miércoles, 18 de septiembre de 2013

Señora de las Alturas, Hada de la Encina, Yin cósmico: una lectura personal de las apariciones de Fátima





En ocasiones, cuando observamos con detenimiento la historia humana, nos encontramos de vez en cuando con momentos históricos en que los cambios, las vicisitudes, las revoluciones parecen pisarse los talones, acelerando nuestro devenir y modificando de un modo dramático el panorama de la realidad. También con cierta frecuencia los momentos históricos más significativos se ven acompañados de extraños fenómenos, en principio incomprensibles, siendo los más habituales e impactantes las señales en el cielo. Éstas solían bendecir a los grandes hombres, coincidiendo generalmente con su nacimiento. Así, cuando Julio César nació se pudo contemplar en el firmamento la estrella Ira. Al nacer Confucio dos dragones aparecieron en el cielo, flanqueando a cinco sabios que representaban a los planetas conocidos por entonces. También se afirmaba lo mismo del rey Mitríades, de Buda, de Krisna, entre otros ejemplos. La aparición de la estrella Sotis (Sirio) indicaba el nacimiento anual de Osiris. No es cosa sólo de tiempos antiguos: el líder norcoreano Kim Jong-Il fue acompañado, según dicen, de la manifestación de una estrella brillante en el cielo y de un doble arco iris sobre una montaña. El ejemplo más célebre de todos, sin duda, es la aparición de la estrella de Belén, la que guió a los magos de Oriente hasta el lugar de nacimiento de Jesucristo, según Mateo, y refrendado por Ignacio de Antioquía. Aunque ese acontecimiento ha sido estudiado con el propósito de verificar su autenticidad (una conjunción planetaria según Kepler, un doble ocultamiento de Júpiter tras la Luna, una nova, fenómenos acontecidos antes del 4 a.C., año de la muerte de Herodes el Grande), ligada a una supuesta profecía (basada en Números 24: 17), aquí interesa más como reverberación de un mito extraordinariamente común, el eco celestial de los acontecimientos humanos más relevantes.

En otros casos, las señales en el cielo sirven de guía, de inspiración o de buen augurio. Cuando el citado Julio César se aprestaba a afrontar su destino en la víspera de la batalla de Farsalia, la estrella Ira reapareció. Constantino vio otro signo celestial en la víspera de otra batalla clave, la del Puente Milvio: el crismón con la leyenda "bajo este signo vencerás", lo que teóricamente reforzaría su inclinación primero a tolerar el cristianismo y después a hacer de él un nuevo apoyo espiritual para un Imperio que se estaba resquebrajando. En el marco de la literatura, recordemos a Eneas guiado por Venus (I). Para establecer un contraste, muchas veces los signos de muerte de un personaje destacado son bastante prosaicos y carentes de grandeza. Por seguir con Julio César, la señal fue el ominoso augurio de un adivino diciéndole que se guardase de los idus de marzo. Otro ejemplo romano: poco antes de morir Calígula,  como señal de mal agüero una estatua de Júpiter se echó a reír, aterrando a los presentes (II).

Las señales en el cielo tiene un carácter particularmente aplastante para la psique humana. Una señal venida de una montaña, o del mar, o de los bosques, tiene menos impacto, pues las montañas son rodeables o escalables, y el mar puede ser navegado, o siquiera mínimamente explorado, mientras que los bosques se pueden atravesar y talar. Pero el cielo está vedado en principio para la naturaleza humana. Cuando la humanidad comenzó a disponer de la tecnología apropiada para volar, las señales en el cielo "doblaron la apuesta" -por decirlo de un modo llano- y comenzaron a ser vistas como naves, como objetos fabricados, pero con una tecnología prohibitiva e inalcanzable para nosotros. 

Otro carácter de las señales en el cielo es el que estudió en su momento Carl Gustav Jung. Sobre cosas que se ven en el cielo (1958) mostraba el valor salvífico y apaciguador de los círculos celestes, asociados a los mandalas, y cuya esfericidad era un arquetipo de lo holístico, de la totalidad, consolando al individuo al sugerirle que todo está interrelacionado, tiene sentido y está sometido a una ley cósmica. Recordemos que por entonces gran parte de la población estaba aterrada ante la posibilidad de una guerra nuclear global en mucha mayor medida que ahora. El mito salvífico es terreno abonado en Occidente hablando en términos culturales, pues está marcado tradicionalmente por la profecía de la Segunda Venida de Jesucristo.


DÉCADA OSCURA

Cuando hablamos de las grandes encrucijadas de la historia humana, una de las más importantes es sin duda la de la década de los años diez del pasado siglo XX. Fue la década de una guerra terrible y absurda entre pueblos europeos que tuvo como corolario la cuesta abajo de Europa como gran potencia geopolítica, cada vez más tutelada por el Oso ruso y el Águila useña. Desaparecieron por las cañerías de la historia el Imperio otomano, el austrohúngaro y el alemán. El Imperio ruso, por contra, comenzó a convertirse en la mayor experiencia totalitaria de siempre. Con ello, el cristianismo recibió un golpe impresionante, perdiendo a las gentes eslavas. Una pandemia de gripe se llevó a lo largo de 1918 a tal vez cien millones de personas -como la prensa española, neutral en la Gran Guerra, informaba cumplidamente de su avance, algún gracioso la bautizó como "gripe española"- (III). Y nace Hollywood, el torrente que vomitará las imágenes manipuladoras que configurarán el mundo mental de millones de personas a lo largo y ancho del mundo.

Aquella década supuso el fin de la tendencia europea occidental al liberalismo político y económico. Esa época liberal, elocuentemente conocida como Belle Époque, se caracterizó por la estabilidad en los precios -gracias a la convertibilidad fija del dinero circulante en oro-, la mejora progresiva de las condiciones de vida de la gente, una explosión prodigiosa y quizá irrepetible de creatividad científica y técnica, y la cúspide del poder europeo. Londres, París y Berlín eran las tres capitales del mundo. Aquella época maravillosa se vino abajo por las circunstancias antes dichas, a las que acompañaron señales nada celestes y sí muy a ras de tierra, señales del crecimiento exponencial de los Estados-providencia. Durante esa década de hierro y sangre crecen el intervencionismo y el estatismo: aparte de la conflagración mundial, se creó la Reserva Federal, se eliminó el patrón-oro, la Anglo-Persian se nacionalizó de facto -a instancias de Churchill-, los totalitarismos entraron rugientes en acción -aparte del caso ruso, hay que citar a los espartaquistas alemanes y a Bela Kun en Hungría- y se dieron pasos cruciales en pos de uno de los mayores errores geopolíticos del siglo, el prohibicionismo de los psicotrópicos y demás sustancias "malignas" -a finales de década se aprueba la infecta Ley Seca o Volstead Act-. Es como si el siglo hubiese comenzado tarde, y al entrar por la puerta hubiese hecho chirriar las bisagras.

