jueves, 19 de septiembre de 2013

Tributo a Fantasia





Os presento un texto-homenaje a un libro que llevo en el corazón desde la primera vez que lo leí, y que servirá para abrir el fuego en el tema de la literatura, donde se irán publicando de vez en cuando comentarios sobre libros de interés. Escribí este pequeñito homenaje durante la primavera, mientras realizaba un ayuno estricto de una semana -aproveché para releer el libro por enésima vez: lo tengo prácticamente memorizado-, y casi como tal lo presento a los gentiles lectores.



Si tengo que decir cuál es la novela que más veces he leído, sería La historia interminable del alemán Michael Ende. Le tengo mucho cariño a ese libro, que releo de vez en cuando, y que se convirtió en un clásico de la generación a que pertenezco. Que hoy en día grupos españoles se hayan bautizado en honor de la obra maestra de Ende (como Áuryn o Vetusta Morla) muestra que no exagero. De todas las lecturas de mi infancia, la considero la mejor, quizá ex-aequo con un par de libros más.

A mediados de los setenta, un Michael Ende que saboreaba el gran éxito de Momo (1973) afincado en Italia propuso a su editor una idea que parecía tener posibilidades: un niño se introduce dentro del mundo descrito en un libro y tiene problemas para salir. La idea, así expresada esquemáticamente, no parecía dar para mucho, de modo que Ende se comprometió a entregar en un plazo razonable un libro que quizá no llegaría a las 100 páginas. Es más, tal vez habría que meter "relleno" para alcanzar esa extensión. 

Pero como en la vida uno sabe cómo empieza pero no como termina (algunos no saben ni lo primero) el relato-germen fue creciendo como una semilla llena de potencial caída en suelo fértil. Ende se dio cuenta de que ya no llegaría con 100 páginas para abarcarlo todo. La editorial aceptó prorrogar el plazo. Sin embargo la cosa no arrancaba. A Ende se lo tragó la tierra un año entero. Es más, la propia presentación del libro propuesta por el novelista en cuanto dio señales de vida (lujosa encuadernación, grandes letras capitulares, cierres metálicos) alarmó a su editor, al disparar los costes de edición (después llegarían a una solución intermedia). La extensión final del texto superaría las 400 páginas. Y además Ende no sabía cómo terminar el libro.

Es interesante retener el dato de que el alemán halló la idea durante un invierno durísimo en su casa de Genzano, a las afueras de Roma y a los pies de las Colli Albani. Las montañas y la nieve reaparecerán cuando comentemos con cierto detalle el libro. El niño se negaba a salir del mundo fantástico al que había sido transportado. Finalmente, La historia interminable estaba lista para ir a galeras, siendo publicada en 1979, tras más de dos años de gestación, conservando parte de la concepción estética propuesta por Ende: unas grandes letras de inicio de capítulo a cargo de Roswitha Quadflieg y la impresión del texto en dos colores (ambas cosas conservadas en la edición española de Alfaguara, que publicó entre nosotros el libro cuatro años después  -actualmente Prisa -que acumula una deuda impresionante de más de 3000 millones de euros- está en largas negociaciones para vender Alfaguara a Random House, del gigante editorial germano Bertelsmann- con traducción muy meritoria del gran Miguel Sáenz, verdadera autoridad en la materia).

La repercusión de la novela ha sido enorme para la generación de que formo parte. A ello contribuyó su versión cinematográfica, a cargo de Wolfgang Petersen y estrenada en 1984, visualmente muy cuidada (excelente diseño de producción, con un despliegue de logrados matte paintings, cromas y animatronics) aunque lejos de satisfacer a los fans del original literario. De hecho, Ende se mostró muy descontento con el resultado y procuró retirar su nombre. Dos posteriores films inspirados en la misma temática, ya en los años noventa del pasado siglo, son sendos bodrios muy poco respetuosos con la inteligencia de los niños a quienes van dirigidos.


La niña Tami Stronach, de ascendencia persa, en su único papel para el cine: la Emperatriz Infantil.


Pero centrémonos en el libro de Ende. Mi propósito es el de rendirle tributo de la mejor manera que se me ocurre, analizándolo con el mimo que se merece, primeramente exponiendo el argumento, después describiendo los países y personajes que aparecerán ante nuestros ojos y, ya más al final, intentando dar a entender cuál es la filosofía que encierra, que me parece digna de reverencia y que hace de la novela más, muchísimo más que una narración llena de maravillas para estimular la imaginación de los niños. 
Como imagino que me va a salir una parrafada de aúpa, pido disculpas anticipadas si resulta algo tediosa, insistiendo en que esto es un tributo personal, nada más, y que ningún tributo personal puede sustituir ni mejorar el original. También como el análisis de mundos de la ficción se llevará una buena parte de texto de este tributo, expondré el argumento de modo más bien sucinto, sin entrar en mucho detalle, que eso ya lo haremos después. Según describamos los mundos de Fantasia y sus características, los huecos argumentales quedarán rellenados.


ARGUMENTO

Un niño llamado Bastián Baltasar Bux, con serios problemas afectivos (obeso, huérfano de madre, con un padre depresivo y ausente, mal estudiante y acosado por compañeros de clase) escapa de su cotidiano bullying de camino al colegio refugiándose en una librería regentada por un individuo muy antipático. Se entabla una conversación entre ambos, interrumpida por un telefonazo. Mientras el librero atiende la llamada, Bastián -ávido lector- siente el deseo irresistible de robar un libro llamado La historia interminable (cuya descripción física coincide con la del mismo libro de Ende que cada lector tiene en las manos). Huye de allí con el libro y, como llega tarde a clase, opta por esconderse en el desván del colegio, donde comienza a leer, sin pararse a pensar mucho ni en la falta de asistencia ni en su padre.

El libro nos habla de un mundo llamado Fantasia, lleno de países formidables y habitado por seres fabulosos, pero que está sufriendo una terrible amenaza: la Nada está empezando a devorarlo todo. Como nadie sabe detener esa destrucción, cada país envía emisarios a la Emperatriz Infantil, que rige Fantasia. Sin embargo, ésta se halla muy enferma, así que delega la tarea de buscar la solución (la Gran Búsqueda) en un guerrero llamado Atreyu, que resulta ser un niño de la tribu de los pieles verdes. Atreyu, investido de poder por un medallón llamado ÁURYN, se embarca en la Gran Búsqueda sin saber muy bien por dónde empezar pero, tras una serie de peripecias, descubrirá que la solución al problema de la destrucción de Fantasia es que un ser humano dé un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil, cuya vida no se mide en tiempo sino en nombres. Prácticamente cuando está todo perdido, Bastián -que ha comenzado a interactuar misteriosamente con el libro, donde incluso se cita su nombre y se describe el día que ha tenido- bautiza a la Emperatriz Infantil como Hija de la Luna y salva Fantasia.

Una vez allí, Bastián (que es ahora quien porta el medallón ÁURYN) comienza a reconstruir Fantasia siguiendo sus deseos. Ahora bien, con cada nuevo deseo que se cumple va perdiendo recuerdos de su vida humana. Eso le lleva a enfrentarse con su amigo Atreyu y a ser poseído por la soberbia, hasta el punto de que decide coronarse Emperador. Una rebelión frustra su propósito y desde entonces Bastián vaga por Fantasia, perdiendo recuerdos hasta olvidar a sus padres e incluso su propio nombre. Eso le condenaría a quedar confinado en un limbo para humanos que han olvidado todo de su mundo, pero es salvado por Atreyu, quien intercede por él en las fronteras de Fantasia, que estaban en el mismo ÁURYN. Bastián regresa a su mundo y, con ello, le devuelve las ganas de vivir a su padre.


