alguna manera con el proyecto que propones de Neatalasia?

    Ahí lo dejo por si quieres comentar algo en un futuro :)

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  22. Bueno, pues estos días ando más liado que la genealogía de los Borbones así que no voy a poder darte una respuesta demasiado amplia.

    Ucrania es un país-puente, un médium entre dos bloques -el ruso y el eje francoalemán-, uno que no termina de carburar y otro que se está muriendo de éxito. Al ser un puente, tiene un valor privilegiado para conectar los dos hemisferios de Europa. Por tanto, la situación actual sólo puede considerarse un desastre para el hemisferio que está a medias, Rusia, pues pasa a estar incomunicado. De igual manera que hay lugares del mundo que parecen fin de trayecto -como Berlín-, hay otros lugares cuya gran misión es la de ofrecer un trayecto. Es el caso de Ucrania y esa función está siendo saboteada.

    El asunto no es sencillo. Crimea es básicamente rusa, lo es desde hace mucho, aunque perteneciera teóricamente a otra república desde hace algo más de medio siglo. Y como no ha dejado de ser socialmente rusa, se puede entender a una de las partes. Ahora bien, la soberanía estatal es uno de los pilares fundamentales del orden actual, y Crimea pertenece a Ucrania. Desde un punto de vista, que Crimea pase a Rusia sería lo esperable. Desde otro punto de vista, hay una serie de requisitos legales y constitucionales que se deben respetar pues lo contrario sería abuso y arbitrariedad. Un territorio no puede irse por la buenas, al menos sobre el papel. Pero la realidad suele imponerse. Y quien alegue la doctrina de la soberanía estatal debe recordar qué dijo en el caso de Kosovo. La ocurrencia atlantista de entonces -desgajar ese territorio, que quedó bajo el control de gentes con las que yo no iría ni hasta la esquina- se reproduce ahora -incluido el espontáneo moldavo de pasado no menos turbio-. Putin se apoya en eso. Pero un día Pekín se apoyará en lo mismito para enredar en Siberia, y eso es lo que nadie está viendo.

    Putin es un hombre de aparato. Que yo sepa, nunca se ha ganado la vida en el sector privado, con lo que tiene una visión muy sesgada de las cosas. Generalmente los políticos profesionales, los que han mamado sistema desde siempre, tienen una visión distorsionada y pretérita de la realidad, a la que aplican las que yo llamo "estrategias de Jerjes", creyendo en la omnipotencia estatal. Putin amenaza con lo mismo que amenazaba Jerjes. Por lo demás, la gente de aparato suele llevar bastante mal las críticas, y que un millonario monte un partido y le cuestione su poder en las urnas y en los medios es algo a lo que no sólo no estará acostumbrado sino que además lo considerará una especie de blasfemia.

    (divido por espacio)

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  23. (sigo) Eurasia es algo colosal, algo formidable, el futuro. Por eso, Eurasia no consiste en Rusia más tres satélites gobernados por gente que aquí ni ganaría una alcaldía. Yanukóvich, sus dos hijos y la ex-cúpula ucraniana tenían todos cuentas en países del Occidente "nazi-sionista-gay": una cleptocracia en toda regla. Era una marioneta. Que yo sepa, no ha dicho nada sobre Crimea. No sólo le han bloqueado las cuentas: también el patriotismo. Que los otros apoyos sean Bielorrusia (país que pierde población y que sobrevive gracias al "sionista" FMI) y Kazajistán (progresivamente más en la órbita china) no invita al optimismo. Con sinceridad, da la sensación de que la maniobra en Crimea fue ideada en el último congreso del PCCh.