Siguiendo el hilo conductor de los primeros párrafos, digamos que se podría esperar que, de haber señales en el cielo, éstas surgieran en los teatros de operaciones bélicas. Ahora bien, ¿y si la señal debiera ser buscada lejos de la guerra, en suelo -relativamente- neutral y apartado, en algún lejano y pobre paraje de la Iberia rural? Hablaremos de las apariciones de Fátima.

 El día 13 de mayo de 1917 era domingo. Tres niñitos portugueses, los hermanos Francisco y Jacinta Marto, y su prima Lúcia dos Santos apacentaban ovejas en un prado familiar de Cova da Iria, un paraje a dos kilómetros de Aljustrel, una aldehuela de la parroquia de Fátima, distrito de Santarém, provincia portuguesa de Estremadura. Tras haber asistido a misa, Lúcia (diez años), la responsable de sus primos pues era una niña inteligente y dinámica, así como ligeramente mayor y con más personalidad que ellos (que tenían respectivamente nueve y seis años), decidió que aquel prado de su familia era el mejor sitio para pasar la tarde. Allí merendaron, rezaron el rosario y continuaron atendiendo el rebaño. En aquellos tiempos y aquellos lugares rurales tan atrasados los niños no eran tratados ni como inútiles ni como reyezuelos ni como jarrones Ming, sino que se les asignaban tareas y se procuraba despertar en ellos la iniciativa y la responsabilidad. De repente, percibieron algo similar a un relámpago. Lúcia les dijo a sus primos que era mejor tomar el camino de vuelta a casa, pues parecía que se avecinaba tormenta. Entonces un segundo relámpago iluminó nuevamente la tarde del domingo y los niños pudieron ver, en lo alto de una encina, una presencia femenina que irradiaba una poderosa luz. Ante el susto que infundió en el cuerpo de los niños, esa presencia femenina les aseguró que nada debían temer, que no iba a hacerles mal alguno. La presencia, a la que los niños aludían como Señora, les hizo saber que seguiría apareciéndose cada día 13 durante los próximos seis meses. Les hizo saber que su lugar de procedencia era el cielo, y que al final de aquel tiempo les haría saber el motivo de sus apariciones.

El diálogo se produjo entre la Señora y la despierta Lúcia. Ésta le preguntó por el fin de la guerra y el regreso de los soldados al hogar (IV). La Señora, según las primeras declaraciones de Lúcia, contestó con evasivas. Jacinta no escuchó las palabras de la Señora, aunque le pareció que su voz era de una delicada piedad. Posteriormente afirmó que le pareció entenderle que los tres niños irían al Cielo. Francisco no llegó a escuchar nada.

Al llegar a casa, los niños comentan lo sucedido con sus progenitores, residentes en el lugar de Aljustrel. Lúcia era la séptima hija de António dos Santos y su esposa Maria Rosa. Francisco y Jacinta eran el séptimo y la novena de Olímpia de Jesus, hermana de António, quien viuda y con dos hijos se casó con Manuel Pedro Marto, padre de los dos pastorcillos. Eran gentes habituadas al trabajo duro y a una vida de pocas gratificaciones. La mortalidad infantil seguía siendo elevada en el agro portugués a comienzos de siglo, lo que las gentes compensaban con una alta natalidad, chocante para los europeos de sólo cien años después.

El ambiente era marcadamente católico (el párroco era el único lazo con el mundo cultural), si bien con distintos grados de beatería. Manuel Marto, al parecer, era exageradamente creyente, incluso alucinado. Se comentaba de António que tenía cierta inclinación a beber. Maria Rosa era creyente, pero sensata y al parecer con un punto escéptico. Procuró darle a la despierta y nada beata Lúcia  ciertas dosis de cultura, a base de lecturas generalmente piadosas. Con todo, los niños no estaban alfabetizados.

Francisco tiene escasa entidad en el relato de los hechos. Jacinta, por su parte, afirma a su madre sin ambages que han visto a Nuestra Señora en Cova da Iria. Eludía dar detalles sobre lo acontecido, remitiendo todo el tiempo a Lúcia. Ésta, que antes le había pedido a sus primos que no dijeran nada, afirmó la veracidad de la aparición de la Señora y del mensaje que le había confiado.

Como se podría esperar teniendo en cuenta el ambiente marcadamente católico de la región, la Señora se convirtió rápidamente para casi todo el mundo, según el eco de su aparición resonaba en aquella comarca, en la Virgen María. El criterio era unívoco por entonces. ¿Qué otra cosa podía ser? O la Virgen, o el Diablo. Y por lo visto y oído, la segunda opción debía ser descartada. Para las gentes de entonces esa aparición tenía forzosamente que ser la Virgen María, como no podía ser menos. Durante los meses de las epifanías interpretadas como marianas las invocaciones, las estampitas, los rezos y toda las variadas formas de culto mariano se fueron exacerbando. La Virgen María recibe en el catolicismo un culto específico de veneración, llamada hiperdulía, por debajo de la adoración o latría -reservada a la Trinidad- pero por encima de la veneración "simple" o dulía, destinada a los santos y sus reliquias. Ese culto mariano, discreto en los primeros tiempos del cristianismo, fue creciendo con el correr de los siglos hasta el primer tercio del siglo XIX, cuando la veneración hacia María de Nazaret comenzó a tener el peso específico aparentemente exagerado que recibe hasta hoy día. Aquí podemos percibir cierto resabio politeísta en el catolicismo, tema que volveremos a tocar en el presente artículo.

Eso sí, a juzgar por las primeras declaraciones de los niños, no identifican directamente a la Señora con la Virgen. Según la mentalidad de entonces, "tenía que" ser la Virgen, pero los niños no lo tienen tan claro. Un joven doctor en derecho llamado Carlos de Azevedo Mendes, diputado y alcalde de Torres Novas, que tuvo trato con los pastorcillos durante los meses de las apariciones, comenta en carta a su prometida que ellos llaman simplemente Señora a la epifanía. Otro personaje, muy importante en la configuración del eco mediático de los hechos de Fátima, un sacerdote que escribía bajo el seudónimo de Vizconde de Montelo, reseña que Lúcia desconoce la identidad de la Señora y que ésta le sería revelada el 13 de octubre. La misma hermana de la vidente, Maria dos Anjos, afirmó que Lúcia nunca se refería por entonces a la Señora como la Virgen, y que llegó a dudar si no sería todo obra del Diablo.