APUNTES PARA ENTENDER FANTASIA

Fantasia es un mundo imaginario pero, al mismo tiempo, es real. Su origen es la imaginación humana. Cuando ésta es ejercitada, Fantasia se vuelve esplendorosa. Es más: cerca del final del relato sabremos que el mismo subsuelo de Fantasia está compuesto por los sueños olvidados de la Humanidad, reflejados en finísimas láminas.
El mundo de Fantasia está regido por la Emperatriz Infantil, pero en realidad ella no ordena nada. Gobierna sin ordenar. Su presencia parece bastar para que Fantasia siga viva. De modo que ella permite la existencia de fantasios bellos y feos, amenazadores y pacíficos, necios y sabios. Por eso los fantasios se inclinan ante ella y su signo, ÁURYN.

No se puede hacer un mapa fiable de Fantasia. Se puede pasar de un desierto caluroso como el infierno a un paraje de invierno perpetuo de repente, pues la geografía no cuenta en Fantasia, sino más bien el deseo de llegar. Sin embargo, existe armonía allí, garantizada por el sometimiento a las reglas invisibles de la Emperatriz Infantil, el respeto a la propia naturaleza de cada fantasio y la existencia de un lenguaje común, el "fantasio clásico" o Gran Lenguaje, que todos conocen, aparte del idioma propio de cada país.

La Nada que amenaza Fantasia es trasunto de la decadencia de la imaginación de los humanos. Éstos han dejado de viajar por Fantasia, y se han volcado en una vida gris y sin sueños que deteriora peligrosamente la salud del gran mundo imaginado. Esa Nada ejerce una atracción irresistible sobre los fantasios, que al estar demasiado cerca no pueden resistir precipitarse en ella, pues la ausencia de esperanza les debilita. Si un fantasio accidentalmente introduce una parte de sí en la Nada, esa parte desaparece. No duele, pero poco a poco el resto del cuerpo desaparece también.
Bastián salva Fantasia en el último segundo, cuando sólo queda de ese mundo un minúsculo grano de arena.

En principio, Fantasia no tiene fronteras. Así lo dicen los gigantes de los vientos en un pasaje de la novela, aseverando que no hay fronteras en ningún punto cardinal. No obstante, en realidad sí las tiene. Una de ellas es traumática: el hombre-lobo Gmork revela a Atreyu que un fantasio precipitado en la Nada aparece en el mundo de los humanos, pero deformado, despojado de su verdadera naturaleza, convertido en mentira, en fraude, en patraña que nubla la mente de los hombres y les hace odiar Fantasia. La otra es salvífica y está en ÁURYN: al final del relato un Bastián sin recuerdos renuncia al amuleto y éste, al ser posado en el suelo, se convierte en una colosal fuente de las Aguas de la Vida, custodiada por dos inmensos uróboros que se muerden mutuamente la cola. Al aceptar Atreyu la tarea de cumplir todas las historias sin concluir que Bastián deja atrás, las serpientes le franquean el paso hacia el mundo humano.



APUNTES PARA ENTENDER A LOS HABITANTES DE FANTASIA

En Fantasia existen varios tipos de seres, que presentamos a continuación:

-Fantasios- son los nativos propiamente dichos del reino. Muestran un desborde imaginativo en su creación. Los hay de todas las maneras, agudos y obtusos, bellos y horribles, veloces y desesperantemente lentos, adorables y odiosos, a veces antropomorfos, a veces con las formas más disparatadas. Iremos viendo sus peculiaridades conforme presentemos sus países de origen. También hay fantasios apátridas.

La amplia mayoría de los fantasios antropomorfos se corresponden con el tipo étnico europeo -como curiosidad, Bastián entra en Fantasia convertido en un "príncipe oriental", pero al no darse indicación de sus rasgos étnicos, el lector los presupone caucásicos-. Hay algunas excepciones, como la tribu piel verde a la que pertenece Atreyu, evidente trasunto de los indios norteamericanos, o el centauro negro Caíron, el más famoso médico de Fantasia.

Según se nos dice, no hay verdadero amor en Fantasia, al menos amor en el sentido humano. Los fantasios que sí son capaces de amar de corazón son los que beben del Agua de la Vida. Es el caso de Atreyu y su amigo Fújur, el dragón blanco de la suerte, quienes tras la agotadora Gran Búsqueda y antes de la intervención salvadora de Bastián reponen sus energías dentro de ÁURYN. Eso explica que, durante la odisea de Bastián en Fantasia y sus actitudes progresivamente más despóticas, Atreyu y Fújur, que le quieren sinceramente, se parten la cara por él con riesgo de su vida para que deponga su actitud y renuncie al talismán.
Doña Auiola, el personaje que habita la Casa del Cambio, revelará a Bastián que existe la profecía -de naturaleza mesiánica- que dice que un día los humanos llevarán el amor a Fantasia, lo que unificará ambos mundos en uno solo.

-Seres humanos- Bastián es uno de ellos. El antipático librero del principio, de nombre Karl Konrad Koreander, le hará saber al niño que él también viajó por Fantasia. Otro viajero humano al que se hace referencia es un tal Chéxpir, un poeta que compuso algunas canciones populares allí, y que al lector se le antoja una evidente referencia a Shakespeare.

El camino de los deseos que el humano sigue en Fantasia es tan peligroso que puede terminar con él idiotizado, sin recuerdos ni identidad,  viviendo por siempre en la Ciudad de los Antiguos Emperadores, sin poder regresar a nuestro mundo jamás. Por tanto, debe decirse que si bien el mundo de la imaginación nos resulta imprescindible, tampoco podemos vivir sólo de imaginación, so pena de perdernos, de extraviarnos, de sucumbir.

-La Emperatriz Infantil- es el centro de toda la vida del reino. Sin ella no habría Fantasia de igual modo que un humano no puede vivir sin su corazón. Su existencia garantiza la del gran reino, pero nunca impone su poder, dejando que las cosas simplemente ocurran. Es más vieja que cualquier fantasio, pero su aspecto es el de una niña bellísima de cabello blanco como la nieve e iris dorado. Se podría describir como una princesa europea  con algún detalle oriental.

No envejece pues su vida no se mide en tiempo, sino en nombres. Cuando el nombre antiguo se olvida, ella necesita un nombre nuevo para recobrar la salud. Este detalle nos recuerda el valor de la propia personalidad, de la individualidad, de ese algo irreductible que nos pertenece sólo a cada uno de nosotros y que es nuestro deber compartir.


 El excepcional anime "El viaje de Chihiro" (2001, del gran creador arqueofuturista Hayao Miyazaki) acusa influencias occidentales muy notables, incluida la novela de Ende. El último reducto de personalidad que les queda a los humanos en el mundo mágico donde ha de morar la protagonista es el nombre.

El lugar de residencia de la Emperatriz Infantil es el Pabellón de la Magnolia, en la Torre de Marfil, y sus apoyos son ÁURYN (quien lleva la Alhaja es como si fuese ella misma, y debe ser obedecido) y siete poderes invisibles a los que acude como último recurso. La fórmula de pleitesía para dirigirse a ella es "Señora de los Deseos, la de los Ojos Dorados".

Curiosamente, cada fantasio sólo puede verla una vez en su vida. Por eso se dice que si un humano le da un nuevo nombre la puede volver a ver, aunque en realidad sea la única vez y no la segunda. Bastián la ve dos veces, antes y después de llamarla Hija de la Luna.

-El Viejo de la Montaña Errante- nos inclinamos a pensar que no es un fantasio, pues es descrito como de la misma naturaleza que la Emperatriz Infantil porque es también su opuesto absoluto. Es un anciano de barba blanca, vestido como un monje y que habla sin abrir la boca. Vive en un gran huevo incrustado en una torre de picachos estrechos y azulados (lo que recuerda a la Torre de Marfil) que aparece inopinadamente en cualquier sitio, sin que se pueda pronosticar dónde.
El Viejo es la memoria viva de Fantasia. Escribe todo lo que ocurre, haciendo que sea inamovible y no se pueda cambiar.