    Eurasia necesita a Nea Talasia como el comer. Rusia siempre ha querido una salida al Mediterráneo. Ya los fundadores de Rusia, los varegos, iban al sur, siempre al sur, siguiendo los ríos y las rutas comerciales, hasta Constantinopla incluso. Los grandes laboratorios del pensamiento, del comercio y de la innovación tienen salida al mar. El mar es imprescindible. Y tiene otra característica: que obliga al equilibrio de poderes. La Rusia en plan Nelson Muntz agarrando a sus vecinos del pescuezo sería impensable en una cuenca mediterránea en la que, si no te entiendes con el ribereño de enfrente, ni hay negocio ni hay nada: te obliga a ser flexible, a olvidarte de Jerjes y pensar en Temístocles.

    Rusia es Europa y debe ser europeísta. Toda maniobra que socave esa continuidad de pueblos -precisamente en una gran llanura donde no hay grandes accidentes que los separen- es volver atrás. Por eso Rusia necesita el puente de Ucrania, que le garantiza continuidad territorial sin tener que echarse al mar. Lo ha perdido y sólo le queda la ruta marítima, que ya tenía. No ha hecho buen negocio.

    Con más tiempo espero ampliarlo un poco.

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  24. Determinadas opciones llamémoslas "identitarias" para entendernos ven en Putin una especie de tabla de salvación, por una serie de motivos que rebosan la barra de comentarios. Hay que tener en cuenta que buena parte del identitarismo ve en el comercio al mismísimo Diablo. Es una postura personal respetable, pero sin recorrido. Me temo que con eso lo que demuestran es desconocer la historia. De no haber sido por el comercio, Rusia no habría existido, pues fue fundada por comerciantes varegos. Muy brutos, eso sí, pero comerciantes y muy buenos. De no haber sido por el comercio, seguiríamos asediados por el imperio otomano, mientras nuestras mejores cabezas en vez de poner satélites en órbita estarían quemándose las meninges interpretando el sentido de algún versículo bíblico. Pero la imagen de un gran bloque oriental helado, virado al culto ortodoxo, desconfiado, con cara de pocos amigos y autárquico, fascina a muchos. Admito que tiene sus ventajas, como la escasa o nula infiltración de determinadas ideologías disolventes que serán muy entretenidas pero que no nos hacen bien a los occidentales, pero es un callejón sin salida. Los únicos autárquicos son los amazonios no contactados y puede que los tuareg. Ése no es el camino de Europa.

    Rusia puede volver la espalda al resto del mundo y seguir jugueteando con Bielorrusia y Kazajistán (mientras le duren). Pero con volverle la espalda al mundo, éste no se para. China no se va a parar. Y Usa mucho menos. Usa absorbe continuamente los mejores cerebros, tiene las mejores universidades, son más de 300 millones de ciudadanos patrióticos y muchos armados, tiene bases, redes y rutas hasta en la maceta del perejil, unos padres fundadores como no ha habido otros en ningún país, y una idea de su papel en el mundo. Y camina hacia la total autosuficiencia energética. Rusia jamás ganará a Usa. Más le vale amigarse.

    Ah, la peli "Network", jeje. Aunque está vieja en algunas cosas, en otras lo clava. Atención al "ejército ecuménico de liberación" que sale en el film, que os sonará familiar :-P

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  25. Pues te agradezco tu completo análisis "bajo demanda" :-D

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  26. Una cosa que quería comentar, creo que es importante porque la lectura que tenemos todavía es la militar. Cuando hablamos de guerra pensamos en la estrictamente bélica, pero no es así. Hay guerras de sexta generación, libradas en la Mátrix Eureka, y que obviamente Europa está perdiendo, y sobre todo guerras económicas. No hay que derrotar a un país convencionalmente. Un país puede caer derrotado porque le falta agua, o porque le falta el suministro de gas, o porque le cierran el grifo del crédito. Eso hace caer un gobierno con mucha más facilidad que unas maniobras fronterizas. Sin agua, sin gas o sin liquidez la vida del pueblo se viene abajo, éste se rebela y cae el régimen. El país queda neutralizado, porque lo primero que quieren los nuevos gobernantes es paz y crédito.