Centrándonos en las señas que nos dan los videntes, se puede presentar una descripción de la Señora. El principal problema viene de Lúcia. Con catorce años, muertos prematuramente sus primos, es internada en un colegio confesional, de las Hermanas Doroteas -donde aprende a leer y escribir-, y posteriormente toma los votos como carmelita. Eso implica que Lúcia ya no es una campesina aguda y espabilada que sabe buscarse la vida, sino una religiosa sometida a una estricta jerarquía. Desde su ingreso, se hará muy difícil conversar con ella, y todas sus declaraciones, cartas y demás escritos estarán sometidos a un filtro eclesiástico. Por otra parte, Lúcia manifiesta tener mala memoria siendo ya monja (quien la conocía afirmaba que no recordaba la fecha de la muerte de su padre, y que tenía olvidos habituales), como hace constar el obispo de Viseu tras departir con ella en 1947. Por tanto, nos atendremos a lo declarado por la pastorcilla por la misma época que sus primos hacían lo propio -declaraciones entre otros a la prensa, al "vizconde" y al párroco local en 1917, investigaciones parroquiales en 1922 y 1923, afirmaciones a vecinos y curiosos-.

Veamos, pues, la descripción de la Señora:

-Parece pertenecer inequívocamente al sexo femenino.

-Parece cercana a la condición adulta, pero su tamaño es bastante pequeño, no más de metro y diez centímetros de estatura. Lúcia afirma que tiene el tamaño de una vecina suya, una niña de doce años llamada Virgínia. También le dirá al Vizconde de Montelo que la Señora aparenta tener 15 años.

-Es muy bella, más que ninguna otra persona que hubieran visto, de piel muy blanca y ojos negros.

-Según lo que refieren los niños al párroco Ferreira Marques, va vestida de blanco. Casaca blanca, una falda blanca ceñida con visos dorados y un manto blanco también dorado, y posiblemente medias blancas (Lúcia no está segura en principio de si son medias o si va descalza). Su vestimenta, surcada como por hilos dorados que la hacen parecer acolchada, le oculta el cabello, aunque algo similar a un halo y difícil de describir nimba su cabeza.

-Según Jacinta, sostiene unas cuentas brillantes en la mano. Según Francisco, lo que tiene en la mano se trata de un corazón brillante. Según Lúcia, es una bola igualmente brillante a la altura del talle, colgada del cuello por un collar de cuentas (sólo tardíamente, en 1941, habla de ella como del "corazón inmaculado de María").

-La Señora tiene a su alrededor un campo de luz muy intensa, que tras las epifanías dejará escozor de ojos en los videntes. De las palmas de sus manos, según se apreciará en la última epifanía, salen rayos de luz que parecen reflejados del Sol y que parecen penetrar en el pecho de los videntes.

-Su voz era agradable pero como acompañada de algo parecido a zumbidos de abejas. Habla sin mover los labios.

-Apenas se movía, no daba pasos. Al marcharse, levitaba hacia arriba dando la espalda a los videntes.

-Afirmaba que provenía del Cielo.


Recreación coloreada de la Señora, en imagen ampliamente difundida en medios ufológicos.

Con posterioridad y ya siendo religiosa, Lúcia fue ampliando y modificando las descripciones y los detalles. Los años siguientes a las apariciones implicaron una mayor carga de religiosidad católica oficialista. La imagen de la Señora se ha asimilado plenamente a la configuración mariana. Sin embargo, no se debe perder de vista que esa identificación Señora-María no se produjo durante el período de epifanías en la mente de los pastorcillos. Es interesante recordar que en otras epifanías marianas muy célebres, como las de La Salette y Lourdes, las videntes no identificaron las apariciones femeninas como la Virgen, e incluso las recreaciones marianas de aquellas otras Señoras fueron rechazadas de plano. El influjo del medio no hizo mella, al parecer, en aquellos niños. Y hay que tener en cuenta que el mismo día de la primera aparición, el 13 de mayo, consta que el párroco hizo hincapié en su homilía en un mensaje Urbi et Orbi de Benedicto XV pidiendo la intercesión de la Virgen para que se detuviese la guerra, y las oraciones de los devotos para que la Señora de las Alturas intercediese por la paz. Llama la atención, a estas alturas, la libertad de conciencia de la médium Lúcia y de sus primitos.

El revuelo que se comenzó a formar sobre el tema fue a mayores todo el tiempo, hasta desembocar en una gran bola de nieve en forma de decenas de miles de portugueses esperando la gran señal de octubre. En el país vecino empezaron los típicos tiras y aflojas entre creyentes y escépticos, o "beatos" y "jacobinos" o como se prefiera, entre los que veían en esos hechos una señal de esperanza en un tiempo turbio, o quienes los juzgaban meros hijos de la ignorancia y la superstición (V). Tal ambiente de crispación (aquella década fue muy convulsa en la historia portuguesa) había que el alcalde de Vila Nova de Ourém -Arturo d'Oliveira Santos, ateo y miembro de la masonería- optó, ante la cercanía de la aparición del 13 de agosto, por retenerlos abusivamente e interrogarles -con amenazas incluidas- para arrancarles la confesión de falsedad de las epifanías. No consiguió eso pero sí que no llegasen a tiempo de la aparición de la Señora en Cova da Iria, lo que dio lugar a un curioso estrambote: el día 19 de aquel mes la pudieron ver pero en Os Valinhos, lejos de la zona habitual.


LA DANZA DEL SOL

El gran acontecimiento que Lúcia había anunciado estaba señalado para el día 13 de octubre. Entre las gentes no ya de la comarca sino de todo Portugal se había instalado el pálpito de que en esa fecha podrían ser testigos de algo extraordinario. El sector escéptico luso también envió a algunos de los suyos para ser testigos de cómo se iba a desenmascarar una superchería. La "bola de nieve" no paraba de crecer. El anterior día de apariciones, el 13 de septiembre, fue ya muy notable por la gran cantidad de señales en el cielo que se pudieron apreciar. Por aquel entonces la encina de las epifanías prácticamente estaba reducida a un tocón. Los fieles habían ido desmigajando el árbol a base de llevarse trozos y astillas de la madera como recuerdo o como talismán. En el lugar de Cova da Iria, que tenía cierta forma de odeón natural, se arracimaba un número muy importante de personas. Las estimaciones conservadoras basculan entre 30000 y 50000 asistentes, aunque otras fuentes los cifran en 70000 e incluso más. La mayoría de las gentes -algo más del 70%- eran analfabetas (VI), aunque había un número notable de gentes leídas, incluidos varios catedráticos universitarios.