En cierto sentido, el Viejo está subordinado a la Emperatriz Infantil, pues ésta le da la orden de reescribir toda la historia interminable y él la acata (con lo que crea un bucle que atrapa a todos, incluido Bastián); por otro lado, ella está subordinada a él pues lo que él escribe no puede ser modificado, incluido lo que le atañe a ella, quedando atrapada en lo escrito por él.

-Las Esfinges-  aparecerán más adelante en el análisis de los reinos de Fantasia. Según el estudioso gnomo Énguivuck, tal vez sean más poderosas que la Emperatriz Infantil y no tendrían que hacerle caso (son ciegas y no atienden a ÁURYN). Incluso Atreyu ve en un gesto de aquélla algo que le recuerda a ellas. Su misteriosa desaparición, como si nunca hubiesen estado en su lugar acostumbrado (la Puerta del Gran Enigma), añade ambigüedad a su naturaleza. ¿Fantásicas o no fantásicas? No podemos saberlo.

-Gmork, el hombre-lobo- es un medio ser, un gran lobo negro de mirada verde y terribles colmillos, surgido de la noche oscura para destruir a Atreyu e impedir así la salvación de Fantasia. No tiene un mundo propio, de modo que atraviesa el humano y el fantasio, sin ser ni lo uno ni lo otro. Está al servicio de misteriosas fuerzas cuyo objetivo es el fin de Fantasia: los fantasios desfigurados que en forma de mentiras lloverían sobre el mundo humano convertirían a éstos en seres fácilmente manipulables. La conversación entre Gmork y Atreyu en la Ciudad de los Espectros arroja mucha luz sobre la filosofía del relato y a ella aludiremos próximamente.


PAÍSES, REGIONES, PARAJES Y LUGARES DE FANTASIA 

Antes de nada, hay que hacer una distinción entre la primera y la segunda parte del libro. En la segunda, Bastián refunda Fantasia prácticamente de cero (sólo ha quedado, de todo el inmenso reino, un grano de arena). En esta segunda mitad apenas hay referencias a los países transitados o aludidos en la primera, con escasísimas excepciones.

Veamos los países y lugares referidos en la primera mitad:

-El bosque de Haule es el primer paraje de Fantasia en que nos internamos. La trama lo atravesará dos veces (en la primera, cuatro fantasios de diversas procedencias y con destino a la Torre de Marfil comentan la amenaza común de la Nada; en la segunda, Atreyu la llega a ver ... si es que se puede ver la Nada). Se trata de una foresta muy tupida de árboles altísimos, nudosos, majestuosos, de enorme grosor y edad inmemorial. De entre sus habitantes se especifica a los trolls de la corteza, cuyo aspecto pasaría por el de tronco si estuvieran quietos. Su psicología es pícara y juguetona, pero no agresiva ni malintencionada.

-La Montaña de los Túneles es el lugar donde viven los gigantescos comerrocas. De esa montaña se alimentan, pero también emplean la piedra para fabricar todos sus utensilios (incluidos relojes de cuco). Con el tiempo, pues son una especie muy antigua, la montaña ofrece el aspecto del típico queso ojoso, horadada por doquier como está.

-Podrepantano, patria del fuego fatuo Blubb, es un lugar agradable con un lago llamado Cálidocaldo. En ese paraje tendrá el lector la primera alusión a la Nada.
Los fuegos fatuos son homúnculos andróginos rodeados de una aura redonda y resplandeciente. De lejos parecen esferas brillantes, de movimientos ágiles.

-El país de los diminutenses es arbóreo. En las ramas de los árboles construyen sus casas, conectadas por escaleras y toboganes. A juzgar por Úckuck, el diminutense que se nos presenta en el bosque de Haule, se trata de criaturas sofisticadas y vestidas de modo llamativo. Úckuck dispone de un vehículo singular, nada menos que un caracol de carreras, que le hace llegar el primero a la Torre de Marfil de los cuatro parlamentarios reunidos en el bosque de Haule.

-El Mar de Hierba, paraje muy lejano, tras los Montes de Plata. En la planicie la hierba crece muy alta y suena como si fuese agua cuando el viento la mece. Su contemplación recuerda sin duda a un mar. En ese Mar de Hierba viven los pieles verdes u "hombres de la hierba", de piel verde aceitunada, cabello negro azulado y rasgos duros. Serían un trasunto idealizado de  los indios de Norteamérica. La instrucción de los pieles verdes es dura y severa, con ribetes espartanos. Niños y niñas aprenden a soportar la fatiga, las privaciones y las inclemencias del tiempo, toda contrariedad en suma. Son también excelentes jinetes. Todo lo necesario para su vida es elaborado a partir de la hierba y de los enormes y hermosos búfalos purpúreos que viven en el llano.
Los pieles verdes tienen un código de honor de cazadores, según el cual cazan para vivir y aceptando que la presa, el búfalo purpúreo, pueda darles muerte. El autor de estas líneas siente por el pueblo piel verde una simpatía infinita.

Atreyu ("hijo de todos": huérfano de padre y madre, fue criado por todo el poblado), miembro de los pieles verdes, siendo apenas un niño será el protagonista y enviado para la Gran Búsqueda. Su honradez, su valor, sus energías y su estoicismo le convierten en un arquetipo de héroe, matizado por cierta candidez infantil que aflora en algunos momentos.
Comenzará su odisea a lomos del caballo parlante Ártax, después a pie y posteriormente a lomos de Fújur, el dragón blanco de la suerte.

-El País de los Árboles Cantores está compuesto por árboles distintos entre sí pero con la peculiaridad común de que su crecimiento origina una suave música. La polifonía generada por todas esas  melodías es de una belleza incomparable.
Tan bello es ese sonido de conjunto que muchos viajeros se han quedado atrapados allí, ensimismados, escuchando esa música, sin poder salir.

-Eribo es un paraje donde sus habitantes, que parecen hechos de vidrio soplado y que son muy hospitalarios, capturan la luz de las estrellas y la guardan en torres de cristal. Con esa luz elaboran objetos prodigiosos.

-La ciudad de Brousch está hecha de fuego, así como sus habitantes. Tan pavorosa debe ser la visión de tal lugar que el mismo Atreyu, incluso protegido por ÁURYN, prefirió no entrar en él.

-El país de los azafranios es una gran meseta cuyos habitantes se caracterizan por nacer viejos e ir rejuveneciendo hasta morir bebés. Un príncipe de este pueblo, durante la segunda mitad del libro, se unió  a la comitiva de Bastián hacia la Torre de Marfil con el propósito de que éste le concediese una historia propia. Sin duda Michael Ende no fue el primero en tocar el tema de los nacidos ancianos que mueren bebés. Scott Fitzgerald y Rafael Dieste ya lo habían desarrollado en sendos relatos: el primero en The curious case of Benjamin Button (1922, en las páginas de la revista Collier's y después recogido en la colección Tales of the Jazz Age) y el segundo en O neno suicida, del libro de cuentos Dos arquivos do trasno (1926, escrito en gallego).

-Muamaz es el templo de la selva, habitado por monjes. Su rasgo más llamativo es la presencia de una columna, hecha de piedra lunar, que flota en el aire.

-El Pantano de la Tristeza es un lugar al norte en el que el tiempo parece detenerse. En este paraje no se sabe dónde hay suelo firme, entre ciénagas y agua negra. Los árboles están sustentados por retorcidas raíces aéreas, y la atmósfera se siente enturbiada por vapores de niebla.
Este depresivo lugar le fue indicado a Atreyu en sueños por boca de un búfalo purpúreo, el mismo que el muchacho renunció a cazar cuando le avisaron de que un extranjero requería su presencia. En el centro del entristecedor Pantano había un promontorio, la Montaña del Cuerno, habitado por la Vetusta Morla.