    No despreciemos la situación ni la guerra económica que se le puede plantear a Rusia -y no me estoy refiriendo a las "medidas" de las últimas semanas, que dan risa-. El rublo ha demostrado ser una divisa bastante esperpéntica, que ha marcado recientemente mínimos históricos frente a otras dos divisas a las que no puede pegar ni un rasguño. Rusia no está para sostener guerras comerciales. Los sectores que garantizan su cohesión nacional-territorial (pienso en el eléctrico, el ferroviario y la aviación civil) están súper obsoletos. Sólo mantenerlos así cuesta una fortuna. Y mantener el gasto público de Crimea -hasta ayer muy dependiente de Kiev- saldrá caro, creedme.

    Tengamos en cuenta que el objetivo no es "destruir" al enemigo, sino hacer caer gobiernos o bien hacerles dependientes, y para eso están las crisis económicas.

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  27. Hay una desproporción de judíos -entiéndase judíos "lato sensu"- en muchos de los sectores clave, una desproporción a favor. En los premios Nobel copan el 41% de los de economía, el 28% de los de medicina y el 26% en física. Los "magos de Oriente" parecen haber perfilado muchas de las ideas-fuerza en las que todo Occidente se debate hoy.

    Es un tema muy complejo en el que existe la tentación de dar una explicación fácil, y no la hay. La minoría judía nunca llegó a integrarse satisfactoriamente, se resistieron a abandonar sus tradiciones, eso lo vimos en este blog con los chuetas. Por una parte eso es de aplaudir, lo de mantener la propia identidad; por el otro, les convierte en una capa aparte de la población, que está en ella sin ser ella. Ni siquiera estaban en todos los segmentos productivos de un país. Comercio, profesiones liberales si se les dejaba, y manejo de la palabra -rabinos y grandes escritores-. Los mismos chuetas parecían sentir muy poco aprecio por el trabajo muy físico, según las fuentes. Se convertían en minoría urbana. Y vivían volcados hacia sus propias vivencias como comunidad. Incluso cuando empezaron a perder la fe.

    El Diario de 1920 de un judío ruso purgado por Stalin, Isaak Bábel, es estremecedor. Registra la campaña polaca, con pogromos incluidos de la población contra los judíos -sin que la mayoría cristiana parezca mover un dedo para evitarlo-, y se nota en Bábel una obsesión por lo judío que parece patológica. Hay algo de orgullo, pero sobre todo hay mucho de culpa, de vergüenza, una especie de carga terrible que el autor lleva a la espalda desde que nació por ser judío. Merece la pena leer ese Diario. Casi no hay párrafos sin referencias a los judíos.

    El régimen zarista era esencialmente antisemita, quizá menos que su propia población -a Nicolás II, según parece, no le gustaba que se difundieran los Protocolos pues ya le constaba que eran falsos y que eso era jugar sucio-, de modo que con la llegada de los soviets muchos judíos no se vieron en otra mejor en su vida. Además muchos de ellos sufrieron de lo lindo de niños y vieron muchas atrocidades contra su gente, así que no se debería descartar un profundo rencor hacia la sociedad tradicional cristiana, que tampoco había sabido estar a la altura. Si uno contempla las fotografías de muchos soviets judíos notará que no tienen "cara de rusos", de modo que la integración en el pueblo parece haber sido nula por entonces.

    Ese carácter de "burbuja aparte" de la minoría judía, con poco arraigo en un hábitat que no sea urbano, tal vez haya tenido que ver con las altas tasas de ateísmo -bastante necesario si uno quiere hacer carrera en el soviet- que mostraron relativamente pronto. Muchos judíos de hoy no creen, pero conservan el rito y lo cumplen como forma de homenaje a sus ascendientes.

    Un tema muy complicado.