El día era lluvioso, otoñal. Sin embargo, cerca de las dos de la tarde cesó de llover y las nubes se apartaron como quien descorre un telón. El Sol tenía un aspecto algo distinto, discoidal y con un tono ligeramente metalizado. Algunos espectadores apreciaron también la Luna, blanca como una hostia. El resplandor solar no hacía daño a la vista, por lo que se podía observar directamente al detalle (una pequeña parte de los asistentes vieron otro Sol distinto, mientras el auténtico permanecía tras un insólito nubarrón negro). Pronto comenzó la danza. El Sol comenzó a girar sobre sí mismo ostensiblemente, a describir órbitas, a sacudirse y tremolar, para después empezar a descender mientras seguía girando (algunos testigos describen ese movimiento como zigzag). Tanto se acercó que la multitud comenzó a asustarse. Ese disco emitía un notable calor, tal fue así que tanto el suelo del lugar como las ropas de muchos de los asistentes quedaron asombrosamente secas. Dentro del disco numerosas personas, incluso muchas muy instruidas, observaron a tres individuos aparentemente humanos, uno de ellos un varón que saludaba y que llevaba un menino ao colo -lo que más o menos se puede traducir como "en brazos" pero que no alcanza a expresar la dulzura de la expresión portuguesa original-, identificados en general como san José y el Niño Jesús -así también lo interpretó Lúcia-. La danza duró entre 8 y 10 minutos, retornado el gran disco a su lugar habitual en el firmamento. El fenómeno fue apreciado también en Aljustrel, Minde, Alburitel, Leiria y Torres Novas. Algunos que se habían marchado antes apreciaron el fenómeno mientras tomaban el camino de regreso. Se testimoniaron infinidad de curaciones y cicatrizaciones instantáneas.


Un diario de marcada línea anticlerical, O Século, envió a un corresponsal a cubrir la esperada manifestación milagrosa del 13 de octubre, con el ánimo de desenmascarar el asunto. Ante la evidencia declarada por el enviado, el periódico -en un notable gesto de gallardía- aceptó el milagro y lo reseñó en primera plana.
 
Por lo general, las explicaciones para darle sentido a la Danza del Sol y que deje de ser incómoda para según qué mentalidades no suelen valer gran cosa. La alucinación colectiva -el típico truco de guionista malo-, una tormenta solar, un parhelio, nubes de polvo sahariano, un eclipse, intervención extraterrestre .... suelen estar traídos por los pelos, ser fenómenos estáticos, no constarle a los astrónomos o no pasar la prueba de la navaja de Ockham.

La lectura ufológica de Fátima me parecida digna de todo respeto y en algunos casos está muy trabajada. Muchos de los fenómenos "laterales" de las epifanías de la Señora han sido observados en casos OVNI. Citemos:

-Relámpagos en cielos despejados.

-Truenos y detonaciones.

-Zumbidos de abejas (así lo testimonian Lúcia, Jacinta, Maria dos Anjos -hermana de la primera- y Maria Carreira).

-Nubes coloradas que toman direcciones extrañas.

-Una "milagrosa nube de humo" que parece descender sobre la Señora.

-Disminución de la temperatura y de la luz solar. Brisas frescas que no se sabe de dónde salen.

-Efectos psicológicos en animales.

-Olores deliciosos (generalmente asociados a la Virgen y los Santos: el "olor de santidad" de los cadáveres incorruptos).

-Señales en el cielo. Figuras ovales plateadas, grandes globos luminosos, una enorme cruz saliendo del Sol, un descenso de éste en agosto, bolas de luz incandescente (algo así como los foo-fighters). Y, por descontado, la Danza Solar de octubre.

-Precipitación de pétalos de nieve, como de algodón en rama, algo parecido a flores, y filamentos de una materia extraña que los estudiosos portugueses llamaron fibralvina, pero que es más conocida como cabelos de anjo, cabello de ángel. Esas raras emanaciones se deshacen al llegar al suelo. El 13 de septiembre vio el mayor despliegue de esas precipitaciones. Dos periódicos (A Voz y Diário de Notícias), un cirujano llamado Henrique Vieira Lima, una congregación de Hijas de María, el párroco de Santa Catalina da Serra, el famoso Vizconde de Montelo y otros son algunos de los testigos cualificados del fenómeno.

Desde ese punto de vista, y admitiendo que esas manifestaciones marginales suelen acompañar a los fenómenos OVNI, considero que la hipótesis de contactismo extraterrestre -que no tengo el menor propósito de negar de inicio- es demasiado rebuscada. Se podía entender en 1917, cuando la mayor parte de la población -y casi todos los interesados en el tema de la investigación espacial- daba por hecho que en la Luna, Marte y Venus no sólo había vida sino que bullía de gente y de civilizaciones, que los cometas como el Halley estaban tripulados y que las señales en el cielo eran marcianos y venusinos montados en sus fantásticos cacharros. Sin embargo, hasta hoy no hemos tenido ninguna evidencia ni siquiera de que exista la vida más simple y extremófila fuera de nuestro planeta, y todas las tentativas para contactar con exointeligencias no han dado resultado (no se niega en ningún momento que tal eventualidad pueda darse). Y no tiene mucho sentido que una supercivilización no tuviera otra cosa que hacer al llegar a la Tierra sino presentarse ante tres criaturas analfabetas en un yermo. Mi intención es abordar el misterio de Fátima desde otra óptica, sincrética y esotérica. Procuraré explicarme durante el resto del artículo, no sin antes hacer referencia a otros puntos de interés.


COMPLETANDO EL CUADRO

El lugar de Fátima tiene unas características muy peculiares. Los parajes de morfología kárstica, dolinas y sistemas de grutas, abundantes en tierra arcillosa, tienen un historial dilatado de fenómenos aparicionistas. Los sismos y las fallas vienen acompañados a menudo de señales luminosas en el cielo. Las corrientes telúricas perturban el psiquismo y la bioelectricidad humana. Las zonas ricas en radón tienden a precipitar procesos visionarios y taumatúrgicos (un caso español bastante conocido es el de las apariciones marianas en El Escorial desde 1981). La región fatimí ha sido muy rica en visionarismo mariano. No todo comenzó en 1917. El citado Carlos de Azevedo compiló las apariciones de la zona y proximidades, llegando a la conclusión de que aquellos lugares eran toda una mina, mariológicamente hablando. Las Señoras de Areias, Leço, Cós, de Fetal y da Urtiga testimoniaban epifanías similares a la aquí reseñada. Presencia femenina aparentemente sobrenatural, videntes siempre mujeres o niñas, efectos llamativos en el hábitat, la Entidad pidiendo una capilla en el lugar (así lo pidió la Señora también a Lúcia), curaciones sorprendentes ....