Quien se adentra en el Pantano de la Tristeza se arriesga a sufrir un hundimiento absoluto del ánimo, lo que hace su cuerpo más pesado y le hunde en las aguas negras. Así perecerá, herido de abatimiento, el caballo Ártax.
Atreyu, guiado por ÁURYN,  conseguirá llegar a la Montaña del Cuerno, que en efecto está formado por placas de cuerpo pues en realidad es el gigantesco caparazón de una enorme tortuga, la Vetusta Morla, el ser fantasio más anciano de todos, y que a base de tanto tiempo y tanta soledad se forjó en su momento una amiga imaginaria a la que se dirige con frecuencia.

La Vetusta Morla, al ser tan exageradamente anciana, tiene un punto de vista desencantado de la vida. El mundo se mueve en ciclos, dice, y todo lo bello y feo, y lo necio y sabio, lo bondadoso y vil, desaparecen, las estaciones se suceden, los ciclos se cierran y se reabren, y todo está vacío, carente de sentido, pura apariencia, un mundo ante el que sólo cabe una postura de apática indiferencia. La misma tortuga admite haber vivido demasiado (un ciclo de vida exageradamente dilatado). De hecho, la posible muerte de la Emperatriz Infantil y el fin de Fantasia son eventualidades a las que no da la menor importancia.
La mirada sobre el mundo de la Vetusta Morla recuerda al pensamiento de la gente deprimida. Incluso llega a decir que en la vida no hay más que tristeza. Su mirada entumece a Atreyu y sus palabras le hacen callar.

Con todo, el pequeño piel verde, cuyo ciclo de vida es más breve y su presencia de ánimo muy distinta, consigue vencer dialécticamente al gran reptil y le convence para que le dé la pista para salvar a la Emperatriz Infantil: ésta necesita un nuevo nombre, y el apropiado para dárselo es algo que sólo puede responderle Uyulala, el Oráculo del Sur. Por desgracia, el Oráculo está tan desesperantemente lejos que Atreyu nunca podría llegar. Todo parecía perdido, o casi, por entonces.

-Las Montañas Muertas son un paraje pétreo, montañoso y desértico. Está constituido por una desolada sucesión de sierras y cordilleras en las que no hay nada de vida. Ni raíces, ni matojos, ni siquiera aves carroñeras, nada. La monótona luz del día no permite orientarse al viajero, y un viento frío se cuela entre las lomas y agujas de piedra del horizonte.
Atravesando en zigzag el terrible país se abre el Abismo Profundo, una gran fractura de terreno, infranqueable, sin nada que una ambas orillas y sin que se adivine el fondo del precipicio.

Sólo mora un ser en las Montañas Muertas: Ygrámul el Múltiple. Aunque parece un solo ser corpóreo, en realidad se trata del enjambre de una infinidad de insectos voladores de color azul acero que adopta fluidamente distintas formas, como una horrenda arañota, una gran mano, un escorpión, la cabeza de un cíclope con pupila vertical ....
Ygrámul, al morder, inocula un veneno que mata en el plazo de una hora pero que permite al envenenado trasladarse a voluntad a cualquier parte de Fantasia. Es su secreto, que confía a Atreyu para que éste pueda salvar la invencible distancia que le separa del Oráculo del Sur. Atreyu tendría una hora de vida para intentar el milagro. Accede y es mordido.La presa que Ygrámul estaba reduciendo cuando Atreyu apareció, el dragón blanco de la suerte Fújur, pudo escuchar el secreto y decidió unir su destino al del muchacho piel verde trasladándose en el acto al mismo lugar.

El ser multiforme que es interrogado tiene reminiscencias homéricas, concretamente del dios Proteo. No en vano la Gran Búsqueda de Atreyu es a su vez una reminiscencia del viaje de Ulises en pos de Ítaca, y en ambos casos el viaje en sí termina por ser la gran enseñanza, más que la consecución de la meta.

-Uyulala, el Oráculo del Sur, es un ser solamente audible, consiste en una voz que responde en verso a las consultas que acuden a ella, y que deben versificar también sus preguntas pues Uyulala no entiende correctamente la prosa.
Esa voz reverbera en una gran extensión de terrazas, escaleras y columnas sin techo que sostener, rectas hacia el cielo nocturno. El suelo está constituido por bellos mosaicos que forman caprichosas figuras entrelazadas, dando una impresión general de admirable variedad.

Atreyu será el último que consulte a Uyulala.

El acceso al Oráculo del Sur no es directo: hay que superar tres pruebas, tres puertas mágicas. Sólo cuando se supera una aparece la siguiente; mientras, sólo se ve una planicie pelada.
La primera es la Puerta del Gran Enigma, flanqueada por dos ciclópeas Esfinges plateadas, bellas y terribles. Sus ojos no son para ver, sino para transmitir misterios, todos los misterios del mundo. La mirada de una esfinge sólo puede ser soportada por otra esfinge, de modo que si un viajero es sorprendido en un cruce de miradas se queda allí inevitablemente atrapado por el río de misterios, obligado a intentar desentrañarlos todos. Por eso, la zona de acceso está alfombrada con restos de viajeros. Atreyu, al intentar franquearla, sólo puede simplemente esperar a que las Esfinges no abran los ojos, pues no hay un patrón para saber cuándo van a hacerlo y cuándo no. Y, al no ver, las Esfinges no pueden hacer caso a ÁURYN.
Atreyu consigue pasar, dejando atrás toda sensación de miedo. Nunca jamás el bravo piel verde volverá a sentir miedo.
La segunda es la Puerta del Espejo Mágico, que consiste en atravesar la imagen que brinda ese espejo al viajero, la imagen del verdadero interior de éste, de su auténtico yo. No parece gran cosa, pero la impresión que sufre la gente al ver su alma reflejada es a menudo tan horrenda que huyen despavoridos y se pasan semanas enteras en estado de shock, sin fuerzas siquiera para emprender el camino de regreso.
Para Atreyu superarla será sencillo: la imagen que ve reflejada es la de un niño gordo leyendo un libro: la imagen de Bastián.
La Puerta sin Llave no tiene cerrojo ni picaporte ni nada, y reacciona inversamente al deseo del viajero de atravesarla. Sólo podrá cuando no sienta el menor deseo de hacerlo. Ahí reside su dificultad.
De igual manera que antes Atreyu perdió el miedo, al atravesar la segunda prueba perdió la conciencia de qué hacía ahí, como si fuese un bebé, sin recordar la Gran Búsqueda. Ante esa falta de interés, la Puerta sin Llave se abrirá y Atreyu, por pura curiosidad, la atravesará.

-El País de la Gentuza, el más famoso de Fantasia, habitado por brujas, vampiros y demás seres de pesadilla. Todo allí se antoja avieso, maloliente, malrollero en definitiva. Caminos que serpentean sin motivo y son incómodos de transitar, arbustos espinosos, una capital extremadamente desagradable para visitar (la Ciudad de los Espectros, donde todo parece torcido y de cuyos pozos asciende hedor). La comida que se puede encontrar en la ciudad (abandonada: todos sus habitantes se dirigieron en una especie de romería siniestra y febril a proyectarse hacia la Nada) sabe a rayos. En el patio interior de una de las casas Atreyu se encontrará con el hombre-lobo Gmork, preso con una cadena mágica que sólo puede abrir quien se la impuso (la princesa tenebrosa Gaya, también precipitada en la Nada), con el que tendrá uno de los diálogos más clarificadores de la novela.

-El Laberinto es el centro de Fantasia. Se trata de un prodigioso jardín que se extiende en todas direcciones, a rebosar de flores, caminos, setos, animales fabulosos (incluso el Ave Fénix) y colores fascinantes. En el centro se erige la Torre de Marfil, que enroscada en sí misma parece llegar al cielo. De cerca se puede apreciar que realmente no es una torre, sino un armónico y detallista conjunto de elementos arquitectónicos varios, donde mora la corte de  la Emperatriz Infantil. En el ápice de la torre reside ella, dentro del Pabellón de la Magnolia, que en algunas noches de luna llena abre sus pétalos de marfil.