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  28. un tema muy complicado, aquí en argentina en los años 30' llegaron a haber más de 500.000 mil judíos, bastante para nuestra población de la época. en el comienzo de la guerrilla, en los 70', había una proporción de judíos-argentinos notoria; de hecho, de los 30.000 desaparecidos que tenemos de la última dictadura, un 20% son de origen judío; siendo los judios un 1,5% de la población argentina. ¿Mi impresión? tuve novias judías, he lidiado con ellos, y me acuerdo de un finado tío mío que me decía: 'nunca ví un judío trabajando en una obra'; ahí está la clave, el judío está mentalmente 2.000 años adelante del europeo; y de nosotros los americanos 4.000 años por lo menos; por eso no pierden el tiempo, son la civilización misma, y nosotros todavía no lo entendemos. Saludos

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  29. Bueno, para Theodor Herzl el lugar idóneo para fundar el futuro estado judío tendría que ser o Palestina o la Patagonia.

    Personalmente creo que nunca he visto a un judío, que yo sepa :-P

    Off-topic pero no: portada de una famosa revista con Raquel Sánchez Silva, "feliz en Honduras y tras haberse aumentado el pecho". La he visto hace poco en un kiosko.

    Lo mal que lo pasó es algo que sólo sabe ella, tras la muerte de su marido. Y de ese pozo emocional se sale como se puede, hay que sobrevivir. Pero ¿qué nos vende la revista? Que ponerse tetas está bien (superficialidad al canto: es así; por cierto, ¿ha salido alguna vez un señor en la portada de esa revista con implantes capilares y un titular que los celebre?) y que Honduras es un paraíso (de ser así, supondria una falta de respeto lamentable a un país que está sufriendo unos niveles de criminalidad récord en el mundo: Honduras es mucho más que unas playas "paradisíacas" .... en Génesis no se dice nada de playas, señores).

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  30. Off-topic, o no, no sé dónde ponerlo. Como sabéis ha muerto Adolfo Suárez.

    No creo que pase igual con todos los estadistas. Generalmente cuando muere alguien de tanta relevancia hace falta algo de tiempo, como un margen de "enfriamiento" para ver con perspectiva si su labor fue buena o mala. Y todavía hoy no me atrevería a ser taxativo con la ejecutoria de Suárez, y mira que ha pasado tiempo, dejó la presidencia en 1981, cuando aún no existía Naranjito. Ni siquiera sabría mojarme sobre si merece el rango de estadista o no.

    Es cierto que en la segunda mitad de los setenta florecieron determinados cardos venenosos cuyas consecuencias sufrimos hoy. Fue un lustro bastante loco. Pero si lo vemos como un mosaico, con la debida distancia, lo cierto es que aunque en los años 60 España tiró para arriba con fuerza, en los últimos años del franquismo ya existía una seria degradación. No digo social, sino degradación arriba. El mismo Ricardo de la Cierva, que no es precisamente un progre, considera los últimos años como de "involución". Algo de eso hay.

    Y también es cierto que el gran aluvión progre se dio en los 80. Ya había de eso en los 70, insisto, pero desde que en 1982 y las posteriores autonómicas el Psoe tuviera España en el puño fue cuando se pisó el acelerador, no antes. El progresismo a la europea -que es marxismo cultural súper-adulterado por una profunda influencia californista- ha recalado en Izqda Unida (huy si lo llega a ver la Pasionaria) pero también en el Psoe, y a saco. ¿La ley del divorcio? Hombre, por Dios. Si en la Edad Media la gente se divorciaba (hasta las hijas del Cid), y hay casos de matrimonios entre varones .... Cosas como la ley del divorcio no hunden un país. Lo hunden otras iniciativas. El estado autonómico es ya otra cosa. Pero ¿fue culpa de Suárez, o fue culpa de toda la casta? Habría que hilar fino ahí.

    Eso sí, queda como recuerdo su postura gallarda mientras el resto del personal -nuestros representantes- se daba de morros contra el suelo cierto día de febrero.

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