El fenómeno de las curaciones está relacionado con varios factores. Uno es el de la autosugestión y el psicodrama. Muchas veces las curaciones milagrosas han sido sugeridas, eliminando la raíz psicosomática de una dolencia. Otro es la tierra arcillosa. En los lugares de Fátima, pasado 1917, se han testimoniado numerosos casos de hadas de alcoba, apariciones similares a la Señora, fenómeno llamado a visitante do quarto en el que la Entidad visita a alguien enfermo, generalmente de sexo femenino, y le prescribe apósitos de arcilla. Un tercer factor sería la elevadísima bioelectricidad de la Señora, que genera un campo luminoso de efecto corona y que se transmite directo al pecho de los videntes por rayos de luz surgidos de las palmas de las manos (recreación aumentada de la "imposición de manos" clásica), el rayo de amor del Yin Cósmico, orientado al corazón.

El tema no se acabó en 1917. La lista de apariciones, señales luminosas, sanaciones repentinas y otros fenómenos peculiares ha continuado desde entonces. La enumeración sería muy fastidiosa, de modo que puntualicemos otras curiosidades. Además, la sanación y el milagro, desde los santuarios de Asclepio hasta el día de hoy, no merece ser tema a zanjar en dos párrafos.

Los hechos de Fátima, qué cosas, fueron prefigurados, y eso nos consta. Meses antes, en el seno de un grupo de espiritistas, un médium llamado Carlos Calderón deja impreso por escritura automática que el 13 de mayo sucederá un evento, dador de una gran alegría, y relacionado con la Estrella de la Mañana (sobrenombre de la Virgen María y del planeta Venus, asunto que desarrollamos más abajo). También el mismo 13 de mayo sale publicada en tres periódicos (al menos uno de ellos existe todavía, Jornal de Notícias) una nota, firmada por un tal António y obviamente escrita antes de esa fecha, anunciando un acontecimiento sublime para ese día, relacionado con la guerra, que cambiará la historia y que generará un impacto enorme en la gente (recordemos que uno de los "mensajes marianos" es el del próximo fin de la gran conflagración mundial).

Para terminar con la exposición de hechos, hablaremos de dos asuntos que mucha gente desconoce, y que son bastante interesantes:

-El primero es que el 13 de mayo de 1917 no fue la primera vez que Lúcia dos Santos tuvo contacto con Entidades. En 1937 refirió que durante los veranos de 1915 y 1916 contempló lo que ella definió como un ángel. No tenía voz humana pero ella dijo que le entendía. Ese ángel de aspecto brillante y transparente se manifestaba en la copa de esa misma encina que el lector está imaginando, en tardes de canícula mientras Lúcia y sus compañeras apacentaban ganado, en este caso propiedad de alguien no relacionado con su familia. En ocasiones Lúcia se referirá a él como ángel de la Paz, que portaba en las manos un cáliz y una hostia que rezumaba sangre, y en otras como la Señora. Es muy posible que la vida religiosa de la mujer haya "enriquecido" las visiones con argumentación católica típica. Para completar la confusión, el padre Marchi interrogó a las niñas que acompañaban a la vidente, y éstas describieron la aparición como la de una mujer acéfala.

-El segundo es que hubo una "cuarta vidente". Así se lo hizo saber, al parecer, la Señora a Lúcia en Os Valinhos. Le dijo que un ángel se había mostrado a otra niña. Ésta se llamaba Carolina Carreira, de unos doce años, quien acompañada de otra niña de sólo 7 había visto el 28 de julio, junto a la famosa encina de las apariciones, cercada con piedras, a un niño más bien andrógino y muy bello, de entre 8 y 10 años de edad, de cabello rubio hasta los hombros y vestido de blanco luminoso. Sin hablar, el niño le envió el mensaje mental a Carolina de que debía marchar y rezar tres avemarías (la oración a deidad femenina intercesora y generatriz más célebre y repetida de todos los tiempos). Marcharon y regresaron. El andrógino telépata continuaba allí. Por lo general, esa androginia le hace ser tenido como ángel en círculos confesionales. Si fuese algo menor y con un dimorfismo varonil más marcado, sería considerado epifanía del Niño Jesús, seguramente.

Intentemos ahora arrojar algo de luz sobre esta acumulación de datos y hechos asombrosos, en la medida de nuestras escasas fuerzas.


Bona Dea romana.

MAYO

El mes de mayo como el comienzo de las apariciones no es casual. Mayo es el mes primaveral por excelencia, celebrado por la Antigüedad pagana de manera general. Se le relaciona con una deidad femenina, benefactora de la fecundidad y a menudo defensora de la virginidad, cuyo nombre más común es el de Maya, y como tal ha sido celebrado en los Mayos, la fiesta típica del mes, todavía muy extendida -y cristianizada- en suelo ibero. La duración de un  mes en sí es apropiada fiesta femenina, pues equivale a un ciclo menstrual y a -aproximadamente- una lunación completa -la Luna está relacionada con deidades femeninas y con la Virgen María: las Inmaculadas suelen representarse con un cuarto creciente como pedestal-. Un elemento básico de los Mayos es un árbol, a veces un poste o una cucaña, alrededor del cual se celebra y se festeja la entrada de la primavera y la llegada de la fecundación a la Naturaleza.

Todo eso se ha cristianizado. Mayo es el mes de la Virgen. El Árbol de Mayo es ahora la Cruz de Mayo. Pero por debajo de la oficialización late el viejo sentido de la fiesta. En Cova da Iria encontraremos no sólo a la deidad femenina, sino también al Árbol, la encina sobre la que se manifestó a los videntes. No debemos perder de vista el valor simbólico de lo arbóreo en el mito. Otras veces es una columna la que representa esa verticalidad, como en el caso de la Virgen del Pilar. O ambos elementos, árbol sagrado y columna que conecta con el cielo, en el culto a la diosa madre en la Creta minoica. Recordemos un ejemplo similar: Irminsul, el eje del mundo según los sajones.

Lejos de la manía arboricida de tiempos posteriores, los paganos dedicaban una veneración sincera a los árboles, inspiradores de bondad y de vida, dadores de frutos, procuradores de leña y de sombra, y símbolos de una espiritualidad vertical, representada en la disciplina de la madera que por presión eleva la savia venciendo la gravedad y en la conexión con lo celeste, con el Rayo y con la Lluvia. Pero, además, sirve de puente entre lo celeste y lo telúrico.