-Las Montañas del Destino, lugar inhóspito donde los haya, donde la Emperatriz Infantil encontrará al Viejo de la Montaña Errante. Esas montañas son las más altas de Fantasia, donde impera la nieve perpetua y se da la particularidad de que sólo un alpinista podrá escalarlas cuando se pierda toda memoria y todo rastro documental de que otro alpinista las escaló con anterioridad, con lo cual quien logre conquistar esas alturas será siempre el primero. Como curiosidad, no rematan en pico sino en meseta.
En aquel país sólo viven los gelidones, de los que se diría que son inertes dada su extrema lentitud. Dar un solo paso les lleva años. Por eso viven aislados y no conocen a nadie más en Fantasia, con lo cual se tienen a sí mismos como los únicos seres vivos del reino. Les pasa lo mismo que a muchos orgullosos humanos de hoy, desconocedores de la historia de su sangre y que en función de su ignorancia se dedican a pontificar sobre cualquier cosa pero sin demostrar nada más que su soberbia y su oquedad.




Tras salvar a Fantasia, Bastián la refunda, siguiendo sus deseos -catalizados por ÁURYN-, a partir de un minúsculo grano de arena, que es lo que había quedado de aquel inabarcable reino. Por un lado, parece una referencia a la parábola evangélica del grano de mostaza; por el otro, recuerda a la concepción pagana cíclica de la existencia, según la cual el colapso de un proceso histórico contiene el germen de un nuevo nacimiento.

-Perelín, la Selva Nocturna, es toda una explosión vegetal de árboles altísimos, frutas exquisitas, flores de gran hermosura y  mil colores fascinantes. Crece ininterrumpidamente toda la noche y en ella Bastián, con un físico transformado (ahora es un joven atlético y apuesto), desfoga sus infinitas energías haciendo el tarzán. Ahora bien, al llegar el día Perelín se deshace como si fuera polvo.

-Goab, el Desierto de Colores, algo así como un gran Sahara en que cada duna es de un color distinto, nace de la desintegración de Perelín. Es un lugar terrible, de calor sofocante, que Bastián atraviesa aceptando interiormente que quizá no consiga salir de él y le sobrevenga la muerte. Para que las generaciones venideras le recuerden, forma con arena roja sobre fondo azul sus iniciales B B B.
Sin embargo, Bastián sobrevive al hacerse amigo de Graógraman, un hermoso y gigantesco león formado de fuego. Llamado La Muerte Multicolor pues su cuerpo adopta la tonalidad de la duna en la que esté en ese momento, se somete a ÁURYN, colgada al cuello de Bastián, y le lleva a su morada, que no se sabría decir si es un castillo en ruinas o una formación rocosa. Allí Graógraman muere cada noche, petrificado, y Perelín vuelve a renacer, en un ciclo vida-muerte extremo. Bastián le hace saber al día siguiente la existencia de ese ciclo, lo que resuelve para Graógraman el enigma de su propia existencia. 

El gran león de fuego le regala a Bastián una espada que parece vieja y oxidada pero que, al ser bautizada por Bastián ("¡Sikanda!"), salta de la funda y brilla resplandeciente. Esa espada invencible no debe ser forzada para desenvainarla: debe saltar a la mano de Bastián espontáneamente. En caso contrario, sucederá una desgracia. 
Graógraman le comenta que una inscripción en el dorso de ÁURYN y que había pasado inadvertida, "HAZ LO QUE QUIERAS", no significa hacer lo que a uno se le antoje sino hallar la verdadera voluntad, nuestro verdadero deseo vital, y al que se llega atravesando un deseo tras otro, en un proceso de depuración. Importante para entender la entraña del libro es la ambivalencia de los deseos humanos, constructivos y destructivos a un tiempo. La voluntad humana toca lo más alto y lo más ruin. Recordemos que el adagio "haz lo que quieras" fue uno de los que definían el, digamos, "pensamiento" de Aleister Crowley y de su secta Thelema.

Es interesante saber que la espada Sikanda y la habitación donde Bastián duerme, dentro de la morada de la Muerte Multicolor, le esperaban desde tiempo inmemorial. Eso desconcierta al muchacho, que apenas lleva en Fantasia un par de días. Graógraman le explica que en cuanto la historia nació, lo que narra existió desde siempre. Una historia puede ser reciente pero puede hablar de tiempos muy remotos. Esa lógica fantasia acompañará todas las peripecias de Bastián.

El muchacho y el león de fuego se hacen muy amigos, pero ése no es el sitio de Bastián. Según Graógraman, allí sólo hay vida y muerte, pero no historias, y Bastián debe vivir su historia. Para salir de Goab -el león no puede llevarle fuera del desierto pues él lleva el desierto consigo- deberá esperar a la aparición del

-Templo de las Mil Puertas. En determinado momento, cualquier puerta puede ser acceso a ese Templo. Cualquiera, incluso la puerta de un armario. En ese lugar el viajero encontrará un sinnúmero de puertas de todas las formas y tamaños, pero si no tiene un deseo en particular todas le parecerán indiferentes y no avanzará. Bastián, algo cansado de ir atravesando puertas, se acuerda de Atreyu y de Fújur y va eligiendo puertas que tienen detalles que le recuerdan a esos personajes que con tanto cariño siguió. Consigue superar las puertas adecuadas y aparece al aire libre, en una campiña donde encuentra a personajes salidos como de una leyenda medieval.

-Amarganz, la Ciudad de Plata, es una población lacustre cuyos edificios, de la más fina plata, están construidos sobre gabarras y barcas, flotando en Murhu, el Lago de las Lágrimas, cuya salinidad lo disuelve todo. Los amargancios -gobernados por el más anciano de la comunidad- son altos, bellos, de cabello plateado y ojos violeta. Allí se celebra algo parecido a unos juegos olímpicos cuyo objetivo es seleccionar a los tres caballeros más aguerridos para que busquen y después escolten al Salvador de Fantasia (que es Bastián).  El guerrero más temible, Hýnreck el Héroe, un trasunto de Sigfrido, se burla de ese Salvador y Bastián, en cuanto puede, le deja en ridículo empleando a Sikanda, aunque después le pesa haberlo hecho. 
Atreyu reconoce la mirada de Bastián, aunque su físico ha cambiado -no es el que vio en la Puerta del Espejo Mágico- y se celebra una gran fiesta en Amarganz.

Bastián emplea su habilidad fabuladora creando de la nada realidades en Fantasia. Así, para darle una misión al avergonzado Hýnreck, crea al dragón Smerg, un adefesio terrible que vive en el castillo Rágar, en medio del bosque petrificado Wodgabay, en Mórgul o País del Fuego Frío. Ese monstruo invencible (sólo se le puede derrotar decapitando sus dos ojos-cabeza con una hacha de plomo que está en el sótano de Rágar) rapta a la amada de Hýnreck, quien animado ante ese reto, se viene arriba tras la humillación de Amarganz y abate a Smerg. Aquí también Bastián se queda con mal cuerpo, pues no sabrá si Hýnreck logrará vencer o no al dragón (sí lo hará), aparte del hecho de haber creado con su relato un mal bicho en vez de una criatura hermosa y pacífica.

El Salvador también recurre a las historias que crean el pasado de la nada para explicar el porqué del Lago de las Lágrimas y de la inmemorial dedicación de los amargancios a ser trovadores y narradores de cuentos. Bastián cuenta el origen del lago, creado por las lágrimas de unos seres que lloran continuamente por su terrible fealdad, los ayayai, algo así como unos gusanos envueltos en vendas, y el pecado originario del cazador amargancio Qüin, que mató a un unicornio con una piedra luminosa en el cuerno.
Así, los amargancios sabrán qué es un extraño edificio sellado en el centro de la ciudad: es la Biblioteca de las historias de Bastián. 

En la puerta de la biblioteca vemos la piedra luminosa del unicornio, que promete dar cien años de luz para alumbrar a su dueño en un lugar misterioso, el Minroud de Yor. Si por el contrario su dueño dice el nombre de la piedra al revés, esa luz se perderá en un instante. Esa piedra es Al-Tsahir.