ETERNO FEMENINO

No soy el primero que se ha fijado en el extraordinario parecido, siquiera simbólico, entre el rosario y el signo de Venus, que representa a la diosa del amor y la fecundidad, al segundo planeta de nuestro Sistema Solar y a la condición sexual femenina. Las deidades femeninas fueron las primordiales durante decenas de miles de años en suelo europeo, norteafricano y del Próximo Oriente. El esquema mítico mostraba a una Diosa Madre generadora de todo, posteriormente acompañada por un dios-satélite masculino fecundador, en ocasiones de vida anual. La transformación de la mítica matriarcal por otra patriarcal en la que es el dios varón el creador y la diosa pasa a ser un satélite conciliador y virginal es un proceso fascinante que no viene al caso exponer aquí. Lo cierto es que esa divinidad femenina tuvo que ceder espacio a divinidades patriarcales masculinas, a menudo venidas de la expansión de pueblos de cuño indoeuropeo, pero sin dejar de tener su relevancia. 

-Las divinidades femeninas tenían generalmente astros asociados. Uno era Venus, ya comentado, Lucero del Alba y Estrella de la Mañana, éste último apelativo popular de la Virgen María (VII).

-Los otros dos astros asociados con ellas son Sirio y Espiga (éste la estrella más brillante de la constelación de Virgo, "virgen"). Para servir a nuestra historia, digamos que un astrónomo y teólogo italiano destacado en Cova da Iria durante el tiempo de las epifanías, Pio Scatizzi, afirmó que en aquellos días se podía ver a simple vista ambas estrellas.

Asociadas al menos a una de ellas tenemos a Istar / Astarté, Isis, Cibeles, Laksmí (equivalente hindú a Venus / Afrodita), Tanit y varias deidades precolombinas, donde existieron cultos dirigidos a diosas de piel blanca venidas del Cielo. Estas diosas están generalmente relacionadas con la fecundidad, la protección de los partos, la germinación del grano, la salud, la buena suerte y la esplendidez de las cosechas. También con el amor, la protección y la curación. La Gran Madre es una sanadora solícita. A un católico desinformado le podrá disgustar que gran parte de la mítica que rodea a la Virgen María -emanación de una mujer galilea llamada Miriam de la que se desconoce casi todo- provenga de estas fuentes paganas. Pero así son las cosas. Por ejemplo, a Tanit se la llamaba Reina del Cielo y se invocaba su protección en ceremonias a las que se asocian el lirio y la paloma.

¿Por qué se celebra la concepción de la Virgen el 8 de diciembre? Porque es nueve meses anterior al "nacimiento" de Espiga, visible de nuevo tras haber estado oculta desde el 15 de agosto en algunas latitudes. El 15 de agosto es otra fecha mariana, la de la Asunción.

El carácter femenino de las epifanías no sólo se refiere a las Señoras, sino que también suele ser común que sean mujeres o niñas quienes tengan la función de videntes. Los personajes masculinos son secundarios a menudo. Eso ocurrió sin duda en el caso de las epifanías de Cova da Iria, en las que Lúcia tiene el papel de médium protagonista. Francisco apenas tiene relevancia. De pocas palabras, seguía el criterio de su prima en todo. Es como si las Señoras prefiriesen como interlocutor a alguien de su sexo. El Hada de la Encina muestra su predilección por Lúcia, recomendándole que aprenda a leer y a escribir. También le dirá que de los tres pastorcillos es Francisco el menos ferviente. 

Existen otros aspectos a considerar, quizá menos "eternos", menos imbuidos de tradición pagana y más relacionados con la coyuntura, pero muy importantes. Uno de ellos, referido a una de las invocaciones más repetidas, es el que atañe a la conversión de Rusia. 1917 fue el pistoletazo de salida para el experimento estatista, ateísta y antitradición más terrible que se recuerde. Por entonces, cuando la "Virgen" se aparecía, Nuestra Señora de Kazán era clausurado y convertido poco después en un ridículo "museo del ateísmo". Desde luego, la Señora tenía ojo geopolítico. Rusia es la clave de la andadura mundial desde entonces, y nadie puede perder de vista al gran Oso si quiere entender el camino de la humanidad, y el de la fe cristiana. Otro es que la mayor aparición de resabios cristianistas, o siquiera asimilable a ellos, se haya producido en una freguesia llamada Fátima, como la cuarta hija de Mahoma y esposa de Alí. ¿Tiene también un sentido simbólico? Un tercer aspecto a tener en cuenta, quizá de menor calado pero interesante a su modo, es la santificación del número 13, que por algún oscuro motivo asusta a mucha gente. En mi ciudad la línea de buses salta del 12 al 14 sin que nadie haya explicado por qué. Muchos hoteles no tienen habitación 13, ni muchos aviones fila 13. No hay número 13 de DNI (al parecer, para compensar el 14 lo tienen dos personas, según ha salido a la prensa). No deja de ser simpático que algo tenido como superstición favorezca la eliminación de otras supersticiones.


POSIBLES OBJECIONES

"¿Por qué esos acontecimientos tan flipantes no se dan en ciudades, a la vista de todos, sino en el campo?" Las epifanías asociadas a la divinidad se dan en lugares sagrados, no en lugares impíos. La ciudad moderna es una burbuja de ruido, electricidad sucia, coches, basura, fealdad, contaminación lumínica y muchos otros factores que hacen que, en mi opinión, la percepción humana esté deprimida y bajo mínimos. Hay gente que se pasa años sin recordar un sueño. No parece el lugar idóneo para las epifanías sacras.

"¿Por qué los niños son tan habituales ejerciendo de médium? ¿No será porque son bastante impresionables y no tienen criterio?"  Tal vez. Ahora bien, los niños están menos paralizados y constreñidos por la cultura circundante a la hora de observar las cosas. Su imaginación, muy superior a la de los adultos, puede ser un inconveniente pero también una gran ventaja, pues les mantiene con los sensores del espíritu frescos y orientados en la dirección adecuada para captar lo que nosotros no captamos. Con la llegada a la pubertad, la glándula pineal -el séptimo chakra o loto de los mil pétalos según el hinduismo-, sede de la percepción extrasensorial, se calcifica y el humano es expulsado del mundo de los sueños, al que sólo puede regresar mientras duerme. No infravaloremos a los niños. Tú lo fuiste.

"Yo soy ateo". Me parece muy bien que estés a la última moda del siglo XVIII; pero aquí estamos hablando de fenómenos que no sólo tienen decenas de miles de testigos sino que además posiblemente no sean sobrenaturales. Posiblemente haya una explicación, aunque no sea racional sino mítica.