Bastián aprovechará el suave resplandor de Al-Tsahir para contemplar la fealdad de los ayayai, y apenado por la triste vida de esos bichejos, decide convertirlos con el paso de la noche en seres despreocupados y alegres. En efecto, al día siguiente los ayayai se han convertido en las polillas-payaso schlabuffos, cuya exagerada anarquía y falta de respeto dejan de nuevo en Bastián una impresión de no haber obrado del todo bien.

Conforme todos sus deseos se van cumpliendo (ser bien parecido, fuerte, duro, un escritor de éxito, un benefactor), va perdiendo recuerdos del mundo de los humanos. Atreyu le comenta que se debe a ÁURYN, que actúa de un modo distinto dependiendo de si lo porta un fantasio o un humano. Poco a poco nos damos cuenta de que Bastián no desea volver al mundo de los humanos, se siente a gusto en Fantasia y lógicamente no echa de menos aquellas cosas que ha olvidado. De hecho, la comitiva que le acompaña (que se irá haciendo cada vez más numerosa, formada por príncipes de los aspectos y las procedencias más dispares, que desean que Bastián les conceda una historia propia) no hace sino dar vueltas en redondo, pasando por los mismos lugares. Atreyu y Fújur ceden un poco y le dicen a Bastián que tenga otro deseo porque si no será imposible que avancen. En realidad Bastián quiere ver a la Emperatriz Infantil de nuevo y llegar a la Torre de Marfil. 

-Hórok, bosque de orquídeas moradas en cuyo interior se erige un castillo en forma de mano con ventanas como ojos: la Mano Vidente. Allí vive Xayide, bella maga con los iris de colores distintos, que controla a voluntad a terribles guerreros metálicos y que mediante una estratagema hace como que quiere acabar con Bastián y que, tras vencer éste con facilidad a los guerreros metálicos, se humilla ante él con el objeto de convertirse en su consejera y poder influirle. Para entonces la relación entre Bastián y Atreyu se ha deteriorado enormemente, y las actitudes del Salvador son cada vez más hirientes. 

-Guígam, el Monasterio de las Estrellas, es el lugar donde monjes de toda Fantasia estudian el Conocimiento, bajo la dirección de los Tres Pensadores Profundos. Éstos -una lechuza, un águila y un zorro- envían emisarios para conseguir que Bastián vaya allí para preguntarle cuestiones altamente misteriosas para ellos. Bastián accede, llevándose consigo a Atreyu y a la maga Xayide. Allí dormirán tres días, pues cada día está dedicado a una pregunta, los Pensadores Profundos se retiran y esperan al día siguiente para formular la próxima cuestión. Las tres respuestas, en tres días, son bastante decepcionantes:

"-¿Qué es Fantasia? Fantasia es la Historia Interminable.
-¿Dónde está escrita esa Historia Interminable? En un libro de tapas color cobre.
-¿Dónde está ese libro? En el desván de un colegio."

Bastián accede a mostrarles una imagen de ese desván, el mismo donde se refugió para leer, usando la piedra Al-Tsahir. Al pronunciar su nombre al revés, la bóveda estrellada del cielo se iluminó y por un momento se vio la imagen del desván. Al observar allí una lechuza, un águila y un zorro disecados, los Tres Pensadores Profundos comenzaron a discutir entre ellos sobre quién era el que aparecía en el desván, naciendo desde aquella noche un cisma que terminó con Guígam. Como se ve, el egotismo se ceba incluso entre los austeros monjes dedicados en cuerpo y alma a la sabiduría.

Atreyu y Fújur deciden robarle ÁURYN a Bastián, por su propio bien. Apercibido tras haberles escuchado discretamente -al ponerse el cinturón Guémmal, Bastián se vuelve invisible-, les destierra de su compañía y continúa hacia la Torre de Marfil, para enterarse de que la Emperatriz Infantil ya no está allí. Xayide le convence de que eso significa que debe ser él, Bastián, el Emperador de Fantasia. 

Todo en la ceremonia de coronación parece ir mal. La música que suena es desagradable y monótona, Bastián está ridículo en un trono desproporcionado, un olor pegajoso se extiende por todas partes, no hay manera de acceder al Pabellón de la Magnolia .... Y, de repente, salta la alarma: hay una rebelión contra Bastián, comandada por Atreyu, en la que participa una gran multitud de fantasios. 
La coronación no tiene lugar. Bastián, forzando a la espada Sikanda en contra de toda justicia, hiere a Atreyu, salvado por Fújur en última instancia. El Salvador, poseído por la ira, toma un caballo metálico y se lanza en busca del piel verde. Lejos de la Torre de Marfil, el caballo estalla y Bastián sale despedido, perdiendo el cinturón Guémmal.

-La Ciudad de los Antiguos Emperadores. En una especie de cráter o de valle escarpado hay una ciudad de estructura delirante, con ventanas en lugar de puertas, escaleras que no van a ninguna parte o que están al revés, torres horizontales .... como la obra de un loco. Esa ciudad está poblada por personas de aire idiotizado, que como zombis llevan a cabo tareas estúpidas y absurdas (afeitar espejos, enterrar velas encendidas, empujar afanosamente un carro para luego llevarlo en otro sentido o dejarlo ahí ....). Un mono parlante con birrete, de nombre Árgax, es el guía de la ciudad. Le dice a Bastián que esos zombis son seres humanos que fueron viajeros de Fantasia y que también quisieron ser emperadores. Al perder sus recuerdos, quedan ahí para siempre, sin envejecer.
El lugar aterra a Bastián, y más le aterra aún el juego que Árgax ha inventado para los idiotizados. Lanzando dados en cuyas caras hay letras intentan encontrar palabras. Si se dedican a ello durante siglos puede aparecer una palabra. Si están milenios, alguna frase. Y si están por siempre jamás haciendo eso irán surgiendo todos los libros y las historias posibles del mundo entero, incluida ésta en la que están. Abrumado, Bastián no quiere saber más. Árgax, deseándole suerte y avisándole de que tendrá dos o tres deseos a lo sumo para salir de Fantasia y no volver ahí en calidad de zombi, le deja irse por esta vez.
Una vez en las afueras, el muchacho entierra la espada Sikanda, avergonzado de sí mismo. Atreyu le había salvado, por el momento, impidiendo su coronación.

-El Mar de Niebla, que Bastián debe atravesar, se llama así porque en efecto está constituido de niebla que parece quieta pero que se mueve imperceptiblemente. En la orilla aparece una ciudad hecha de mimbre, Ýskal. Sus habitantes son los yskálnari o "los comunitarios" y todas sus cosas están hechas también de mimbre. Los yskálnari se parecen muchísimo entre sí y siempre van en grupos. No tienen nombre de pila, son los yskálnari y punto. Atraviesan el Mar de Niebla uniendo sus voluntades en lo alto de una tarima que rota cadenciosamente mientras cantan y bailan con gran lentitud, y con esa voluntad común la nave se mueve. Es un trabajo muy exigente que deja extenuados a los que lo afrontan. El mismo Bastián se animará a participar de esa colaboración psíquica.

Sin embargo, la armonía colectivista que entre ellos se respira termina por resultarle insatisfactoria al muchacho. Hay armonía, pero no hay amor. Los "comunitarios", además, se parecen tanto entre sí que esa armonía carece del menor mérito. Bastián desea ser amado como persona, con sus defectos y pequeñeces.
Durante la travesía, una gran corneja de la niebla se lleva a un "comunitario" en el pico. Tras perderse en el aire, los demás continúan como si nada. No notan que les falte nadie. Bastián, abrumado por esa indiferencia, deja de participar en la unión de voluntades y se limita a estar sentado en cubierta, mirando al horizonte.

-La Casa del Cambio es una casita muy graciosa, que está todo el rato transformándose. Por dentro también, siendo más grande que por fuera. En ella vive doña Auiola, una figura materna de naturaleza vegetal en cuyo ser nacen frutos deliciosos. Doña Auiola trata a Bastián como a un bebé y el Salvador se deja querer, durante una larga temporada, hasta que siente que debe irse, con la llegada del invierno y la nieve. La mujer-frutal se ha agostado y perdido las hojas como un árbol.

Durante el largo tiempo que Bastián pasa en la Casa del Cambio se enterará de su verdadera voluntad, ser capaz de querer, y de que el modo de volver a su mundo es bebiendo del Agua de la Vida y llevando una poca para otro humano, aún no sabe quién.

-En un paraje de permafrost donde siempre es invierno vive el lacónico minero Yor , ciego salvo cuando se interna en el Minroud (lugar y personaje fueron profetizados durante la estancia en Amarganz), la Mina de las Imágenes, en cuya absoluta oscuridad puede ver. En esa Mina el minero tiene acceso a los sueños olvidados de los humanos, solidificados en finísimas láminas especulares, que van a dormir allí, conformando el subsuelo de Fantasia.

Para llegar a las Aguas de la Vida, Bastián necesitará encontrar una imagen significativa para él. Bastián quiere amar, pero no sabe a quién. Rebusca entre las láminas que Yor ya había extraído, pero ninguna le dice nada. Así que termina por bajar a las profundidades, en la más completa oscuridad (la luz que le habría servido para orientarse, Al-Tsahir, fue despilfarrada por él en el Monasterio de las Estrellas). Un día, tras muchos esfuerzos y paciencia, descubre una imagen que despierta en él un eco emocional invencible, la imagen de su propio padre congelado en un bloque de hielo. Ese día Bastián perderá el último recuerdo del mundo humano: su propio nombre.

Saliendo del Minroud de Yor con la imagen especular, es abordado por los schalabuffos, los antiguos ayayai, hartos de sí mismos y de su estúpida existencia sin sentido y sin reglas. Le reprochan al muchacho la transformación que operó en ellos y, queriéndole llevar por la fuerza, hacen que se le caiga la fina lámina, que se hace polvo contra el permafrost. Todo está perdido.

El muchacho, sin embargo, se topa con dos fantasios: Atreyu y Fújur. El muchacho sin nombre, avergonzado, renuncia a ÁURYN, que depositado en el suelo se convierte en

-Las Aguas de la Vida, una enorme fuente cuyo crepitar emite un mensaje que Fújur sabe traducir. Están protegidas por dos uróboros colosales, cada uno mordiendo la cola del otro. Son las fronteras de Fantasia. Atreyu responde por el muchacho sin nombre, en virtud de la amistad que les une. Una de las grandes serpientes se comba y deja pasar al muchacho, que vuelve a convertirse en aquel niño gordo. Al beber de las Aguas de la Vida, experimentará un renacer espiritual que jamás le abandonará. Para que la segunda serpiente le deje pasar, debe haber dejado atados todos los cabos que quedan en Fantasia tras su paso. En realidad, no concluyó ninguna historia, pero Atreyu y Fújur se comprometen a hacerlo por él. La segunda serpiente se comba y Bastián vuelve al mundo de los humanos.



FILOSOFÍA DEL LIBRO

-Primeramente, es una reivindicación de la capacidad fabuladora humana. Esa capacidad es imprescindible no sólo para asegurar la existencia de Fantasia sino, indirectamente, para garantizar la salud espiritual de los humanos. La desaparición progresiva de Fantasia hace que sobre la Humanidad caiga una lluvia de mentiras que nubla el entendimiento de los hombres.

Esa fabulación humana se nos presenta como un escape hacia un mundo mejor por parte de quienes no se adaptan bien a la sociedad en la que viven. Esa ausencia de adaptación, si la sociedad está enferma, es buena señal, pero implica un notable grado de sufrimiento para el inadaptado. Si la Humanidad está sana y Fantasia también, existe un camino fructífero entre ambos mundos, más transitado antes que ahora.

-La fabulación  se ejerce en primera persona, leyendo. El gusto por la lectura de libros en la juventud ha sufrido una obvia regresión en los tiempos de Internet. Hubo una época en que Verne o Stevenson te llevaban a parajes lejanos y portentosos. Hoy todo parece bastante más prosaico.

-Los mundos fabulados son tan reales como la realidad misma. Se puede vivir y respirar en ellos, y de ellos se puede además aprender, aprender a vivir y aprender a amar. Es el caso de Bastián, quien regresa transformado, y transformando a su vez a quienes están a su alrededor.

Porque ¿qué es más real, la calle que vemos ahora o la película que nos ha hecho reflexionar hace un rato? En mi opinión, ambas son igual de reales (una película precisa localizaciones reales, decorados reales, actores reales y medios de grabación reales, tangibles) y la película se puede pasar nuevamente hasta el fin de los tiempos. ¿Es más real ese coche, esa farola, que el libro que llevamos en la mano? El libro es igual de tangible, y sobrevivirá al coche y a la farola. Por tanto, viéndolo todo con nuevos ojos, percibimos en la "realidad" una fuerte dosis de irrealidad, de falsedad, de convención, de confusión.

Por eso las gentes espirituales, las que tienen un concepto profundo de lo religioso y de lo elevado, viven vidas más plenas y son menos manipulables. Su universo fabulador es rico y sugerente, ofreciéndoles respuestas y retroalimentando su vida diaria. Viven en dos mundos que se hermanan. La vida plana, pedestre, es fuertemente criticada en la novela.

-Los hombres, así se asegura, viven de ideas. Y nada les confunde más que la corrupción de esas ideas. Si los hombres son sometidos a la lluvia de fantasios desfigurados (a una lluvia de mentiras), se puede hacer cualquier cosa con ellos. En la novela unas fuerzas misteriosas que ansían controlar a la Humanidad destruyendo Fantasia ambicionan que los hombres sean consumidores compulsivos, sientan temores absurdos y desconfíen de lo que podría salvarles. Su objetivo final es la consecución de un imperio mundial. La globalización, condenada por Ende mucho antes de que fuese una fuerza imparable, es el resultado del envilecimiento de la capacidad soñadora del hombre.

Los fantasios también se debilitan si su espíritu se viene abajo. La pérdida de la esperanza es lo que hace que los fantasios no puedan luchar contra la Nada cuando la tienen muy cerca y se precipitan hacia ella. Curiosamente, los habitantes del País de la Gentuza, representaciones del miedo, resultan ser tan pobres de esperanza que acuden todos en romería enloquecida a precipitarse hacia ese abismo.

-En Fantasia cada pueblo tiene su tierra, su reino, su lugar, su ciudad. Sólo en la Torre de Marfil y en Amarganz se arremolinaban fantasios de lugares diversos, y por ocasiones puntuales. La Emperatriz Infantil, que reina sin mandar, permite que cada uno sea según su naturaleza y que cada pueblo viva en paz haciendo su vida y siguiendo su camino.

En Fantasia, por tanto, no encontraremos la asfixiante presencia de las redes comerciales y del dinero que parecen ser la única vara de medir en el mundo humano. Además Ende pertenecía a "otra época", quizá, y puede que por eso no hay en Fantasia ni rastro de discurso "políticamente correcto" ni de propósito de ingenierías sociales con los lectores infantiles. Por tanto, su obra magna no parece el mejor medio propagandístico para difundir la confusa ideología mundialista, de sello californiano, presente en la casi totalidad de los media occidentales. Eso hace que no haya nada en Fantasia que esté en venta y que todo lo que merece la pena debe ser conquistado con buen ánimo.