"Yo soy una persona de mi época, y todo eso de  Fátima me suena a irracionalidad". La irracionalidad es el motor de la vida. Nuestros sentimientos más primarios, los que garantizan la vida (hambre, sed, náusea, sueño, excitación sexual, pánico ante el dolor ....), son irracionales. El amor es irracional. No se puede medir. El valor tampoco. Ni el placer. Incluso el placer por la razón es irracional. La estructura mental del ser humano es mítica y sentimental. La razón es un instrumento que sirve al hombre y que ayuda a entender y moderar los excesos del mito y del sentimiento. El hombre nunca debe servir a la razón, sino ésta al hombre.

"Yo soy católico y creo que la Virgen se apareció en Fátima. Además, he echado de menos que dijeras más cosas sobre los tres secretos". El tema de los secretos, si soy sincero, me aburre un poco, y para no hacer interminable el artículo los he dejado a un lado. Por otra parte, existe una corriente dentro de la Iglesia que afirma que el tercer secreto todavía no se conoce, y que el revelado en el 2000 es de "pega". Sobre lo demás, me parece legítimo interpretar a la Señora como la Virgen María, o como un parlamentario extraterrestre.

"Me quedo con la lectura ufológica". Insisto, muy legítimo. Mi opinión, también insisto, es que todos los fenómenos extraños de Cova da Iria ni pueden constreñirse a una interpretación mariana ni son debidos tampoco a exointeligencias. Todo lo allí sucedido tuvo origen dentro de nuestra atmósfera. Todos los eventos asociados a la Señora son perfectamente terrestres, así como las señales en el cielo tienen naturaleza atmosférica, no interplanetaria. Además, la hipótesis ufológica complica en vez de simplificar, añadiendo más confusión. La Tierra y la Naturaleza han demostrado tener suficientes medios para hacernos saber cuándo se estaba perdiendo el equilibrio.

"Mira, aunque vea un milagro no me lo creo y punto". Cada persona es un mundo. Por ejemplo, ante una curación -milagrosa o no- en el santuario de Lourdes, el gran Alexis Carrel se convirtió. Ante otra curación en el mismo lugar, Émile Zola -quien había asegurado que si veía algo milagroso comenzaría a creer- se hizo el sueco y permaneció incrédulo sin darle muchas vueltas a la cuestión. Cada uno es cada uno. Pero no deberíamos pretender hacer de nuestras peculiaridades una ley universal.





YIN CÓSMICO

El Yin y el Yang, según el taoísmo, conforman el equilibrio de todo. Se abrazan y se amparan. Allí donde el Yin es más grueso, surge un punto de Yang, y viceversa. El Yin es oscuro, femenino, enigmático, acogedor y curativo. El Yang es claro, masculino, transparente, guerrero e hiriente. El Yin corrige los excesos de un Yang hipertrofiado. El Yang contiene la elefantiasis del Yin. Ambos elementos contrarios se complementan formando un círculo -figura perfecta según muchas culturas: todos los puntos de la circunferencia equidistan del centro en armonía- generando una rueda dinámica: el ciclo de la vida. El uróboros sería la contrapartida occidental del Yin-Yang.

Según una lectura esotérica de ese símbolo, sólo una sociedad será sana si ambas vertientes están equilibradas. Una sociedad entregada al Yang -exageradamente belicosa- está tan enferma como la rendida al poder del Yin -una sociedad débil de bobos demasiado tolerantes-. Cuando el Yang se pasa de la raya y adopta modos grotescos, nace un punto de Yin en su interior. Cuando el Yang es poderoso, el Yin es venerado, y las figuras femeninas míticas como la Señora de las Alturas adquieren una gran relevancia. Cuando el Yin desborda los diques, las figuras femeninas pierden toda veneración y son objeto de un trato degradante.

Mi conclusión es ésta: las epifanías de Fátima son la manifestación de un arquetipo, un arquetipo femenino que en la década de -por distintas razones- mayor tribulación de la Historia y en la que está presente un exceso de principio masculino -sobre todo porque estaba en curso la guerra más absurda que se recuerde-, ofrece consuelo y sentido holístico, que promete un sentido para todo y la aplicación de una ley universal por encima de la confusión y la desorientación del momento. Ese arquetipo es la Señora de las Alturas, manifestada como una bella hada en la copa de un árbol arraigado en terreno yermo, exigente y duro, dispuesta a enjugar las lágrimas de la humanidad. Asociada a la vegetación, a la fecundidad, a la salud y al amor materno, es el punto de Yin que nace en lo más ancho y grueso del Yang. Ese arquetipo se corresponde con las deidades femeninas consoladoras que sobreviven en el culto a la Virgen María.

Es en ese sentido en el que lo pagano sobrevive en el seno de lo católico. El cristianismo y el paganismo se enfrentaron con terrible dureza durante la Antigüedad, provocando un desastre cultural y numerosos desmanes y opresiones; ahora bien, durante el Medievo se dio un fenómeno curioso de sincretismo religioso mediante el cual la Tradición pagana penetró en el cuerpo del Cristianismo dando lugar a varios exponentes de la fe católica. Siento un gran aprecio por ese sincretismo: el de la Virgen bellísima que desciende del cielo, los caballeros desjarretando dragones, las copas sagradas, las romerías, los lugares de poder, las fuentes de aguas curativas, las grutas encantadas, los reyes heroicos en cuyos yelmos y estandartes campean grifos .... Lo divino se manifiesta en lo natural, de modo directo, indiscernible, inmediato, imposible de deslindar lo uno de lo otro, manteniendo un halo de misterio y de fresca hermosura.

La conclusión principal del artículo me lleva a otra. Estando como estamos en un punto de Yin hipertrofiado hoy día, ¿es demasiado aventurar que nuestra época vivirá la manifestación de otro arquetipo, en este caso de signo opuesto al de la Señora? Sería la epifanía de un varón. Y, también opuestamente al Hada de la Encina, se trataría de una presencia terrible, pavorosa. No consolaría, sino que acusaría. Traería la desazón y la guerra. Los signos del cielo expresarían desesperación, y no reforzarían la fe sino que la someterían a un terrible trance que pudiera ser, para la alta jerarquía católica, inminente. Puede que por ello el nuevo papa se impuso el nombre de uno de los tres pastorcillos de Fátima. Si Juan Pablo II atribuyó a la Señora de las Alturas que el atentado de un 13 de mayo de ahora hace treinta y dos años no le costara la vida, tal vez Francisco esté invocando nuevamente su protección ante la crisis que se avecina en el seno de la Iglesia.

Y, de igual modo que nuestra cultura tomó a la Señora como la Virgen María, interpretaría el arquetipo varonil pavoroso y disgregador como la Segunda Venida de Jesucristo. Recordemos que según Marcos 10: 34 no ha venido a traer la paz sino la espada y, según Lucas 3: 16, él bautizará en Espíritu Santo y en fuego.

Está escrito.




(I) - Aunque no es materia de este miniensayo, varios autores han abundado en el carácter protocristiano de Eneas y del poeta Virgilio. No en vano es el guía de Dante allí donde se abandona toda esperanza.

(II) - Dejando a un lado que Cayo Suetonio Tranquilo fue todo un especialista en arrojar toneladas de mierda sobre la dinastía julia-claudia, las sabrosas anécdotas supersticiosas que reúne son citadas aquí como ejemplo de elaboración mítica y legendaria.

(III) - Se crea o no en las profecías llamadas "de San Malaquías", acertaron con Benedicto XV, al que le dedican dos palabras, "religión despoblada": la sangría de la guerra, los estragos de la gripe y la caída de Rusia bajo un régimen ateo redujeron atrozmente el número de cristianos en el mundo.

(IV) - Portugal, nación tradicionalmente probritánica, participó de modo episódico en la Primera Guerra Mundial, destinando en suelo francés dos divisiones que frisaban los 40000 combatientes.

(V) -  Comúnmente se decía en Portugal que tres "f" detenían su progreso: "futebol, fado e Fátima".

(VI) -  Aclaro que ser analfabeto no convierte a nadie en un memo incapaz de razonar y fácilmente engañable, pero considero que el dato debe darse.

(VII) - El gran Mel Gibson no da puntada sin hilo. Por eso eligió para interpretar a la Virgen María en "La pasión de Cristo" (2004) a la gran actriz judía-rumana Maia ("Maya") Morgenstern ("estrella de la mañana").


4 comentarios:

  1. El pasado domingo volví a ver (un buen cacho de) "Cuarto milenio". Debatían Enrique de Vicente (cada día peor) y Nieves acerca de la panspermia, que si nos están sembrando-fertilizando desde arriba, tesis que cobró fuerza sobre todo por Fred Hoyle, quien descartaba la sopa biológica terrestre por lo infinitesimal de su probabilidad. La panspermia viene a ser como la cosa ésa infame de los chemtrails pero con coartada exobiológica. Hicieron referencia a los "cabellos de ángel" de la ciudad portuguesa de Évora del 2 de noviembre de 1959, un caso muy famoso (lo fecharon mal, dijeron que fue en 1960, pero pelillos a la mar), y refirieron el famoso hallazgo de un pequeñísimo organismo desconocido con diez tentáculos simétricos, similar a algunos ejemplares pseudo-arácnidos que se han avistado en otros lugares, como en Nevada en los Usa en 1975.

    Deberían guionizar de otra manera el programa, porque no le sacan bastante punta a los temas (IMHO, hoygan). Justo dos años antes de los cabellos de ángel de Évora se avistaron y analizaron otros filamentos similares en Fátima, la famosa "fibralvina", inorgánica y estéril. Los cabellos, los pétalos, los filamentos, los hilos de la Virgen (por cierto, así se llama también a las "babas del diablo" tras eclosionar los huevos de araña: nuevamente la metáfora arácnida), se han avistado en ambas localizaciones varias veces. El día antes de la Danza del Sol del 13 de octubre de 1917, la misma víspera, llovieron filamentos en Évora. Y, ojo, danzó el sol en ¡Las Hurdes! Un día yo también organizaré un hilo de datos para darle continuación a este artículo, porque mira que hay casos y casos. Ya Charles Fort los había recopilado.

    Curiosidad al respecto: ¿tendrá algún tipo de relación atávico-evolutiva con nuestro miedo a las arañas? Ahí lo dejo por ahora. Araña, laberinto, veneno, red, telares, bichos extraterrestres: materia para un buen artículo de esoterismo. ¡Salud!

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  2. Este comment es simplemente para conmemorar que hace 98 años se pudo apreciar por una muchedumbre de iberos la Danza del Sol. En dos años celebraremos el centenario del más importante avistamiento de un Arquetipo que se haya dado en los tiempos modernos. Aún no se puede calibrar el impacto que tendrá en nosotros, porque esas cosas se ven a la larga, al igual que se vio a la larga el impacto del avistamiento del Ungido en la Judea de los años 28-30.

    Martes y 13 es signo de buen augurio y no al revés, como creen los ignorantes supersticiosos. ¡Salud!

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  3. los mitos y arquetipos claves son prefiguraciones por anticipo de la antigua confrontación entre Leviathan y Behemoth,,al hacerse un rastreo de estos signos desde los albores de la antigua humanidad,rastreando estas tendencias en el pacto antiguo hebreo,es el comienzo del cierre de los portales,para sujetar toda esta vasta conciencia sincretica a una sola y estrcha "fiat"o via única en la que...la posesión de lo sagrado arquetípico se redirecciona en una sola vertiente para luego ser volcada a las gentilidades globalizando desde un punto sagrado primordial el nuevo pacto,pero ya deslastrado de los componentes locales o civilizatorios uniendo todas las diferencias o posicionamiento de lo sagrado a una sola via o jerarquización de lo sagrado a través de un sacerdocio ordenado jerárquicamente,que tuviese supervisión sobre la revelación cerrada a cualquier guiño heterodoxo,y a pesar de toda la vigilancia de estos 2000 años el sincretismo arquetípico antiguo sobrevivio y en consecuencia su avance solo confirmaría una sola cosa,,,que Dios escribe derecho con trazo torcido...y lo que la humanidad dotada de sentido de lo trascendente aspira darle vida confirma lo que la mayor divinidad profetizo con mucha anticipación...la vuelta al inicio o la repetición de los ciclos arquetípicos.como una variable sin despeje hasta que la mujer traze su destino cósmico a la que fue llamada.ella la "Pannaggias"sera quien doble el cetro de la mentira y la manipulación.preparando el camino para "el varon de Dolores"FATIMA"Salette,Lourdes,serian prefiguración del gran parto cósmico trascendental.un anticipo..faltaría la otra invitada de la que casi nadie dentro de este campo hermenéutico quiere nombrar...la virgen de la Iberia del norte y su herida en el rostro.ella es la matriz arquetípica de un pueblo que las jerarquías del Behemot tienen preparados como"martillos de Dios!!!",,Abrio Fatima....cerrara Iberia la virgen Pirata o la negrta simbolica,identica advocación correspondiente a la"negrita de Kazan"

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    1. La claridad es la cortesía del filósofo, tío. Gracias por participar, igualmente ;-)

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