Los casos de fantasios apátridas son muy raros y reducidos en el libro. Están los cefalópodos o cabezapiés, que son una cabeza sobre una pierna, herbívoros y errantes. Están los gigantes de los cuatro vientos (Lirr, Baureo, Schirk y Mayestril). Están los Dos Colonos (Énguivuck y Urgl), los gnomos que ayudan a reponerse a Atreyu tras la mordedura de Ygrámul y posteriormente a llegar hasta Uyulala. Poco más. Y está también uno de los personajes más maravillosos de toda la literatura infantil universal, el dragón blanco de la suerte Fújur.
Fújur es el optimismo hecho criatura alada. No es un dragón al uso, sino un ser permanentemente animado, leal y bondadoso. Vive del aire y del calor, y su vuelo es toda una experiencia. De vez en cuando, en alguna ocasión excepcional, los dragones cantan, una suerte de música sin letra que expresa la felicidad pura. Quien tiene la suerte de escuchar el canto de los dragones de la suerte no lo olvida jamás.

Los lectores podrán apreciar que en Fantasia encontraremos las dos decantaciones culturales de la figura del dragón que tradicionalmente asociamos a lo oriental (el benéfico Fújur) y lo occidental (el horrendo reptil Smerg, raptor de la princesa y morador de un hábitat extremófilo). El dragón chino benéfico y celeste simboliza también a ÁURYN, con sus serpientes entrelazadas, reminiscencia del Yin-Yang; el dragón europeo simboliza el inframundo y la destrucción.

-Los humanos tenemos paralelismos con los fantasios, pues éstos exhiben virtudes humanas en su forma más aquilatada. Por lo general los defectos humanos más notables están excluidos de Fantasia. Los fantasios viven en un orden sano.

Por eso Bastián encuentra en el piel verde Atreyu un paralelo, si bien sublimado, a la inversa. Atreyu tiene todo lo que le falta a Bastián. Es espartano, no tiene miedo, ha sido criado por todos los de su pueblo, muestra una gran capacidad física, no da su brazo a torcer .... Ese paralelo viene apuntado por bonitos detalles durante la narración. Así, en la Puerta del Espejo Mágico es la imagen de Bastián la que ve Atreyu. Bastián llora cuando Atreyu pierde a su caballo Ártax (un animal parlante), y comprende la verdadera amistad del piel verde al hablar con el mono Árgax (otro animal parlante cuyo nombre es casi idéntico al del caballo). Ambos beben de las Aguas de la Vida (al igual que Fújur). Ambos son los únicos en sobrevivir al ser más letal de Fantasia de cada mitad de la historia (respectivamente Ygrámul y Graógraman). A lo largo de la narración aparecen a menudo pequeñas alusiones que refuerzan el lazo de unión entre ambos muchachos.

-El orden fantasio sólo puede ser amenazado por la iniciativa humana. En la primera mitad del libro, por la Nada. En la segunda, por el despotismo endiosado de un Bastián que terminará por querer coronarse Emperador, pasando de Salvador de Fantasia a gran amenaza. De igual manera que los humanos deberíamos aprender de los animales, lo mismo se puede decir de las lecciones que los fantasios nos dan.

Es por esto que los parajes de Fantasia más extremos encierran enseñanzas morales. Atravesarlos es toda una experiencia iniciática. Aunque hay ejemplos de parajes duros por doquier, en la novela se hace bastante hincapié en las montañas y la nieve. Al parecer, Ende supo cómo concluir su libro durante un invierno marcadamente gélido, rodeado de nieve en una cabaña al pie de los Montes Albanos. De hecho, el desenlace de las dos mitades (el encuentro de la Emperatriz Infantil con el Viejo de la Montaña Errante, y la renuncia de Bastián a ÁURYN frente a Atreyu y Fújur) se produce en planicies de nieve eterna.

-El acceso a Fantasia está en cualquier parte. Como dice el librero Koreander, toda historia es una historia interminable. Depende de la mirada que se arroje sobre ella. Depende de la voluntad, del deseo soñador de cada uno. Por eso el camino en Fantasia es el de los deseos. Ese camino es arduo y uno puede perderse en él, pero es el único para llegar a las Aguas de la Vida. Implica llegar a conocerse a sí mismo, a depurarse y a conseguir saber cuál es nuestra verdadera voluntad, el eje que debe hacer girar toda nuestra existencia. El viaje a Fantasia nos ayuda a ello. 

-Un mundo sin espíritu, deshabitado de sueños, es tan grisáceo como esas urbes en la que el hombre está solo, solo como la una, incluso rodeado de multitudes. Una humanidad sin sueños es como la Iberia actual, próximamente sin urogallos, perdices ni linces. El hombre solo, profundamente solo, necesita a Fantasia de igual modo que ella lo necesita a él, en una vía de doble sentido que devuelva la salud a ambos mundos. 


En realidad, hay más enseñanzas en La historia interminable. Cada página alberga al menos una. Por tanto (por Ende), me parece una lectura inmejorable para la infancia, pero que deparará muchos placeres al lector adulto. Así que sin enrollarme más, sabiendo que todo lo que diga no puede igualar al original, concluyo mi tributo aquí. ¡Hija de la Luna, voy!


8 comentarios:

  1. Vaya, hasta que leo algo sobre este hermoso libro que me ha dejado muy interesada. Definitivamente de lo mejor que hay en internet acerca de esta historia interminable.

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    1. Hola bella, gracias por tus palabras. Y discúlpame por el filtro de comentarios.

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  2. Hola Hombre-Lupa en primer lugar quisiera felicitarte por tu blog, lo sigo casi desde el principio, aunque hay cuestiones en las que no estoy de acuerdo me gusta como escribes y el toque elegante que das a los temas mas espinosos. Sobre la Historia Interminable es una de mis novelas favoritas; creo que hace una semana la dieron por la tele y se me saltaron las lágrimas cuando pronuncio el nombre de la Emperatriz. Fuera de mi entorno las dos personas por las que he sentido verdadera pena cuando murieron han sido Michael Ende y Jim Henson. Animo y sigue publicando temas tan interesantes.
    Saludos.

    PD. Lo de Nea Talasia me ha gustado mucho con tu permiso te copio el nombre

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  3. Hola, bienvenido. Le tengo mucho cariño a esa película. Los matte paintings que emplean en ella como paisajes recuerdan mucho a los discos de rock progresivo que escuchaba tiempo atrás (he cambiado de gustos, aclaro, jeje). Y uno no se siente insultado, incluso viéndola de adulto, como cuando se ve una de esas series Disney de ahora. Algo así ocurre con el mundo Henson, y cosas como "Cristal oscuro" realmente complicadas de hacer hoy, ¡cómo se ha estandarizado el cine! Por cierto los actores de aquella peli están cambiadísimos de mayores, podrían formar un sindicato con los de Verano Azul.

    Adelante si quieres usar la idea de Nea Talasia. No me pertenece: yo le pertenezco.

    ¡Salud!

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  4. Me he puesto a buscar "datos" sobre Graógraman y he ido a parar a esta página, que he devorado en cuestión de seis o siete minutos. Muy interesante. Y el detalle que pones al principio es muy revelador: Ende ya tiene en mente LAS DOS PARTES de su libro cuando propone la idea al editor, en contra de quienes proponen que la segunda parte la añadió poco menos que a regañadientes. En su momento, escribí un buen rollo por culpa de la tilde que muchos añaden al nombre del reino: lo llaman Fantasía en lugar de Fantasia. Te dejo el enlace por si sientes curiosidad (ni se te ocurra sentirte obligado).
    Un cordial saludo.
    http://elescritorensulaberinto.blogspot.com.es/2013/07/4-fantasia-en-peligro.html

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  5. De obligación nada, ha sido un placer conocer tu blog. Gracias por el aporte, Manuel.

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  6. ¿Recomiendas el libro a un lector de 25 años? saludos

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    1. Opino lo mismo que Fernández de la Mora, a esa edad ya no se debe leer novela, hay que leer ensayo. Otra cosa es releer novelas que en la infancia y la adolescencia gustaron. Lo propio de "La historia interminable" es leerla de niño, para después poder releerla a gusto como es mi caso.

      Si quieres leer novela a los veinticinco, mejor "Moby Dick", "El juego de los abalorios" o "Vida y destino" ;-)

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